POV Draco
Apenas puse un pie en mi casa, un elfo doméstico apareció ante mí.
—Amo —dijo haciendo una reverencia—, tiene una visita.
—¿Una visita? —susurré.
—Sí, amo. Está en la sala con su madre.
Asentí.
Y el elfo desapareció.
Camine lentamente hasta llegar a la sala. Me preguntó quién será a
visita.
Supe quién era cuando entré en la sala.
Cabellos castaños oscuros, largos y lacios, ojos verdes, piel clara y
llevaba puesto un vestido morado de diseñador.
Era Astoria.
—Hijo —dijo mi madre.
—Madre —respondí.
—Mira quien ha venido a visitarte —dijo mi madre con una sonrisa.
—Astoria —dije.
—Draco, podemos hablar —pidió.
—Entonces creo que los dejaré solos —dijo mi madre.
—No es necesario, Cissy —dijo Astoria.
—Yo creo que sí. Ustedes tienen que hablar —mi madre se fue hacia el
despacho de mi padre.
—Bien. Sobre qué quieres que hablemos —dije cuando nos quedamos solos.
—Draco —Astoria se acercó a mí—, por favor no te cases.
—Yo no me quiero casar, pero tengo que hacerlo.
—No, no, Draco, no te cases. Yo te amo. Ya verás que le encontraremos
una solución a las continuas amenazas —se acercó a mí y me besó.
Yo le respondí el beso. Pero paré cuando me quedé sin aire.
—Draco, te lo pido, no te cases —exigió, poniendo sus manos en mi saco,
arrugando.
Quite sus manos y me aleje de ella.
—Ya basta, Astoria. Entiende, me voy a casar, lo quieras o no —ella me
miró con sus ojos a punto de resbalarse las lágrimas. Pero yo sabía que, hacia
todo eso para salirse con suya, ella solo quería chantajearme—. Mira, ahora no estoy
de humor, así que te pido que te retires.
—No puedes echarme, Draco —gritó.
—No grites —le dije.
—No te das cuenta de que te amo, y que tú queriéndote casar con la
insulsa hermana muggle de Granger me lastimas.
—Yo no te amo.
Astoria me miró con desilusión.
—Yo creí que nos íbamos a casar, te he estado esperando por muchos años,
como para que ahora me salgas con que…
—Astoria —levanté la voz—, yo nunca te dije para formalizar la relación
que teníamos, es más ni siquiera era una relación seria, lo que nosotros
teníamos era solo sexo, la pasábamos bien y nada más. Y como ya te dije yo no
me caso porque quiero, lo hago para darle seguridad a mi familia. Así que ya
deja de reclamarme.
—Está bien, está bien —repitió, parecía nerviosa—, ahora no hablemos de eso,
yo solo vine porque te necesito.
Trato de besarme, pero yo me aleje. Detestaba cuando se ponía en ese
plan.
—Creo que será mejor que te vayas.
—Draco, no quiero irme. Te necesito ahora.
La miré fijamente, y esta vez fui yo quien la besó. De todas maneras, no
me costaba nada complacer a Astoria.
Sin darme cuenta, ya me encontraba dentro de mi habitación con Astoria
pegada a mí. Ella me tiró sobre la cama y nos empezamos a besar como dementes,
a la vez que sus manos desabotonaban mi camisa y yo le subía el vestido hasta
el muslo.
POV Alex
—Vamos, dinos el por qué —dijo Ben que me había tomado de los hombros y
me estaba sacudiendo violentamente.
No entendía que le sucedía, él nunca me había tratado de tal forma.
—Suéltame —susurré.
—Vamos, suéltala, Ben —le dijo Drake serio.
Ben me quedo mirando y lentamente me empezó a soltar.
—Lo siento —se disculpó.
No dije nada, solo asentí.
—¿Por qué te vas a casar con ese sujeto, Alex? —preguntó Drake, calmado,
pero serio, y ver a Drake serio, era muy raro. Eso hizo que me intimidara—. No
lo comprendo —agregó más para él que para que yo lo escuchará.
—Bueno… yo… —respiré profundo y continué—, me voy a casar con él porque…
me necesita.
De pronto Ben soltó una risa sarcástica.
—Sí, claro —dijo.
—Es verdad, Ben.
—¿Y por qué te necesita? —preguntó Drake, y seguía serio.
Trague saliva.
Me estaba dando miedo verlo tan serio, Drake siempre tenía una sonrisa
en su rostro, pero ahora, era todo lo contrario.
