| Modelo de vestido de novia de Hermione Granger |
| Alianzas de Hermione y Ron luego de decir sus votos |
POV Autora
Luego de que la rubia y la castaña empezaran a dirigirse a la casa, un
moreno tenía cara de confusión por lo último que había dicho la prometida de su
amigo.
—Ojos bonitos, ¿Quién rayos es “ojos bonitos”? —preguntó Blaise Zabini.
Pansy lo ignoro, Draco tenía el ceño fruncido, porque él si había
entendido a quien se refería cuando su “prometida” menciono a “ojos bonitos”, y
Theo fue el único que respondió su pregunta.
—Ojos bonitos es Harry Potter, así suele llamarlo Alex, porque dice que
los ojos de Potter son como dos esmeraldas.
—Que sobrenombre más ridículo —se mofó Zabini.
—Ya vengo —dijo de pronto la pelinegra.
—¿Adónde vas, Pansy? —preguntó Zabini.
—Luego les digo —contestó Pansy
La pelinegra camino hasta llegar a la entrada de la Madriguera y ahí se
detuvo, dudo unos minutos sí entrar o no.
Mientras tanto dentro de la Madriguera, exactamente en la sala de
familia Weasley, un pelirrojo de casi 24 años y una castaña de 16 años, estaban
platicando.
—Sobre qué quieres que hablemos —le preguntó Alexandra al pelirrojo.
—Sobre Malfoy —dijo el pelirrojo.
—¿En serio me quieres hablar de él? —preguntó la castaña desconcertada.
—Sí —confirmó—, espero que no sea cierto lo que leí en la revista, y que
todo lo que escribió Rita Skeeter sea una mentira solo para obtener más magos
que compren su revista y… —la castaña no prestaba atención a las palabras de
Percy, ella se perdió en las facciones tan varoniles que tenía el pelirrojo,
veía sus ojos azules que raramente era más hermoso que los ojos de todos los
Weasley, y hasta veía su cabello pelirrojo mucho más brilloso que de los otros,
la manera de mover las manos al hablar, el ligero ceño fruncido que se le formaba
en la frente cuando tenía una duda o cuando algo le molestaba, sus labios
sonrosados y delgados, le parecía fascinante, todo respecto a Percy Weasley le
parecía encantador.
Sí, Alexandra Granger quedo perdidamente enamorada de Percy desde la
primera vez que lo vio —eso fue cuando Hermione se llevó con ella a Alex para
que conociera a sus amigos, ya luego en la estación sus padres vendrían por sus
hermana— y eso que solo tenía 12 años y él era un joven de 20 años, pero no le
importo, igual no podía cambiar sus sentimientos, es que fue amor a primera
vista para ella, pero lamentablemente no para él, él solo la veía como a una
niña, como una hermana pequeña, mucho más pequeña que su hermana Ginny.
—Alex, ¿me estas escuchando? —dijo Percy a la vez que pasaba una mano
por la cara de la castaña. Eso la hizo volver a la realidad.
—No, lo siento, no te escuche —se disculpó avergonzada.
—Te decía que espero que no sea verdad eso de que eres la prometida de
Malfoy, él no te conviene, es un ex mortífago —le recalcó eso último para que
así Alex se diera cuenta de su error—, además eres muy joven como para pensar
en casarte, ¿no crees?
—¿Eso quiere decir que tú no quieres que me case con Malfoy? —preguntó
ilusionada, pensando que su pelirrojo tal vez sentía algo por ella que no fuera
cariño de hermanos.
—No, ya te lo dije.
—¿Por qué? —preguntó la castaña con el corazón latiéndole a mil.
Si me dice que no me case porque me quiere, en este mismo momento rompo
mi compromiso con Malfoy, pensaba fervientemente la castaña.
—Porque estoy seguro que Malfoy no quiere a nadie, solo se quiere a él
mismo, y no me gustaría que Malfoy te lastimara, tú eres —la chica que quieres,
pensó Alex—, como mi hermanita pequeña.
Y eso rompió en mil pedacitos el corazón de Alex. Ella dejo de mirarlo y
bajo la mirada, evitando que él viera que quería llorar.
