POV Alex
—Porque me
gusta, me gusto desde que lo vi —contesté.
Eso fue lo
primero que salió de mis labios, pero no es verdad, bueno sí, pero cuando lo
dije no pensaba en el arrogante rubio platinado de ojos grises, sino en el
amable y responsable pelirrojo de ojos azules.
—No es
verdad lo que dices, estás mintiendo, Alexandra —dijo Hermione, alarmada
poniéndome ambas manos sobre mis hombros.
—¿Y por qué
no? —susurré. Aún tenía en la mente a mi pelirrojo.
Pero sabía
muy en el fondo de mis sentimientos que lo nuestro no podría ser, él nunca se
fijaría en mí.
—¿Quieres
que te diga el por qué? —quitó sus manos de mis hombros y empezó a caminar por
mi habitación—. Porque es no es una buena persona y…
—¿Y si no
es una buena persona, entonces porque lo defendiste a él y a sus padres en el
juicio? —le pregunté con reproche.
—Fue idea
de Harry —se defendió—, porque Narcissa Malfoy no le dijo a Voldemort que él
todavía estaba vivo, y luego de un momento a otro todos los Malfoy al igual que
Zabini, Nott y Parkinson cambiaron de bando y lucharon a lado de Harry. Y solo
por eso Ron, Harry y yo declaramos a favor de ellos.
No le
contesté, para que, Hermione era muy terca.
—Pero que
tiene que ver con que Harry, Ron y yo hayamos declarado a favor de los Malfoy,
a que a ti te guste el heredero de los Malfoy —me gritó.
—¿Qué acaso
no lo puedes comprender lo que acabo de decirte? —le pregunté—, te dije que me
gusto desde la primera vez que lo vi. ¿Por qué no me entiendes?
Obviamente
no hablaba de Malfoy, pero Hermione pensó que era de él de quien hablaba con
tanto interés.
Sonrió
incrédula.
—Así, no me
digas que te gusto desde el primer día que lo viste, acaso perdiste la memoria
y si es así, te recuerdo que tú lo conociste cuando los carroñeros nos llevaron
a la mansión de los Malfoy. Y que tú, Alex, bajo la capa de invisibilidad, de
pronto lo viste y ‘zas’ —hizo un sonido con sus manos—, todo cambio, fue amor a
primera vista —dijo de forma sarcástica, ella nunca me hablaba de esa manera.
—Pues sí,
aunque no lo puedas creer, eso fue lo que paso, me apenas lo vi empecé a sentir
mariposas en mi estómago, sus ojos brillaban como dos estrellas fugaces y
entonces comprendí que no podría vivir sin él, sin ver sus hermosos ojos.
Tan solo
pensar en él, mi corazón latía mucho más rápido y mis manos sudaban.
Una risa me
distrajo de mis pensamientos.
—¿Qué sus
ojos brillan como dos estrellas fugaces? ¿En serio me hablas de Malfoy? —por
supuesto que no habló de Malfoy—. Estás desvariando, hermanita, pero si Malfoy
tiene los ojos más fríos que haya visto nunca, y hasta en algunas ocasiones
cuando me lo encontraba por los pasillos de Hogwarts su mirada me producía
escalofríos.
En eso
estamos de acuerdo, me dije en mi fuero interno.
—No es
cierto —le dije.
Me miró de
una manera extraña, como con protección, tristeza y hasta podría decir que un
poco de ¿miedo?
—Solo
quiero que tengas algo claro —dijo con el dedo índice levantado—, tú no te
casas con Malfoy, ¿me escuchaste, Alexandra?
Y sin darme
tiempo a contestarle salió de mi habitación.
No
Hermione, yo sí me voy a casar con Malfoy, ya lo decidí, y nadie me hará
cambiar de opinión.
Aunque el
único que sí me haría cambiar de opinión seria que mi pelirrojo me diga que no
me case con Malfoy porque está enamorado de mí, que es con él con quien me
casara. Pero como eso nunca pasará, ni en mis sueños más locos.
POV Draco
Pase una
noche pésima, no pude dormir en casi toda la noche, es que no me pude sacar de
la cabeza a la mini Granger, y no es porque me haya sentido atraído por esa
mocosa tonta, no, no es por eso. Pero entonces porque no me la pude sacar de la
cabeza, cada vez que cerraba los ojos aparecía su rostro, será porque nunca
pensé unir mi vida con una muggle y sobre todo que sea hermana de Granger, sí,
seguro debe ser por eso. Lo bueno es que solo será un año.