—Porque…
—¡TE HECHIZO! —gritó Ben, apuntándome con el dedo—, sí, es eso. Oh, Alex
debemos decírselo a Hermione, tal vez ella pueda hacer algo, no, estoy seguro,
Hermione te quitara ese hechizo —habló tan rápido que hasta estaba ligeramente
morado por la falta de aire.
—Que les quede claro una cosa, Malfoy no me hechizo, y yo me voy a casar
con él para ayudarlo.
—Explícate —dijo Ben.
—A Malfoy le han estado llegando una serie de amenazas, y el Ministerio
de Magia no le ha querido dar la protección que requiere su familia, y la única
solución es que él se casase con la heroína de guerra, en este caso mi hermana
—Drake y Ben escuchaban atentamente todo lo que les decía—, pero como Hermione
se iba a casar con Ron, no pudo ayudarlos…
—Pero que tienes que ver tú en todo esto —dijo Drake interrumpiéndome—,
si ni siquiera perteneces a su mundo.
—Déjame terminar. Lo que pasa es que Ron le dijo sin querer a la familia
Malfoy que Hermione no era la única que había chica que había ido en la
búsqueda de los Horrocruxes. Y ya ven luego de todo un problema los Malfoy
vinieron a proponerme que me case con su hijo para que así el Ministerio le de
protección, porque esa era la única manera en que se la den, puesto que su
único hijo un “sangre pura” se case con una “muggle” como yo —me señalé—, eso
sería más que suficiente para que el Ministro de Magia vea que los Malfoy han
cambiado y así ellos conseguirían lo que exigen.
—O sea que todo es como… un trato —dijo Ben, más relajado.
Yo asentí.
—¿Por cuánto tiempo? —preguntó Drake.
—Un año —respondí.
—Aun así, yo creo que no te deberías de casar, Alex. No puedes confiar
en ese hombre —dijo Ben—, pues por lo que nos contaste cuando viniste de esa
búsqueda, tú dijiste que ese Malfoy estaba del otro lado del bando.
—Sí, lo estuvo, pero después él y su familia peleo de lado de Harry.
—No nos has dicho quien los amenaza —dijo Drake pensativo.
—Pues los amenazan los mortífagos que pudieron escapar, y como los
Malfoy luego los traicionaron, ahora ellos se quieren vengar.
—Con más razón no te cases, Alexandra —medio gritó Ben—. Vas a estar en
peligro constantemente tú también.
—No lo creo, yo estoy protegida por que soy la hermana de la heroína de
guerra, y mi protección les ayudara a conseguir protección a ellos. Además de
que le di mi palabra al rubio de que me casaría con él.
—Ese anillo —dijo de pronto Drake señalando mi mano izquierda—, te lo
dio ese tal Malfoy, ¿cierto?
—Sí.
—Ese anillo, es un maldito anillo de compromiso —gritó Ben—, por eso te
pusiste tan nerviosa cuando te lo preguntamos, y tú solo nos dijiste: “se los
explicaré todo cuando sea el momento indicado” —dijo imitando mi voz.
—Pues sí. Pero es que en ese momento no tenía valor para contarles la
verdad.
—Ahora, ¿sabes lo que vas a hacer? —dijo Ben, yo negué con la cabeza
confusa—, cuando ese Malfoy venga le devuelves el anillo y rompes el compromiso
—me ordenó.
—Como si fuera tan fácil. Acaso no te acuerdas de que el anillo está
pegado a mi dedo —le recordé—, y te repito yo le di mi palabra a Malfoy, así
que no puedo romper mi compromiso con él.
—No puedes o no quieres —gritó Ben, estaba alterado.
Yo lo miré seria, ¿qué me estaba tratando de insinuar?
—Ben, cálmate, no pierdas los papeles —le dijo Drake—. Además, no creo
que Alex se pueda casar, es menor de edad y necesitaría un permiso firmado por
sus padres, pero en este caso por su hermana mayor.
—Claro —Ben sonrió—, y no creo que Hermione permita que te cases con ese
ex mortífago.
Apreté mis puños.
¿Por qué Ben se comportaba así conmigo? Si se supone que es uno de mis
mejores amigos.
—Hermione ya acepto que me casé con Malfoy —dije.
—¡¿Qué?! —gritó Ben—, acaso Hermione se volvió loca.
—No, no está loca, es solo que ella respeta mis decisiones.
Bueno, no siempre, pensé.
—No permitiré que te cases, y que eches a perder tu vida
—dijo Ben.
