martes, 11 de abril de 2017

Preparativos de mi horrenda boda


POV Alex
—Sobre qué quieres que hablemos —le pregunté a mí pelirrojo.
—Sobre Malfoy —me respondió Percy.
Me quede desconcertada por su respuesta. En realidad no esperaba que me quisiera hablar de él.
—¿En serio me quieres hablar de él?
—Sí —me confirmó—, espero que no sea cierto lo que leí en la revista, y que todo lo que escribió Rita Skeeter es una mentira solo para obtener más magos que compren su revista y… —ya no le prestaba atención a las palabras de Percy, porque me perdí en las facciones tan varoniles que tenía el pelirrojo, veía sus ojos azules que raramente era más hermoso que los ojos de todos los Weasley, y hasta veía su cabello pelirrojo mucho más brilloso que de los otros, la manera de mover las manos al hablar, el ligero ceño fruncido que se le formaba en la frente cuando tenía una duda o cuando algo le molestaba, sus labios sonrosados y delgados, le parecía fascinante, todo respecto a Percy Weasley me parecía encantador.
No sé cómo, pero yo, Alexandra Granger quede perdidamente enamorada de Percy Weasley desde la primera vez que lo vi —eso fue cuando Hermione se llevó con ella a la Madriguera para que conociera a sus amigos, ya luego en la estación mis padres vendrían por mí— y eso que solo tenía 12 años y él era un joven de 20 años, pero no me importo, igual no podía cambiar mis sentimientos, no podía y no quería cambiar mis sentimientos hacia él, es que fue amor a primera vista para mí.
—Alex, me estas escuchando —dijo Percy a la vez que pasaba una mano por mi cara. Eso me hizo volver a la realidad.
—No, lo siento, no te escuche —se disculpé avergonzada. Eran pocas las veces que podía hablar con él y lo desperdiciaba.
¡Qué tonta soy!
—Te decía que espero que no sea verdad eso de que eres la prometida de Malfoy, él no te conviene, es un ex mortífago —me recalcó eso último—, además eres muy joven como para pensar en casarte, ¿no crees? —me dijo calmadamente Percy, pero eso no le quitaba la seriedad con la que me hablaba.
—¿Eso quiere decir que tú no quieres que me case con Malfoy? —pregunté ilusionada.
Tal vez Percy ya empieza a sentir cosas por mí.
—No, ya te lo dije.
—¿Por qué? —volví a preguntar, y sentía que mi corazón latiéndome a mil.
Si me dice que no me case porque me quiere, en este mismo momento rompo mi compromiso con Malfoy, pensaba.
—Porque estoy seguro que Malfoy no quiere a nadie, solo se quiere a él mismo, y no me gustaría que Malfoy te lastimara, tú eres…
Sentía que ya no podía respirar.
—¿Qué soy? —pregunté ansiosa.
—… la chica a quien quiero —de pronto me sentí desfallecer cuando escuché lo que Percy me dijo, él paso sus brazos por mi cintura y me pego a él.
—¿Qué? ¿Es cierto lo que me dices? —quise asegurarme de que era verdad lo que decía.
—No, no te quiero —sentí que mis ojos se llenaban de lágrimas—, yo te amo —susurró muy cerca a mis labios, estábamos tan cerca que sentí su delicioso aliento.
—Yo también te amo, siempre te he amado.
Yo pase mis brazos por su cuello y él me iba a besar, ya casi sentía sus labios sobre los míos…
Mini Granger, mini Granger —escuchaba a lo lejos que alguien me llamaba, pero yo no le quería hacer caso, quien quiera que me esté llamando tendrá que esperar, lo único que me importa en este momento es Percy.
—MINI GRANGER, DESPIERTA —y de pronto un dolor punzante se apoderaba de mi cabeza.
Me toque la cabeza con mis manos y trate de sentarme, pero no estaba en algo suave, no, estaba en algo frío y duro. Parpadeé y me di cuenta que estaba en el suelo, ¿Qué hacía en el suelo?, seguramente me caí… pero un momento, lo de Percy y yo, cuando me dijo que me amaba… solo era un sueño…
Era solo un sueño, me lamenté.
Miré a mí alrededor cuando escuché una leve risa, y ahí lo encontré, a mi pesadilla viviente.
Malfoy.
—¿Malfoy? —pregunté confusa, quería cerciorarme de que él en verdad estaba en mi habitación o si solo era un sueño, o mejor dicho pesadilla.
—Siempre acostumbras a aventarte de ese modo de la cama —¿aventarme?, ¿de qué está hablando?—, porque si es así, entonces tendré que venir a verte todas las mañanas para reírme del ridículo que haces.
El rubio oxigenado volvió a reírse de mí.
Yo me paré enojada del suelo, no solo había arruinado mi maravilloso sueño, sino que también se reía de mí.
—No le veo lo gracioso —dije con voz acida.
—Yo sí —me contestó.
Me acerque a él y lo encaré. Seguramente él me había empujado.
—Tú me empujaste, ¿verdad?
Me miró desconcertado.
—Estás loca, ni siquiera te he puesto un dedo encima. Yo no tengo la culpa de que seas torpe —volvió a reír.
Me aleje de él, no soportaba estar tan cerca de ese rubio estúpido.
Camine hasta mi velador y miré la hora. ¡¿Qué?! ¿Son las 7 de la mañana?, grité en mi fuero interno.
—¡Malfoy! —grité—, ¿Cómo se te ocurre venir a despertarme casi de madrugada?
Me miró confundido.
—Son las 7 de la mañana.
—Por eso, yo duermo tres o cuatro horas más.
—¿Sabes qué? No me importa si duermes más o no, yo vine por ti, así que ponte ropa decente y apúrate porque tenemos que salir —su voz sonaba irritada ahora.
Ya se había tardado en hacer honor a su sobre nombre, “gruñón”.
Pero no entiendo cómo puede cambiar de humor en cuestión de segundos, parece bipolar.
—Pues a mí tampoco me importa si tenemos que salir o no. Yo voy a dormir las horas que me faltan. Así que adiós, Malfoy.
Volví a meterme en mi cama y cuando estaba a punto de cubrirme con las cobijas la voz de Malfoy me dejo helada:
—¿Ah sí que quieres volver a dormir? ¿Por qué será? ¿Acaso quieres volver a soñar al que le decías: “Yo también te amo, siempre te he amado”? —repitió lo último con burla.
Yo me paré de un salto de mi cama.
—¿Qué dices? —pregunté, y no sé porque lo hice, si sabía perfectamente a lo que se refería.
Me miró de manera arrogante.
—¿Con quién soñabas? ¿Eh?, no me digas que soñabas conmigo —puso cara pensativa—, si te acuerdas que lo nuestro es solo una farsa, ¿verdad?, y si empiezas a sentir cosas por mí, ese sería tú problema, porque yo nunca me fijaría en alguien como tú.
Está hablando en serio, o me está bromeando.
—¿Estás de broma? —le pregunté confusa—. Yo nunca soñaría contigo, y en el caso de que fuero cierto, entonces en vez de ser un sueño, sería una pesadilla.
Lo miré de reojo, estaría en verdad bromeando, ¿o no?
Aunque mirándole bien la cara, dudo que Malfoy sepa hacer bromas.
—Estoy hablándote en serio, y que por tú bien nunca creas que entre nosotros —me señaló a la vez que me miraba de pies a cabeza y me dirigía una mirada extraña, para luego señalarse él—, podría haber algo, ni siquiera podemos ser amigos, ¿me entendiste bien, mocosa? —me dijo serio.
Maldito arrogante, presumido, jactancioso.
—Estúpido —dije entre dientes.
Él sonrió y me miró de arriba abajo con más descaro que antes.
—¿Qué tanto me miras? —le grité.
—Siempre acostumbras a dormir medio desnuda —levantó una ceja rubia en señal de asombro y luego una sonrisa burlona se formó en su pálido rostro.
¿Por qué dijo eso?, me pregunté confusa.
Seguía sintiendo la mirada de Malfoy en mí, hasta que reaccioné y miré que llevaba puesto. ¡Madre mía!
Mi pijama solo constaba de un top azul de tiras y una braga de encaje blanco.
—Deja de mirarme, pervertido —grité a la vez que me tiraba a la cama y me cubría bien con las cobijas.
Malfoy rió.
—Ay, mini Granger —siguió riendo—, estoy acostumbrado a ver a mujeres desnudas, así que tú no me llamas la atención, además cuando estemos casados deberías dejar de vestirte de ese modo, a mí no me gustan las cosas a medias, o estas vestida o desnuda ante mí para la próxima vez —dijo de manera arrogante.
—¡Cállate, idiota!, ¡Y fuera de mi habitación! —volví a gritar.
—Está bien me voy, pero antes dime, si no estabas soñando conmigo, ¿entonces con quien soñabas?
Malfoy frunció el ceño.
—No te importa —grité tan fuerte, que creí que me quedaría sin voz.
El muy tarado puso cara de ofendido, pero luego sonrió.
—Alístate, te estaré esperando abajo —dijo antes de salir de mi habitación. Yo al verme sola en mi habitación nuevamente, salí de mi cama, pero fue un error, porque la puerta se volvió a abrir y una rubia cabellera se asomó por el marco de puerta—. Ah, mini Granger, se me olvidaba… lindas piernas —sonrió.
—¡IDIOTA! —grité a la vez que cogía una de mis peluches y lo tiraba hacia el rubio, pero él ya había cerrado la puerta, así que el peluche reboto contra la puerta, para luego caer al suelo.
Exhalé e inhale lentamente, para tranquilizarme.
Todo fue un sueño —me lamenté— pero parecía tan real, ya casi sentía los labios de Percy sobre los míos, y por culpa de Malfoy ni siquiera pude seguir con mi hermoso sueño.
—¡Tonto rubio de farmacia! ¡¿Por qué tuviste que venir a interrumpir mi hermoso sueño?! —susurré a la vez que apretaba mis puños.
Y no me hubiera importado que me despertará tan temprano, si tan solo hubiera podido sentir los labios de Percy sobre los míos, seguí lamentándome.
Camine hacia el baño y me metí bajo la ducha, empecé a pasar el jabón de tocador por todo mi cuerpo, luego me eche shampoo al cabello y frotaba lentamente mi cuero cabelludo, cerré los ojos cuando empecé a enjuagarme el shampoo, y de pronto los recuerdos de hace tres días vinieron a mi cabeza.

