POV Alex
—¿Qué? —grité—. No me casare ni con su
hijo ni con nadie, apenas tengo 16 años —seguí gritando.
—Hermione —dije, pero ella
solo me miraba, no me daba ni una explicación sobre todo esta rara… situación.
Mi hermana no me respondía, estaba callada
y Ron también estaba callado, pero que clase de broma de muy mal gusto era
esta, acaso Hermione se estaba queriendo vengar por casi ignorarla estos dos
días.
—Hermione —le volví a hablar—, Ron —dije
al ver que mi hermana seguía sin contestarme—. ¿Qué estás pasando? —medio
grité.
Los dos rubios me miraban de pies a
cabeza con actitud de grandeza y superioridad.
—¿Acaso no le has dicho nada a tu
hermana sobre el motivo de nuestra visita, Granger? —el rubio se dirigió a mi
hermana.
Hermione solo lo fulminó con la mirada.
—Alex —gracias al cielo, si habla, creí
que se había quedado muda—, no leíste la nota que deje sobre tu cama.
—¿Qué nota? —pregunté confundida.
—La nota que te deje sobre tu cama,
diciéndote que vendría con los Malfoy —me dijo.
—No había nada sobre mi cama —contesté.
—Bueno, después hablan sobre las notitas
que se dejan o no —dijo la rubia—. Lo importante ahora es hablar sobre tu boda
con mi hijo.
Siguen con eso. ¿Qué acaso no
entendieron cuando les dije que no me casaría con su hijo?
—¿Qué boda? Ya les dije que no pienso
casarme con nadie —grité.
—Ya que tu hermana no te dijo nada,
tendré que empezar desde el principio, soy Lucius Malfoy y ella es mi esposa
Narcissa —señaló a la rubia junto a él.
—Ya lo sé —dije de forma aburrida.
La primera vez que los vi a ellos y a su
hijo fue cuando los carroñeros de Fenrir Greyback y Scabior atraparon a Harry,
Ron y a mi hermana y se los llevaron a la mansión Malfoy, yo estaba bajo la
capa de invisibilidad de Harry, y estaba tan asustada que lo único que se me
ocurrió fue tomar la mano de Hermione, sin rozar a Greyback que la tenía
apresada, luego de eso nos aparecimos en esa oscura mansión. Y la segunda vez
que los vi fue en el juicio, yo siempre acompañaba a mi hermana.
—Bien, entonces sabrás lo que fuimos
—asentí—, hace unos meses las familias que abandonaron a Voldemort empezamos a
ser amenazados de muerte, nosotros hemos pedido al Ministerio protección, pero
se niegan a darnos tal protección porque todavía no confían en nosotros…
Lo interrumpí.
—¿Y yo que tengo que ver en todos eso?
—pregunté desesperada.
El rubio me miró serio por la
interrupción.
—Tienes mucho que ver, porque la única
solución que le encontré a este problema era que Draco se casara con Granger,
una heroína de guerra, pero tu hermana se negó alegando que se va a casar con
Weasley y…
—Hermione —le grité—, tú al negarte al
casarte con su hijo —los señalé— me propusiste a mí como tu reemplazo.
Los Malfoy se miraban evidentemente
enojados por volver a interrumpir, pero eso no me importo.
Yo no podía creer que Hermione hubiera
hecho tal cosa.
—Eso no es cierto —contestó.
—Entonces como supieron de mí —volví a
gritarle.
—Tu hermana dice la verdad, el que te
menciono sin querer fue Weasley —dijo la rubia, con una sonrisa burlona.
Giré para mirar al pelirrojo prometido
de mi hermana.
—Ronald Weasley, fuiste tú quien me
propusiste como reemplazo de mi hermana —el pelirrojo tenía la cara del mismo
color de su cabello—, yo te mato —le grité.
—No lo hice apropósito, solo se me salió
sin querer —trató de defenderse.
Ron retrocedió dos pasos, al ver mi cara
de enojo, pero yo trate de abalanzarme sobre él para golpearlo, si, quería
golpearlo, quería desquitar mi rabia con él, con el único culpable, pero no
pude ni siquiera tocarle un cabello porque mi hermana me cogió de la cintura e
impidió que me acercara a su prometido.
—Alexandra, cálmate —me gritó—,
queriendo golpearlo no solucionaras nada.
¡Ay! Maldición, ni siquiera me dejaba
darle una bofetada, si se lo merecía.