—Solo estaré casada un año, no para toda la vida. Solo estaré casada un
año —repetí lentamente—, no es mucho tiempo —terminé gritando.
—Alex, piensa muy bien si casarte es lo correcto —dijo Drake.
Esta era la segunda vez que me decían lo mismo, el primero fue Percy.
Pero yo no puedo dejar que le pase algo malo a esa familia, pudiendo yo
evitarlo.
—Nos vamos —rugió Ben. Estaba muy enfadado.
—Esperen —les dije—, por favor no le digan nada a Hermione de que me
caso con Malfoy por un trato —les pedí.
—¿Por qué no? —dijo Drake.
—Porque ella piensa que me caso por amor.
Ben me miró tan serio que me puso nerviosa.
—No cuentes con nosotros en esta locura —dijo Ben, antes de salir de mi
casa—. Drake,
vámonos —gritó desde la puerta.
Drake solo me miró, para luego seguir a Ben.
***
Ya había pasado como unas cuatro horas desde que Ben y Drake, se habían
ido dejándome destrozada. Ellos dos son mis mejores amigos, con los que siempre
he estado, desde que íbamos al kínder no nos hemos separado —bueno nos separamos cuando me fui con Hermione a la
búsqueda de los Horrocruxes— pero cuando regrese prometimos que siempre
estaríamos juntos en las buenas y las malas, y que nunca no separaríamos, pero
al parecer Ben no tomo en cuenta esa promesa que hicimos, y bueno de Drake no
puedo dudar, estoy completamente segura de que si cumplirá con su promesa, pero
ahora parece un poco enojado o resentido conmigo.
Las lágrimas caían de mis ojos sin control, me siento muy triste, y sobre
todo me siento sola, sola en esta casa tan grande.
Antes por lo menos tenía el consuelo de que Hermione llega por la noche y
platicábamos, pero ahora ella esa casada y de luna de miel, mis amigos están
enojados conmigo, y ni siquiera han intentado ponerse por un momento en mi
lugar, y por último no tengo conmigo a mis padres, todo sería completamente
distinto si mis padres aun vivieran, tal vez en estos momentos yo estaría con
ellos y no estaría comprometida con Malfoy.
De nada sirvió que Hermione les modificara su memoria y los enviara a
Australia, de todas formas, los mortífagos los hallaron para luego asesinarlos
—lloré más al recordar el momento en cuando nos dieron la noticia a mi hermana
y a mí—. Ben y Drake estuvieron siempre conmigo en esos momentos de tristeza.
Pero ahora… ¡Ay, no! No quiero pensar en nada.
Limpie mis lágrimas con un pañuelo, pase tan fuerte el pañuelo por el
contorno de mis ojos que sentí ardor.
Pero no dejo de pensar en la coincidencia de Percy y Ben, los dos me
dijeron que pensara muy bien si casarme con Malfoy es correcto. Ahora yo misma
me preguntó, ¿será correcto casarme con Malfoy?
No tuve que esperar mucho por la respuesta, porque mi subconsciente dijo:
Claro que es correcto, es correcto porque casándote con Malfoy le estarías
brindando protección a esa familia. Eso es lo correcto, ayudar a los demás.
Además, me acorde de la amenaza que le llego en la mañana a Malfoy. Él
estaba muy preocupado.
Sonreí con ironía.
—Sí, es correcto ayudar a los demás, pero es raro que una chica de 16 años
se case con el enemigo de su hermana —todo eso lo dije en voz alta, como
esperando alguna respuesta.
Pero todo quedo en silencio después de que hablé.
***
Desperté con un fuerte dolor de cabeza, miré a mí alrededor, era la sala,
me quedé dormida después de la discusión que tuve con mis mejores amigos.
Espero que se les pase el enojo, para que así puedan apoyarme en todo esto.
Me levanté del sofá, y caminé hacia mi habitación, pero fue una tortura,
porque cada paso que daba era una punzada en mi cabeza, seguro se debía a que
había estado llorando, al cansancio, la preocupación, y sobre todo a la falta
de alimento, no había probado nada desde el día anterior.
Ya dentro de mi habitación, miré el reloj, eran las 5:30 de la mañana.
Me sorprendí de lo temprano que me había levantado. Miré mi cama tentada a
volver a dormir, pero sabía de sobre que no consiliaria el sueño, solo daría
vueltas en la cama. Así que me decidí darme una ducha rápida, para luego
desayunar.