Flashback
Luego de que Malfoy me besara sorpresivamente a modo de despedida, yo me sentí muy avergonzada, porque Percy fue testigo de esa escena.
—Lo siento —susurré.
Percy no dijo nada y yo tampoco, mi pelirrojo solo se limitó a abrir la puerta y dejarme pasar primero dentro de la casa, como todo un caballero.
Ya dentro de la casa, yo abrí la boca para justificar el comportamiento de Malfoy —aunque si éramos prometidos ese comportamiento era muy normal— pero no salió nada de mi boca y así que volví a cerrar.
—Buenas noches, Alex —dijo Percy y luego sentí que beso mi frente.
Sí, besó mi frente como la hermana pequeña que él me consideraba. Sin saber que yo no compartía sus sentimientos, yo lo veía como algo más, lo veía y lo veo como mi pareja perfecta, mi complemento.
Percy empezó a caminar hacia el segundo piso, pero antes de pisar el primer escalón, volteo y me dijo:
—Piensa muy bien lo que te dije, Alex.
Y luego de eso desapareció escaleras arriba.
Y ahí no quedo todo, luego de que Percy se fuera Ginny y Harry me “secuestraron” hasta sacarme toda la información que ellos querían, claro Ginny participaba más en el interrogatorio.
Nos sentamos en el sofá y ahí empezó todo:
—¿Por qué las serpientes, aparte de Nott, claro, estaba en la boda de Hermione y Ron? —me preguntó Harry.
—A pues… pues… para que Theo no se sienta solo entre tantos leones —sí, gran pretexto, Alex, me felicite a mí misma.
—No te creo —dijo Ginny y Harry asintió estando de acuerdo con su esposa.
—Pues fue por eso —insistí en ese ya absurdo pretexto.
—Lo última vez que vi a Nott, me di cuenta que no le molestaba estar entre leones —dijo Harry.
Oh, cierto, me había olvidado de ese detalle.
—¿Así que dinos el verdadero motivo porque esos Slytherin estuvieran aquí? —preguntó Ginny—, y no insistas en lo que dijiste antes, porque todos te vimos hasta bailar con el hurón albino —dijo seria, verla de ese modo me hizo acordar tanto a Molly cuando regaña a unos de sus hijos, así que no tuve más remedio que confesar la verdad.
—Porque Malfoy es mi prometido —susurré muy despacio, que hasta yo no me escuche.
—¿Qué? —dijo Harry—. No te escuche.
—PorqueMalfoyesmiprometido —está vez hable normal, pero todo lo dije muy rápido que creo que ni siquiera respiré.
—Podrías hablar pausadamente —pidió Ginny.
—Porque Malfoy es mi prometido —ahora hable claro y fuerte.
—¿Estás bromeando? —dijo Ginny que empezó a reír como si de un chiste se tratara lo que dije.
—¡No es cierto! —Harry también rió.
Esperé a que terminaran de reír, para decir que todo lo que dije es cierto, o tal vez espere a que alguien viniera a sacarme de ese interrogatorio —claro que nadie llego, al parecer estaban arreglando un poco todo el jardín— o tal vez espere a que aparecieran unas cámaras escondidas, como en algunos programas de televisión donde todos tus familiares y amigos aparecen gritando “CAISTE, TODO ES UNA BROMA, TU COMPROMISO CON MALFOY NO ES MÁS QUE UNA ABSURDA BROMA” y me hicieran mirar a una cámara.
Pero nada pasó.
Suspiré, y entonces me di cuenta que ya habían dejado de reír.
—¡Si es cierto! —dije fingiendo felicidad, es que lo tenía que hacer creíble.
Los dos se miraron perplejos y luego me miraron a mí.
—¿En verdad eres la prometida de Malfoy? —preguntó con horror Ginny.
Yo asentí sonriendo falsamente.
—Sí, soy su prometida y me voy a casar con él, porque… lo amo —me costó mucho decir lo último.
Era la peor blasfemia que había dicho en mi vida.
—Malfoy te hechizo o… te está obligando —dijo Harry que ya se había parado del sofá donde estaba sentado hace unos momentos.
—Ni me hechizo, ni me está obligando —dije.
Ginny también me paró del sofá y caminó hacia su esposo.
—Harry, tal vez le dio amortentia —le dijo Ginny.
—Tomaste algo que te dio Malfoy —me preguntó Harry.
—Mira ojos bonitos, Ma… Draco no me dio a beber nada —aseguré, porque era verdad.
—¿Y Hermione que opina de esto? —preguntó Ginny.
Ya estaba harta de ese interrogatorio.
—Hermione ya empezó a hacer su vida, así como yo la empezaré con Ma… Draco —dije un poco enojada.
—Pero… —iba a seguir Ginny, pero justo en ese preciso momento llego Molly, cosa que agradecí.
—Chicos que hacen aun despiertos —le dijo Molly a Harry y a Ginny—, la habitación de Ginny está lista para que pasen la noche, y tú Alex dormirás en la habitación de Ron, no te molesta, ¿cierto? —yo negué con la cabeza—, ya le puse sabanas limpias —siguió hablando Molly mientras me guiaba a la habitación de mi nuevo cuñado.
Fin de Flashback