—Ya, suéltame —le dije—, no le haré nada
a tu prometido —hablé con burla.
Luego de unos segundos ella me soltó.
—Puedo continuar o van a seguir
comportándose de manera infantil —dijo el rubio, y como nos quedamos en
silencio, él prosiguió—, luego de que Weasley revelara tu existencia, nosotros
decidimos que dejaríamos a Granger tranquila y que mi hijo mejor se casara con
la otra chica que acompaño al trío de oro en la búsqueda de los Horrocruxes
—sonrió con malicia, luego de mirarme nuevamente de pies a cabeza—, y como dijo
mi esposa, tú eres la indicada para ser la esposa de mi hijo, aunque eres joven
sé que te sabrás comportar como la esposa de un Malfoy.
—Un momento, señor, ¿acaso no escucho
cuando dije que no me casaría con su hijo? —la terquedad de ese hombre me
estaba desesperando.
—Aunque la boda solo sea un trato y dure
solo un año, tendrá que ser una gran boda, como todo un Malfoy se merece —dijo
la rubia.
Ese par de rubios habían ignorado
olímpicamente lo que dije. ¿Qué es lo que les sucede?
—Oigan, Malfoys —Hermione llamó su
atención—, mi hermana se acaba de negar a su trato, ¿qué no entienden?, ya no
insistan más.
Vaya, por fin alguien era sensato, y
alegaba por mí.
—Gracias —dije con tono cansado.
—Ya las oyeron, Malfoy, ninguna de las
dos quiso aceptar su trato, y no habiendo nada más de que hablar, creo que es
hora de dejar esto por la paz. Les aconsejó que se busquen otra solución a su
problema —dijo seriamente Ron.
Pues
no habría problema sino hubieras abierto la boca, Ron, pensé.
—Esto no es de tu incumbencia, Weasley,
así que no te metas. El trato que vengo hacer es con la pequeña Granger y no
con ninguno de los dos —dijo el rubio, señalando a Ron y a Hermione.
¿Pequeña Granger? ¡Acaso no escucho que
mi nombre es Alexandra!
—Si es de mi incumbencia, porque dentro
de unas semanas seré el esposo de Hermione, y a Alex la quiero como a una
hermana, y la protegeré como tal, de personas como ustedes —dijo Ron.
Debo de reconocer que lo que dijo me
conmovió un poco, pero eso no significa que por su culpa estoy metida en este
embrollo.
Los rubios miraron a Ron y sonrieron con
burla, giraron su mirada hacia mí, ignorándolo.
—No hay un lugar donde podamos hablar
sin interrupciones, niña —dijo Malfoy.
¿Niña? Me llamo niña, esto es colmo.
—Alexandra, me llamo Alexandra, no niña
—le corregí amargamente.
—Bien, Alexandra —dijo mi nombre con
burla—, porque mejor no nos llevas a un lugar donde podamos hablar a solas.
—De ninguna manera voy a permitir eso,
no dejare que ustedes dos se queden en una habitación solos con mi hermana.
—¿Qué pasa, Granger? ¿Qué es lo que
temes? —preguntó la tal Narcissa a Hermione.
—Creo que teme que hechicemos a su
hermana —dijo el esposo de la rubia—, por favor, Granger, no subestimes a tu
hermana, ¿acaso piensas que no se podría defender de nosotros? —rió—, me
imagino que la pequeña Granger es igual de inteligente que tú, y que también es
una buena bruja, ¿verdad?
¿Bruja? ¿Yo? ¿Una bruja? ¿Por qué
piensan que soy una bruja? Esto es confuso.
Sonreí en mi fueron interno cuando
comprendí lo que pasaba, ellos creen que yo soy una bruja, acaso ni Hermione,
ni Ron le dijeron que no lo soy.
Giré para mirarlos a los dos y tenían en
sus rostros una ligera sonrisa en los labios. Ellos al percatarse de que los
miraba, sonrieron, yo les devolví la sonrisa y les guiñé un ojo.
Volví a mirar a los Malfoy, y les dije:
—Que es lo que quieren que hablemos a
solas, que no se pueda enterar mi hermana, ni Ron. Pretenden acaso convencerme
de otra manera —les sonreí—. Sinceramente no le veo el caso de hablar a solas,
porque de todas formas yo les contare todo lo que me digan, así que, ¿qué es lo
que me querían decir? —les pregunté—, vamos, hablen —les urgí.