—Pero yo lo quiero —susurró Alex. Le mintió para cubrir su dolor con esa
blasfemia que dijo.
—Tal vez solo estás ilusionada con él, el amor por una persona no se da
así de rápido —Alex levanto la mirada—, piensa muy bien si en verdad te quieres
casar con él. Lo pensarás —dijo Percy, pero Alex no respondió—. Prometes que lo
pensaras.
—Lo prometo —respondió la castaña.
—Bien —sonrió el pelirrojo pensando que por lo menos la haría dudar
acerca de casarse con Malfoy—. Ah, no te lo había dicho, pero te vez hermosa
—le dio un beso en la frente y se fue hacia la cocina.
—Me quieres como a una hermana, mientras yo estoy enamorada de ti, Percy
—dijo Alex al saberse sola.
Pero Alex no sabía que todo la conversación que había tenido con Percy
había sido escuchada por Pansy Parkinson y que eso último también lo había
escuchado.
—Tengo en mis manos tu secreto mejor guardado Alexandra Granger —susurró
Pansy antes de salir de la sala.
***
—Tardarte mucho, Alex —le reclamó Hermione a su hermana—. ¿Sobre qué
quería hablar Percy contigo? —le preguntó luego de unos minutos de silencio.
—Oh, nada importante —contestó Alex—. Ginny, te extrañe tanto —la menor
de las Granger corrió a abrazar a la nueva señora Potter, para así evitar que
su hermana le haga otra pregunta.
Ginny también traía puesto un vestido rojo —que hacia juego con el color
de su cabello— porque ella era la última dama de honor.
—Yo también te extrañe —dijo Ginny también abrazándola—. Vaya, parece
que has crecido un poco desde la última vez que te vi.
—No ha crecido, son los tacones —bromeó Hermione.
—Oye —se quejó su hermana—, no le hagas caso, si he crecido.
—Bueno, es hora de maquillarte —dijo Luna con voz soñadora a la vez que
también evitaba que se siguiera alargando la pequeña discusión de las hermanas.
—Yo te haré el peinado —dijo la pelirroja.
—Y yo te haré la manicure y el pedicure —dijo la castaña menor.
Todas empezaron a trabajar en lo que
dijeron, y dos horas después Hermione ya estaba maquillada natural, tenía como
peinado un moño, Ginny tuvo que usar una poción alisadora para poder hacerle el
peinado, y aunque el cabello de Hermione ya estaba dominable, siempre era mejor
no arriesgarse; las uñas de sus manos y de sus pies estaban perfectas, Alex le
había hecho manicure francesa.
—Ahora lo más importante el vestido —dijo
Luna toda emocionada.
—Lo más importante que el vestido es
tener lencería bonita —dijo Ginny con una sonrisa pícara.
—Ginny —gritó Hermione sonrojada.
—Yo creo que Ginny tiene razón —dijo
Luna, impactando a las otras tres chicas, que la miraron sorprendidas.
—Llevas puesto portaliguero —preguntó
Ginny.
—No —contestó la castaña.
—Pues deberías —dijo Ginny—, es más
—cogió su varita y apunto hacia Hermione—. Listo —dijo y sonrió.
—Ahora sí, ponte el vestido —dijo Luna.
Luna saco el vestido de novia de su caja
y se lo dio a Hermione. Hermione cogió el vestido y con mucho cuidado de no
maltratarlo se lo puso.
El vestido de Hermione era de modelo
princesa, la falda era de satén con bordados, la parte de arriba era de tela
con encaje, y las mangas eran de tul con encaje.
—Te
ves preciosa, la novia más hermosa —le dijo Alex a su hermana mayor. Ginny y
Luna asintieron estando de acuerdo—, solo déjame ponerte el velo.
Así lo hizo le puso el velo y una pequeña
corona.
—Te ves hermosa. Mi hermano se quedara
petrificado cuando te vea —dijo la pelirroja.
—Solo falta un detalle —dijo Luna,
Hermione la miro confusa—, te falta ponerte los aretes y el collar.
Hermione se puso los aretes que tenían
unas hermosas piedras y el collar de plata que le hacía juego a los aretes.