Me metí tanto en mis recuerdos que cuando salí de la ducha, ya había pasado una hora. De seguro y Malfoy debe de estar echando humo por las orejas de la rabia.
Me encogí de hombro no dándole importancia.
—Pues que esperé, eso le pasa por venir a despertarme tan temprano —sonreí al imaginar la cara de enojado de Malfoy.
Camine hacia mi buro y saque mi ropa interior de color negro y de encaje —adoro los encajes— me quite el albornoz y me coloque mi ropa interior, y así solo en ropa interior me quite la toalla que tenía en la cabeza y empecé a secar mi cabello.
Luego de dejar prácticamente seco mi cabello, camine hacia el closet y saque unos pantalones pitillos, una blusa color blanco y mis zapatos de tacón negros.
Me disponía a poner los pantalones cuando de pronto.
—Todavía no estás lista —esa era la voz del rubio oxigenado, giré y me lo encontré frente a mí con cara de pocos amigos.
Corrí hacia mi albornoz que estaba tirado en suelo y me cubrí con ella.
—¿Qué nadie te enseño a tocar una puerta? ¿Y sobre todo nadie te enseño lo que es la privacidad? —le grité.
—Cierra la boca, estúpida niña —arrastro las palabras al hablar, y la expresión de su rostro no era nada buena.
¿Cómo se atreve a hablarme de esa manera?, pero a mí no me va dejar callada, y pensando que le tengo miedo. Ese rubio de farmacia aún no conoce a Alexandra Granger.
—A mí no me hablas de esa manera, ¿Quién te crees que eres estúpido rubio? —le grité.
Sus ojos grises, como la plata derretida de pronto se pusieron negros. Yo instintivamente retrocedí un paso. Pero lo siguiente que paso, me dejo completamente desconcertada. De lo serio que estaba y con esa mirada de demonio, se soltó a reír.
—Estás loco —le dije.
Malfoy se me acercó y yo estaba tan impactada por su comportamiento que no me dio tiempo de alejarme de él, cuando ya estuvo lo suficiente cerca de mí, me tomo por los brazos y los apretó con fuerza. Y yo apreté el albornoz sobre mí, para que no se me callera.
—Yo te hablo como a mí se me da la gana —susurró tan despacio que los vellos se me erizaron.
—Me estás lastimando —yo también susurré.
Pero él me ignoró.
—¿Y quién me creo que soy?, creí que esa pregunta ya te la había respondido antes, pero creo que tu lento cerebro muggle no lo recuerda, así que te lo recordaré, yo soy tu prometido y dentro de una semana y media seré tu esposo y más te vale que te vayas acostumbrando a mi manera de hablarte —siseó.
Se atrevió a insinuar que soy tonta, y amenazarme de que siempre recibiré este trato de él. ¿Qué es lo que le pasa a este estúpido oxigenado?
—Si no me sueltas ahora, me quedaran marcas en los brazos —le dije, pero él igual me volvió a ignorar. Tengo que hacer algo para ponerlo en su sitio—, te juro que si me dejas marcas entonces iré con esa periodista, esa tal Rita Skeeter y declararé que las marcas de mi brazo las hiciste tú y no solo iré con ella también te denunciaré con el Ministro.
Malfoy fue soltándome lentamente, y camino hacia la puerta.
—No lo harás —dijo muy seguro.
—Sí, sí lo haré.
—Nadie te creerá.
Sonreí.
—Yo creo que si me creerán, no recuerdas que soy una simple e indefensa muggle y tú un mago con un pasado oscuro.
Malfoy volvió a reír.
—Vaya, sabes mover muy bien tus piezas de tu ajedrez, y veo que la estúpida valentía de tu hermana es contagiosa, pero déjame decirte algo, tus amenazas solo me hacen reír.
Idiota.
—Así que mis amenazan solo te hacen reír…, pues si sigues tratándome así entonces me veré con la obligación de romper este absurdo compromiso —y Malfoy perdió su risa.
Sí, Alex 1 y Malfoy 0
—Creí que las Granger tenían palabra, —dijo de manera arrogante.
Rayos, Alex 1 y Malfoy 1
—Tienes un minuto para estar lista —dijo antes de salir por la puerta.
Tiré el albornoz nuevamente al suelo, pero antes de cambiarme vi pequeñas marcas rojas en mis brazos —grité internamente de rabia—. Me puse la ropa que había escogido y baje a la sala y ahí estaba él rubio con la mirada perdida en algún punto fijo de la casa, pero no era un punto fijo de la casa, sino una fotografía y no cualquier fotografía, era la foto donde salíamos Percy y yo abrazados. Recuerdo esa foto, eran las vacaciones, yo recién había cumplido los 13 años, y Hermione me llevo a casa de los Weasley —claro porque yo le insistí— a pasar un fin de semana, y con mucha suerte que mi pelirrojo estaba ahí, y yo con el pretexto de tomar fotos para un álbum que estaba haciendo, empecé a tomar las fotos, también le tome muchas fotos más, sin que él se diera cuenta. Y ahora que me acuerdo esa foto me la tomo mi buen amigo Fred, me tomo antes de avisarnos para mirar a la cámara.
—Ya estoy lista —le dije.
—Ya era hora —contestó, camino hacia a mí y me tomo del brazo para luego aparecer en el patio de su mansión.
Odio la sensación que se forma en mi estómago cada vez que nos aparecemos, y también me quedo un poco mareada.
—Se demoraron —escuche una voz aristocrática de mujer. Levante la mirada y frente a nosotros estaba Narcissa Malfoy, vestía un vestido negro entallado, con zapatos de tacón del mismo color del vestido, y su cabello rubio estaba recogido en un moño.
—Es que su hijo primero se puso a molestar y después me dijo que teníamos que venir aquí, así que no es culpa mía —lo dije tan natural que hasta yo me lo creí.
Malfoy me miró sorprendido.
—Draco, te dije que la trajeras temprano y ya ha pasado más de una hora de eso —el rubio no dijo ni media palabra, pero me dirigió una mirada asesina, y yo le sonreí como respuesta—, y si la querías molestar te hubieras esperado hasta cuando termináramos de ver las cosas que tenemos pendientes.
¿Qué? O sea que no le importó que su retoño me molestara, no pues, sí son tal para cual. Se nota que es su hijo.
—Claro, madre, eso haré la próxima vez —le contestó a su madre como si fuera un niño bueno.
—Bien. Vamos, niña, sígueme —me dijo la rubia.
—Y tú, Malfoy, no piensas seguirnos —le dije al ver que él se dirigía dentro de la casa.
—No, no participaré en organizar esa farsa, creo que entre ustedes dos será suficiente —y luego decir eso se fue.
—Vamos, niña —me urgió la rubia, que se empezaba a encaminar hacia un pequeño comedor, que estaba bajo un frondoso árbol.
La seguí y tome asiento cuando la rubia me lo indico. Lo único bueno de todo esto es que no nos reunimos dentro de la casa, porque si no se me hubiera puesta la carne de gallina y los recuerdos desagradables vendrían a mí nuevamente.
—Hey, niña —medio grito la rubia.
Ni siquiera me había dado cuenta de que me estaba hablando.
—Lo siento, me distraje —le dije—, y me llamo Alexandra, no niña —le aclaré.
La rubia me miró seria.
—Bien, te estaba hablando sobre lo que daremos de comer en la boda —me mostro una carpeta con distintos tipos de comida que estaban enumerados, con nombres extraños para mí. Los revise todo con aburrimiento.
—¿Y cuál eliges? —me preguntó.
—Señora, en realidad yo no sé nada sobre estos tipos de comidas —me sinceré.
—De eso estoy más que segura —dijo.
Yo la miré confundida.
—Entonces, ¿por qué quiso que venga? —le pregunté.
—Porque supuse que te gustaría organizar tu boda.
—Pero está no es una boda por amor y de la cual me gustaría revisar hasta el más mínimo detalle —le dije.
—Por supuesto que no es una boda por amor, pero creí que de igual forma te gustaría participar en organizarlo todo.
¿Qué le sucede a esta mujer? ¿Acaso no entendió que no me interesa nada de esto?
—¿Pero entonces porque su hijo no participa en organizar su boda? Porque es con él con el que me voy a casar, ¿no es así?
—Oh, a Draco nunca le ha gustado participar en este tipo de cosas —dijo como si nada—. Pero tú eres mujer y a ti se te gusta —lo aseguro como si fuera cierto.
—Pero…
