jueves, 6 de abril de 2017

Las amenazas continúan


POV Draco
Aparecí en mi habitación después de dejar a mini Granger en su casa.
Empecé a caminar de un lado a otro, por más que pensaba como se le había ocurrido a Granger llevar a su hermana a la estúpida búsqueda de los Horrocruxes, lo único que creo es que la sabelotodo se dejó llevar por el sentimentalismo, seguramente no quería dejar a su hermana sola, pero no pensó en el peligro constante al que la exponía, siendo la mini Granger una simple muggle, Bellatrix la pudo haber descubierto y la hubiera matado.
¡Ya Draco deja de pensar en eso, no debería importarte lo que le pase a la mocosa!, me regañé por mis pensamientos.
Si no fuera por esas estúpidas amenazas yo no me tendría que casar con la hermana de Granger. Espero que ese año que pasaremos casados nos ignoremos lo más posible porque yo no estoy para soportar sus tonterías de adolecente.

Una semana después…

Hace dos días le habían mandado otro pergamino con amenazas a mi padre, aun podía recordar lo que estaba escrito en el pergamino.

Querido amigo Lucius:
Solo quería recordarte que cuides muy bien a tu asquerosa familia, los tenemos vigilados, tal vez podrían sufrir un ataque cuando menos te lo imagines.
Con todo nuestro amor
Los Mortífagos, tus viejos amigos
PD: Saludos a tu esposa Cissy y a tu hijo Draco

Y esa no fue la última amenaza, después de esa al siguiente día nos llegó otra, la cual nos dejó muy preocupados.

Querido Lucius:
¿Sabes dónde se encuentra tu esposa en este momento? Seguramente tu respuesta será que está en tu mansión, pues no es así, hace tres horas salió. Y quien sabe tal vez nosotros la tengamos secuestrada, pero no te preocupes te la devolveremos… en pedacitos.
Con todo nuestro amor
Los Mortífagos, tus viejos amigos
PD: Que tengas una buena tarde