Bajé a la cocina, y me preparé café, pan tostado, ensalada de frutos y
jugo de naranja, comí lentamente, pensando en todo lo ocurrido el día anterior.
Ya con alimento en el estómago, tome unos de los analgésicos para el dolor de
cabeza que estaba en unos de los cajones del repostero.
—Espero y con este analgésico me pasé el dolor de cabeza —susurré,
frotándome la sien.
Antes de salir de la cocina, miré el reloj, diez para las siete. De
seguro que no tarda en llegar Malfoy, puesto que tenía que seguir con los preparativos
de mi “boda”.
Me senté el sofá a esperar a Malfoy, ya que no tenía otra cosa mejor que
hacer.
—Espero que me puedan comprender —dije en voz alta, pesando en Ben y
Drake.
—¿Quiénes te tienen que comprender? —preguntó una voz detrás de mí, que
me hizo saltar de susto.
Pero esa voz ya la reconocía, esa manera de hablar arrastrando las
palabras. No era otro más que Malfoy.
—Malfoy, siempre asustándome, ¿Por qué siempre tienes que aparecer como
fantasma?
Malfoy caminó hasta ponerse frente a mí.
Se quedó callado unos segundos, ignorando mi pregunta.
—No me has contestado —me reclamó.
—No te importa, además tú tampoco has respondido mi pregunta.
Me miró directamente, y yo esquive su mirada gris, era tan penetrante,
parecía que hasta podía ver mi alma.
—¿Qué haces levantada tan temprano? —habló sin quitar su mirada
inquisidora de mí, y aunque yo no lo miraba podía sentirlo.
—No te importa —contesté enojada.
Sonrió arrogante.
Detestaba esa sonrisa. Me paré del sofá dispuesta a darle una bofetada,
para haber si así le borraba esa sonrisa, pero me contuve, no vaya a ser que me
besé por venganza o tal vez hasta llegue a devolverme la bofetada.
Él pareció no darse cuenta de mis intenciones de golpearlo, o
simplemente me ignoró.
—Estuviste llorando —esa no era una pregunta, era una afirmación.
—No te importa —repetí.
—Sí, tienes razón no me importa —siseó—, es muy tú problema si lloras o
no, a mí que más me da.
—Pues si es mi problema, solo mi problema —grité—, y si, si estuve
llorando, sabes porque —no le di tiempo a que contestara—, estaba llorando
porque me peleé con mis amantes cuando se enteraron que mi iba a casar, por eso
dije “Espero que puedan comprender”, porque durante un año no voy a poder
verlos, claro, siempre y cuando a ti no te importe que pase algunas noches
fuera de tu mansión y tampoco espero que te importe ser el cuernudo de esta
historia.
De pronto la expresión del rostro de Malfoy se volvió de odio.
¡Rayos!, porque dije eso, porque inventé esa mentira, me dije
internamente al ver esa mirada que me dirigía.
Malfoy acortó la distancia que nos separaba y me cogió por el cuello,
apretándolo con la fuerza suficiente para quitarme el aire.
—Mira mocosa, a mí no me importa si has tenido muchos amantes, o con
cuántos hombres te has estado acostando por semana, pero ahora que te vas a
casar conmigo los vas a dejar, porque yo no te pienso consentir ni una sola
infidelidad, te vas a tener que comportar como la próxima señora Malfoy, o al
menos inténtalo, porque una muggle como tú nunca podría comportarse a la altura
de un Malfoy —siseó.
Yo trataba de empujarlo, casi me estaba dejando sin aire, pero fue
inútil, era demasiado fuerte.
—S–su–suél–tam–me —dije entrecortadamente.
Malfoy apretó un poco más su agarre, pero luego me soltó. Yo tosí
tratando de recuperar un poco el aire, mientras me frotaba el cuello.
—Espero que te haya quedado claro —gruñó.
—Yo espero lo mismo de ti —tosí—, yo también espero que cumplas lo mismo
que me acabas de aclarar. Porque, así como tú no quieres ser un cuernudo, yo
tampoco quiero ser una cuernuda.
—Te lo advierto, Granger, no juegues conmigo, no juegues con un Malfoy —amenazó.
No me dio tiempo de respondes. Porque luego sentí que me
tomaba del brazo, yo cerré los ojos sabiendo que nos íbamos a desaparecer y
cuando abrí los ojos —obviamente mareada— ya no estaba en la sala de mi casa,
ahora me encontraba dentro de la mansión Malfoy.
Malfoy me soltó el brazo.