Sonrieron.
—Bien, veo que no quisiste aceptar al
comienzo, porque tú no recibirías nada a cambio, ¿verdad? —dijo la rubia.
Los Malfoy compartieron una mirada
cómplice.
—No entiendo de que me hablan —confesé,
en verdad no entendía.
—¿No entiendes? —dijo el rubio arrogante
sonriendo—, yo creo que sí, porque mejor no nos dices cuantos galeones quieres
para aceptar casarte con mi hijo, no importa la cantidad, nosotros podremos
pagarte lo que quieras.
Ahora fue mi turno de sonreír.
—Piensa pagarme —susurré—. Ay, señores
Malfoy, a mí no me importa el dinero, ¿sabe?, mis padres nos dejaron una gran
herencia a Hermione y a mí, una herencia que nos permitiría vivir con todos los
lujos y comodidades que queramos, sin trabajar por el resto de nuestras vidas
—volví sonreír.
—¿Cómo? —preguntaron los dos a la vez,
confundidos.
—Entonces que es lo que quieres a cambio
para aceptar, si el dinero no te hace falta que es lo que quieres —preguntó una
enojada rubia.
—Ahí quería llegar, señores —dije seria.
Inhalé y exhalé.
—Bien, señores, ustedes me piden que me
case con su hijo para que así poder tener la protección que necesitan, y el Ministerio
se las darían al saber que su hijo se casó con la hermana de una de las
heroínas de guerra, ¿cierto?
—¿Qué es lo que quieres decir
exactamente? —preguntó Malfoy.
—Quiero que me digan porque no ha venido
su hijo a convencerme, acaso no es lo suficientemente hombre como para venir el
mismo a proponerme este traro, en vez de mandar a sus papás a convencerme
—sonreí.
Ron rió escandalosamente.
—No te permito que pongas en entre dicho
la hombría de mi hijo —me gritó el rubio.
La mirada que me dirigió el rubio me dio
miedo, se volvió llena de odio, parecía que me podía pulverizar con esa mirada.
—Y yo no le permito que le grite a mi
hermana —habló severamente Hermione.
—Entonces dile a tu hermanita que no
vuelva a hablar así de un Malfoy —siseó la rubia.
—No te preocupes, Hermione, el señor no
volverá a gritarme, claro, siempre y cuando todavía necesite de mi ayuda —dije
tratando de que mi voz sonara firme.
—Eso quiere decir que aceptas —dijo la
rubia con voz triunfante.
No
tan rápido, pensé.
—No he dicho eso, lo que quise decir es
que si quieren que su hijo se case conmigo, entonces él tendrá que venir a
pedirme que me case con él personalmente.
—Para eso hemos venido nosotros —dijo el
rubio sin gritarme esta vez, pero su mirada aun daba miedo.
—Es que hay algo que ustedes no saben de
mí, y solo con su hijo la hablaré y si él acepta esa parte de mí —sonreí—,
entonces yo juro que acepto casarme con su hijo, cuando él quiera.
Ron y Hermione me miraban sorprendidos.
No entiendo de qué se preocupan, por lo
que yo sé, a esta familia no le agradan los muggles, y siendo yo una, su hijo
no aceptara casarse conmigo. Con Hermione si hubiera aceptado casarse porque
ella si tiene magia y lo más importante es una heroína de guerra.
—Señores, ustedes también pueden venir
con su hijo si así lo quieren, pero solo será la decisión de él la que tomare
en cuenta, no la de ustedes. Y como ya dije si su hijo acepta, yo también
acepto —dije—. Ya no tengo más que decir, así que me retiro, buenas noches,
señores Malfoy, coordinen con mi hermana su próxima visita —agregué antes de ir
a mi habitación.
POV Hermione
¿Qué fue lo que dijo? Que aceptaba
casarse con Malfoy si él aceptaba esa parte de ella, ¿a qué se refiere cuando
dice eso?
Sonreí.
—Ya comprendo —medio grité.
—¿Qué es lo que comprendes?, porque si
es así, explícame porque yo no entiendo nada de lo que dijo tu hermana, como
que aceptara casarse con el egocéntrico de Draco Malfoy —dijo Ron, con
preocupación.
—Ron, mi hermana planea decirle solo al
hurón que es muggle y, ¿cuál crees que será la respuesta del hurón cuando se
enteré de que es muggle?
