sábado, 26 de mayo de 2018

El cuernudo de esta historia


POV Draco
Apenas puse un pie en mi casa, un elfo doméstico apareció ante mí.
—Amo —dijo haciendo una reverencia—, tiene una visita.
—¿Una visita? —susurré.
—Sí, amo. Está en la sala con su madre.
Asentí.
Y el elfo desapareció.
Camine lentamente hasta llegar a la sala. Me preguntó quién será a visita.
Supe quién era cuando entré en la sala.
Cabellos castaños oscuros, largos y lacios, ojos verdes, piel clara y llevaba puesto un vestido morado de diseñador.
Era Astoria.
—Hijo —dijo mi madre.
—Madre —respondí.
—Mira quien ha venido a visitarte —dijo mi madre con una sonrisa.
—Astoria —dije.
—Draco, podemos hablar —pidió.
—Entonces creo que los dejaré solos —dijo mi madre.
—No es necesario, Cissy —dijo Astoria.
—Yo creo que sí. Ustedes tienen que hablar —mi madre se fue hacia el despacho de mi padre.
—Bien. Sobre qué quieres que hablemos —dije cuando nos quedamos solos.
—Draco —Astoria se acercó a mí—, por favor no te cases.
—Yo no me quiero casar, pero tengo que hacerlo.
—No, no, Draco, no te cases. Yo te amo. Ya verás que le encontraremos una solución a las continuas amenazas —se acercó a mí y me besó.
Yo le respondí el beso. Pero paré cuando me quedé sin aire.
—Draco, te lo pido, no te cases —exigió, poniendo sus manos en mi saco, arrugando.
Quite sus manos y me aleje de ella.
—Ya basta, Astoria. Entiende, me voy a casar, lo quieras o no —ella me miró con sus ojos a punto de resbalarse las lágrimas. Pero yo sabía que, hacia todo eso para salirse con suya, ella solo quería chantajearme—. Mira, ahora no estoy de humor, así que te pido que te retires.
—No puedes echarme, Draco —gritó.
—No grites —le dije.
—No te das cuenta de que te amo, y que tú queriéndote casar con la insulsa hermana muggle de Granger me lastimas.
—Yo no te amo.
Astoria me miró con desilusión.
—Yo creí que nos íbamos a casar, te he estado esperando por muchos años, como para que ahora me salgas con que…
—Astoria —levanté la voz—, yo nunca te dije para formalizar la relación que teníamos, es más ni siquiera era una relación seria, lo que nosotros teníamos era solo sexo, la pasábamos bien y nada más. Y como ya te dije yo no me caso porque quiero, lo hago para darle seguridad a mi familia. Así que ya deja de reclamarme.
—Está bien, está bien —repitió, parecía nerviosa—, ahora no hablemos de eso, yo solo vine porque te necesito.
Trato de besarme, pero yo me aleje. Detestaba cuando se ponía en ese plan.
—Creo que será mejor que te vayas.
—Draco, no quiero irme. Te necesito ahora.
La miré fijamente, y esta vez fui yo quien la besó. De todas maneras, no me costaba nada complacer a Astoria.
Sin darme cuenta, ya me encontraba dentro de mi habitación con Astoria pegada a mí. Ella me tiró sobre la cama y nos empezamos a besar como dementes, a la vez que sus manos desabotonaban mi camisa y yo le subía el vestido hasta el muslo.

