POV Draco
Enfrentarlos, enfrentarlos,
podremos con ellos, hace casi dos años que Potter gano la guerra, pero aun así
todavía hay mortífagos sueltos, mortífagos que pudieron escapar y aun los
aurores no los han podido atrapar, y ahora esos mortífagos se han aliado con
otros magos que también siguen los mismos propósitos que ellos, acabar con
todos los que no son puros, y ahora mi familia, los Malfoy, los Parkinson, los
Nott, y los Zabini estamos en peligro, nuestras vidas corren peligro, pero
sobre todo los Malfoy, mi familia, somos los que más corremos peligro porque se
suponía que éramos la mano derecha del Señor Tenebroso y lo abandonamos.
Ahora Potter y Weasley son
aurores, pero ni siquiera ellos han podido localizar a los mortífagos que nos
amenazan, que no se suponía que son los integrantes del trío de oro, y que son
los que ganaron la guerra, como es posible que no puedan atraparlos, si
pudieron derrotar al Señor Tenebroso, seguramente debe ser muy fácil acabar con
los mortífagos que escaparon. Son unos ineptos, que están esperando, a que nos
maten.
Maldita sea, esto situación es
una porquería. Y ahora a mi padre se le ha ocurrido la grandiosa idea de
casarme con Granger, como se le ocurre, ella se va a casar con Weasley, y no
creo que cancele su boda solo por ayudarnos.
Me dirigí a la biblioteca
donde se encontraban mis padres hablando desde un buen rato.
Entre sin tocar.
—Draco —dijo mi padre.
Tenía una carta en la mano
derecha y al costado estaba su lechuza.
—Sigues con la idea de
enviarle una carta a Granger, para que venga a ayudarnos —dije con sarcasmo.
—Error, Draco, ya le envié una
carta a Granger y esta es su respuesta —movió la carta que tenía en su mano—,
vendrá dentro de unos minutos —sonrió y mi madre también.
—Pensé que se negaría a venir
—dijo mi madre.
—Por favor, ¿acaso piensan que
solo porque acepto a venir, ella aceptara ayudarnos? No sean ilusos —dije.
Mi padre dejo la carta sobre
el escritorio.
—Aceptara, estoy seguro —dijo
mi padre, pero que necio era, ella no aceptara, y el caso más remoto de que
acepte, yo no estoy dispuesto a casarme con ella. Acaso no podemos buscar otra
solución, o por lo menos si con la que tuviera que casarme fuera otra, podría
aceptar.
Pero con Granger no, es una
mandona e insoportable.
—Te estas olvidando de algo
muy importante, padre —le dije.
—¿De qué? —preguntó dirigiendo
su mirada hacia mí.
—No me has preguntado si yo
quiero o no casarme con Granger —me miró serio—, y la respuesta es que no
quiero casarme con ella —dije.
—Pero, Draco —dijo mi madre,
borrando su sonrisa.
—Te casaras con ella, Draco,
es la única solución. Lo harás —siseó mi padre.
—No con ella, padre, no puedes
obligarme a casarme, ya soy mayor de edad, además porque con ella, porque no
con otra —dije.
—Porque ella es la heroína de
guerra, es una sangre impura, eso convencerá al Ministerio de que no nos
importa el estatus de sangre, y nos darán la protección que necesitamos —gritó
mi padre.
Sonreí.
—Ay, padre, acaso mi madre no
te ha contado que Granger se va a casar con Weasley —dije.
—Sí, lo ha hecho, pero Weasley
no es problema para mí —dijo.
Estuvimos unos minutos en
silencio hasta que de repente escuchamos pasos acercase, seguramente era
Granger, pero ella venía con alguien, escuchaba otros pasos más a parte de los
suyos, seguramente sería Weasley.
Me senté en el sofá que estaba
un poco alejado del escritorio para poder presenciar bien todo el espectáculo
de la negación de Granger.
—Buenas tardes —saludo Granger
al entrar al despacho.
Y ahí estaba Granger y como
supuse Weasley la acompañaba. Nos lo veía desde el juicio, porque luego yo me
fui a España, solo quería relajarme, disfrutar de la vida, ya que había estado
muy estresado con todo ese tema de la guerra, pero decidí volver cuando mi
madre me informo de las amenazas que estaban llegando a casa.
