POV Draco
Aparecí en mi habitación después de dejar a mini Granger en su casa.
Empecé a caminar de un lado a otro, por más que pensaba como se le había
ocurrido a Granger llevar a su hermana a la estúpida búsqueda de los
Horrocruxes, lo único que creo es que la sabelotodo se dejó llevar por el
sentimentalismo, seguramente no quería dejar a su hermana sola, pero no pensó
en el peligro constante al que la exponía, siendo la mini Granger una simple
muggle, Bellatrix la pudo haber descubierto y la hubiera matado.
¡Ya Draco deja de pensar en eso, no debería importarte lo que le pase a
la mocosa!, me regañé por mis pensamientos.
Si no fuera por esas estúpidas amenazas yo no me tendría que casar con
la hermana de Granger. Espero que ese año que pasaremos casados nos ignoremos
lo más posible porque yo no estoy para soportar sus tonterías de adolecente.
Una semana después…
Hace dos días le habían mandado otro pergamino con amenazas a mi padre,
aun podía recordar lo que estaba escrito en el pergamino.
Querido amigo Lucius:
Solo
quería recordarte que cuides muy bien a tu asquerosa familia, los tenemos
vigilados, tal vez podrían sufrir un ataque cuando menos te lo imagines.
Con todo nuestro amor
Los Mortífagos, tus viejos amigos
PD: Saludos a tu esposa Cissy y a
tu hijo Draco
Y esa no fue la última amenaza, después de esa al
siguiente día nos llegó otra, la cual nos dejó muy preocupados.
Querido Lucius:
¿Sabes
dónde se encuentra tu esposa en este momento? Seguramente tu respuesta será que
está en tu mansión, pues no es así, hace tres horas salió. Y quien sabe tal vez
nosotros la tengamos secuestrada, pero no te preocupes te la devolveremos… en
pedacitos.
Con todo nuestro amor
Los Mortífagos, tus viejos amigos
PD: Que tengas una buena tarde
Apenas recibimos ese pergamino, mi padre y yo nos
aparecimos en nuestra mansión, y efectivamente mi madre no estaba en la casa.
Le preguntamos al elfo donde se había ido mi madre, pero el estúpido elfo no
supo donde se había ido.
Pero gracias a Merlín luego de una hora mi madre
apareció, había ido a visitar a los padres de Astoria y Daphne. Padre le dijo
que no saliera sola que podía ser peligroso porque todavía no teníamos la
protección requerida y madre accedió, aunque no de muy buena gana.
Y ahora yo estoy aquí bebiendo de frustración, no sé qué
hacer para parar todo esta porquería.
—¿Piensas emborracharte solo? —escuché una voz conocida a mi espalda.
Giré para ver quién era. Eran Theo y Blaise, el cual me sonreía con
burla.
—Nos hubieras llamado, así nos emborrachamos los tres —señaló a Theo y
luego se señaló él.
—No pensaba emborrarme —le contesté.
—Pues parece que si quisieras emborracharte —dijo Theo—, porque mi
imagino que esa botella de whisky de fuego ha de haber estado llena ¿no?, y
ahora está por la mitad.
—Además no crees que es muy temprano para beber —lo secundo Blaise.
—Métanse en sus asuntos —les gruñí.
En este momento no estaba para las estupideces de ambos.
—Vaya, que carácter —dijo Blaise y luego sonrió.
Yo lo miré de manera fría.
—Ya, Blaise deja de molestar a Draco —dijo Theo.
—Bien —contestó Blaise y luego vi que metió una mano dentro de su túnica
y saco lo que parecía ser una revista.
—¿A qué no adivinas que es esto, Draco? —dijo Blaise a la vez que movía
lo que tenía en la mano.
—No estoy para adivinanzas.
—Que gruñón eres amigo, tu prometida tenía razón al decir que lo eras.
Ese sobrenombre te queda como anillo al dedo —dijo Blaise par luego soltar una
risotada.
—Déjate de estupideces, Blaise. Y esa mocosa va a pagar el apodo que me
puso —susurré la última frase.
—Sí, y hablando de Alex, tu prometida…
—¿Qué con ella? —interrumpí a Theo.
¿Qué era lo que sabía Nott de la mini Granger que no supiera yo? ¡Porque
él siempre tiene que saber más cosas de la mocosa que yo! Si se supone que se
va a casar conmigo no con él.
—Tranquilo, no te enojes —me dijo Theo, detesto cuando se pone en el
plan de calmar la tensión—, no pasa nada con Alex, es solo que Blaise te quiere
mostrar algo, ¿cierto, Blaise? —le preguntó Theo y Blaise asintió.
—Mira, reconoces la portada —Blaise me mostro la revista.