POV Alex
—Vamos, dinos el por qué —dijo Ben que me había tomado de los hombros y me estaba sacudiendo violentamente.
No entendía que le sucedía, él nunca me había tratado de tal forma.
—Suéltame —susurré.
—Vamos, suéltala, Ben —le dijo Drake serio.
Ben me quedo mirando y lentamente me empezó a soltar.
—Lo siento —se disculpó.
No dije nada, solo asentí.
—¿Por qué te vas a casar con ese sujeto, Alex? —preguntó Drake, calmado, pero serio, y ver a Drake serio, era muy raro. Eso hizo que me intimidara—. No lo comprendo —agregó más para él que para que yo lo escuchará.
—Bueno… yo… —respiré profundo y continué—, me voy a casar con él porque… me necesita.
De pronto Ben soltó una risa sarcástica.
—Sí, claro —dijo.
—Es verdad, Ben.
—¿Y por qué te necesita? —preguntó Drake, y seguía serio.
Trague saliva.
Me estaba dando miedo verlo tan serio, Drake siempre tenía una sonrisa en su rostro, pero ahora, era todo lo contrario.
—Porque…
—¡TE HECHIZO! —gritó Ben, apuntándome con el dedo—, sí, es eso. Oh, Alex debemos decírselo a Hermione, tal vez ella pueda hacer algo, no, estoy seguro, Hermione te quitara ese hechizo —habló tan rápido que hasta estaba ligeramente morado por la falta de aire.
—Que les quede claro una cosa, Malfoy no me hechizo, y yo me voy a casar con él para ayudarlo.
—Explícate —dijo Ben.
—A Malfoy le han estado llegando una serie de amenazas, y el Ministerio de Magia no le ha querido dar la protección que requiere su familia, y la única solución es que él se casase con la heroína de guerra, en este caso mi hermana —Drake y Ben escuchaban atentamente todo lo que les decía—, pero como Hermione se iba a casar con Ron, no pudo ayudarlos…
—Pero que tienes que ver tú en todo esto —dijo Drake interrumpiéndome—, si ni siquiera perteneces a su mundo.
—Déjame terminar. Lo que pasa es que Ron le dijo sin querer a la familia Malfoy que Hermione no era la única que había chica que había ido en la búsqueda de los Horrocruxes. Y ya ven luego de todo un problema los Malfoy vinieron a proponerme que me case con su hijo para que así el Ministerio le de protección, porque esa era la única manera en que se la den, puesto que su único hijo un “sangre pura” se case con una “muggle” como yo —me señalé—, eso sería más que suficiente para que el Ministro de Magia vea que los Malfoy han cambiado y así ellos conseguirían lo que exigen.
—O sea que todo es como… un trato —dijo Ben, más relajado.
Yo asentí.
—¿Por cuánto tiempo? —preguntó Drake.
—Un año —respondí.
—Aun así, yo creo que no te deberías de casar, Alex. No puedes confiar en ese hombre —dijo Ben—, pues por lo que nos contaste cuando viniste de esa búsqueda, tú dijiste que ese Malfoy estaba del otro lado del bando.
—Sí, lo estuvo, pero después él y su familia peleo de lado de Harry.
—No nos has dicho quien los amenaza —dijo Drake pensativo.
—Pues los amenazan los mortífagos que pudieron escapar, y como los Malfoy luego los traicionaron, ahora ellos se quieren vengar.
—Con más razón no te cases, Alexandra —medio gritó Ben—. Vas a estar en peligro constantemente tú también.
—No lo creo, yo estoy protegida por que soy la hermana de la heroína de guerra, y mi protección les ayudara a conseguir protección a ellos. Además de que le di mi palabra al rubio de que me casaría con él.
—Ese anillo —dijo de pronto Drake señalando mi mano izquierda—, te lo dio ese tal Malfoy, ¿cierto?
—Sí.
—Ese anillo, es un maldito anillo de compromiso —gritó Ben—, por eso te pusiste tan nerviosa cuando te lo preguntamos, y tú solo nos dijiste: “se los explicaré todo cuando sea el momento indicado” —dijo imitando mi voz.
—Pues sí. Pero es que en ese momento no tenía valor para contarles la verdad.
—Ahora, ¿sabes lo que vas a hacer? —dijo Ben, yo negué con la cabeza confusa—, cuando ese Malfoy venga le devuelves el anillo y rompes el compromiso —me ordenó.
—Como si fuera tan fácil. Acaso no te acuerdas de que el anillo está pegado a mi dedo —le recordé—, y te repito yo le di mi palabra a Malfoy, así que no puedo romper mi compromiso con él.
—No puedes o no quieres —gritó Ben, estaba alterado.
Yo lo miré seria, ¿qué me estaba tratando de insinuar?
—Ben, cálmate, no pierdas los papeles —le dijo Drake—. Además, no creo que Alex se pueda casar, es menor de edad y necesitaría un permiso firmado por sus padres, pero en este caso por su hermana mayor.
—Claro —Ben sonrió—, y no creo que Hermione permita que te cases con ese ex mortífago.
Apreté mis puños.
¿Por qué Ben se comportaba así conmigo? Si se supone que es uno de mis mejores amigos.
—Hermione ya acepto que me casé con Malfoy —dije.
—¡¿Qué?! —gritó Ben—, acaso Hermione se volvió loca.
—No, no está loca, es solo que ella respeta mis decisiones.
Bueno, no siempre, pensé.
No permitiré que te cases, y que eches a perder tu vida —dijo Ben.
—Solo estaré casada un año, no para toda la vida. Solo estaré casada un año —repetí lentamente—, no es mucho tiempo —terminé gritando.
—Alex, piensa muy bien si casarte es lo correcto —dijo Drake.
Esta era la segunda vez que me decían lo mismo, el primero fue Percy. Pero yo no puedo dejar que le pase algo malo a esa familia, pudiendo yo evitarlo.
—Nos vamos —rugió Ben. Estaba muy enfadado.
—Esperen —les dije—, por favor no le digan nada a Hermione de que me caso con Malfoy por un trato —les pedí.
—¿Por qué no? —dijo Drake.
—Porque ella piensa que me caso por amor.
Ben me miró tan serio que me puso nerviosa.
—No cuentes con nosotros en esta locura —dijo Ben, antes de salir de mi casa. Drake, vámonos —gritó desde la puerta.
Drake solo me miró, para luego seguir a Ben.