Como hoy
era sábado decidí ir a casa de Blaise, desde que llegue a Londres no lo había
visto, ni a él, ni a Theo y mucho menos a Pansy, pero a ellos ya los iría a ver
otro día.
Me tome mi
tiempo para bañarme, al salir me puse un traje negro, con una camisa azul
marino, y los zapatos negros perfectamente lustrados. Al bajar a desayunar no
había nadie en el comedor.
—Buenos
días, amo —dijo el elfo haciendo una reverencia.
—¿Y mis
padres? —le pregunté.
—Los amos
salieron, pero no le dijeron a Leny a donde iban —contestó.
Me preguntó
dónde pueden haber ido.
—El amo
quiere desayunar —escuche la voz del elfo, sacándome de mis pensamientos.
—Ni modo
que haya venido al comedor a jugar Quidditch.
El elfo
apareció mi desayuno y se desapareció haciendo una reverencia.
Luego de
desayunar, invoque mi túnica y aparecí en la mansión de los Zabini.
Apenas
aparecí en la sala de los Zabini, una elfina vino hacia a mí.
—Buenos
días, señor Malfoy —dijo haciendo una reverencia.
—Avísale a
Blaise que estoy aquí —le dije.
—Oh, el
amo, está en el jardín con unos amigos. El señor Malfoy desea que llame a mi
amo para que puedan hablar a solas —dijo la elfina.
—No. Yo voy
al jardín.
Empecé a
caminar hacia el jardín, la mansión había cambiado desde la última vez que
estuve aquí, antes las paredes eran de un color gris, y ahora era de un crema,
lo hacía ver con más luz.
Con quienes
estará Blaise, será Nott o ya se habrá hecho de otros amigos.
Escuche
unas risas que se me hacían conocidas, así que me dirigí hacia ellas. Cuando ya
estuve a un unos pasos de ellos pude distinguir a Pansy que estaba abrazada con
Blaise y al costado de ellos estaba Theo. Pansy al verme se separó de Blaise y
corrió hacia a mí.
—¡Draco!
—dijo dándome besos en la mejilla—, te llame con el pensamientos justo los
muchachos iban a enviar una lechuza diciéndote que vengas.
—Hola,
Draco —dijo Blaise dándome un abrazo—. Cuanto tiempo sin vernos.
—Sí, casi
dos años, ¿qué tal España? —dijo Theo—. Oh, los siento, ¿qué tal, Draco?
—Se podría
decir que bien —contesté—. ¿Y ustedes como han estado? Sobre todo tú, Pansy, me
entere de que los atacaron.
—Sí, pero
no te preocupes por eso, por lo menos los aurores vinieron rápido y no hubo
nada que lamentar —sonrió ligeramente.
—Oye,
Draco, hace días que llegaste y recién hasta ahora te dignas a visitarme —dijo
Blaise fingiendo molestia.
—Eh estado
muy ocupado.
—¿En que si
se puede saber? —me preguntó Pansy, con mirada acusatoria.
—Con mi
futura esposa —todos me miraron sorprendidos-, así es me voy casar, dentro de
un mes les llegaran las invitaciones.
—¿Te vas a
casar? ¿Con quién? —preguntó Blaise.
—¿Viniste
comprometido de España? —preguntó Theo.
—No
—contesté.
—¿Entonces
con quien te vas a casar? ¿Acaso con Astoria Greengrass? —dijo Pansy sorprendida.
—No me voy
a casar con Astoria…
—¿Entonces
con quién? —me interrumpió Pansy.
—Con
Granger —dije como si nada.
—¡¿Qué?!
—gritaron Pansy y Blaise a la vez—. Es una broma —susurró Pansy.
—No es una
broma —afirmé.
—Draco, te
dije que Granger y Weasley se van a casar —asentí—, entonces no comprendo cómo
es que tú aseguras que Granger se va a casar contigo —dijo Nott.
—Es que no
me pienso casar con esa Granger, sino con la otra Granger —le dije.
—¿Te sientes
mal, Dragón? —preguntó Blaise, mirándome preocupado.