—Chicas —dijo la señora Weasley asomando la cabeza por la
puerta de la habitación que era de Ginny.
—Molly, pase —dijo Hermione a su futura suegra.
—Te vez hermosa —le dijo mirándola de pies a cabeza.
—Sí, lo mismo le dijimos nosotras, mamá —dijo Ginny a su
madre.
—Bueno, yo solo venía a avisarles que dentro de 10 minutos
vendrá Arthur por Hermione —dijo Molly—. Todo está perfecto haya abajo, los
invitados ya están en sus lugares y Ron está muy ansioso, te está esperando
como 15 minutos, piensa que te vas a arrepentir —bromeó Molly antes de salir de
la habitación.
***
En el patio donde se celebraría la boda, todos los invitados
estaban esperando el momento en que apareciera la novia y se uniera para
siempre al joven Weasley. Esta era otra de las bodas del año dos integrantes
del trío de oro contraerían matrimonio.
Harry estaba al lado de su mejor amigo, y trataba de que
su amigo no esté tan nervioso.
—Vamos, Ron, cálmate —le dijo su amigo azabache.
—No puedo, Harry, y que tal si se arrepiente y me deja
plantado —decía el pelirrojo.
—No creo que Hermione te haga eso, y si te hubiera querido
dejar no creo hubiera esperado hasta el último momento —Harry sonrió.
—Eso no ayuda, Harry.
—No te preocupes, Ron. Recuerdas que hace un mes yo
también estuve en tu lugar, creí que Ginny me dejaría plantado, pero ya vez no
fue así. La espera se hace eterna, pero cuando la veas venir hacia ti todos tus
miedos desaparecerán.
El pelirrojo asintió no muy seguro.
—Oye, que Nott, este aquí lo comprendo porque se ha hecho
muy amigo de Luna, pero ¿y que hacen Zabini, Parkinson y sobretodo Malfoy aquí?
—le preguntó Harry a Ron.
—Es una larga historia, que ya te la contaran —le contestó
el pelirrojo.
Harry no comprendió, pero ya no dijo nada más.
En las sillas del lado izquierdo estaban cuatro serpientes
muy aburridas, bueno en realidad solo eran tres serpientes aburridas, al
parecer Theo si disfrutaba de la boda, nunca había asistido a un matrimonio que
era por amor y no solo por seguir el estatus de sangre, o sería que también lo
emocionaba estar al lado de Luna Lovegood, su nueva “amiga”.
—Estoy aburrida —repitió por quita vez la pelinegra—,
esperar a Granger me está matando. En qué momento piensa bajar —gruñó.
—Las novias siempre tardan en bajar, Pansy, así que ten
paciencia —le dijo Theo calmadamente.
La pelinegra siguió refunfuñando.
—¿Adónde fuiste hace un momento, Pansy? —le preguntó
Blaise.
—Solo estuve por ahí —contestó la pelinegra.
Todavía no es momento
de usar a mi favor lo que escuche, pensó Pansy Parkinson.
Blaise solo asintió y miró a su amigo rubio.
—¿Y tú porque tan callado, Draco? ¿En qué piensas? —le
preguntó.
—Obvio no estoy pensando en la maravillosa decoración
—dijo con sarcasmo el rubio—, me pregunto qué pasaría si a última hora Granger
dejara plantado a Weasley. Imaginan la cara de sufrimiento de la comadreja —el
rubio rió por su comentario seguido de una pelinegra y un moreno.
El único que no reía era Theo.
—Eso sería grandioso… si pasara —dijo Pansy, quien volvió
a reír.
—Lamento arruinar su alegría, pero eso no sucederá. Miren
allá —dijo Theo, señalando con el dedo a la salida de la casa.