—Mira aquí están las carpetas que me dejo el diseñador, sobre como decorar toda la mansión —me interrumpió, si, a esta mujer solo le importa las cosas superficiales—, debemos escoger el mejor, porque vendrán muchos reporteros.
—Sí, claro, usted tiene toda la razón —decidí fingir que me importa, para que así todo esto terminé más pronto.
Estaba viendo una de esas dichosas carpetas, cuando una vocecita me sobresalto.
—Ama, Winky le trajo té y galletas a usted y a su invitada —miré a mi derecha y una criatura pequeña de ojos saltones color verdoso, vestida de gris con un mandil blanco, tenía sobre sus pequeñas manos traía una bandeja con una tetera, dos tazas y en una pequeña bandeja había galletas.
—Bien, Winky, sirve el té y retírate —le dijo sin mirarla si quiera.
La elfina puso la bandeja con las galletas y sirvió los tés y me lo paso.
—Gracias —le dije, y la elfina hizo una reverencia.
—Ah, Winky, la señorita, será la futura esposa de mi hijo —le informó la rubia aun sin mirarla, parecía más concentrada en sus dichosas carpetas, antes que por lo menos mirarla.
—Oh, es un honor para Winky conocer a la futura esposa del señorito Malfoy —dijo la elfina, yo le sonreí como respuesta. La pobre elfina parecía muy tímida.
Luego de eso hizo la última reverencia ante la rubia y ante mí, para luego desaparece así como vino.
—Granger —dijo la señora Malfoy, yo la miré—, ya sabemos que parte de la decoración debe tener los colores de Slytherin, pero ¿cuál de los 45 tonos de blancos crees que este mejor?
Me enseño una carpeta que contenía los pedazos de tela cortado en cuadrados medianos. Conté todos los cuadraditos de tela, y en efecto había 45, pero no veía los diferentes tonos en ellos. Para mí todos eran iguales de blancos.
—Eh, creo que este —señale uno al azar.
—Sí, creo que este está bien, queda perfecto con el verde y el plateado —sonrió por la supuesta buena elección que hice, aunque así como escogí ese también pude haber escogido cualquier otro.
Ya estaba cansada y muy aburrida de todo esto. Cuanto tiempo llevo aquí, toda una eternidad. Miré mi reloj disimuladamente y tan solo había pasado cuarenta minutos.
No puede ser solo cuarenta minutos.
—Tu vestido será del tono más blanco y resplandeciente —dijo de repente sorprendiéndome.
¿Acaso dijo vestido? ¿En verdad tengo que usar un vestido?, yo creí que no era necesario.
—Señora, no cree que ya todo esto es demasiado, y todavía quiere que use un vestido —la rubia me miró desconcertada—, si por mi fuera me casaría con unos jeans, un suéter y tenis.
La rubia me miró como si le hubiera insultado.
—¿Qué estás diciendo? Que te casarías con jeans, suéter y tenis, la boda de mi hijo tiene que ser por todo lo alto y su novia debe de vestir como la futura Malfoy que será —dijo de manera seria.
—Señora, pero todo esta boda es una farsa, así que no entiendo porque todo estos preparativos.
—Así sea una boda falsa, tiene que ser la mejor, y tú usaras un vestido, el más hermoso de todos, ¿me oyes? —casi gritó.
—Bien —susurré de mala manera.
Y así pasamos no sé cuánto tiempo más, hasta que escuche la voz del rubio oxigenado.
—Madre, creo que ya deben parar —dijo, y sonreí internamente por eso, giré mi rostro y vi aparecer la figura del rubio oxigenado, nunca me había sentido tan feliz de verlo.
—Sí creo que por hoy ya acabamos, pero mañana continuamos —dijo la rubia.
¿Qué? También mañana, no, estos días próximos a la boda será una tortura, y cuando ya esté casada mis días serán un infierno.
Tal vez reconsidere sobre cancelar todo esto.
—Bien, entonces hasta mañana, señora Malfoy —me despedí, en verdad, aunque sea por hoy estaba feliz de que todo terminará.
—Mañana nos vemos —la rubia se paró y empezó a caminar hacia la mansión, dejando todas las carpetas sobre la mesa.
—¿Qué esperas para llevarme a casa? —le dije al ver que no se acercaba a mí y me tomaba del brazo, como era su costumbre, para luego aparecer en mi casa.
—No soy tu elfo doméstico para que me estés ordenando cosas —me dijo enojado.
—No, no eres un elfo doméstico, porque si lo fueras, me caerías mejor.
—Mira mocosa… —dijo, pero se quedó callado cuando un elfo se apareció ante él con un pergamino en las manos.
—Amo —le hizo una reverencia—, otro pergamino igual que el anterior acaba de llegar —el elfo le entrego el pergamino, hizo una reverencia y luego desapareció.
Vi a Malfoy, ponerse más pálido de lo que es, para luego empezar a leer el pergamino, y mientras más leía, más enojado se ponía.
Me preguntó qué diría, para que se ponga de esa manera… o acaso sería una de esas… amenazas de los… mortífagos que lograron escapar.
Oh, rayos, entonces creo que no podre cancelar el compromiso, no perdonaría nunca que por mi culpa les pasara algo a esta familia.
Me acerque a él lentamente.
—Son amenazas de los mortífagos —le dije, y él me miró serio.
—Cállate, no lo repitas, y pobre de ti que se lo digas mañana a mi madre —me amenazó.
—No hace falta que me amenaces, yo no le diría nada a tu madre, ¿Por qué lo haría? ¿Y qué ganaría con decirle? Solo mortificarla, nunca haría algo así —el rubio solo me miró de una manera extraña.
Y luego asintió.
—Sí, es una amenaza —dijo.
—Bien, entonces supongo que no me puedo echar para atrás con esta farsa —dije y él me miró—, y que debo de continuar con esto con esta tortura de ver 45 tonos de blancos con tu madre para toda la decoración, pero no me importa soportar toda esta tortura de los preparativos, y el infierno de vivir contigo, si sé que luego conseguirás la protección que requieren, aunque claro solo será un año y un año pasa rapidísimo —yo misma me alenté—, además de que casarme contigo también me conviene porque así… —callé.
¿Qué ibas a decir, Alexandra Granger?, Malfoy no se debe de enterar de que lo necesitas para no ser un estorbo en la casa de tu hermana y tu cuñado.
—¿Qué ibas a decir? —preguntó.
—Nada, solo estaba… pensando en… voz alta. No es nada importante, en verdad —le mentí.
—No te creo, dijiste algo de que te convenía a ti también casarte conmigo, así que ahora mismo me vas a decir el porqué.
—Que dices, creo que escuchaste mal, y mira te juro que no le diré nada a tu madre sobre ese pergamino, pero ahora me puedes llevar a casa, por favor —le pedí.
—No te llevaré a tu casa hasta que me digas la verdad.
No puede ser, estoy segura que si no le digo la verdad, él cumplirá su palabra.
Ay, Hermione, quien como tú que en estos momentos debes de estar muy feliz con Ron, mientras yo tengo que estar aquí, en es mansión con este rubio oxigenado.
—Sí te digo la verdad, me llevarás a casa —le pregunté.
Él asintió.
—Bien —no quiero decirle mis verdaderos motivos, pero si no hablo, entonces me quedare aquí—, dije que me convenía casarme contigo, porque… si no lo hago, entonces yo tendría que irme a vivir con Hermione y Ron a su nueva casa —bien ya lo dije, ¿y ahora qué?
El rubio ni siquiera se inmuto.
—Deja de decir tonterías y dime la verdad —me exigió.
—Esa es la verdad.
—No te creo, porque irte a vivir con tu hermana no sería mucho mejor para ti que aceptar una boda conmigo.
—No, no sería mejor para mí, porque por lo menos si me casó contigo podría hacer mi vida normal, pero si me voy a vivir  en la casa de Hermione, me convertiría en un estorbo entre la nueva pareja y eso sería muy incómodo para mí. Ahora que ya lo sabes, puedes llevarme a casa.
Malfoy sonrió.
Me tomo del brazo, sentí la misma sensación cada vez que nos aparecemos, pero cuando abrí los ojos, vi que no estaba en mi casa, sino en el ¿Callejón Diagon?
—¿Qué hacemos aquí? —le pregunté.
—Debemos continuar con las citas —fue su única respuesta, para luego entrelazar nuestras manos y jalarme por los distintos negocios.