—Me siento
perfectamente bien —le dije.
—Pues no lo
parece. Draco, no existe otra Granger —aseguró.
—Sí existe
otra Granger, la sabelotodo tiene una hermana.
—¿Granger tiene
una hermana? —preguntó Pansy y yo asentí—. Theo dile algo, creo que está
desvariando.
—Eso es
cierto, Pansy. Granger tiene una hermana, es menor que ella. Luna me la
presento hace un año, cuando las encontré a las dos en la Heladería de Florean
Fortescue. Es una buena chica, se llama Alexandra, pero le gusta que le digan
Alex —nos contó Theo.
Así que
Theo ya conocía a la mini Granger. Me pregunto porque nunca nos dijo nada de
ella.
—¿Y por qué
nunca nos dijiste nada de ella? —preguntó Blaise un poco enojado, por la falta
de confianza.
—Porque le
prometí a Luna y a Alex también que no diría nada —se defendió Theo.
—O sea que
prefieres guardarle el secreto a una desconocida y a nosotros que somos tus
amigos desde los 11 años no nos dices nada. Que mal, Theo —dijo Pansy
visiblemente ofendida.
—Pero
Pansy…
—No me
digas nada, Theodore —dijo Pansy.
Todos nos
quedamos unos minutos en silencio metidos en nuestros pensamientos.
—Y así que
te enamoraste de la hermana de Granger —comentó Blaise rompiendo ya el incómodo
silencio.
—Yo no
estoy enamorado de esa mocosa —grité exasperado.
Blaise,
como podía creer que yo me enamoraría de esa Granger.
—¿Entonces
porque te casas con ella? —preguntó Pansy.
—Porque
casándome con ella, entonces el ministerio nos dará la protección que
necesitamos. Los mortífagos que lograron escapar también nos están amenazando a
mi familia.
—Piensas
usar a Alex —dijo Theo.
—No la
pienso usar, ella acepto ayudarnos a conseguir protección. Será solo un
matrimonio de nombre ante el mundo seremos el matrimonio feliz, pero dentro de
Malfoy Manor seremos como dos extraños. Solo fingiremos ser la pareja perfecta
un año —concluí.
—¿Y Granger
acepto que te cases con su hermana? —preguntó Blaise.
—No. Pero
no me importa lo que diga, me voy a casar con su hermana con ella.
—Ten mucho
cuidado, Draco, no la vayas a lastimar, Alex podría enamorarse de ti, ¿qué
harías si se enamora de ti? —preguntó Theo.
—Nada. Ese
no sería mi problema, porque el enamoramiento no es parte del trato.
—¿Y si tú
te enamoras de ella? ¿Qué harías? —volvió a preguntar.
Me quede en
silencio unos segundos, ¿acaso yo me podría enamorar de la hermana de Granger?
Ella no está mal, pero no, la respuesta llego de inmediato, yo nunca me
enamoraría de una muggle.
—Yo nunca
me enamoraría de ella, aparte porque es una…
—… muggle
—Theo completo mi frase.
—¿Te vas a
casar con una muggle, Draco? —preguntó Pansy muy sorprendida.
—Sí. Pero
solo lo hago por la protección que mi familia y yo vamos a recibir.
—Si es de
casarte por protección, entonces porque no le pediste el favor a Lovegood —la
miré serio—, digo ella es una de las integrantes de esa Orden del Fénix, ¿no?
—dijo Pansy.
Theo giró
para mirarla serio.
—¿Cómo
puedes estar tan seguro de que si te casas con ella, recibirás protección? Que
sea la hermana de Granger, no garantiza que vayas a recibir tal protección
—dijo Blaise.
—Sí,
recibirá protección, porque Alex fue una de las que fue a buscar los
Horrocruxes, y eso garantiza la protección para los Malfoy —dijo Theo.
—Estás muy
informado, Theo —comenté—, Lovegood, te cuenta todo eso —le pregunté.
—No me lo
dijo Luna, fue Alex. Cuando la conozcas bien te darás cuenta que puedes
mantener una conversación muy amena con ella —dijo.
—Vaya, así
que se han visto muchas veces —le insinué.
—No muchas,
solo un par de veces —contestó.
