POV Hermione
Llegue al ministerio todavía muy enojada con Alexandra. ¿Cómo le hago
entender que es un error querer casarse con el hurón albino de Malfoy? Y ahora
el muy cretino le da a mi hermana un anillo de compromiso hechizado, como
tratando de marcarla, como queriendo dar a entender que Alex es de su propiedad
hasta que él quiera. Pero yo no permitiré que Malfoy dañe a mi hermana, hare
todo lo que este en mis manos para que ese matrimonio no se lleve a cabo.
—Pero Hermione a Alex le gusta Malfoy, estarías dispuesta a acabar con
sus ilusiones —me decía a mí misma—, que digo a mi hermana no le puede gustar
un hombre como Malfoy, no, me rehusó a creer eso, a Alex le debería gustar otro
chico, como por ejemplo Benjamín, es amable, respetuoso, siempre para pendiente
de Alex, él si es un buen chico, y también esta Drake, siempre para de buen
humor, es un poco bromista, pero él también sería la pareja perfecta para Alex.
—Sí, yo también creo que uno de esos dos seria la pareja ideal de la
enana —escuché la voz de alguien. Miré al frente y me encontré con unos ojos
azules que me miraban.
—Ron —dije sorprendida—, ¿Cuándo entraste? ¿O ya estabas aquí? —le
pregunté.
En verdad no lo había escuchado entrar. Había estado muy distraída.
—Estoy aquí desde hace cinco minutos.
—¿Qué? Pero si ni siquiera te escuche entrar —le dije.
—Sí y tampoco parecías haberte percatado de mi presencia cuando pasaste
por mi lado, así que como te vi pensativa te seguí hasta tu oficina, y luego te
escuche divagar sobre si a la enana le gusta Malfoy, y déjame decirte que estoy
de acuerdo contigo, no creo que a Alex le guste el albino.
—Sí, pero que hago para evitar esa absurda boda Ron —me lamente.
—No lo sé, pero ya pensaremos en algo —me aseguro Ron.
Iba a hablar, pero escuche unos ligeros golpes en la puerta.
—Adelante —dije para que la persona que estaba tocando la puerta pasara.
—Buenos días Hermione —saludo mi secretaria, luego paso su vista por mi
novio—, oh, buenos días también a ti Ron.
—Buenos días, Lizzie —le contestamos los dos a la vez.
—¿Qué necesitas? —le pregunté a Lizzie.
—Tienes que revisar estos documentos, es sobre el proyecto que está
desarrollando el señor Finnigan.
—Está bien Lizzie, dámelos, yo los reviso —le contesté y le sonreí.
Lizzie aun lo llamaba señor Finnigan, es que ahora Seamus en apariencia
es serio, pero una vez que empiezas a entablar conversación con él, es
completamente diferente. Pero Lizzie en verdad cree que es muy serio, y se pone
nerviosa cada vez que lo ve, aunque yo sé que esos nervios que siente Lizzie
cada vez que está cerca de Seamus es porque a ella le gusta mi amigo.
—No sabía que tenías una hermana, Hermione —escuché que Lizzie me
hablaba.
—Lo siento, ¿Qué decías? —le pregunté porque estaba muy concentrada en
mis pensamientos que no le preste atención a lo que me dijo.
—Decía que no sabía que tuvieras una hermana, es muy bella —me comentó.
¿Qué? ¿Cómo sabía Lizzie que tengo una hermana?
—Pero creo que aún es muy joven para casarse, y lo más impresionante es
con quien se va a casar —me sonrió.
—¿Qué dijiste Lizzie? —le pregunté confusa.
¿Cómo se enteró de que tengo una hermana y que ella planeaba cometer el
peor error de su vida al quererse a casar con Malfoy?
—Pues que…
—Muchas gracias, Lizzie, ya te puedes retirar, si te necesitamos te
llamamos —la interrumpió Ron, pero lo más extraño es que prácticamente estaba
echando a Lizzie de mi oficina, y eso nunca lo hacía.
Lizzie ya iba a salir de mi oficina, pero yo la detuve.