Hermione Granger salía de la Madriguera, enfundada en su
hermoso vestido impecablemente blanco, parecía un ángel, y lo que más resaltaba
en ella, era su sonrisa y sus ojos mieles brillantes de emoción. El señor
Weasley se puso a su costado izquierdo y le ofreció escoltadla hasta llegar al
altar —su futuro suegro era el que la entregaría al novio, puesto que su padre
había muerto— Hermione se agarró del brazo del señor Weasley, el cual
ligeramente apretaba con la mano, estaba nerviosa; con la mano apretaba su
buque, que eran de rosas rojas. Empezaron a caminar hacia Ron, seguidas de sus
tres damas de honor, Alex, Ginny y Luna. Ron la miraba embelesado, si antes la
creía hermosa, ahora la veía como a una diosa, la diosa que muy pronto seria su
esposa.
Y no solo Ron la veía hermosa, todos los invitados pensaban
lo mismo, hasta Zabini, pensaba que Granger estaba radiante, y lo más
sorprendente era que el gran Draco Malfoy también la veía hermosa, nunca pensó
que Granger se podía ver de esa manera.
Harry se fue a sentar a su lugar cuando vio que su mejor
amiga, casi hermana, ya se acercaba del brazo del señor Weasley.
—Te dije que ella no te dejaría plantado —le susurró Harry
a Ron, antes de ir a su lugar.
La novia cada vez estaba más cerca del que iba a ser su
futuro esposo. Y cuando llego a su lado, Hermione le sonrió y Ron le devolvió
la sonrisa —Ron vestía su traje de novio, un pantalón y saco negro, camisa
blanca, zapatos negros y brillosos, corbata de lazo blanca y encima una túnica
negra— el señor Weasley después de dejar a Hermione junto a Ron, se fue a
sentar junto a su esposa en la primera fila. Las damas de honor también se
fueron a sentar en sus respectivos lugares.
Ginny se fue a sentar junto a su esposo Harry, quien le
tomo de la mano al instante. Luna se sentó junto a los demás Weasley, pero de su
lugar podía ver a su amigo Theo, quien le sonrió, ella se sonrojo, pero le
devolvió la sonrisa. Mientras tanto Alexandra Granger a regañadientes se tuvo
que ir a sentar a la silla que estaba junto a la silla de Malfoy —su prometido—
a ella le hubiera gustado sentarse con los Weasle y Harry y Ginny, pero no
podía ser así, ya que antes había visto al Ministro de Magia —Kingsley
Shacklebolt— entre las filas y para que Malfoy obtenga protección tenía que
seguir con la farsa de que se amaban.
Llegado el momento en el altar Hermione y Ron decían sus
votos matrimoniales.
—Yo, Ronald Bilius Weasley, te quiero a ti, Hermione Jane
Granger Burke, como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las
alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi
vida —después de decir sus votos Ron deslizo la alianza en el dedo anular de la
mano izquierda de Hermione.
—Yo, Hermione Jane Granger Burke, te quiero a ti, Ronald
Bilius Weasley, como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías
y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida
—Hermione hizo el mismo procedimiento de ponerle la alianza en el dedo de Ron.
Luego de eso se tomaron de las manos y el mago que los
estaban casando con un toque de varita hizo que pequeños lazos blancos
comenzaran a salir y atarlos mágicamente y poco a poco una luz los envolvió
dejándolos por unos momentos dentro de esa luz que los envolvía, pero luego la
luz fue desapareciendo poco a poco.
—Es un honor para mí presentarles al señor y la señora
Weasley —dijo el mago—. Señor Weasley, puede besar a su esposa —concluyó.
El nuevo matrimonio Weasley se besaron como si nadie
estuviera a su alrededor, pero se detuvieron al escuchar las exclamaciones de
alegría y aplausos.
Todos
se levantaron a felicitar al nuevo matrimonio, y las serpientes también
tuvieron que ir a felicitarlos, aunque más lo hacían por educación ya que ellos
y los Weasley no eran amigos.
Pero
hubo una felicitación inesperada, un chico alto de cabellos negros y musculoso,
se acercó a la novia.
—Felicidades
Her-mione —dijo sorpresivamente Viktor Krum, que ya hablaba mejor el inglés.
—¿Viktor?
—dijo Hermione.
Viktor
la abrazo para felicitarla y Hermione le correspondió el abrazo aun
sorprendida. Puesto que ella no lo había invitado porque sabía que eso le
molestaría Ron.