¿Qué me
pasa? ¿Qué es esto que siento? ¿Por qué siento tanta rabia? ¿Por qué me molesta
que Theo hable con tanta familiaridad de esa mocosa? Será que me está dejando
en ridículo al saber él más cosas de ella que yo. Sí de seguro es eso.
—Bueno, ya
que estamos reunidos, creo que es buen momento para que la conozcan, en
realidad solo Pansy y Blaise, porque Theo ya la conoce muy bien, ¿no?
Theo no
contesto nada, solo se dedicó a lanzarme una mirada fría.
—¿Acaso
ella está aquí? –preguntó Blaise—. Esta dentro de la mansión.
—No,
Blaise. Lo que quiero decir es que la traeré aquí, ahora.
—¿Por qué
tanto interés por que la conozcamos? —preguntó Pansy.
—No es
interés, es que para que el Ministerio crea que esta será una boda por amor y
no por un trato, entonces ella tiene que conocer a mis amigos, y tener citas
como cualquier tonta pareja de enamorados, aunque no me guste, tengo que
hacerlo.
—Bien,
entonces esperaremos a que la traigas para conocerla, escuchar hablar a Theo de
ella me ha dado ganas de conocerla —dijo Blaise.
—De acuerdo
en unos minutos regreso —dije y al instante desaparecí.
Aparecí
nuevamente en la casa de las Granger.
—Granger
—la llame, pero nadie contestó.
Esperé unos
minutos a ver si la tonta mocosa venía, pero no aparecía, acaso no habría nadie
como la otra vez.
—Granger
—volví a llamarla.
Al no
recibir respuesta, decidí ir a buscarla. Tal vez estuviera en la segunda planta
y por eso no me escuchaba. Empecé a subir las escaleras hasta llegar a un
pasillo, había varias puertas, abrí la primera puerta de la derecha, era una
habitación pintada de color amarillo muy claro, la cama tenía una cubrecama
color lila, un tocador y un escritorio a la derecha.
—¿Granger?
—pregunté, pero otra vez nadie contestó.
Así fui
entando a todas las habitaciones, en la penúltima habitación que entre, también
estaba vacía, pero está habitación era diferente de las otras, la cama tenía
una cubrecama color rojo y las almohadas doradas, un baúl, había un pequeño
armario lleno de libros, un tocador, un escritorio con un artefacto muggle muy
raro, también había muchas fotos de ella con Potter y Weasley, di la última
mirada y vi más artefactos muggles, de seguro esta era la habitación de la
sabelotodo.
Entonces
entre a la última habitación, una cubrecama color rosa cubría la cama –esta era
la habitación de la mini Granger– con las almohadas de un rosa más claro, y
tenía extraños muñecos sobre ella, a los costados de la cama había dos
veladores con una lámpara en cada una de ellas, un baúl a los pies de la cama,
al frente de la cama había un tocador, a la izquierda había un escritorio con
un objeto extraño como había en la habitación de Granger, segui mirando todo.
Al parecer no había nadie. Iba a salir, pero decidí llamarla una vez más.
—Granger
—grité.
Una puerta
de la derecha se abrió y ella apareció con una toalla alrededor de su cuerpo y
una en su cabeza, me miró, como si no creyere que estaba allí, y luego se
sonrojo.
—¿Tú?
—susurró—. ¿Qué haces en mi habitación? —gritó.
POV Alex
Me desperté
con la luz que se filtraba por la ventana, me estiré con pereza, ya era hora de
levantarme, aunque no quería, es que pase una mala noche, no pude dormir, y
cuando por fin logre hacerlo, la luz del nuevo día me despierta.
Mire la
hora de mi reloj, las 9 de la mañana. A estas horas de seguro que Hermione ya
se ha ido a trabajar. Entonces decidí que primero bajaría a desayunar algo,
aunque no tenía casi nada de hambre, tenía que tener algo en el estómago. Me
serví cereal con leche, mastique lentamente cada bocado, en fin no tenía nada
que hacer.