Apenas recibimos ese pergamino, mi padre y yo nos aparecimos en nuestra mansión, y efectivamente mi madre no estaba en la casa. Le preguntamos al elfo donde se había ido mi madre, pero el estúpido elfo no supo donde se había ido.
Pero gracias a Merlín luego de una hora mi madre apareció, había ido a visitar a los padres de Astoria y Daphne. Padre le dijo que no saliera sola que podía ser peligroso porque todavía no teníamos la protección requerida y madre accedió, aunque no de muy buena gana.
Y ahora yo estoy aquí bebiendo de frustración, no sé qué hacer para parar todo esta porquería.
—¿Piensas emborracharte solo? —escuché una voz conocida a mi espalda.
Giré para ver quién era. Eran Theo y Blaise, el cual me sonreía con burla.
—Nos hubieras llamado, así nos emborrachamos los tres —señaló a Theo y luego se señaló él.
—No pensaba emborrarme —le contesté.
—Pues parece que si quisieras emborracharte —dijo Theo—, porque mi imagino que esa botella de whisky de fuego ha de haber estado llena ¿no?, y ahora está por la mitad.
—Además no crees que es muy temprano para beber —lo secundo Blaise.
—Métanse en sus asuntos —les gruñí.
En este momento no estaba para las estupideces de ambos.
—Vaya, que carácter —dijo Blaise y luego sonrió.
Yo lo miré de manera fría.
—Ya, Blaise deja de molestar a Draco —dijo Theo.
—Bien —contestó Blaise y luego vi que metió una mano dentro de su túnica y saco lo que parecía ser una revista.
—¿A qué no adivinas que es esto, Draco? —dijo Blaise a la vez que movía lo que tenía en la mano.
—No estoy para adivinanzas.
—Que gruñón eres amigo, tu prometida tenía razón al decir que lo eras. Ese sobrenombre te queda como anillo al dedo —dijo Blaise par luego soltar una risotada.
—Déjate de estupideces, Blaise. Y esa mocosa va a pagar el apodo que me puso —susurré la última frase.
—Sí, y hablando de Alex, tu prometida…
—¿Qué con ella? —interrumpí a Theo.
¿Qué era lo que sabía Nott de la mini Granger que no supiera yo? ¡Porque él siempre tiene que saber más cosas de la mocosa que yo! Si se supone que se va a casar conmigo no con él.
—Tranquilo, no te enojes —me dijo Theo, detesto cuando se pone en el plan de calmar la tensión—, no pasa nada con Alex, es solo que Blaise te quiere mostrar algo, ¿cierto, Blaise? —le preguntó Theo y Blaise asintió.
—Mira, reconoces la portada —Blaise me mostro la revista.
En la portada de la revista salíamos la mocosa y yo besándonos. Se veía claramente que yo la tomaba de cintura y la besaba y parecía que la mini Granger me respondía el beso, pero en realidad estaba tan sorprendida que no hizo amago de alejarme. Claro que nadie podría saber que todo eso del beso no era más que una farsa, yo era el que la besaba porque ella estaba estática.
—Vaya, Draco, que suerte tienes, te lucirás ante el mundo con una esposa joven y sobre todo hermosa. Y quien sabe hasta te podrías divertir un poco con ella.
Fruncí el ceño y miré mal a Blaise por lo que dijo.
—No creo que Alex se preste para ese tipo de cosas que estas insinuando, Blaise, ella es una buena chica —le dijo Theo a Blaise.
—Pero esa buena chica como dices, Theodore, también puede dejarse llevar por la pasión —contraataco Blaise.
—Quieren callarse los dos —grité de cólera.
Los dos tontos que tenía como amigos, se quedaron callados al instante de escuchar mi grito.
—Y que te quede claro una cosa, Blaise, yo nunca me acostaría con una muggle, por muy hermosa que fuera, ¿puedes entender eso? —le advertí.
—Pues que tonto eres, si yo estuviera en tu lugar, lo primero que haría sería seducir a esa preciosura que vas a tener como esposa y no pararía hasta llévamela a la cama y no solo una vez sino muchas veces —Blaise ya me tenía harto con sus tonterías.
—Blaise —gritó Theo—, no te permito que hables así de Alex, ella es mi amiga y no me gusta que tengas esos pensamientos hacia ella.
—Ya cálmate, Theo, parece más que fueras tú el prometido de la hermana de Granger y no Draco —le dijo Blaise.
Esos dos sí que me estaban sacando de quicio.
Blaise volvió a mirar la foto de la portada de la revista “Corazón de Bruja”.
—De acuerdo, Draco —dijo Blaise de forma seria—, tal vez tú nunca te acostarías con una muggle, así esta se convierta en tu esposa, pero por lo menos tienes que reconocer que la hermana de Granger tiene unas piernas hermosas —habló sin quitar los ojos de la revista.
—Quieres dejar de mirar ya esa estúpida revista, Blaise —le arrebate la revista y la tire al suelo.
—Bueno, ya, está bien —dijo Theo—. Creo que lo mejor será irnos, Blaise, al parecer nuestro amigo Draco está de mal humor.
—Sí, será lo mejor, nos vemos otro día, Dragón —Blaise estuvo de acuerdo con Theo—, y espero que cuando volvamos a venir estés de un mejor humor —susurró, pero yo lo llegue a escuchar.
Y luego de eso desaparecieron ambos.
Me quede mirando a mi alrededor, pero algo en el suelo llamo mi atención, era la revista que le había quitado a Blaise y por acto reflejo me agache y recogí la revista que le había quitado a Blaise. Miré fijamente la foto de la mini Granger, y pude darme cuenta que lo que decía Blaise era cierto. La mocosa tonta tenía piernas hermosas, largas, torneadas y parecía suave al tacto.
¡Maldición, Draco! Que estás pensando, esa mocosa es una muggle, me regañé por perder mi tiempo pensando en esa mocosa.
Deje la revista sobre el sofá y me subí a mi habitación. Apenas entre a mi habitación me tiré en mi cama y cerré los ojos, y lo primero que apareció en mi mente fue el rostro de la mini Granger. Aun con los ojos cerrados sacudí la cabeza para sacar de mis pensamientos a lo mocosa de mi mente.
—Maldición, porque tenía que aparecer el rostro de la mocosa tonta en mi mente —grité.
—Amo —escuché la voz del elfo domestico hablarme, yo abrí los ojos de golpe y me senté en mi cama.
—¿Qué quieres? —le grité al elfo.
—Siento haberlo interrumpido amo, es solo que llego este pergamino para usted.
—¿Para mí? ¿Quién lo envía? —pregunté.
—No lo sé amo, solo dice está escrito sobre el pergamino “Malfoy”.
El elfo me extendió el pergamino. Yo lo tome en mi mano.