—Hola,
Viktor —dijo un pelirrojo que celosamente separo a su esposa del Búlgaro.
—Weasley
—dijo Viktor—, felicidades —le extendió la mano para felicitarlo, Ron acepto
darle la mano y se dieron un apretón de mano muy fuerte.
—Me da
mucho gusto que hayas venido, Viktor —dijo Hermione para evitar la tensión del
momento.
—Y a
mí me da gusto de que seas feliz —contestó el búlgaro—. Ah, y Weasley, no
temas, no pienso quitarte a tu esposa, yo respeto las relaciones —le dijo
Viktor al pelirrojo antes de alejarse de ellos y saludar a los demás.
Hermione
sonrió por el comentario de Viktor.
—Ron,
fuiste tú el que invito a Viktor solo para que nos vea casándonos —preguntó su
ahora esposa.
—Creí
que te gustaría tener a tu “amigo” junto a ti en este día —contestó Ron,
remarcando la palabra amigo.
—¿En
serio fue por eso? —preguntó la castaña.
—Sí.
—Así
que lo invitaste por mí —el pelirrojo asintió—. Y no fue porque me estuvieras
marcando como algo de tu propiedad, ¿cierto?
—No…
tal vez, si, bueno si, lo hice por eso —confeso el pelirrojo.
—Interesante
—susurró Hermione. Y luego le sonrió y lo besó.
Viktor
saludo a los Potter, porque no había tenido oportunidad de saludarlo, pero algo
le llamo la atención y fue ver a cuatro Slytherin ahí, puesto que él sabía de
las rencillas que se tenían.
—¿Slytherin
en la boda de Weasley? —le preguntó Viktor a Harry.
—Sí, a
mí también me sorprendió, pero no me mires a mí, yo no sé porque los invitaron,
Ginny y yo recién acabamos de venir de nuestra luna de miel y nos encontramos
con ello —contestó el chico-que-venció.
El
búlgaro asintió.
Luego
ya no pudo evitar su curiosidad y se acercó a ellos.
—Zabini,
Nott, Parkinson y Malfoy —saludó el búlgaro.
—Viktor
Krum —dijo la pelinegra coquetamente.
—Hola,
Krum —saludaron Zabini y Theo.
Draco
Malfoy lo miró de pies a cabeza, se sorprendió de verlo ahí, porque sabía que
Weasley no lo soportaba.
—Krum
—el rubio arrastro las palabras al hablar como era su costumbre.
—Se me
hace raro verlos…
Viktor
ya no pudo seguir hablando porque escucho una vocecita delicada a su espalda.
—Viktor
—dijo una sorprendida Alexandra al ver a un hombre alto frente a ella.
—Alex
—dijo Viktor al voltear y reconocerla.
De
pronto la tomo de la cintura y la cargo dando una vuelta con ella, los cuatro
Slytherin quedaron sorprendidos con la confianza que tenían esos dos. Pero un
rubio platinado miró la escena con enojo.
Esos
dos me están dejando en ridículo, se supone que la mocosa es mi prometida y anda
con muchas confianzas con el búlgaro, espero que Shacklebolt no lo haya notado,
pensaba el rubio.
—¿Cómo has estado,
Viktor? —preguntó la castaña cuando ya pisaba suelo nuevamente.
—Bien —contesto Krum—, pero yo veo que tú estás como siempre —Viktor
sonrió.
—¿Cómo? —preguntó Alex confundida.
—Hermosa —le contestó Viktor a la castaña, que se sonrojo al escuchar el
cumplido.
—Parece que Viktor Krum para enamorado de las Granger, y ya que con la
hermana mayor no pudo, va al ataque con la menor —le susurró Blaise a Draco,
pero muy bajo solo para que el rubio lo escuchara.
Draco frunció el ceño y apretó sus manos que estaban echas puños.
—Gracias
—contestó Alex tímidamente.
Viktor
volvió a sonreírle y Alex le respondió la sonrisa, olvidando que tenían a cuatro
Slytherin de espectadores.
Pansy
Parkinson carraspeó enojada de que ella no fuera la que hubiera llamado la
atención del búlgaro si no que la que llamara la atención fuera la simple
muggle hermana de Granger.