¿Cómo le
habrá ido a los chicos con sus citas con las gemelas? –sonreí cuando imagine a
los chicos con las gemelas, espero que les haya ido bien. Ellos que pueden
tener una vida normal, donde la magia no existe en su vida, no es que me
moleste, pero… es raro. Lo más importante que ellos tienen es: a sus padres
vivos, unos padres a quienes les puedes dar los buenos días, les puedes
sonreír, bromear, pasar un fin de semana en un día de campo, y también los que
te pueden regañar cuando te comportas mal. Cuanto extraño todo eso. Hasta
extraño los celos de papá cuando me veía con algún compañero de escuela que no
eran ni Ben ni Drake, en esos tiempos me molestaba sus celos, creía que
exageraba, y ahora cuanto daría por que papá me hiciera pasar vergüenza como
solía hacerlo cuando me veía platicar con un chico.
Suspiré con
tristeza.
Terminé de
desayunar y subí a mi habitación para tomar un baño. Ya en mi habitación, entre
al cuarto de baño, y llené agua caliente en la tina, luego le eché jabón
líquido con olor a vainilla, poco a poco se volvió espuma en la parte superior.
Me quite el pijama y me hundí en la tina, cerré los ojos, y puse mi mente en
blanco, quería relajarme un poco, me hacía mucha falta, permanecí así mucho
tiempo, hasta que de pronto se me vino a la mente la imagen del gruñón rubio,
Draco Malfoy, quien sonreía con arrogancia, abrí los ojos de golpe, luego los
volví a cerrar y hundí mi cabeza en el agua tratando de que su imagen se fuera
de mi cabeza, solo soporte estar bajo el agua unos segundos, me costa respirar,
volví a sacar me cabeza del agua.
De pronto
escuche como si abrieran puertas y luego las cerraran, de seguro es mi
imaginación —me dije— o tal vez sea Hermione que ha venido porque se le ha
olvidado algo.
Me encogí
de hombros, si es Hermione ya vendrá a buscarme, luego sentí que alguien
entraba a mi habitación —seguro es Hermy— de seguro si se le olvido algo, pero
antes seguro quiere ver si aún sigo dormida —sonreí, en verdad soy muy
dormilona.
—Granger
—escuché que alguien gritaba. Pero esa voz se me hacía familiar.
¿Quién
será?, me pregunté. La curiosidad me mataba, así que salí de la tina, me puse
una toalla alrededor de mi cuerpo y otra en la cabeza porque tenía el cabello
completamente mojado. Ya con las toallas puestas salí del baño.
Y ahí
estaba él, mirando todo mi cuarto con curiosidad, que imaginación más loca —me
dije— ya hasta lo estoy imaginado en mi habitación y puedo ver perfectamente
cada uno de sus rasgos.
Un momento…
ahora estoy con los ojos abiertos... no con los ojos cerrados… eso quiere decir
que no es mi… imaginación. Y yo solo en toalla, como pude ser tan tonta de
salir así, que error más grande he cometido, rayos, ahora siento como mi cara
empieza arder, debo de estar muy sonrojada.
Malfoy no
me quitaba la vista de encima.
—¿Tú?
—susurré, rogando porque si fuera mi imaginación, lamentablemente no fue así
porque lo vi parpadear—. ¿Qué haces en mi habitación? —le grité con
indignación, vergüenza y coraje.
¿Qué acaso
nadie le enseño a tocar una puerta? Y más cuando está en una casa ajena. Me
sonrió. ¡Aahhh! —grité en mi fuero interno—, es un maldito malcriado.
—Vine por
ti —fue su grandiosa explicación.
Acaso lo
escuche bien, y dijo: ‘vine por ti’. Pero para qué.
—¿Por qué?
—pregunté confusa.
—¿Quieres
que te conteste o prefieres cambiarte? —preguntó muy sonriente—, oh, ya sé, tal
vez quieres que te responda mientras te vas cambiando en frente de mí, porque
quieres ir practicando ya tu vida de casada y tus responsabilidades —rió.
—¡FUERA DE
MI HABITACIÓN! —grité, pero él ni se inmuto. Camine hacia mi velador y cogí el
despertado dispuesta a tirárselo por la cabeza. Y así lo hice al ver que no
daba ni un paso hacia la salida, pero no le cayó por que saco su varita y lo
hizo flotar.
—Nunca
podrás contra mí —me dijo con arrogancia.
Suspiré.
—Largo —le
dije de la forma más calmada que pude.
—Bien, te
esperare en tu sala —pero antes de salir con un movimiento de varita coloco mi
despertador en su lugar y se fue caminando elegantemente.