—Espera —le dije y Ron se paró de la silla donde estaba sentado y se
puso a mi lado—, ¿Cómo sabes que tengo una hermana y que se va a casar?
—Ah, lo sé, porque salió una foto y un reportaje de Rita Skeeter en la
revista “Corazón de Bruja”, donde se menciona el compromiso con el heredo
Malfoy, o sea Draco Malfoy y su hermana, creo que se llama Alexandra.
¿Qué? —grité en mi fuero interno— ¿Cómo que Alexandra había salido en la
revista esa de Rita Skeeter, y sobre todo diciendo públicamente que se va a
casar con Malfoy?
—Sí, otra vez muchas gracias, Lizzie —le dijo Ron irónicamente.
Lizzie nos miró confundida.
—No entiendo que sucede —dijo Lizzie.
—¿Tienes la revista? —le pregunté y ella asintió—, puedes traérmela,
quiero verla yo misma.
Lizzie salió enseguida.
—No creo que debieras ver esa revista —me dijo Ron.
Yo lo miré seria.
—Tú —lo señalé—, ya lo sabias y no me dijiste nada —le recriminé.
—Me entere cuando llegue aquí.
Volvieron na tocar la puerta.
—Pasa, Lizzie —dije.
Lizzie pasó y me dio la revista. Apenas tome la revista pude ver en la
portada la foto, el estúpido hurón tomaba de la cintura a mi hermana y luego la
besaba, mejor dicho ambos se besaban. ¡Oh, por Merlín!, si Alexandra acepto que
le tomaran esta foto a sabiendas de que todo el mundo mágico se entere de que
Malfoy y ella son prometidos, eso quiere decir que en verdad ella siente cosas
por el rubio albino.
Le gusta, en verdad a mi hermana le gusta Malfoy. Ella no mentía cuando
me lo dijo.
—Hermione, ¿estás bien, cariño? —me preguntó Ron.
—Oh, Ron —lo abrace—, es cierto lo que me dijo Alex.
POV Draco
En la noche de ese mismo día en Malfoy Manor
Ya le había informado a mis padres que me casaría con la mini Granger en
dos semanas, mi padre me dijo que mejor nos casáramos en una semana, pero le
tuve que decir que la mini Granger quería que su hermana estuviera junto a ella
cuando nos estuviéramos casando, mi padre solo hizo un gesto de molestia, pero
lo acepto, en cambio mi madre me recrimino que no tendría tiempo de organizarlo
todo en dos semanas, que la boda de un Malfoy debería ser a lo grande.
¿Qué acaso no se acordaba que todo este asunto de mi futuro matrimonio
solo era una farsa?
—¡Draco! —escuché el gritó de una mujer a mi espalda, sacándome de mis
pensamientos.
Yo giré para ver de quien se trataba.
—Astoria —dije al verla que se acercaba a mí. Tenía cara de indignación.
—¿Cómo es eso de qué te vas a casar con la hermana de la sabelotodo
impura? —gritó.
Y eso que no sabía que la mini Ganger es una muggle común y corriente.
—Yo no tengo la obligación de estarte informando de todas mis asuntos
—le respondí fríamente.
Que hubiéramos compartido la cama en muchas ocasiones no le da derecho a
pedirme explicaciones.
—Por supuesto que tienes que informar de todo lo que hagas, se supone
que yo soy tu novia, y me entero de que te piensas casar por medio de una
estúpida revista —volvió a gritar.
—Astoria, primero yo no tengo que informarte nada, segundo tú no eres mi
novia, que en ocasiones hubiéramos compartido la cama, eso no te hace mi novia,
yo nunca te pedí formalmente que fueras mi novia, solo somos amigos con
derecho, y que tú te hayas creído que lo fueras, pues déjame decirte que estas
en un error, y tercero no mi importa si te enteraste de mi compromiso por una
revista o por algún chisme.
—Si te casas con esa estúpida te arrepentirás Draco.
—A mí no me amenaces, Astoria, eso no funciona conmigo, ya deberías de
saberlo —le dije.
No me dijo nada más, solo me dedico una mirada de odio y se fue.