***

Ya había pasado como unas cuatro horas desde que Ben y Drake, se habían ido dejándome destrozada. Ellos dos son mis mejores amigos, con los que siempre he estado, desde que íbamos al kínder no nos hemos separado —bueno nos separamos cuando me fui con Hermione a la búsqueda de los Horrocruxes— pero cuando regrese prometimos que siempre estaríamos juntos en las buenas y las malas, y que nunca no separaríamos, pero al parecer Ben no tomo en cuenta esa promesa que hicimos, y bueno de Drake no puedo dudar, estoy completamente segura de que si cumplirá con su promesa, pero ahora parece un poco enojado o resentido conmigo.
Las lágrimas caían de mis ojos sin control, me siento muy triste, y sobre todo me siento sola, sola en esta casa tan grande.
Antes por lo menos tenía el consuelo de que Hermione llega por la noche y platicábamos, pero ahora ella esa casada y de luna de miel, mis amigos están enojados conmigo, y ni siquiera han intentado ponerse por un momento en mi lugar, y por último no tengo conmigo a mis padres, todo sería completamente distinto si mis padres aun vivieran, tal vez en estos momentos yo estaría con ellos y no estaría comprometida con Malfoy.
De nada sirvió que Hermione les modificara su memoria y los enviara a Australia, de todas formas, los mortífagos los hallaron para luego asesinarlos —lloré más al recordar el momento en cuando nos dieron la noticia a mi hermana y a mí—. Ben y Drake estuvieron siempre conmigo en esos momentos de tristeza. Pero ahora… ¡Ay, no! No quiero pensar en nada.
Limpie mis lágrimas con un pañuelo, pase tan fuerte el pañuelo por el contorno de mis ojos que sentí ardor.
Pero no dejo de pensar en la coincidencia de Percy y Ben, los dos me dijeron que pensara muy bien si casarme con Malfoy es correcto. Ahora yo misma me preguntó, ¿será correcto casarme con Malfoy?
No tuve que esperar mucho por la respuesta, porque mi subconsciente dijo: Claro que es correcto, es correcto porque casándote con Malfoy le estarías brindando protección a esa familia. Eso es lo correcto, ayudar a los demás.
Además, me acorde de la amenaza que le llego en la mañana a Malfoy. Él estaba muy preocupado.
Sonreí con ironía.
—Sí, es correcto ayudar a los demás, pero es raro que una chica de 16 años se case con el enemigo de su hermana —todo eso lo dije en voz alta, como esperando alguna respuesta.
Pero todo quedo en silencio después de que hablé.