—Mi madre vendrá ahora, espero que te sepas comportar —me
advirtió. Y luego sin dirigirme ni una mirada salió de la sala, dejándome sola.
Miré a mí alrededor cuando me percaté de que el rubio
oxigenado ya no estaba. Esta era una sala, como las que acostumbran la realeza
para tomar el té, los adornos eran lujosos, sofisticados, y la madera de los
muebles eran raros, por lo menos en mi mundo lo son, la mesita de centro era de
cristal, con pequeños adornos de esmeraldas en las esquinas y al centro de la
mesa, lo única malo de estancia es que es oscura y fría como el resto de la
casa, y como las personas que la habitan.
Me frote el cuello, todavía me dolía. Malfoy es una
bestia, como se le ocurre tratar de ahorcarme, pudo haberme matado. ¡Ay!, pero
tengo que reconocer que yo tuve algo de culpa por decir tantas estupideces
juntas, de donde se me había salido decir eso sobre mis supuestos amantes. A
ningún hombre le agrada escuchar que su futura esposa —así sea su futura esposa
solo una farsa— tenga amantes, porque su hombría no lo soportaría.
—Estoy jugando con fuego, tengo que aprender a cerrar mi
boca, no vaya a ser que para la próxima no la cuente —susurré mientras me
volvía a frotar el cuello.
—Buenos días —escuché una voz femenina a mi espalda. Me
sobresalte.
Rayos, ahora sé de dónde herero Malfoy el gusto por
asustarme.
—Has sido puntual, eso me agrada, porque tenemos muchas
cosas que hacer —dijo caminando y sentándose en un sofá frente al mío.
—Buenos días —saludé a la aristocrática mujer.
Luego de los saludos correspondientes, empezamos con mi
tortura personal.
Preparar una boda era horrible, o solo era horrible
porque no me casaba por amor. Bueno eso no importa ahora, es lo que tengo que
hacer. Estaba cansada de ver carpetas con modelos de decoraciones para el
jardín, para la sala, lo que escogeríamos para la comida, para los bocaditos,
las bebidas, etc., etc., etc.
Cada vez que la señora Malfoy me pedía me opinión, yo
solo contestaba “sí, me gusta”, “es lo que yo hubiera escogido”, “está
perfecto”, “oh, perfecto yo creo que eso iría bien con la decoración”, aunque
en realidad ni siquiera le prestaba atención a las carpetas que me enseñaba.
Y así fueron pasando los días, Malfoy venía por mí, todas
las mañanas a la misma hora, me tomaba del brazo y aparecíamos en su mansión,
pero no volvió a dirigirme la palabra —al parecer le molesto mucho la última
discusión que tuvimos—, pero que él tampoco se crea un santo, si él esta
ofendido por mis palabras, entonces yo también tendría el derecho de estar
enojada con él porque intento matarme.
Estos dos últimos días la que ha venido a recogerme ha
sido sorprendentemente la señora Malfoy.
—Buenos días, niña —me dijo ayer la madre de Malfoy
cuando vino por mí.
Yo me sorprendí al verla nuevamente en mi casa.
Recuerdo que lo primero que pensé cuando la vi fue: Que
Malfoy no tiene los suficientes pantalones como para venir ya por mí que ahora
manda a su madre, claro por eso quedo Slytherin y no Gryffindor.
Pero luego todo estuvo claro, cuando la rubia me explico
que estos últimos días ella vendría por mí, porque iríamos con una diseñadora
para que me haga el “grandioso vestido de novia”.
Como si yo quisiera un vestido de novia.
Ya le terminaron de hacer los últimos arreglos al
vestido, es hermoso, sí, eso nunca lo podría negar, pero aun así me parece que
para una boda falsa hay mucho lujo.
Ahora estoy libre, relajándome en mi casa —es un decir—
no podría relajarme nunca, porque estoy preocupada y triste porque Ben y Drake
no me han vuelto hablar, ni siquiera por teléfono, también estoy preocupada
porque dentro de dos días será mi matrisuicidio, y Hermione todavía está de
luna de miel, me imagino que mañana vendrá, se llevara una gran sorpresa al
interesarse de que ya está todo listo para “mi boda”. Ojalá y no se moleste
mucho o que no vaya a pensar lo mismo que el Ministro, eso de que me estoy casando
tan rápido porque estoy embarazada. Que absurdo.
¡Ay, Dios mío!, que todo esto de la boda salga bien, y
sobre todo que pueda soportar convivir con Malfoy durante un año, y que no nos
terminemos matando.


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