lunes, 10 de abril de 2017

La Boda de Hermione y Ron (Parte 2)

Modelo de vestido de novia de Hermione Granger

Alianzas de Hermione y Ron luego de decir sus votos

POV Autora
Luego de que la rubia y la castaña empezaran a dirigirse a la casa, un moreno tenía cara de confusión por lo último que había dicho la prometida de su amigo.
—Ojos bonitos, ¿Quién rayos es “ojos bonitos”? —preguntó Blaise Zabini.
Pansy lo ignoro, Draco tenía el ceño fruncido, porque él si había entendido a quien se refería cuando su “prometida” menciono a “ojos bonitos”, y Theo fue el único que respondió su pregunta.
—Ojos bonitos es Harry Potter, así suele llamarlo Alex, porque dice que los ojos de Potter son como dos esmeraldas.
—Que sobrenombre más ridículo —se mofó Zabini.
—Ya vengo —dijo de pronto la pelinegra.
—¿Adónde vas, Pansy? —preguntó Zabini.
—Luego les digo —contestó Pansy
La pelinegra camino hasta llegar a la entrada de la Madriguera y ahí se detuvo, dudo unos minutos sí entrar o no.
Mientras tanto dentro de la Madriguera, exactamente en la sala de familia Weasley, un pelirrojo de casi 24 años y una castaña de 16 años, estaban platicando.
—Sobre qué quieres que hablemos —le preguntó Alexandra al pelirrojo.
—Sobre Malfoy —dijo el pelirrojo.
—¿En serio me quieres hablar de él? —preguntó la castaña desconcertada.
—Sí —confirmó—, espero que no sea cierto lo que leí en la revista, y que todo lo que escribió Rita Skeeter sea una mentira solo para obtener más magos que compren su revista y… —la castaña no prestaba atención a las palabras de Percy, ella se perdió en las facciones tan varoniles que tenía el pelirrojo, veía sus ojos azules que raramente era más hermoso que los ojos de todos los Weasley, y hasta veía su cabello pelirrojo mucho más brilloso que de los otros, la manera de mover las manos al hablar, el ligero ceño fruncido que se le formaba en la frente cuando tenía una duda o cuando algo le molestaba, sus labios sonrosados y delgados, le parecía fascinante, todo respecto a Percy Weasley le parecía encantador.
Sí, Alexandra Granger quedo perdidamente enamorada de Percy desde la primera vez que lo vio —eso fue cuando Hermione se llevó con ella a Alex para que conociera a sus amigos, ya luego en la estación sus padres vendrían por sus hermana— y eso que solo tenía 12 años y él era un joven de 20 años, pero no le importo, igual no podía cambiar sus sentimientos, es que fue amor a primera vista para ella, pero lamentablemente no para él, él solo la veía como a una niña, como una hermana pequeña, mucho más pequeña que su hermana Ginny.
—Alex, ¿me estas escuchando? —dijo Percy a la vez que pasaba una mano por la cara de la castaña. Eso la hizo volver a la realidad.
—No, lo siento, no te escuche —se disculpó avergonzada.
—Te decía que espero que no sea verdad eso de que eres la prometida de Malfoy, él no te conviene, es un ex mortífago —le recalcó eso último para que así Alex se diera cuenta de su error—, además eres muy joven como para pensar en casarte, ¿no crees?
—¿Eso quiere decir que tú no quieres que me case con Malfoy? —preguntó ilusionada, pensando que su pelirrojo tal vez sentía algo por ella que no fuera cariño de hermanos.
—No, ya te lo dije.
—¿Por qué? —preguntó la castaña con el corazón latiéndole a mil.
Si me dice que no me case porque me quiere, en este mismo momento rompo mi compromiso con Malfoy, pensaba fervientemente la castaña.
—Porque estoy seguro que Malfoy no quiere a nadie, solo se quiere a él mismo, y no me gustaría que Malfoy te lastimara, tú eres —la chica que quieres, pensó Alex—, como mi hermanita pequeña.
Y eso rompió en mil pedacitos el corazón de Alex. Ella dejo de mirarlo y bajo la mirada, evitando que él viera que quería llorar.
—Pero yo lo quiero —susurró Alex. Le mintió para cubrir su dolor con esa blasfemia que dijo.
—Tal vez solo estás ilusionada con él, el amor por una persona no se da así de rápido —Alex levanto la mirada—, piensa muy bien si en verdad te quieres casar con él. Lo pensarás —dijo Percy, pero Alex no respondió—. Prometes que lo pensaras.
—Lo prometo —respondió la castaña.
—Bien —sonrió el pelirrojo pensando que por lo menos la haría dudar acerca de casarse con Malfoy—. Ah, no te lo había dicho, pero te vez hermosa —le dio un beso en la frente y se fue hacia la cocina.
—Me quieres como a una hermana, mientras yo estoy enamorada de ti, Percy —dijo Alex al saberse sola.
Pero Alex no sabía que todo la conversación que había tenido con Percy había sido escuchada por Pansy Parkinson y que eso último también lo había escuchado.
—Tengo en mis manos tu secreto mejor guardado Alexandra Granger —susurró Pansy antes de salir de la sala.

***

—Tardarte mucho, Alex —le reclamó Hermione a su hermana—. ¿Sobre qué quería hablar Percy contigo? —le preguntó luego de unos minutos de silencio.
—Oh, nada importante —contestó Alex—. Ginny, te extrañe tanto —la menor de las Granger corrió a abrazar a la nueva señora Potter, para así evitar que su hermana le haga otra pregunta.
Ginny también traía puesto un vestido rojo —que hacia juego con el color de su cabello— porque ella era la última dama de honor.
—Yo también te extrañe —dijo Ginny también abrazándola—. Vaya, parece que has crecido un poco desde la última vez que te vi.
—No ha crecido, son los tacones —bromeó Hermione.
—Oye —se quejó su hermana—, no le hagas caso, si he crecido.
—Bueno, es hora de maquillarte —dijo Luna con voz soñadora a la vez que también evitaba que se siguiera alargando la pequeña discusión de las hermanas.
—Yo te haré el peinado —dijo la pelirroja.
—Y yo te haré la manicure y el pedicure —dijo la castaña menor.
Todas empezaron a trabajar en lo que dijeron, y dos horas después Hermione ya estaba maquillada natural, tenía como peinado un moño, Ginny tuvo que usar una poción alisadora para poder hacerle el peinado, y aunque el cabello de Hermione ya estaba dominable, siempre era mejor no arriesgarse; las uñas de sus manos y de sus pies estaban perfectas, Alex le había hecho manicure francesa.
—Ahora lo más importante el vestido —dijo Luna toda emocionada.
—Lo más importante que el vestido es tener lencería bonita —dijo Ginny con una sonrisa pícara.
—Ginny —gritó Hermione sonrojada.
—Yo creo que Ginny tiene razón —dijo Luna, impactando a las otras tres chicas, que la miraron sorprendidas.
—Llevas puesto portaliguero —preguntó Ginny.
—No —contestó la castaña.
—Pues deberías —dijo Ginny—, es más —cogió su varita y apunto hacia Hermione—. Listo —dijo y sonrió.
—Ahora sí, ponte el vestido —dijo Luna.
Luna saco el vestido de novia de su caja y se lo dio a Hermione. Hermione cogió el vestido y con mucho cuidado de no maltratarlo se lo puso.
El vestido de Hermione era de modelo princesa, la falda era de satén con bordados, la parte de arriba era de tela con encaje, y las mangas eran de tul con encaje.
 —Te ves preciosa, la novia más hermosa —le dijo Alex a su hermana mayor. Ginny y Luna asintieron estando de acuerdo—, solo déjame ponerte el velo.
Así lo hizo le puso el velo y una pequeña corona.
—Te ves hermosa. Mi hermano se quedara petrificado cuando te vea —dijo la pelirroja.
—Solo falta un detalle —dijo Luna, Hermione la miro confusa—, te falta ponerte los aretes y el collar.
Hermione se puso los aretes que tenían unas hermosas piedras y el collar de plata que le hacía juego a los aretes.
—Chicas —dijo la señora Weasley asomando la cabeza por la puerta de la habitación que era de Ginny.
—Molly, pase —dijo Hermione a su futura suegra.
—Te vez hermosa —le dijo mirándola de pies a cabeza.
—Sí, lo mismo le dijimos nosotras, mamá —dijo Ginny a su madre.
—Bueno, yo solo venía a avisarles que dentro de 10 minutos vendrá Arthur por Hermione —dijo Molly—. Todo está perfecto haya abajo, los invitados ya están en sus lugares y Ron está muy ansioso, te está esperando como 15 minutos, piensa que te vas a arrepentir —bromeó Molly antes de salir de la habitación.