Iba a subir a mi habitación cuando una lechuza entro volando y paro
cuando llego junto a mí; la lechuza tenía un sobre amarrado en su pata —ese sobre
no me parecía que fuera las típicas amenazas que recibíamos—, así que saque el
sobre y al instante la lechuza se fue.
Al abrir el sobre y ver la foto de la pareja que estaba ahí, sobre todo
me quede muy sorprendido al leerlo, por supuesto que no eran amenazas, era algo
peor, era la invitación de boda de la sabelotodo y de Weasley.
Pero, ¿por qué me invitaba? No se supone que me detesta porque “obligue”
a su hermana para que aceptara casarse conmigo. Qué extraño. O será que ella
también vio la revista donde aparecíamos la mini Granger y yo besándonos, no,
pero si hubiera visto la revista, entonces ella en estos momentos estaría acá
queriéndome matar. Tal vez sería porque ahora que ya es público que soy el
prometido de su hermana, lo normal sería que yo asistiera a esa boda porque si
no empezarían las habladurías, no, a Granger nunca le ha importado los chismes
de las personas.
¿Entonces por qué me invita?
No encontraba en motivo por el que Granger y Weasley me invitaran a su
boda, por más que pensara en algo razonable, que sea…
Escuche sonidos en la chimenea que me distrajo de mis cavilaciones, ya
es la segunda vez en el día que me distraen de mis pensamientos —la primera fue
Astoria—, y luego de ahí salieron dos personas, se trataba de Blaise y Theo, el
primero tenía cara de confusión y Theo tenía una ligera sonrisa.
—Ya vez, Blaise; Draco también tiene una invitación para la boda de
Weasley —le dijo Theo a Blaise.
—Sí, y todavía no se la razón por la que me invito, creo que Granger y
Weasley se volvieron locos —les dije.
—Pues a mí también me invitaron y no creo que haya sido porque se hayan
vuelto locos —dijo Theo.
—Pero Theo, a ti te invitaron porque te has vuelto muy amigo de
Lovegood, y a Draco lo invitaron porque es el prometido de la hermana de la novia,
¿pero a mí porque me invitaron?
—No lo sé, pero a Pansy también la invitaron y no ha hecho tanto drama
como tú, Blaise —Theo rió de la cara que puso Blaise.
Blaise lo miró y bufo.
—¿Irás a la boda de Granger y Weasley, Draco? —me preguntó Blaise.
—Aunque no quiera tengo que ir, ya que soy el futuro esposo de la mini
Granger —contesté.
—Oh, vamos, Draco, quizás sea divertido —dijo Theo.
—Sí, quizás sea divertido, y será más divertido ver la cara que ponen
todos los pelirrojos al vernos llegar —dijo Blaise, yo sonreí por su
comentario—, y ya que Theo irá con Lovegood, y tú Draco iras con la hermosa
hermana de Granger, entonces yo iré con Pansy.
¿Hermosa? Esa muggle no es hermosa, es solo una mocosa estúpida.
POV Alex
¡Oh, por Dios! Los días previos a la boda se pasaron volando, en un
abrir y cerrar de ojos ya era 20 de junio, ese día como nunca me levante
temprano, preparé un desayuno ligero para Hermione y para mí, se lo lleve a su
habitación. Ambas desayunamos y conversamos de muchas cosas. Pero si Hermione
se quedó sorprendida porque casi, casi había madrugado —según ella— yo quede
más sorprendida por lo que había hecho.
—Alex —me tomo de la mano donde tenía el anillo que me dio Malfoy, ella
se quedó mirando muy fijamente el anillo, yo me sentí incomoda, creía que otra
vez me iba a regañarme por lo mismo—, lo entiendo —susurró.
—¿Qué entiendes? —pregunté confusa.
—Entiendo que te guste Malfoy —¿Qué?, no podía creer lo que estaba
escuchando—, y tal vez hasta enamorada estés de él —sentía que tenía la boca
abierta por la sorpresa—, y mira no me digas, ya entendí que en el corazón no
se manda, y que no puedo separarte de Malfoy si él es tu felicidad, pero Malfoy
no está enamorado de ti —yo abrí la boca para replicar, pero Hermione hizo
ademan de seguir hablando—, ya se lo que me vas a decir que tal vez tú lo
puedas conquistar. Te deseo suerte hermanita —me acaricio la mejilla con amor.