—Oh,
siento la interrupción —se disculpó el búlgaro—. Les decía que se me hacía raro
verlos aquí.
—No es
raro, puesto que ahora Draco es como de la familia —contestó Blaise a la vez
que reía.
Malfoy
lo miró enojado y Alex se puso pálida.
—¿Qué
dijiste? —preguntó Viktor—, que Malfoy es como de la familia Weasley —dijo
sorprendido.
—No
como de la familia Weasley, más bien como de la familia Granger —volvió a
hablar Zabini.
—Blaise
—lo riñó Theo Nott al ver la cara de su amigo rubio.
—No
comprendo —volvió a decir Krum.
No me sorprende, lo que tienes de
músculos, no tienes de cerebro, pensó Draco.
—Alex
podrías explicarme que quiso decir Zabini —Krum ahora se dirigió a Alex, pero
ella no sabía que contestar.
Y
todos se esperaba que el que iba a responder sería nuevamente Zabini, pero no
fue él, sorpresivamente fue Draco Malfoy el que respondió por Alex.
—Lo
que quiso decir Blaise, eso de que yo soy como de la familia Granger es porque
Alexandra y yo estamos comprometidos —dijo el rubio con poses de gran señor, y
sonrió al ver a la mini Granger, como el la llamaba, muy pálida—, nos casamos
en dos semanas —concluyó.
—¿Eso
es cierto, Alex? —preguntó Viktor sorprendido por las palabras de Malfoy.
Trágame tierra,
pensaba Alex.
Pero
la suerte estaba con ella, porque no tuvo que responder a causa de los aplausos
que se escucharon porque al parecer la pareja de recién casados abriría el
baile.
Viktor
la miró insistente.
—Luego
te cuento todo —le prometió Alex, y Krum acepto y se alejó a un confuso con la
noticia—. Porque le dijiste eso —medio grito Alex a sabiendas que nadie la
escucharía por el ruido de la música.
—No
entiendo a qué te refieres —contestó inocentemente el rubio—, yo solo le dije
la verdad.
—Ah
—gritó Alex exasperada—, eres increíble —le dijo sarcásticamente.
—Ya lo
sé —respondió el rubio.
Alex
decidió que lo mejor era alejarse de él en ese momento o sino sería capaz de
matarlo.
El
rubio la vio alejarse, y que paro a conversar con uno de los Weasley, le
pareció que era Percival —Draco no le quito la vista en ningún momento a su
futura esposa, y ni él mismo sabia porque lo hacía— los veía sonreír por
momentos y eso le molesto, aunque el creyó que su molestia era por estar en ese
lugar llamado La Madriguera. Luego vio que Potter y su esposa se acercaban a
ellos, y Potter apenas vio a la mini Granger la tomo de la cintura y la cargo
para después dar muchas vueltas con ella y cuando la puso en el suelo le dio un
beso en la mejilla, y al parecer eso no le molestaba a la nueva señora Potter,
porque ella estaba muy tranquila y hasta sonreía por lo que había hecho Potter,
es más todos sonreían por lo que había hecho Potter.
¿Por
qué todos tenían la costumbre de hacerle eso a la mini Granger?, se preguntaba
Malfoy, que sin darse cuenta nuevamente tenia los puños cerrados y los apretaba
cada vez más fuerte, porque hasta se notaba que sus nudillos estaban cada vez
más blancos.
La
boda continuo sin ningún percance, las parejas seguían bailando, los recién
casados no paraban de bailar, y los Potter ni que decir de ellos, parecía que
también era su boda porque bailaban sin parar, Luna y Theo también bailaban,
pero un poco alejados de la pista de baile, parecía que querían estar solos, en
una oportunidad también bailaron Zabini y Pansy.
Por
otro lado una Alex Granger había olvidado el mal momento que tuvo con Malfoy en
los brazos de Percy Weasley, ellos dos estaban bailando animadamente, ya
llevaban como tres bailes juntos. Aunque se les tuvo que arruinar el momento
todo por Blaise que los había estado viendo y se lo comento a su amigo rubio.