Malfoy:
Solo quiero que sepan que a ustedes los tenemos especialmente muy bien vigilados, sabemos cada paso que dan. Y también quiero que sepan que averiguaremos quien esa chica que dice ser la prometida del rubio menor.
Con todo nuestro amor
Los Mortífagos, tus viejos amigos

—¿Quién te dio este pergamino? —tomé al elfo de sus ropas y le grité.
—No lo sé amo —contestó el elfo atemorizado.
—¿Cómo que no lo sabes? Alguien te lo tuvo que haber dado —volví a gritarle.
—Nadie me lo dio amo, encontré el pergamino tirado cerca de la entrada de la mansión —me contestó elfo atemorizado.
Solté al elfo, tal vez lo que dice sea cierto, y en verdad esas escorias nos tenían muy bien vigilados, tengo que hacer algo para casarme lo antes posible con la mocosa, y así obtener la protección para mi familia.
—Déjame solo —le dije al elfo.
—Sí, amo —hizo una reverencia.
—Espera —le dije antes de que desaparezca—, cada vez que encuentres otro pergamino igual al que me diste, se lo entregas a mi padre y si no está mi padre me lo entregas a mí, nunc a se le entregues a mi madre, ¿entendido? —el elfo asintió y desapareció.

POV Alexandra
Ya había pasado una semana desde que estuve en la mansión de Malfoy, hace una semana que no se nada del rubio gruñón —eso es bueno, unos días en paz me agrada— y desde hace una semana que llevo este anillo de compromiso, cuando Hermione descubrió el anillo que le pertenece a los Malfoy en mi dedo casi le da el patatus.

Flashback
Después de que Malfoy se fue yo subí a mi habitación y pase toda la tarde ahí, luego me quede dormida con el vestido, ni siquiera me dio tiempo de ponerme la pijama, estaba tan profundamente dormida que no sentí cuando llego Hermione.
Al otro día desperté temprano puesto que había dormido desde temprano el día anterior, me quite el vestido y me puse un camisón color rosa pálido. Me encontré con Hermione en la cocina haciendo en desayuno con magia.
—Buenos días —me saludó Hermione.
—Buenos días, Hermione —contesté su saludo.
—Me sorprende que estés despierta tan temprano —dijo en son de broma.
—Sí, que graciosa eres —le respondí y le saque la lengua.
—Creí que ya se te había quitado esa costumbre de niña de sacar la lengua.
Sonreí.
—Se me quitará esa costumbre cuando tú seas menos responsable —le dije.
—Nunca —dijo—. ¿Quieres jugo de naranja? —me preguntó.
—Sí por favor —Hermione me extendió el jugo de naranja y yo lo tomé.
Empecé a beber el jugo, pero sentía la mirada de Hermione en mí.
—¿Qué sucede?          
—Ese anillo —señalo con su dedo—, ¿quién te lo dio?
¡Oh, santo cielo!, se me había olvidado el anillo de compromiso que me había dado Malfoy. Instintivamente escondí mi mano en mi espalda.
—¿Qué anillo? —le pregunté haciendo la que no sabía de qué me hablaba.
—Alexandra, no te hagas la tonta conmigo y enséñame tu mano en este momento —me exigió.
—Para que quieres ver mi mano, digo es como cualquier otra mano de una chica de 16 años, ¿no? —traté de bromear, pero no funciono.
Hermione frunció el ceño y me jalo del brazo hasta poder ver mi mano.
—¿Quién te dio este anillo, Alexandra?
—Yo me lo compre ayer, no es hermoso —le mentí.
—¿Así que te lo compraste ayer? —preguntó y yo asentí—, bien, podrías prestármelo me gusta tanto que quiero probármelo para ver si después me compro uno igual —estiró su mano esperando a que le dé el anillo.
Estaba en grandes problemas, el anillo nunca saldría de mi dedo porque estaba hechizado, solo saldría cuando Malfoy y yo hayamos firmado el divorcio.
—¿Qué pasa? Te estoy esperando, Alexandra —parecía que se enojaba.
Yo no respondí nada, Hermione se cansó de esperar y me tomo de la mano e intento sacar el anillo de mi dedo, pero no pudo.
—No sale —volvió a intentar sacar el anillo.
—Ay —me queje cuando hizo un movimiento brusco.
—Parece pegado a tu piel —susurró—, no me digas que es lo que me imagino.
Otra vez no respondí.
Mi hermana se puso pálida de repente y parecía que se iban a salir los ojos de las orbitas de los sorprendida y enojada que estaba.
—Este anillo, es un anillo de compromiso, ¿verdad? —gritó.
—Sí —susurré.
—Claro, debí darme cuenta apenas vi que el anillo tenía forma de serpiente —esto más lo dijo para ella que para que yo la escuchara—, y encima te da un anillo hechizado, mataré a Malfoy —volvió a gritar.
—Hermione por favor no hagas tanto drama por esto —dije.
—Piensas que solo hago drama, pues escúchame bien, señorita, si Malfoy te dio un anillo hechizado fue solo para asegurar su matrimonio contigo, y no quiere asegurar su matrimonio contigo porque te quiere sino porque te necesita, te está usando como un amuleto, y mira no estoy completamente segura sobre eso que me dijiste de que te gusta Malfoy…
—Pues si me gusta —insistí en mentir.
—No me interrumpas, odio cuando me interrumpen —gritó, nunca había visto Hermione tan desesperada ni siquiera cuando estábamos en la búsqueda de los Horrocruxes—, hablaré con Malfoy para que rompan el compromiso.
—No lo hagas, Hermione —ahora grité yo—, esto no es asunto tuyo, yo decido con quien casarme o no.
Mi hermana me miró desconcertada, parecía no creer lo que le decía. Y en parte era cierto, que estaba haciendo quizás si Hermione va y habla con Malfoy para que deshaga el compromiso yo podría deshacerme del rubio gruñón.
—Te arrepentirás de casarte con Malfoy, Alexandra, lo digo por tu bien, él no te quiere y estoy completamente segura de que te lastimara.
—Pues yo creo todo lo contrario —le contesté—. Iré a darme una ducha.
Empecé a caminar hacia la puerta.
—Espera, Alexandra —yo paré, pero aún le daba la espalda—, hasta antes de que des el “sí, acepto”, yo insistiré en que no te cases, y si por cosas del destino te terminas casando con Malfoy, solo déjame decirte que lo mataré si te hace daño.
Fin de Flashback