***

Desperté con un fuerte dolor de cabeza, miré a mí alrededor, era la sala, me quedé dormida después de la discusión que tuve con mis mejores amigos. Espero que se les pase el enojo, para que así puedan apoyarme en todo esto.
Me levanté del sofá, y caminé hacia mi habitación, pero fue una tortura, porque cada paso que daba era una punzada en mi cabeza, seguro se debía a que había estado llorando, al cansancio, la preocupación, y sobre todo a la falta de alimento, no había probado nada desde el día anterior.
Ya dentro de mi habitación, miré el reloj, eran las 5:30 de la mañana. Me sorprendí de lo temprano que me había levantado. Miré mi cama tentada a volver a dormir, pero sabía de sobre que no consiliaria el sueño, solo daría vueltas en la cama. Así que me decidí darme una ducha rápida, para luego desayunar.
Bajé a la cocina, y me preparé café, pan tostado, ensalada de frutos y jugo de naranja, comí lentamente, pensando en todo lo ocurrido el día anterior. Ya con alimento en el estómago, tome unos de los analgésicos para el dolor de cabeza que estaba en unos de los cajones del repostero.
—Espero y con este analgésico me pasé el dolor de cabeza —susurré, frotándome la sien.
Antes de salir de la cocina, miré el reloj, diez para las siete. De seguro que no tarda en llegar Malfoy, puesto que tenía que seguir con los preparativos de mi “boda”.
Me senté el sofá a esperar a Malfoy, ya que no tenía otra cosa mejor que hacer.
—Espero que me puedan comprender —dije en voz alta, pesando en Ben y Drake.
—¿Quiénes te tienen que comprender? —preguntó una voz detrás de mí, que me hizo saltar de susto.
Pero esa voz ya la reconocía, esa manera de hablar arrastrando las palabras. No era otro más que Malfoy.
—Malfoy, siempre asustándome, ¿Por qué siempre tienes que aparecer como fantasma?
Malfoy caminó hasta ponerse frente a mí.
Se quedó callado unos segundos, ignorando mi pregunta.
—No me has contestado —me reclamó.
—No te importa, además tú tampoco has respondido mi pregunta.
Me miró directamente, y yo esquive su mirada gris, era tan penetrante, parecía que hasta podía ver mi alma.
—¿Qué haces levantada tan temprano? —habló sin quitar su mirada inquisidora de mí, y aunque yo no lo miraba podía sentirlo.
—No te importa —contesté enojada.
Sonrió arrogante.
Detestaba esa sonrisa. Me paré del sofá dispuesta a darle una bofetada, para haber si así le borraba esa sonrisa, pero me contuve, no vaya a ser que me besé por venganza o tal vez hasta llegue a devolverme la bofetada.
Él pareció no darse cuenta de mis intenciones de golpearlo, o simplemente me ignoró.
—Estuviste llorando —esa no era una pregunta, era una afirmación.
—No te importa —repetí.
—Sí, tienes razón no me importa —siseó—, es muy tú problema si lloras o no, a mí que más me da.
—Pues si es mi problema, solo mi problema —grité—, y si, si estuve llorando, sabes porque —no le di tiempo a que contestara—, estaba llorando porque me peleé con mis amantes cuando se enteraron que mi iba a casar, por eso dije “Espero que puedan comprender”, porque durante un año no voy a poder verlos, claro, siempre y cuando a ti no te importe que pase algunas noches fuera de tu mansión y tampoco espero que te importe ser el cuernudo de esta historia.
De pronto la expresión del rostro de Malfoy se volvió de odio.
¡Rayos!, porque dije eso, porque inventé esa mentira, me dije internamente al ver esa mirada que me dirigía.
Malfoy acortó la distancia que nos separaba y me cogió por el cuello, apretándolo con la fuerza suficiente para quitarme el aire.
—Mira mocosa, a mí no me importa si has tenido muchos amantes, o con cuántos hombres te has estado acostando por semana, pero ahora que te vas a casar conmigo los vas a dejar, porque yo no te pienso consentir ni una sola infidelidad, te vas a tener que comportar como la próxima señora Malfoy, o al menos inténtalo, porque una muggle como tú nunca podría comportarse a la altura de un Malfoy —siseó.
Yo trataba de empujarlo, casi me estaba dejando sin aire, pero fue inútil, era demasiado fuerte.
—S–su–suél–tam–me —dije entrecortadamente.
Malfoy apretó un poco más su agarre, pero luego me soltó. Yo tosí tratando de recuperar un poco el aire, mientras me frotaba el cuello.
—Espero que te haya quedado claro —gruñó.
—Yo espero lo mismo de ti —tosí—, yo también espero que cumplas lo mismo que me acabas de aclarar. Porque, así como tú no quieres ser un cuernudo, yo tampoco quiero ser una cuernuda.
—Te lo advierto, Granger, no juegues conmigo, no juegues con un Malfoy —amenazó.
No me dio tiempo de respondes. Porque luego sentí que me tomaba del brazo, yo cerré los ojos sabiendo que nos íbamos a desaparecer y cuando abrí los ojos —obviamente mareada— ya no estaba en la sala de mi casa, ahora me encontraba dentro de la mansión Malfoy.
Malfoy me soltó el brazo.
—Mi madre vendrá ahora, espero que te sepas comportar —me advirtió. Y luego sin dirigirme ni una mirada salió de la sala, dejándome sola.
Miré a mí alrededor cuando me percaté de que el rubio oxigenado ya no estaba. Esta era una sala, como las que acostumbran la realeza para tomar el té, los adornos eran lujosos, sofisticados, y la madera de los muebles eran raros, por lo menos en mi mundo lo son, la mesita de centro era de cristal, con pequeños adornos de esmeraldas en las esquinas y al centro de la mesa, lo única malo de estancia es que es oscura y fría como el resto de la casa, y como las personas que la habitan.
Me frote el cuello, todavía me dolía. Malfoy es una bestia, como se le ocurre tratar de ahorcarme, pudo haberme matado. ¡Ay!, pero tengo que reconocer que yo tuve algo de culpa por decir tantas estupideces juntas, de donde se me había salido decir eso sobre mis supuestos amantes. A ningún hombre le agrada escuchar que su futura esposa —así sea su futura esposa solo una farsa— tenga amantes, porque su hombría no lo soportaría.
—Estoy jugando con fuego, tengo que aprender a cerrar mi boca, no vaya a ser que para la próxima no la cuente —susurré mientras me volvía a frotar el cuello.
—Buenos días —escuché una voz femenina a mi espalda. Me sobresalte.
Rayos, ahora sé de dónde herero Malfoy el gusto por asustarme.
—Has sido puntual, eso me agrada, porque tenemos muchas cosas que hacer —dijo caminando y sentándose en un sofá frente al mío.
—Buenos días —saludé a la aristocrática mujer.
Luego de los saludos correspondientes, empezamos con mi tortura personal.
Preparar una boda era horrible, o solo era horrible porque no me casaba por amor. Bueno eso no importa ahora, es lo que tengo que hacer. Estaba cansada de ver carpetas con modelos de decoraciones para el jardín, para la sala, lo que escogeríamos para la comida, para los bocaditos, las bebidas, etc., etc., etc.
Cada vez que la señora Malfoy me pedía me opinión, yo solo contestaba “sí, me gusta”, “es lo que yo hubiera escogido”, “está perfecto”, “oh, perfecto yo creo que eso iría bien con la decoración”, aunque en realidad ni siquiera le prestaba atención a las carpetas que me enseñaba.