Este al percatarse de que lo que decía su amigo era cierto se acercó hasta
donde estaban bailando la mini Granger con el Weasley.
—Me
permites bailar con mi prometida —dijo el rubio a Percy.
Percy
Weasley lo miró con el ceño fruncido, y se alejó de Alex para no causar una
pelea en la boda de su hermano. Pero a él no le parecía que una chica como Alex
terminara con alguien como Malfoy.
Draco
tomo a Alex de la cintura y se empezaron a deslizar por la pista de baile con
la música lenta.
—Pensé
que ya te habías ido —susurró Alex al rubio.
—Y yo
pensé que sabias que tenías que estar a mi lado para que todos crean que somos
una pareja, ¿pero qué haces tú?, bailas con Weasley, haces espectáculos con
Potter y con Krum, espero que esto no lo haya visto el Ministro —dijo Draco
enojado.
—Yo no
hago espectáculos —se defendió Alex.
—Dejar
que Potter y Krum te carguen y te den vueltas no es hacer espectáculos,
entonces dime que es —gruñó Malfoy a la vez que la atraía más a su cuerpo.
—Cualquiera
pensaría que estás celoso, Malfoy —susurró Alex.
—¿Yo?
¿Celoso de uno de esos tontos? Por favor, no alucines, ni que estuviera
enamorado de ti —rió con sarcasmo el rubio.
—Pues
eso parece —contestó Alex quien sonreía ahora.
—Pues
eso pasara solo en tus sueños. Porque yo nunca me enamoraría de una muggle como
tú —le susurró esa última frase.
Alex
se removió incomoda en los brazos del rubio.
—Te
detesto —le susurró.
—El
sentimiento es mutuo —le contestó Malfoy.
—Suéltame
—le dijo Alex a la vez que forcejeaba con Malfoy.
—Compórtate
—le susurró Malfoy—, todos empezaran a vernos.
Alex
dejo de forcejear al darse cuenta de que unas personas que no conocía la
quedaron mirando.
Luego
de unas par de horas más, los recién casados decidieron que ya era hora de
partir a su luna de miel. Hermione y Ron aparecieron en el patio de la
Madriguera vestidos con ropa más ligera, Hermione llevaba puesto un vestido de
tirantes color celeste pálido, pegado en la parte de arriba y suelto en la
parte de abajo hasta las rodillas y zapatos de taco pequeño del mismo color que
el vestido, y Ron llevaba puesto un pantalón mezclilla, una camisa a cuadros
azul y tenis negros. Se acercaron a despedirse porque luego tenían que irse
mediante un traslador.
Alex
se acercó a su hermana y la abrazo fuerte.
—Te
extrañaré en estás dos semanas que estarás fuera —le dijo Alex con la voz
quebrada.
—Yo
también te extrañaré, pero cuando regrese te ayudare a preparar todo para tu
boda —le contestó Hermione a su hermana, y a Alex le vino un escalofrío
involuntariamente.
—Se
feliz, diviértete —bromeó Alex para evitar hablar más sobre su boda.
Ron
apareció al lado de Hermione y la abrazo por los hombros.
—Ya es
hora de irnos —le dijo su esposo y Hermione asintió.
—Adiós,
Ron —le dijo Alex dándole un abrazo a su cuñado—, la cuidas.
—Siempre
—contestó Ron.
Después
de eso tomaron el traslador que era lo que parecía ser un reloj antiguo, ambos
pusieron sus manos en el reloj y desaparecieron a su destino.
Alex
limpio sus lágrimas con un pañuelo que le ofreció Harry, él era quien estaba a
su lado en eso momento.
—Gracias
—susurró Alex.
Alex
se alejó de todos, quería estar sola, pero no pudo estar sola mucho tiempo
porque Malfoy apareció junto a ella.
—Aquí
estabas —le dijo el rubio.
—¿Qué
quieres ahora, Malfoy? — le preguntó con voz cansada Alex.
—El
Ministro quiere conocer a mi prometida, que eres tú, así que acompáñame —le
ordeno el rubio.