***

En el patio donde se celebraría la boda, todos los invitados estaban esperando el momento en que apareciera la novia y se uniera para siempre al joven Weasley. Esta era otra de las bodas del año dos integrantes del trío de oro contraerían matrimonio.
Harry estaba al lado de su mejor amigo, y trataba de que su amigo no esté tan nervioso.
—Vamos, Ron, cálmate —le dijo su amigo azabache.
—No puedo, Harry, y que tal si se arrepiente y me deja plantado —decía el pelirrojo.
—No creo que Hermione te haga eso, y si te hubiera querido dejar no creo hubiera esperado hasta el último momento —Harry sonrió.
—Eso no ayuda, Harry.
—No te preocupes, Ron. Recuerdas que hace un mes yo también estuve en tu lugar, creí que Ginny me dejaría plantado, pero ya vez no fue así. La espera se hace eterna, pero cuando la veas venir hacia ti todos tus miedos desaparecerán.
El pelirrojo asintió no muy seguro.
—Oye, que Nott, este aquí lo comprendo porque se ha hecho muy amigo de Luna, pero ¿y que hacen Zabini, Parkinson y sobretodo Malfoy aquí? —le preguntó Harry a Ron.
—Es una larga historia, que ya te la contaran —le contestó el pelirrojo.
Harry no comprendió, pero ya no dijo nada más.
En las sillas del lado izquierdo estaban cuatro serpientes muy aburridas, bueno en realidad solo eran tres serpientes aburridas, al parecer Theo si disfrutaba de la boda, nunca había asistido a un matrimonio que era por amor y no solo por seguir el estatus de sangre, o sería que también lo emocionaba estar al lado de Luna Lovegood, su nueva “amiga”.
—Estoy aburrida —repitió por quita vez la pelinegra—, esperar a Granger me está matando. En qué momento piensa bajar —gruñó.
—Las novias siempre tardan en bajar, Pansy, así que ten paciencia —le dijo Theo calmadamente.
La pelinegra siguió refunfuñando.
—¿Adónde fuiste hace un momento, Pansy? —le preguntó Blaise.
—Solo estuve por ahí —contestó la pelinegra.
Todavía no es momento de usar a mi favor lo que escuche, pensó Pansy Parkinson.
Blaise solo asintió y miró a su amigo rubio.
—¿Y tú porque tan callado, Draco? ¿En qué piensas? —le preguntó.
—Obvio no estoy pensando en la maravillosa decoración —dijo con sarcasmo el rubio—, me pregunto qué pasaría si a última hora Granger dejara plantado a Weasley. Imaginan la cara de sufrimiento de la comadreja —el rubio rió por su comentario seguido de una pelinegra y un moreno.
El único que no reía era Theo.
—Eso sería grandioso… si pasara —dijo Pansy, quien volvió a reír.
—Lamento arruinar su alegría, pero eso no sucederá. Miren allá —dijo Theo, señalando con el dedo a la salida de la casa.
Hermione Granger salía de la Madriguera, enfundada en su hermoso vestido impecablemente blanco, parecía un ángel, y lo que más resaltaba en ella, era su sonrisa y sus ojos mieles brillantes de emoción. El señor Weasley se puso a su costado izquierdo y le ofreció escoltadla hasta llegar al altar —su futuro suegro era el que la entregaría al novio, puesto que su padre había muerto— Hermione se agarró del brazo del señor Weasley, el cual ligeramente apretaba con la mano, estaba nerviosa; con la mano apretaba su buque, que eran de rosas rojas. Empezaron a caminar hacia Ron, seguidas de sus tres damas de honor, Alex, Ginny y Luna. Ron la miraba embelesado, si antes la creía hermosa, ahora la veía como a una diosa, la diosa que muy pronto seria su esposa.
Y no solo Ron la veía hermosa, todos los invitados pensaban lo mismo, hasta Zabini, pensaba que Granger estaba radiante, y lo más sorprendente era que el gran Draco Malfoy también la veía hermosa, nunca pensó que Granger se podía ver de esa manera.
Harry se fue a sentar a su lugar cuando vio que su mejor amiga, casi hermana, ya se acercaba del brazo del señor Weasley.
—Te dije que ella no te dejaría plantado —le susurró Harry a Ron, antes de ir a su lugar.
La novia cada vez estaba más cerca del que iba a ser su futuro esposo. Y cuando llego a su lado, Hermione le sonrió y Ron le devolvió la sonrisa —Ron vestía su traje de novio, un pantalón y saco negro, camisa blanca, zapatos negros y brillosos, corbata de lazo blanca y encima una túnica negra— el señor Weasley después de dejar a Hermione junto a Ron, se fue a sentar junto a su esposa en la primera fila. Las damas de honor también se fueron a sentar en sus respectivos lugares.
Ginny se fue a sentar junto a su esposo Harry, quien le tomo de la mano al instante. Luna se sentó junto a los demás Weasley, pero de su lugar podía ver a su amigo Theo, quien le sonrió, ella se sonrojo, pero le devolvió la sonrisa. Mientras tanto Alexandra Granger a regañadientes se tuvo que ir a sentar a la silla que estaba junto a la silla de Malfoy —su prometido— a ella le hubiera gustado sentarse con los Weasle y Harry y Ginny, pero no podía ser así, ya que antes había visto al Ministro de Magia —Kingsley Shacklebolt— entre las filas y para que Malfoy obtenga protección tenía que seguir con la farsa de que se amaban.