—Granger —dijo mi padre al
verla—, y Weasley, creí solo haberte citado a ti, Granger.
Quise reír al ver la cara de
mi padre cuando se dio cuenta de la presencia de Weasley.
—Donde va Hermione, voy yo
—dijo Weasley a la defensiva, como siempre—. No la iba a dejar venir sola.
Después de que mi padre le
dijera a Granger porque la cito, escuche a Weasley gritar ‘¡¿Qué?!’ ‘no lo
permitiré’, visiblemente enojado, estaba tan rojo como su cabello, quería
estallar en carcajadas, luego vi a Granger muy sorprendida, creía que era un
chiste, miró a mi padre y luego a mí, yo ocultaba mis ganas de reír con una
seriedad fingida, sí, definitivamente había hecho muy bien en sentarme aquí
para disfrutar de todo el espectáculo.
Y como era de esperarse
Granger se negó a la petición de mi padre, secundada por su Weasley que dijo
que era ‘su prometido’, mi madre le ofreció dinero por todo el tiempo el año
que iba a durar la farsa de mi supuesto matrimonio, pero Weasley se lo tomo muy
mal, pensó que le estábamos pidiendo que nos alquile a Granger, aunque parecía
que era algo como eso porque mi madre quiso pagarle a cambio.
Mi padre volvió a insistir con
que Granger se casara conmigo, que era la única que podía ayudarnos, ya que
ella era la única mujer que acompañaba a Potter. Vi que Weasley estaba a punto
de sacar su varita, pero se contuvo. Para luego decir algo que nadie sabía.
—Hermione no era la única
chica que nos acompañaba a Harry a mí en la búsqueda de los Horrocruxes —gritó
Weasley fuera de sí.
—¡Ronald! —le gritó Granger,
con la cara desencajada.
—¿Qué? —susurró mi madre.
—Los acompañaba otra chica
—hablé por primera vez durante toda la discusión.
¿Acaso no había escuchado bien
lo que gritó Weasley? Granger no era la única chica que los acompañaba, ¿pero quién
sería? Estaban descartadas la mini Weasley y Lovegood, pero quien pudo
acompañarlos a parte de Granger, tal vez esta chica que murió, Brown; no, ella
estaba Hogwarts cuando el trío de oro no asistieron ese curso.
—¿Quién era la otra chica que
los acompañaba? —preguntó mi padre sacándome de mis cavilaciones.
—Vámonos, Ronald —dijo Granger
jalando del brazo a Weasley.
Antes de que Granger tomara el
pomo de la puerta para abrirla, mi madre lanzó un hechizo cerrándola.
—No saldrán de aquí hasta que
nos digan quien es la otra chica que los acompañaba —dijo mi padre.
—No diré nada —dijo Granger.
—Y quiten ese maldito hechizo,
porque no queremos estar un segundo más aquí —gritó Weasley.
—Quietaré el hechizo cuando me
digan el nombre de esa chica —dijo mi madre.
Granger miró seria a Weasley,
y Weasley la miraba con vergüenza.
Se quedaron callados durante
un rato.
—¿Y bien Granger? ¿Weasley?
—mi padre los miraba fijamente—, quien de los dos me dirán el nombre de esa
chica.
—¿Iba a Hogwarts con ustedes?
—preguntó mi madre.
—No lo creo madre, cuando
estaba en Hogwarts nunca los vi a ninguno de los tres parar con otra chica,
aparte de mini Weasley y Lovegood —dije.
Weasley me miró enojado. Yo
solo sonreí.
—No creo que ella acepte ser
tu esposa, Malfoy —me aseguró Granger—. Y tampoco creo que tu aceptes casarte
con ella —susurró esto último.
—Deja que eso lo decida ella,
Granger —dijo mi padre—. Además ya que tú no quieres ayudarnos, quizás esa
chica si acepte ayudarnos.
—No lo hará —dijo Weasley.
—Vamos, Granger, cuando más
rápido nos digas el nombre de esa chica, más rápido se podrán ir, ¿acaso eso no
es lo que quieren? —les dije.
—Para que quieren saber su
nombre, si de todas formas yo no permitiré que se case contigo Malfoy —me dijo
Granger.