En la portada de la revista salíamos la mocosa y yo besándonos. Se veía
claramente que yo la tomaba de cintura y la besaba y parecía que la mini
Granger me respondía el beso, pero en realidad estaba tan sorprendida que no
hizo amago de alejarme. Claro que nadie podría saber que todo eso del beso no
era más que una farsa, yo era el que la besaba porque ella estaba estática.
—Vaya, Draco, que suerte tienes, te lucirás ante el mundo con una esposa
joven y sobre todo hermosa. Y quien sabe hasta te podrías divertir un poco con
ella.
Fruncí el ceño y miré mal a Blaise por lo que dijo.
—No creo que Alex se preste para ese tipo de cosas que estas insinuando,
Blaise, ella es una buena chica —le dijo Theo a Blaise.
—Pero esa buena chica como dices, Theodore, también puede dejarse llevar
por la pasión —contraataco Blaise.
—Quieren callarse los dos —grité de cólera.
Los dos tontos que tenía como amigos, se quedaron callados al instante
de escuchar mi grito.
—Y que te quede claro una cosa, Blaise, yo nunca me acostaría con una
muggle, por muy hermosa que fuera, ¿puedes entender eso? —le advertí.
—Pues que tonto eres, si yo estuviera en tu lugar, lo primero que haría
sería seducir a esa preciosura que vas a tener como esposa y no pararía hasta
llévamela a la cama y no solo una vez sino muchas veces —Blaise ya me tenía
harto con sus tonterías.
—Blaise —gritó Theo—, no te permito que hables así de Alex, ella es mi
amiga y no me gusta que tengas esos pensamientos hacia ella.
—Ya cálmate, Theo, parece más que fueras tú el prometido de la hermana
de Granger y no Draco —le dijo Blaise.
Esos dos sí que me estaban sacando de quicio.
Blaise volvió a mirar la foto de la portada de la revista “Corazón de
Bruja”.
—De acuerdo, Draco —dijo Blaise de forma seria—, tal vez tú nunca te
acostarías con una muggle, así esta se convierta en tu esposa, pero por lo
menos tienes que reconocer que la hermana de Granger tiene unas piernas
hermosas —habló sin quitar los ojos de la revista.
—Quieres dejar de mirar ya esa estúpida revista, Blaise —le arrebate la
revista y la tire al suelo.
—Bueno, ya, está bien —dijo Theo—. Creo que lo mejor será irnos, Blaise,
al parecer nuestro amigo Draco está de mal humor.
—Sí, será lo mejor, nos vemos otro día, Dragón —Blaise estuvo de acuerdo
con Theo—, y espero que cuando volvamos a venir estés de un mejor humor
—susurró, pero yo lo llegue a escuchar.
Y luego de eso desaparecieron ambos.
Me quede mirando a mi alrededor, pero algo en el suelo llamo mi atención,
era la revista que le había quitado a Blaise y por acto reflejo me agache y
recogí la revista que le había quitado a Blaise. Miré fijamente la foto de la
mini Granger, y pude darme cuenta que lo que decía Blaise era cierto. La mocosa
tonta tenía piernas hermosas, largas, torneadas y parecía suave al tacto.
¡Maldición, Draco! Que estás
pensando, esa mocosa es una muggle, me regañé por perder
mi tiempo pensando en esa mocosa.
Deje la revista sobre el sofá y me subí a mi habitación. Apenas entre a
mi habitación me tiré en mi cama y cerré los ojos, y lo primero que apareció en
mi mente fue el rostro de la mini Granger. Aun con los ojos cerrados sacudí la
cabeza para sacar de mis pensamientos a lo mocosa de mi mente.
—Maldición, porque tenía que aparecer el rostro de la mocosa tonta en mi
mente —grité.
—Amo —escuché la voz del elfo domestico hablarme, yo abrí los ojos de
golpe y me senté en mi cama.
—¿Qué quieres? —le grité al elfo.
—Siento haberlo interrumpido amo, es solo que llego este pergamino para
usted.
—¿Para mí? ¿Quién lo envía? —pregunté.
—No lo sé amo, solo dice está escrito sobre el pergamino “Malfoy”.
El elfo me extendió el pergamino. Yo lo tome en mi mano.
Malfoy:
Solo
quiero que sepan que a ustedes los tenemos especialmente muy bien vigilados,
sabemos cada paso que dan. Y también quiero que sepan que averiguaremos quien
esa chica que dice ser la prometida del rubio menor.
Con todo nuestro amor
Los Mortífagos, tus viejos amigos
—¿Quién te dio este pergamino? —tomé al elfo de sus ropas
y le grité.
—No lo sé amo —contestó el elfo atemorizado.
—¿Cómo que no lo sabes? Alguien te lo tuvo que haber dado
—volví a gritarle.