Llegado el momento en el altar Hermione y Ron decían sus votos matrimoniales.
—Yo, Ronald Bilius Weasley, te quiero a ti, Hermione Jane Granger Burke, como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida —después de decir sus votos Ron deslizo la alianza en el dedo anular de la mano izquierda de Hermione.
—Yo, Hermione Jane Granger Burke, te quiero a ti, Ronald Bilius Weasley, como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida —Hermione hizo el mismo procedimiento de ponerle la alianza en el dedo de Ron.
Luego de eso se tomaron de las manos y el mago que los estaban casando con un toque de varita hizo que pequeños lazos blancos comenzaran a salir y atarlos mágicamente y poco a poco una luz los envolvió dejándolos por unos momentos dentro de esa luz que los envolvía, pero luego la luz fue desapareciendo poco a poco.
—Es un honor para mí presentarles al señor y la señora Weasley —dijo el mago—. Señor Weasley, puede besar a su esposa —concluyó.
El nuevo matrimonio Weasley se besaron como si nadie estuviera a su alrededor, pero se detuvieron al escuchar las exclamaciones de alegría y aplausos.
Todos se levantaron a felicitar al nuevo matrimonio, y las serpientes también tuvieron que ir a felicitarlos, aunque más lo hacían por educación ya que ellos y los Weasley no eran amigos.
Pero hubo una felicitación inesperada, un chico alto de cabellos negros y musculoso, se acercó a la novia.
—Felicidades Her-mione —dijo sorpresivamente Viktor Krum, que ya hablaba mejor el inglés.
—¿Viktor? —dijo Hermione.
Viktor la abrazo para felicitarla y Hermione le correspondió el abrazo aun sorprendida. Puesto que ella no lo había invitado porque sabía que eso le molestaría Ron.
—Hola, Viktor —dijo un pelirrojo que celosamente separo a su esposa del Búlgaro.
—Weasley —dijo Viktor—, felicidades —le extendió la mano para felicitarlo, Ron acepto darle la mano y se dieron un apretón de mano muy fuerte.
—Me da mucho gusto que hayas venido, Viktor —dijo Hermione para evitar la tensión del momento.
—Y a mí me da gusto de que seas feliz —contestó el búlgaro—. Ah, y Weasley, no temas, no pienso quitarte a tu esposa, yo respeto las relaciones —le dijo Viktor al pelirrojo antes de alejarse de ellos y saludar a los demás.
Hermione sonrió por el comentario de Viktor.
—Ron, fuiste tú el que invito a Viktor solo para que nos vea casándonos —preguntó su ahora esposa.
—Creí que te gustaría tener a tu “amigo” junto a ti en este día —contestó Ron, remarcando la palabra amigo.
—¿En serio fue por eso? —preguntó la castaña.
—Sí.
—Así que lo invitaste por mí —el pelirrojo asintió—. Y no fue porque me estuvieras marcando como algo de tu propiedad, ¿cierto?
—No… tal vez, si, bueno si, lo hice por eso —confeso el pelirrojo.
—Interesante —susurró Hermione. Y luego le sonrió y lo besó.

Viktor saludo a los Potter, porque no había tenido oportunidad de saludarlo, pero algo le llamo la atención y fue ver a cuatro Slytherin ahí, puesto que él sabía de las rencillas que se tenían.
—¿Slytherin en la boda de Weasley? —le preguntó Viktor a Harry.
—Sí, a mí también me sorprendió, pero no me mires a mí, yo no sé porque los invitaron, Ginny y yo recién acabamos de venir de nuestra luna de miel y nos encontramos con ello —contestó el chico-que-venció.
El búlgaro asintió.
Luego ya no pudo evitar su curiosidad y se acercó a ellos.
—Zabini, Nott, Parkinson y Malfoy —saludó el búlgaro.
—Viktor Krum —dijo la pelinegra coquetamente.
—Hola, Krum —saludaron Zabini y Theo.
Draco Malfoy lo miró de pies a cabeza, se sorprendió de verlo ahí, porque sabía que Weasley no lo soportaba.
—Krum —el rubio arrastro las palabras al hablar como era su costumbre.
—Se me hace raro verlos…
Viktor ya no pudo seguir hablando porque escucho una vocecita delicada a su espalda.
—Viktor —dijo una sorprendida Alexandra al ver a un hombre alto frente a ella.
—Alex —dijo Viktor al voltear y reconocerla.
De pronto la tomo de la cintura y la cargo dando una vuelta con ella, los cuatro Slytherin quedaron sorprendidos con la confianza que tenían esos dos. Pero un rubio platinado miró la escena con enojo.
Esos dos me están dejando en ridículo, se supone que la mocosa es mi prometida y anda con muchas confianzas con el búlgaro, espero que Shacklebolt no lo haya notado, pensaba el rubio.
—¿Cómo has estado, Viktor? —preguntó la castaña cuando ya pisaba suelo nuevamente.
—Bien —contesto Krum—, pero yo veo que tú estás como siempre —Viktor sonrió.
—¿Cómo? —preguntó Alex confundida.
—Hermosa —le contestó Viktor a la castaña, que se sonrojo al escuchar el cumplido.
—Parece que Viktor Krum para enamorado de las Granger, y ya que con la hermana mayor no pudo, va al ataque con la menor —le susurró Blaise a Draco, pero muy bajo solo para que el rubio lo escuchara.
Draco frunció el ceño y apretó sus manos que estaban echas puños.
—Gracias —contestó Alex tímidamente.
Viktor volvió a sonreírle y Alex le respondió la sonrisa, olvidando que tenían a cuatro Slytherin de espectadores.
Pansy Parkinson carraspeó enojada de que ella no fuera la que hubiera llamado la atención del búlgaro si no que la que llamara la atención fuera la simple muggle hermana de Granger.
—Oh, siento la interrupción —se disculpó el búlgaro—. Les decía que se me hacía raro verlos aquí.
—No es raro, puesto que ahora Draco es como de la familia —contestó Blaise a la vez que reía.
Malfoy lo miró enojado y Alex se puso pálida.
—¿Qué dijiste? —preguntó Viktor—, que Malfoy es como de la familia Weasley —dijo sorprendido.
—No como de la familia Weasley, más bien como de la familia Granger —volvió a hablar Zabini.
—Blaise —lo riñó Theo Nott al ver la cara de su amigo rubio.
—No comprendo —volvió a decir Krum.
No me sorprende, lo que tienes de músculos, no tienes de cerebro, pensó Draco.
—Alex podrías explicarme que quiso decir Zabini —Krum ahora se dirigió a Alex, pero ella no sabía que contestar.
Y todos se esperaba que el que iba a responder sería nuevamente Zabini, pero no fue él, sorpresivamente fue Draco Malfoy el que respondió por Alex.
—Lo que quiso decir Blaise, eso de que yo soy como de la familia Granger es porque Alexandra y yo estamos comprometidos —dijo el rubio con poses de gran señor, y sonrió al ver a la mini Granger, como el la llamaba, muy pálida—, nos casamos en dos semanas —concluyó.
—¿Eso es cierto, Alex? —preguntó Viktor sorprendido por las palabras de Malfoy.
Trágame tierra, pensaba Alex.
Pero la suerte estaba con ella, porque no tuvo que responder a causa de los aplausos que se escucharon porque al parecer la pareja de recién casados abriría el baile.
Viktor la miró insistente.
—Luego te cuento todo —le prometió Alex, y Krum acepto y se alejó a un confuso con la noticia—. Porque le dijiste eso —medio grito Alex a sabiendas que nadie la escucharía por el ruido de la música.
—No entiendo a qué te refieres —contestó inocentemente el rubio—, yo solo le dije la verdad.
—Ah —gritó Alex exasperada—, eres increíble —le dijo sarcásticamente.
—Ya lo sé —respondió el rubio.
Alex decidió que lo mejor era alejarse de él en ese momento o sino sería capaz de matarlo.
El rubio la vio alejarse, y que paro a conversar con uno de los Weasley, le pareció que era Percival —Draco no le quito la vista en ningún momento a su futura esposa, y ni él mismo sabia porque lo hacía— los veía sonreír por momentos y eso le molesto, aunque el creyó que su molestia era por estar en ese lugar llamado La Madriguera. Luego vio que Potter y su esposa se acercaban a ellos, y Potter apenas vio a la mini Granger la tomo de la cintura y la cargo para después dar muchas vueltas con ella y cuando la puso en el suelo le dio un beso en la mejilla, y al parecer eso no le molestaba a la nueva señora Potter, porque ella estaba muy tranquila y hasta sonreía por lo que había hecho Potter, es más todos sonreían por lo que había hecho Potter.
¿Por qué todos tenían la costumbre de hacerle eso a la mini Granger?, se preguntaba Malfoy, que sin darse cuenta nuevamente tenia los puños cerrados y los apretaba cada vez más fuerte, porque hasta se notaba que sus nudillos estaban cada vez más blancos.