—Hermione, yo…
—Ya te lo dije, Alex, no es necesario que me digas nada.
¿Por qué justo tenía que interrumpirme cuando le iba a decir la verdad
de porque me iba a casar con Malfoy?
Lo único que hice fue sonreír tontamente.
—Gracias por entenderme —para rematar, mi boca suelta palabras que no
pensaba decir.
Hermione me sonrió beso mi frente maternalmente.
—Ah, se me había olvidado decirte —me dijo—, Malfoy está invitado a mi
boda.
¡¿Qué?!, grité internamente.
—Y también invité a Parkinson y Zabini, para que no se sienta solo entre
tantos leones —bromeó—. Y bueno, Theodore ya estaba invitado, Luna y él son tan
amigos —sonrió.
—¿Por qué decidiste invitar a M… a Draco a tu boda? —no pude evitar
preguntar, Hermione me miró confusa—, digo, es que creí que te caía mal.
—Lo hice por ti —me contestó—, me guste o no, Malfoy es tu prometido y
no sería correcto no haberlo invitado.
Yo asentí.
—¿Y Ron estuvo de acuerdo? —pregunté.
—Al comienzo no le gustó la idea, pero al final acepto porque él también
entendió que Malfoy es tu felicidad.
¿Mi felicidad? No querrás decir mi infelicidad. ¡Ay, ya no te quejes
tanto Alex! Total tu solita aceptaste casarte, nadie te obligo, me dije.
—Malfoy vendrá a recogerte —afirmó Hermione.
Sí, claro.
Decidí cambiar de conversación para no responderle nada a Hermione.
—Bueno, llevaré todo esto a la cocina para lavarlo, y mientras tú —la
señalé—, metete a la tina para que te des una ducha relajante, porque luego te
espera un día de ajetreo, pero el más feliz de tu vida.
Salí de la habitación de Hermione directo a la cocina. Luego de lavar
los platos, volví a la habitación de Hermione, pero cuando entré no la vi, así
que me imagine que todavía estaba bañándose. Salí de su habitación y me fui a
la mía, tendí la cama que la había dejado toda revuelta.
Me paré junto a la ventana y miré todo el inmenso jardín y en mi mente
llegaron los recuerdos de cuando Hermione y yo éramos pequeñas y jugábamos todo
el día sin parar, o a veces solo son sentábamos bajo un árbol que nos
proporcionaba sombra en la época de verano, o cuando pusimos una tienda de
campaña para pasar toda la noche ahí, y cuando Hermione se iba a Hogwarts Ben y
Drake nos la pasábamos en el jardín jugando, también recuerdo cuando Ron y
Harry vinieron a pasar unos días a aquí, pasábamos horas charlando, Ron estaba
emocionado de estar por primera vez en el mundo muggle.
Sonreí como tonta por todos esos bellos recuerdos. Pero decidí que ya
era hora de darme una ducha o se me haría tarde.
Luego de casi media hora de estar en la tina salí envuelta en un
albornoz blanco y con una toalla secándome el cabello, apenas salí me encontré
con Hermione sentada en el borde de mi cama.
Ella estaba vestida con un buzo crema, un polo blanco, zapatillas
blancas y la casaca a juego con el buzo; se había hecho una cola alta y sus
rizos más dominados se formaban hermosamente.
—¿Y ya sabes a donde irán de luna de miel? —le pregunté a la vez que yo
también me sentaba en el borde de mi cama.
—No, Ron dice que será una sorpresa —me contestó con un leve sonrojo en
la cara.
Yo sonreí.
Mi hermana se paró de mi cama y salió de mi habitación sin decir nada,
yo deje la toalla con la que me estaba secando el cabello sobre mi cama y la
seguí.
—Hermione, espera —la llamé—, ¿adónde vas?
—Solo quiero recorrer la casa, pues que será la última vez que viva
aquí, ya que luego de que regrese de la luna de miel viviré en el mundo mágico
y aquí solo vendré de visita.