—Nadie me lo dio amo, encontré el pergamino tirado cerca
de la entrada de la mansión —me contestó elfo atemorizado.
Solté al elfo, tal vez lo que dice sea cierto, y en
verdad esas escorias nos tenían muy bien vigilados, tengo que hacer algo para
casarme lo antes posible con la mocosa, y así obtener la protección para mi
familia.
—Déjame solo —le dije al elfo.
—Sí, amo —hizo una reverencia.
—Espera —le dije antes de que desaparezca—, cada vez que
encuentres otro pergamino igual al que me diste, se lo entregas a mi padre y si
no está mi padre me lo entregas a mí, nunc a se le entregues a mi madre,
¿entendido? —el elfo asintió y desapareció.
POV Alexandra
Ya había pasado una semana desde que estuve en la mansión
de Malfoy, hace una semana que no se nada del rubio gruñón —eso es bueno, unos
días en paz me agrada— y desde hace una semana que llevo este anillo de
compromiso, cuando Hermione descubrió el anillo que le pertenece a los Malfoy
en mi dedo casi le da el patatus.
Flashback
Después de que Malfoy se fue yo subí a mi habitación y
pase toda la tarde ahí, luego me quede dormida con el vestido, ni siquiera me
dio tiempo de ponerme la pijama, estaba tan profundamente dormida que no sentí
cuando llego Hermione.
Al otro día desperté temprano puesto que había dormido
desde temprano el día anterior, me quite el vestido y me puse un camisón color
rosa pálido. Me encontré con Hermione en la cocina haciendo en desayuno con
magia.
—Buenos días —me saludó Hermione.
—Buenos días, Hermione —contesté su saludo.
—Me sorprende que estés despierta tan temprano —dijo en
son de broma.
—Sí, que graciosa eres —le respondí y le saque la lengua.
—Creí que ya se te había quitado esa costumbre de niña de
sacar la lengua.
Sonreí.
—Se me quitará esa costumbre cuando tú seas menos
responsable —le dije.
—Nunca —dijo—. ¿Quieres jugo de naranja? —me preguntó.
—Sí por favor —Hermione me extendió el jugo de naranja y
yo lo tomé.
Empecé a beber el jugo, pero sentía la mirada de Hermione
en mí.
—¿Qué sucede?
—Ese anillo —señalo con su dedo—, ¿quién te lo dio?
¡Oh, santo cielo!, se me había olvidado el anillo de
compromiso que me había dado Malfoy. Instintivamente escondí mi mano en mi
espalda.
—¿Qué anillo? —le pregunté haciendo la que no sabía de
qué me hablaba.
—Alexandra, no te hagas la tonta conmigo y enséñame tu
mano en este momento —me exigió.
—Para que quieres ver mi mano, digo es como cualquier
otra mano de una chica de 16 años, ¿no? —traté de bromear, pero no funciono.
Hermione frunció el ceño y me jalo del brazo hasta poder
ver mi mano.
—¿Quién te dio este anillo, Alexandra?
—Yo me lo compre ayer, no es hermoso —le mentí.
—¿Así que te lo compraste ayer? —preguntó y yo asentí—,
bien, podrías prestármelo me gusta tanto que quiero probármelo para ver si
después me compro uno igual —estiró su mano esperando a que le dé el anillo.
Estaba en grandes problemas, el anillo nunca saldría de
mi dedo porque estaba hechizado, solo saldría cuando Malfoy y yo hayamos
firmado el divorcio.
—¿Qué pasa? Te estoy esperando, Alexandra —parecía que se
enojaba.
Yo no respondí nada, Hermione se cansó de esperar y me
tomo de la mano e intento sacar el anillo de mi dedo, pero no pudo.
—No sale —volvió a intentar sacar el anillo.
—Ay —me queje cuando hizo un movimiento brusco.
—Parece pegado a tu piel —susurró—, no me digas que es lo
que me imagino.
Otra vez no respondí.
Mi hermana se puso pálida de repente y parecía que se
iban a salir los ojos de las orbitas de los sorprendida y enojada que estaba.
—Este anillo, es un anillo de compromiso, ¿verdad?
—gritó.
—Sí —susurré.
—Claro, debí darme cuenta apenas vi que el anillo tenía
forma de serpiente —esto más lo dijo para ella que para que yo la escuchara—, y
encima te da un anillo hechizado, mataré a Malfoy —volvió a gritar.
—Hermione por favor no hagas tanto drama por esto —dije.
—Piensas que solo hago drama, pues escúchame bien,
señorita, si Malfoy te dio un anillo hechizado fue solo para asegurar su
matrimonio contigo, y no quiere asegurar su matrimonio contigo porque te quiere
sino porque te necesita, te está usando como un amuleto, y mira no estoy
completamente segura sobre eso que me dijiste de que te gusta Malfoy…
—Pues si me gusta —insistí en mentir.