La boda continuo sin ningún percance, las parejas seguían bailando, los recién casados no paraban de bailar, y los Potter ni que decir de ellos, parecía que también era su boda porque bailaban sin parar, Luna y Theo también bailaban, pero un poco alejados de la pista de baile, parecía que querían estar solos, en una oportunidad también bailaron Zabini y Pansy.
Por otro lado una Alex Granger había olvidado el mal momento que tuvo con Malfoy en los brazos de Percy Weasley, ellos dos estaban bailando animadamente, ya llevaban como tres bailes juntos. Aunque se les tuvo que arruinar el momento todo por Blaise que los había estado viendo y se lo comento a su amigo rubio. Este al percatarse de que lo que decía su amigo era cierto se acercó hasta donde estaban bailando la mini Granger con el Weasley.
—Me permites bailar con mi prometida —dijo el rubio a Percy.
Percy Weasley lo miró con el ceño fruncido, y se alejó de Alex para no causar una pelea en la boda de su hermano. Pero a él no le parecía que una chica como Alex terminara con alguien como Malfoy.
Draco tomo a Alex de la cintura y se empezaron a deslizar por la pista de baile con la música lenta.
—Pensé que ya te habías ido —susurró Alex al rubio.
—Y yo pensé que sabias que tenías que estar a mi lado para que todos crean que somos una pareja, ¿pero qué haces tú?, bailas con Weasley, haces espectáculos con Potter y con Krum, espero que esto no lo haya visto el Ministro —dijo Draco enojado.
—Yo no hago espectáculos —se defendió Alex.
—Dejar que Potter y Krum te carguen y te den vueltas no es hacer espectáculos, entonces dime que es —gruñó Malfoy a la vez que la atraía más a su cuerpo.
—Cualquiera pensaría que estás celoso, Malfoy —susurró Alex.
—¿Yo? ¿Celoso de uno de esos tontos? Por favor, no alucines, ni que estuviera enamorado de ti —rió con sarcasmo el rubio.
—Pues eso parece —contestó Alex quien sonreía ahora.
—Pues eso pasara solo en tus sueños. Porque yo nunca me enamoraría de una muggle como tú —le susurró esa última frase.
Alex se removió incomoda en los brazos del rubio.
—Te detesto —le susurró.
—El sentimiento es mutuo —le contestó Malfoy.
—Suéltame —le dijo Alex a la vez que forcejeaba con Malfoy.
—Compórtate —le susurró Malfoy—, todos empezaran a vernos.
Alex dejo de forcejear al darse cuenta de que unas personas que no conocía la quedaron mirando.

Luego de unas par de horas más, los recién casados decidieron que ya era hora de partir a su luna de miel. Hermione y Ron aparecieron en el patio de la Madriguera vestidos con ropa más ligera, Hermione llevaba puesto un vestido de tirantes color celeste pálido, pegado en la parte de arriba y suelto en la parte de abajo hasta las rodillas y zapatos de taco pequeño del mismo color que el vestido, y Ron llevaba puesto un pantalón mezclilla, una camisa a cuadros azul y tenis negros. Se acercaron a despedirse porque luego tenían que irse mediante un traslador.
Alex se acercó a su hermana y la abrazo fuerte.
—Te extrañaré en estás dos semanas que estarás fuera —le dijo Alex con la voz quebrada.
—Yo también te extrañaré, pero cuando regrese te ayudare a preparar todo para tu boda —le contestó Hermione a su hermana, y a Alex le vino un escalofrío involuntariamente.
—Se feliz, diviértete —bromeó Alex para evitar hablar más sobre su boda.
Ron apareció al lado de Hermione y la abrazo por los hombros.
—Ya es hora de irnos —le dijo su esposo y Hermione asintió.
—Adiós, Ron —le dijo Alex dándole un abrazo a su cuñado—, la cuidas.
—Siempre —contestó Ron.
Después de eso tomaron el traslador que era lo que parecía ser un reloj antiguo, ambos pusieron sus manos en el reloj y desaparecieron a su destino.
Alex limpio sus lágrimas con un pañuelo que le ofreció Harry, él era quien estaba a su lado en eso momento.
—Gracias —susurró Alex.
Alex se alejó de todos, quería estar sola, pero no pudo estar sola mucho tiempo porque Malfoy apareció junto a ella.
—Aquí estabas —le dijo el rubio.
—¿Qué quieres ahora, Malfoy? — le preguntó con voz cansada Alex.
—El Ministro quiere conocer a mi prometida, que eres tú, así que acompáñame —le ordeno el rubio.
Alex ya no quiso discutir más con él, así que tomó la mano que le había ofrecido el rubio y caminaron hacia el Ministro.
—Sonríe un poco quieres, parece que sales de un velorio —le dijo Draco antes de llegar con el Ministro.
Alexandra puso su mejor sonrisa fingida cuando estuvo frente al Ministro de Magia.
—Oh, señorita Granger, usted es la prometida del joven Malfoy —afirmó muy sorprendido el Ministro.
Draco también se sorprendió al darse cuenta que Kingsley Shacklebolt la conociera y le habla con confianza, pero luego recordó que la mini Granger estuvo en el juicio de él y sus padres y también estuvo en el juicio de sus amigos, y que ella debió de contar cosas para que los dejaran en libertad a él y sus padres.
—Sí, yo su prometida —a Alex le costó decir eso.
—Se me hace tan raro que ustedes dos sean prometidos, cuando vi el artículo de Rita creí que solo era una de sus tantos inventos, además siendo ustedes de dos mundos completamente diferentes y que usted, joven Malfoy quiera casarse con una chica sin magia.
—A mí nunca me importo el estatus de la sangre en realidad, y lo puedo demostrar, ya ve me voy casar con una muggle —contestó con mucha naturalidad Malfoy.
—¿Y se casa por amor o por conseguir la protección que necesita su familia? —preguntó siendo honesto el Ministro.
—Por supuesto que me caso por amor, yo estoy profundamente enamorado de Alex, ¿verdad, cariño? —le dijo el rubio a la castaña.
Mentiroso, como puede ser posible que mienta con tanta facilidad, si hace un par de horas él me dijo que nunca se enamoraría de una muggle, se decía internamente Alex.
—Claro, los dos estamos muy enamorados —mintió Alex al Ministro.
Y Draco para hacer creer al Ministro que lo que decía era cierto, le dio un beso a Alex en la comisura de sus labios. Alex no tuvo de otra que sonreír fingidamente.
Me lavare la cara con lejía, pensaba Alex.
—¿Y para cuando es la boda? —preguntó el Ministro un poco incrédulo.
—Para dentro de dos semanas —contestó el rubio con una sonrisa en los labios.
—Tan pronto —dijo el Ministro—. ¿Por qué tan pronto? No será que…
—Oh, no, claro que no es por eso —dijo Alex al instante, ya sabía lo que estaba insinuando el Ministro.
De solo imaginarse a ella y Malfoy haciendo bebés, le daba dolor de cabeza. Ella siempre decía que si algún día tuviera un hijo, seria por amor, y no por una calentura o en este caso solo por un trato.
—Bueno, ya que conocí a su prometida, joven Malfoy, me retiro, ya es tarde. Que tengan una linda noche, jóvenes.
Cuando el Ministro se alejó de ellos, ambos se soltaron las manos.
—Adiós, Malfoy —dijo Alex y empezó a caminar hacia la casa.
El rubio la siguió hasta la puerta de la Madriguera y la tomo de la mano.
—¿Qué haces, Malfoy? —le preguntó Alex.
—Llevarte a tu casa —contestó el rubio.
—Alex se quedara esta noche aquí —dijo Percy Weasley, que había aparecido de la nada junto a ellos dos—, yo mañana la llevaré a su casa, si así lo quiere ella.
Malfoy frunció el ceño.
—¿Te quedaras aquí? —le preguntó Malfoy a Alex, ignorando las palabras del pelirrojo.
—Sí —susurró Alex.
—Bien, como quieras —contestó, pero antes de irse, le dio un beso en los labios a Alex.
Alex se sonrojo al sentir los labios del rubio sobre los suyos y porque Percy había visto tal escena.
—Lo siento —susurró Alex al pelirrojo.

***

El rubio ya en la habitación de su mansión, se preguntaba porque había actuado de eso forma en presencia del Weasley. Era como si hubiera querido márcala como suya.
—No, eso es estúpido —se dijo así mismo—, esa mocosa nunca será mía, y tampoco quiero que lo sea.