Cuando
cerró la puerta, inhalé y exhalé muchas veces, para serenarme.
Pero como
no confiaba en él le puse el seguro a la puerta. Pero que tonta soy, Malfoy
tranquilamente podría abrir la puerta sin utilizar la fuerza, solo le bastaría
un hechizo.
Lentamente
fui a mi closet y saque unos jean pitillos, un top suelto color azul cielo, una
casaca negra de cuero y lo complemente con unas botas negras sin taco.
Me tome mi
tiempo cambiándome, luego tome la secadora y empecé a secar mi cabello, ahí me
demore más, me cepille el cabello lentamente, dejando mis ondas sueltas. Espero
haberme demorado mucho, quería hacerlo enojar.
Baje las
escaleras con paciencia, luego camine hacia la sala, y ahí lo vi, parado
mirando algunas fotos, pero parecía serio —sonreí porque cumplí mi cometido—,
me senté en el sofá y tome el control remoto e iba a prender la televisión
cuando él se giró, me miró fijamente y camino hacia a mí.
—¿Qué
haces? —preguntó, y sí, estaba muy serio.
—Voy a ver
la televisión, a esta hora dan unas caricaturas muy buenas —le contesté y le
sonreí con burla.
—Te dije
que venía por ti, para…
—Sí ya lo
habías dicho —lo interrumpí—. ¿Y?
—Mira
mocosa estúpida —eso me molesto, ¿qué se cree?—, vas a venir conmigo, para que
conozcas a mis amigos —siseó.
¿Dijo para
que conozca a sus amigos?, ¿Qué le pasa? Acaso está loco, a mí que mi importa
sus amigos.
—No. No
pienso ir contigo a ninguna parte. Prefiero ver las caricaturas —intenté otra
vez prender la televisión.
Pero no
pude porque Malfoy, me quito el control remoto y lo tiro muy lejos, me tomo de
la muñeca y de pronto sentí mareos y todo me daba vueltas, cerré mis ojos
tratando de que esa sensación se vaya. Hasta que por fin esa sensación se
acabó, y sentí que caía sentada.
Me dolía el
trasero, y todo por culpa de Malfoy.
—¡Ay! —me
quejé, no pude evitarlo.
Cuando abrí
los ojos, estaba confundida, esta no era la sala de mi casa, era un jardín muy
amplio, pero que lugar era este. Vi que alguien me daba la mano, para ayudarme
a levantarme, la tome, y me incorporé, cuando levante la mirada, vi quien era,
me sorprendió, hace mucho que no lo veía, era Theo.
—Alex,
¿estás bien? —preguntó amablemente.
—Sí
—susurré—, ¿dónde estoy? —le pregunté.
Un momento,
cuando el idiota de Malfoy me tomo de la muñeca, hizo que aparezcamos aquí,
claro, ya había olvidado la sensación de aparecer, y también recuerdo que nunca
me gusto.
—En la
mansión Zabini. Draco no tuvo cuidado al momento de aparecerse —trato de
justificarlo, o me pareció.
Miré a mí
alrededor, a unos pasos estaba el idiota oxigenado, y al costado de él estaba
una chica de cabellos negros lacios, ojos verdes, y una bonita figura, también
estaba un chico moreno, cabello corto y negro, con ojos castaños, con un buen
físico. Creo que eran Parkinson y Zabini, sí, eran ellos, los reconozco del
juicio.
—¿Eres amigo
de Malfoy? —le pregunté.
—Sí
—contestó.
—Oh, que
lastima, en verdad lo lamento tanto —le puse una mano en el hombro fingiendo
reconfortarlo por tan mala elección.
Theo
sonrió.
Escuche una
risa, era Zabini quien se reía, Parkinson tenía una ligera sonrisa y Malfoy,
parecía botar fuego por su mirada.
—Déjate de
tonterías, Granger —siseó Malfoy.
—No son
tonterías, solo dije la verdad —contesté y Zabini volvió a reír.
—Basta,
Blaise, deja de reírte de las bobadas de una mocosa tonta.
—Pues si yo
soy una mocosa tonta, entonces tú eres un gruñón. Ya te dije que dejaras de
gruñir y renegar, te vas hacer viejo y te van empezar a salir patas de gallo
por los ojos —le dije con una sonrisa.