Desde ese día Hermione y yo ya no hemos vuelto hablar sobre el asunto de mi futura boda con Malfoy, y eso me alegraba. Solo estamos pendientes de los últimos detalles de la organización de su boda con Ron.
Y bueno cuando Ben y Drake me vieron con el anillo, y se dieron cuenta de que el anillo estaba como pegado a mi piel, pues ellos me preguntaron que quien me lo había dado, yo solo les respondí que se los explicaría todo cuando sea el momento indicado.
Ahora lo único que me pregunto es: “¿Cuándo será el momento indicado de decirles que me caso a mis amigos?”.

***

Me encontraba en mi sala, Drake y Ben se acaban de ir de mi casa a casa de este último a jugar video juegos. Estoy feliz porque acabamos de componer dos canciones nuevas, componer música me relaja. Creo que si no me gustara la tecnología seria música.
Empecé a tocar la guitarra una de las canciones que compusimos cuando de pronto siento una presencia tras de mí.
—Hermione, ¿eres tú? —pregunté viendo algunas notas musicales.
Pero nadie me contesto, así que pensé que se trataba de mi imaginación y seguí tocando la guitarra.
—Tengo algo urgente que hablar contigo —dijo una coz a mi espalda y yo del susto solté la guitarra.
Cuando giré y me di cuenta de quién era, me enoje.
—¿Por qué siempre tienes que andar espantándome? —le grité.
A él no pareció importarle lo que dije. Solo hizo un gesto extraño. Luego levantó la cara con superioridad, apretó los labios, lo que me indicaba que nada de lo que dijera seria agradable para él, y creo que para tampoco.
—Tenemos que casarnos dentro de una semana —me dijo.
—¡¿Qué?! ¿Estás loco? —le dije.
—Mira a mí tampoco me hace gracia tener que casarme contigo, pero es necesario —me dijo el gruñón.
—No podemos casarnos, la boda de mi hermana es dentro de unos días, y tengo que ayudarla en todo lo que necesite.
—Eso a mí no me importa —gritó.
—¿Y entonces por qué habría de importarme a mí tu petición?
—Porque a mi familia nos siguen llegando amenazas —gritó.
Luego me extendió lo que parecía ser un pergamino.
—Léelo, eso llego a mi mansión antes de venir aquí.

Querido Lucius:
Los tenemos vigilados, sabemos cada paso que dan. Ah y ya sabemos quién es esa chica con la que sale tu hijo.
Con todo nuestro amor
Los Mortífagos, tus viejos amigos

—Ellos ya saben de mí —susurré.
—Que acaso no lo has leído en el pergamino —habló de manera seria.
¿Qué hago? Tal vez si debería casarme con él, pero será después de que Hermione regrese de su luna de miel.
—Bien nos casaremos —Malfoy relajo su rostro—, pero no dentro de una semana, sino dentro de dos semanas.
—¿Qué? —gritó—. No te das cuenta que ellos ya saben quién eres y no te importa que te hagan algo.
—Ya te dije que me casaría contigo después de que Ron y mi hermana regresaran de su luna de miel, ellos se casaran dentro de dos días y estarán de luna de miel solo dos semanas porque tienen mucho trabajo en el Ministerio. Además en esas dos semanas tu madre podrá preparar la boda “como todo un Malfoy se lo merece” —trate de imitar la voz de su madre.
Malfoy frunció el ceño.
—Bien, entonces nos casaremos dentro de dos semanas —aceptó.


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