La acompañe en todo su recorrido en silencio, no sé cuánto tiempo
pasamos recorriendo toda la casa, hasta que llegamos a la sala.
—Hermione —dije.
—¿Qué pasa? —me preguntó.
—Dijiste que entiendes que a mí me guste —rayos, porque me cuesta tanto
llamar a ese rubio arrogante por su nombre—, Draco. ¿Qué te hizo cambiar de
parecer acerca de dejarme casarme con él?
—Comprendí que lo que me decías es cierto cuando vi la foto de ti y
Malfoy en la revista “Corazón de Bruja”, ahí ustedes salían dándose un beso,
era como si no te importara lo que piensen los demás acerca de tu relación con
Malfoy.
Y no respondí, solo me dedique a mirar una foto que estaba en el centro
de mesa.
—Bueno, creo que ya es hora de que vaya a la Madriguera para empezar a
alistarme —me avisó.
—De acuerdo, pero solo espérame y me pongo algo ligero para ir juntas
—le dije.
—No creo que sea necesario, Malfoy te vendrá por ti.
¿Cómo podía asegurar algo que nunca pasara? Yo ni siquiera sabía que él
estaba invitado a la boda, pero si Hermione se va, entonces yo como iré a la
madriguera.
—Adiós, Alex, nos vemos en la Madriguera —me dijo, yo quise detenerla
antes de que desapareciera, pero no llegue a hacerlo, puesto que ya había
desaparecido.
Me lamente porque no sabía cómo ir hacia la madriguera, pero luego me di
un ligero golpe en la frente porque recordé que podía llegar por vía red flu.
Subí a mi habitación y busque en mi closet el vestido que me pondría —lo
había comprado días antes de la boda— era de color rojo, las damas de honor
llevaríamos el vestido color rojo, estaba buscando los zapatos que también
serian de color rojo, cuando algo me alarmo. Era un ruido seco.
—Todavía no estás lista —dijo una voz fría a mi espalda.
Giré para ver quién era, aunque ya sabía en realidad quien era, solo que
quería comprobarlo. Y ahí estaba él, parado a un metro de distancia de mí,
vestido con un traje de color gris oscuro que hacia juego con el color de sus
ojos, camisa celeste muy suave, corbata gris y por supuesto con zapatos negros
muy pulcramente y brillosos.
—Malfoy no hagas eso, porque siempre tienes que aparecer como un
fantasma —le reclamé.
Malfoy me miró de arriba abajo.
—No es mi culpa que seas tan distraída para que ni siquiera me sientas
cuando llego —dijo con voz arrogante.
—¿Sabes qué? Deja de hacerme perder el tiempo, y fuera de mi habitación
que quiero cambiarme —le dije.
—Y si no quiero salir. ¿Qué me vas hacer? —me retó—, no creo que una
muggle pueda conmigo —sonrió.
—Pues yo creo que si te podría hacer algo —le insinué.
—Así, y como que, podrías hacerme —volvió a mirarme de pies a cabeza.
Maldito cerdo, lo que su pervertido cerebro está pensando no.
—Pues podría tirarte un puñete —le mostré mi puño—, como se te vería con
un ojo morado o la boca rota, tal vez con un golpe en la cara se te vea menos
arrogante —le dije.
—No me hagas reír mocosa, nunca podrías golpearme sin que antes yo te
mande un hechizo —sonrió burlón.
Demonios, puede que tenga razón.
—Pues si mi hermana pudo golpearte, entonces yo también puedo —a Malfoy
se le borro la estúpida sonrisa que tenía en su rostro y ahora fui yo la que
sonreí al ver su cara de enojado.
—Eso fue solo un descuido de mi parte, porque si yo hubiera estado más
atento, tu hermanita no hubiera podido golpearme —trato de justificar su
estupidez.
—Sí, claro, lo que tú digas, Malfoy —reí.
Malfoy me dedico una mirada gélida.
—Cámbiate rápido, no tengo ni tiempo ni ganas de esperar a una mocosa
estúpida —fue lo único que dijo antes de salir de mi habitación.
—Idiota —grité, pero tuve el consuelo de que sabía que me había
escuchado.
Respiré profundo para calmarme.