Alex
ya no quiso discutir más con él, así que tomó la mano que le había ofrecido el
rubio y caminaron hacia el Ministro.
—Sonríe
un poco quieres, parece que sales de un velorio —le dijo Draco antes de llegar
con el Ministro.
Alexandra
puso su mejor sonrisa fingida cuando estuvo frente al Ministro de Magia.
—Oh,
señorita Granger, usted es la prometida del joven Malfoy —afirmó muy
sorprendido el Ministro.
Draco
también se sorprendió al darse cuenta que Kingsley Shacklebolt la conociera
y le habla con confianza, pero luego recordó que la mini Granger estuvo en el
juicio de él y sus padres y también estuvo en el juicio de sus amigos, y que
ella debió de contar cosas para que los dejaran en libertad a él y sus padres.
—Sí,
yo su prometida —a Alex le costó decir eso.
—Se me
hace tan raro que ustedes dos sean prometidos, cuando vi el artículo de Rita
creí que solo era una de sus tantos inventos, además siendo ustedes de dos
mundos completamente diferentes y que usted, joven Malfoy quiera casarse con
una chica sin magia.
—A mí
nunca me importo el estatus de la sangre en realidad, y lo puedo demostrar, ya
ve me voy casar con una muggle —contestó con mucha naturalidad Malfoy.
—¿Y se
casa por amor o por conseguir la protección que necesita su familia? —preguntó
siendo honesto el Ministro.
—Por
supuesto que me caso por amor, yo estoy profundamente enamorado de Alex,
¿verdad, cariño? —le dijo el rubio a la castaña.
Mentiroso,
como puede ser posible que mienta con tanta facilidad, si hace un par de horas
él me dijo que nunca se enamoraría de una muggle, se decía internamente Alex.
—Claro,
los dos estamos muy enamorados —mintió Alex al Ministro.
Y
Draco para hacer creer al Ministro que lo que decía era cierto, le dio un beso
a Alex en la comisura de sus labios. Alex no tuvo de otra que sonreír
fingidamente.
Me
lavare la cara con lejía, pensaba Alex.
—¿Y
para cuando es la boda? —preguntó el Ministro un poco incrédulo.
—Para
dentro de dos semanas —contestó el rubio con una sonrisa en los labios.
—Tan
pronto —dijo el Ministro—. ¿Por qué tan pronto? No será que…
—Oh,
no, claro que no es por eso —dijo Alex al instante, ya sabía lo que estaba
insinuando el Ministro.
De
solo imaginarse a ella y Malfoy haciendo bebés, le daba dolor de cabeza. Ella
siempre decía que si algún día tuviera un hijo, seria por amor, y no por una
calentura o en este caso solo por un trato.
—Bueno,
ya que conocí a su prometida, joven Malfoy, me retiro, ya es tarde. Que tengan
una linda noche, jóvenes.
Cuando
el Ministro se alejó de ellos, ambos se soltaron las manos.
—Adiós,
Malfoy —dijo Alex y empezó a caminar hacia la casa.
El
rubio la siguió hasta la puerta de la Madriguera y la tomo de la mano.
—¿Qué
haces, Malfoy? —le preguntó Alex.
—Llevarte
a tu casa —contestó el rubio.
—Alex
se quedara esta noche aquí —dijo Percy Weasley, que había aparecido de la nada
junto a ellos dos—, yo mañana la llevaré a su casa, si así lo quiere ella.
Malfoy
frunció el ceño.
—¿Te
quedaras aquí? —le preguntó Malfoy a Alex, ignorando las palabras del
pelirrojo.
—Sí
—susurró Alex.
—Bien,
como quieras —contestó, pero antes de irse, le dio un beso en los labios a
Alex.
Alex
se sonrojo al sentir los labios del rubio sobre los suyos y porque Percy había
visto tal escena.
—Lo
siento —susurró Alex al pelirrojo.
***
El
rubio ya en la habitación de su mansión, se preguntaba porque había actuado de
eso forma en presencia del Weasley. Era como si hubiera querido márcala como
suya.
—No,
eso es estúpido —se dijo así mismo—, esa mocosa nunca será mía, y tampoco
quiero que lo sea.

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