Y así fueron pasando los días, Malfoy venía por mí, todas las mañanas a la misma hora, me tomaba del brazo y aparecíamos en su mansión, pero no volvió a dirigirme la palabra —al parecer le molesto mucho la última discusión que tuvimos—, pero que él tampoco se crea un santo, si él esta ofendido por mis palabras, entonces yo también tendría el derecho de estar enojada con él porque intento matarme.
Estos dos últimos días la que ha venido a recogerme ha sido sorprendentemente la señora Malfoy.
—Buenos días, niña —me dijo ayer la madre de Malfoy cuando vino por mí.
Yo me sorprendí al verla nuevamente en mi casa.
Recuerdo que lo primero que pensé cuando la vi fue: Que Malfoy no tiene los suficientes pantalones como para venir ya por mí que ahora manda a su madre, claro por eso quedo Slytherin y no Gryffindor.
Pero luego todo estuvo claro, cuando la rubia me explico que estos últimos días ella vendría por mí, porque iríamos con una diseñadora para que me haga el “grandioso vestido de novia”.
Como si yo quisiera un vestido de novia.
Ya le terminaron de hacer los últimos arreglos al vestido, es hermoso, sí, eso nunca lo podría negar, pero aun así me parece que para una boda falsa hay mucho lujo.
Ahora estoy libre, relajándome en mi casa —es un decir— no podría relajarme nunca, porque estoy preocupada y triste porque Ben y Drake no me han vuelto hablar, ni siquiera por teléfono, también estoy preocupada porque dentro de dos días será mi matrisuicidio, y Hermione todavía está de luna de miel, me imagino que mañana vendrá, se llevara una gran sorpresa al interesarse de que ya está todo listo para “mi boda”. Ojalá y no se moleste mucho o que no vaya a pensar lo mismo que el Ministro, eso de que me estoy casando tan rápido porque estoy embarazada. Que absurdo.
¡Ay, Dios mío!, que todo esto de la boda salga bien, y sobre todo que pueda soportar convivir con Malfoy durante un año, y que no nos terminemos matando.


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