Malfoy hizo
puños sus manos y al parecer cada vez lo apretaba más, porque ya tenía los
nudillos blancos.
Zabini
volvió a reír y contagio a Theo, que también empezó a reír.
—No te
pareces en nada a tu hermana, ella siempre paraba seria y con libros entre sus
brazos, pero tú, eres más alegre. Soy Blaise Zabini —estiró su mano y yo también
para estrecharla, pero en vez de eso se inclinó y me dio un beso en el torso de
mi mano. Como todo un caballero, tal vez Zabini sea amable como Theo—. Ella es
Pansy Parkinson —señaló a pelinegra.
—Hola —la
saludé.
—Granger
—dijo a forma de saludo. Parecía que era muy seria.
—Ya sabían
quiénes eran, los vi en el juicio —comenté.
—Vaya,
nunca me percate de tu presencia —dijo Zabini.
—Ahora que
te veo bien, creo que yo una vez te vi con Granger —dijo Parkinson—. ¿Y cuánto
te está pagando Draco, para que hayas aceptado ayudarlo, o es que acaso te
piensa pagar de otra manera? —preguntó de repente. Pero en su voz dejaba notar
toda la malicia que tenía.
Se me había
olvidado que fue una serpiente.
Pero, ¿qué
está insinuando? Que Malfoy me pagará el favor teniendo una vida marital
conmigo.
Tenía
muchas ganas de golpearla, pero no, yo podría salir perdiendo, ella es una
bruja, y yo una muggle. Detesto a Parkinson.
—Pansy
—gritó Malfoy enojado.
—¿Qué estás
insinuando? —pregunté enojada.
—Yo no
insinuó nada, yo afirmo —contestó.
—¿Qué les
has dicho a tus amigos, Malfoy? —lo encaré.
—NADA
—gritó.
—NO TE CREO
—yo también grité.
—NO ME
IMPORTA, SI ME CREES O NO, YO TENGO QUE DARTE EXPLICACIONES DE NADA —volvió a
gritar.
—SI ME
DEBES UNA EXPLICACIÓN, PORQUE TU AMIGUITA ME ESTA METIENDO A MÍ —yo también
seguí gritando.
—Draco dice
la verdad, Alex. Él no dijo nada malo de ti —vi los ojos azul oscuro de Theo y
pude comprobar que no me mentía.
—A ti si te
creo, Theo —le contesté y le sonreí.
—Bien, creo
que te llevaré a tu casa —dijo Theo.
—Está bien,
será lo mejor.
—No la
llevarás a ninguna parte, Theodore. Yo la traje y yo la llevo a su casa —vaya
que le pasa Malfoy, parece comportarse adecuadamente—. Pero eso será cuando a
mí se me dé la gana —concluyó.
Demasiado
bonito para que sea verdad.
—¡¿Qué?!
—exclamé. Vamos, contrólate Alex, no caigas en su juego. Contrólate,
contrólate, contrólate, me repetía muchas veces para evitar volver a gritarle.
Estoy en una casa ajena y tengo que comportarme.
—Bien —le
dije lo más serena que pude—. Esperare hasta que tengas ganas de irte, y ojala
sea rápido —agregué.
Iba a
responderme, pero yo hable primero.
—Estaré lo
más lejos posible de ustedes dos —señalé a Malfoy y Parkinson—, siento mi
comportamiento, Zabini —me disculpé con él, porque él fue el único de los tres
que me trato bien—. Vamos a caminar un poco, Theo —lo tome de la mano y lo jale
sin darle oportunidad de responderme.


de que pelirroja habla?
ResponderEliminarme encanto este capitulo, y que decir de la actitud de Alexandra, es una de las mias, continuala pronto por favor
ResponderEliminardel pelirrojo del cual Alex esta enamorada es George? digo por que Ron se va a casar con Hermione, y Bill esta casado con Fleur
ResponderEliminardios mio, que excelente capitulo, aunque creo que Draco deberia ser un poco mas amable con Alex, ya que ella lo esta ayudando a conseguir proteccion para su familia
ResponderEliminarbueno me despido, pero antes queria recordarte que no te domeres en actualizar
besos
que bueno que retomaras tu fic, por un momento llegue a pensar que lo habias abandonado, ah, y me encanto este capitulo
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