Lentamente me quite el albornoz y me puse mi ropa interior, luego el
vestido y los zapatos de tacón, tome la secadora y empecé a secarme algunos
mechones que todavía estaban húmedos, me peine mi cabellos dejando que las
ondas cayeran por mi espalda, y al final me maquille natural. Me miré en el
espejo y me di cuenta de que no llevaba un collar, así que busque en mi joyero
y encontré un hermoso collar de plata que me había regalado mi padre. Lo único
que no combinaba era el anillo de serpiente, pero ni modo no podía quitármelo.
Cuando miré el reloj, me di cuenta de que había demorado una hora en
arreglarme, eso quiere decir que Malfoy debe estar botando chispas.
Eso me acuso gracia.
Lentamente baje las escaleras y me dirigí a la sala, Malfoy estaba
parado viendo por la ventana.
—Malfoy —dije, y el rubio volteo a mirarme.
Se quedó mirándome de pies a cabeza, pero su mirada era extraña. ¿Qué le
sucedía acaso nunca había visto a una chica con vestido?
—Malfoy, ¿me vas a llevar a la boda, sí o no? —le pregunté al ver que
seguía mirándome.
Malfoy se acercó a mí y me tomo de un brazo, luego sentí un estirón en
el estómago y cuando abrí los ojos ya nos encontrábamos el en patio de la
Madriguera.
Inhalé y exhalé para que se me pase el mareo.
Cuando ya estuve mejor, vi que todo el patio estaba adornado con unas
extrañas flores blancas —la belleza exótica de las flores llamaban mucho mi
atención—, todo estaba hermoso.
Deje de mirar el jardín cuando sentí que me tomaban de mano y unos dedos
se entrelazaban con los míos. Estaba tan distraída viendo lo hermoso de la
decoración que se me había olvidado la presencia de Malfoy.
—Vamos, camina, no pensaras quedarte parada aquí para siempre, ¿verdad?
—susurró el gruñón.
A regañadientes empecé a caminar de su mano, pero mientras más nos
acercábamos hacia la gente, me di cuenta que me llevaba donde estaban sus
amigos. A los lejos reconocí a Zabini que iba con un terno negro y camisa
blanca, Parkinson estaba con vestido color verde esmeralda straples que le
llegaba hasta la rodilla, también que estaba con ellos, Theo y Luna —ella
llevaba puesto un vestido color rojo similar al mío puesto que ella también era
una de las damas de honor—, se me hacía tan raro ver a Luna con las serpientes.
—Hola —saludé cuando llegue a su lado.
—Oh, hola, Granger —Zabini me tomo de la mano que tenía libre y deposito
un beso en el dorso de mi mano—, estás hermosa —me alagó y yo me sonroje.
—Gracias, Zabini —dije amablemente—. Hola, Parkinson —también la saludé.
—Granger —se limitó a decirme.
—Hola, Theo —lo saludé, le quería dar un beso en la mejilla, pero no
pude porque Malfoy no tenía intención de soltar mi mano.
—Hola, Malfoy —dijo Luna y el gruñón solo asintió con la cabeza—, hola,
Alex —Luna me abrazo y yo con la mano libre correspondí a su abrazo—. Te estaba
esperando para ir a terminar de arreglar a Hermione, ahí con ella esta Ginny
que acaba de regresar con Harry hoy día desde muy temprano.
—Oh, Ginny y ojos bonitos ya están aquí, los extrañe tanto —comenté.
—Con permiso. Vamos —me dijo Luna.
Yo miré a Malfoy para que me soltara la mano y él así lo hizo. Cuando ya
estábamos en la sala me di cuenta de su presencia, ahí estaba mi pelirrojo de
ojos azules como el cielo. Yo me quede embobada viéndolo.
—Alex —me dijo él.
—Hola, Percy —lo saludé nerviosamente.
—Podemos hablar un momento —me dijo.
—Claro —contesté al instante—, Luna puedes decirle a Hermione que
ahorita subo, por favor.
Luna asintió y subió las escaleras.
Yo me quede perdida en los ojos azules de Percy esperando a que me diga sobre
que quería hablar conmigo.


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