—No me interrumpas, odio cuando me interrumpen —gritó,
nunca había visto Hermione tan desesperada ni siquiera cuando estábamos en la
búsqueda de los Horrocruxes—, hablaré con Malfoy para que rompan el compromiso.
—No lo hagas, Hermione —ahora grité yo—, esto no es
asunto tuyo, yo decido con quien casarme o no.
Mi hermana me miró desconcertada, parecía no creer lo que
le decía. Y en parte era cierto, que estaba haciendo quizás si Hermione va y
habla con Malfoy para que deshaga el compromiso yo podría deshacerme del rubio
gruñón.
—Te arrepentirás de casarte con Malfoy, Alexandra, lo
digo por tu bien, él no te quiere y estoy completamente segura de que te
lastimara.
—Pues yo creo todo lo contrario —le contesté—. Iré a
darme una ducha.
Empecé a caminar hacia la puerta.
—Espera, Alexandra —yo paré, pero aún le daba la
espalda—, hasta antes de que des el “sí, acepto”, yo insistiré en que no te
cases, y si por cosas del destino te terminas casando con Malfoy, solo déjame
decirte que lo mataré si te hace daño.
Fin de Flashback
Desde ese día Hermione y yo ya no hemos vuelto hablar
sobre el asunto de mi futura boda con Malfoy, y eso me alegraba. Solo estamos
pendientes de los últimos detalles de la organización de su boda con Ron.
Y bueno cuando Ben y Drake me vieron con el anillo, y se
dieron cuenta de que el anillo estaba como pegado a mi piel, pues ellos me
preguntaron que quien me lo había dado, yo solo les respondí que se los
explicaría todo cuando sea el momento indicado.
Ahora lo único que me pregunto es: “¿Cuándo será el
momento indicado de decirles que me caso a mis amigos?”.
***
Me encontraba en mi sala, Drake y Ben se acaban de ir de
mi casa a casa de este último a jugar video juegos. Estoy feliz porque acabamos
de componer dos canciones nuevas, componer música me relaja. Creo que si no me
gustara la tecnología seria música.
Empecé a tocar la guitarra una de las canciones que
compusimos cuando de pronto siento una presencia tras de mí.
—Hermione, ¿eres tú? —pregunté viendo algunas notas
musicales.
Pero nadie me contesto, así que pensé que se trataba de
mi imaginación y seguí tocando la guitarra.
—Tengo algo urgente que hablar contigo —dijo una coz a mi
espalda y yo del susto solté la guitarra.
Cuando giré y me di cuenta de quién era, me enoje.
—¿Por qué siempre tienes que andar espantándome? —le
grité.
A él no pareció importarle lo que dije. Solo hizo un
gesto extraño. Luego levantó la cara con superioridad, apretó los labios, lo
que me indicaba que nada de lo que dijera seria agradable para él, y creo que
para tampoco.
—Tenemos que casarnos dentro de una semana —me dijo.
—¡¿Qué?! ¿Estás loco? —le dije.
—Mira a mí tampoco me hace gracia tener que casarme
contigo, pero es necesario —me dijo el gruñón.
—No podemos casarnos, la boda de mi hermana es dentro de
unos días, y tengo que ayudarla en todo lo que necesite.
—Eso a mí no me importa —gritó.
—¿Y entonces por qué habría de importarme a mí tu
petición?
—Porque a mi familia nos siguen llegando amenazas —gritó.
Luego me extendió lo que parecía ser un pergamino.
—Léelo, eso llego a mi mansión antes de venir aquí.
Querido Lucius:
Los
tenemos vigilados, sabemos cada paso que dan. Ah y ya sabemos quién es esa
chica con la que sale tu hijo.
Con todo nuestro amor
Los Mortífagos, tus viejos amigos
—Ellos ya saben de mí —susurré.
—Que acaso no lo has leído en el pergamino —habló de
manera seria.
¿Qué hago? Tal vez si debería casarme con él, pero será
después de que Hermione regrese de su luna de miel.
—Bien nos casaremos —Malfoy relajo su rostro—, pero no
dentro de una semana, sino dentro de dos semanas.
—¿Qué? —gritó—. No te das cuenta que ellos ya saben quién
eres y no te importa que te hagan algo.
—Ya te dije que me casaría contigo después de que Ron y
mi hermana regresaran de su luna de miel, ellos se casaran dentro de dos días y
estarán de luna de miel solo dos semanas porque tienen mucho trabajo en el
Ministerio. Además en esas dos semanas tu madre podrá preparar la boda “como
todo un Malfoy se lo merece” —trate de imitar la voz de su madre.
Malfoy frunció el ceño.
—Bien, entonces nos casaremos dentro de dos semanas
—aceptó.


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