—Se negara a casarse con ella —susurró
Ron.
—Exacto. Y entonces cuando él se niegue,
sus padres le reclamaran por no querer casarse con Alex, el hurón le dirá el
motivo de no querer casarse con ella, y entonces…
—Ese par de rubios no volverán a
insistir cuando sepan la verdad —dijo Ron, interrumpiéndome.
Odio que me interrumpan.
—No, cariño —le dije—, a los padres de
Malfoy se le ven desesperados, creo que a ellos no le importara que Alex sea
muggle, de todas formas querrán que se case con su huroncito. Pero Alex dijo
que solo tomaría en cuenta la decisión del hurón —sonreí.
—Y obviamente la respuesta del hurón
será un rotundo “NO”, no aceptara casarse —Ron también sonrió—. No cabe duda
que ella es igual de inteligente que tú, mi amor —me tomó de la cintura y me
beso, ese beso sabio a gloria.
Nos separamos por falta de aire.
—Más que inteligente —retomé el tema—,
yo diría que Alex es astuta, muy astuta. Tal vez el hurón hubiera aceptado
casarse conmigo porque tengo poderes, pero nunca aceptaría casarse con una
muggle.
—Pero aun así el hurón hubiese aceptado
casarse contigo, yo nunca lo hubiera permitido —sentenció Ron.
—¿Y tú piensas que yo hubiera aceptado?
—pregunté.
—No, nunca —dijo Ron—. Bueno, creo que
ya es hora de irme, ya es un poco tarde. Adiós, amor —me volvió a besar.
—Adiós, cariño, nos vemos mañana —le
dije.
—Ah, despídeme de Alex, porque yo no
pienso subir a despedirme, no vaya ser que intente matarme —dijo fingiendo
miedo y luego de unos minutos desapareció.
POV Draco
Cuando llegue a la mansión, encontré a
mis padres en la sala, pero tenían unas caras.
—Buenas noches, padre, madre —los
salude—. ¿Qué les pasa? ¿Por qué tienen esas caras? —pregunté.
—Granger —susurró mi padre.
—¿Qué les dijo la sabelotodo? —pregunté.
—La otra Granger —dijo mi madre—, es
peor que la sabelotodo.
—¿Por qué? —volví a preguntar—. También
se negó a la boda.
—Quiere que vayas tú a convencerla —dijo
mi padre.
—Y porque tengo que ir, acaso no le
dijeron que solo es un trato y no porque yo esté interesado en ella —dije.
—Eso fue lo que yo le dije, pero esa
mocosa alega que te tiene que decir algo, algo que solo te lo dirá a ti, Draco,
y que después de que te digo ese “algo”, solo tomara en cuenta tu decisión
—dijo mi padre, se le veía muy molesto.
—¿Qué decisión? —le pregunté.
—De que si aceptas o no casarte
—contestó mi madre.
—Esa mocosa planea algo, Draco, lo vi en
su mirada. Es astuta, sí, pero nosotros seremos más astutos que ella —siseó mi
padre.
—¿Qué podría estar planeando? —pregunté
más para mí mismo que para que me respondieran mis padres.
—No lo sé, Draco —contestó mi madre.
—Tal vez quiera dinero —afirmé.
—No quiere dinero, le ofrecí la cantidad
que ella quiera para que acepta casarse contigo, pero lo rechazo, nos dijo a tu
madre y a mí, que sus padres le dejaron a ella y a Granger una gran herencia
que les permitiría vivir toda su vida sin trabajar.
Maldita sea, ¿qué querrá esa otra
Granger?, en vez de estar honrada en casarse con un Malfoy, todavía pone
condiciones. Pero ya le haré saber yo, que con los Malfoy no se juega.
oh, me encanto el capitulo, espero que actualices pronto por favor
ResponderEliminaratentamente: Lily Evans
ame, idolatre este capitulo
ResponderEliminar¡actualiza por favor!
un gran capitulo, tan solo estoy esperando leer la reaccion de Draco cuando se entere que Alex es muggle, por favor no te demores en actualizar, o sino te lanzare muchos crucios
ResponderEliminarno, no es cierto que te lanzare crucios (soy muggle ´◕︵◕`), pero en verdad no te demores en actualizar
ResponderEliminarque puedo decir de esta historia, simplemente me fascina
ResponderEliminarespero la pronta actualizacion
oh, oh,, increible
ResponderEliminarpor favor actuaiza!!
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