—Porque no lo vas a permitir,
a ti ya no te concierne nada de lo que nosotros hagamos, y mucho menos te debe
de importar lo que haga o no esa chica, si acepta o no es solo asunto nuestro y
de ella, así que te exijo que nos digas su maldito nombre de una buena vez
—gritó mi padre, ya muy enojado.
—Por supuesto que me importa
lo que haga esa chica, porque esa chica es mi hermana —gritó Granger.
—¿Qué? —dije—, no seas
mentirosa, Granger, tú no tienes hermanas.
—Tú —me señaló—, no sabes nada
de mí, y no miento cuando digo que esa chica es mi hermana.
—Sí estás mintiendo, no es tu
hermana —le grité.
No entiendo porque miente.
—Hermione no miente —dijo el
pelirrojo.
—¿Ah sí? Y entonces, ¿por qué
nunca la vi en Hogwarts? —pregunté, a ver qué otra cosa se inventan con tal de
no decirnos su nombre.
—Nunca la viste a Hogwarts
porque ella iba a otra escuela, Malfoy —dijo Granger.
La quede mirando fijamente y
sus ojos miel me decían que no mentía, Granger estaba diciendo la verdad, su
voz era sincera no había rastro de sarcasmo en ella, tal vez sea cierto de que
esa chica es su hermana y de que iba a otra escuela.
—Bien, supongamos que te creo
lo que dices, igual eso no me hará cambiar de parecer, quiero saber el nombre
de tu hermana y también quiero hablar personalmente con ella —dijo mi padre.
—Pero que terco es, Malfoy
—dijo Granger a mi padre.
—Cuando se trata de conseguir
lo que quiero, sí —le contestó.
—Le propondrá lo mismo que a
mí —dijo Granger.
—Por supuesto —ahora la que
contestó fue mi madre.
—De acuerdo, le diré a mi
hermana que ustedes quieren hablar con ella, pero si ella no acepta el trato,
la dejaran en paz —dijo Granger.
Qué raro que Granger haya
aceptado que mis padres hablen con su hermana, después de que no quería ni
siquiera decirnos su nombre, seguramente algo está tramando, tal vez le diga
que no acepte el trato.
—Perfecto —dijo mi padre,
ahora tenía una sonrisa en sus labios porque consiguió lo que quería—. ¿Cuándo
la traerás para que hablemos con ella?
—¿Traerla? No, Malfoy, no la
traeré, si ustedes quieren hablar con ella, entonces ustedes tendrán que ir a
mi casa —mis padres la miraban serios—, claro, sí es que de verdad desean
convencerla de que se case con su hijo, aunque dudo mucho de que acepte
—Granger tenía una estúpida sonrisa en los labios.
Si definitivamente está
tramando algo.
—Cuando dices que tenemos que
ir a tu casa, te refieres a la casa de los Weasley —preguntó mi madre.
—No, señora Malfoy, Hermione
tiene su propia casa —dijo Weasley.
—¿Dónde es eso? —preguntó mi
padre.
—El mundo muggle, si quieren
hablar con mi hermana, tendrán que ir al mundo muggle —dijo Granger.
Mis padres habían perdido su
buen humor que repentinamente habían adquirido.
—Está bien, Granger, iremos al
mundo muggle a hablar con tu hermana, pero si tu hermana acepta el trato que te
voy a proponer, tú no harás nada para impedirlo —le dijo mi padre, notablemente
fastidiado.
Granger lo pensó unos minutos.
—De acuerdo, si ella acepta no
lo impediré, pero si no la pueden convencer, entonces ustedes la dejan en paz
—dijo Granger.
—Claro, los Malfoy, siempre
cumplimos lo que decimos —dijo mi madre.
—Bien, vendré dentro de tres
días por ustedes para llevarlos al mundo muggle —dijo Granger.
—Ahora sí, nos dejaran salir,
¿o no? —preguntó el pelirrojo.
—No te desesperes, Weasley,
solo déjame quitar el hechizo y se pueden ir —mi madre quitó el hechizo.
Weasley iba a tomar el pomo de
la puerta, cuando mi padre hablo.
—Un momento, antes de que se
vayan, dime como se llama tu hermana, Granger.
—Alexandra —contestó Granger y
salió del despacho seguido del pelirrojo.
POV Hermione
Apenas pusimos un pie fuera de
Malfoy Manor, nos aparecimos en la madriguera.
—Lo siento, Hermione —me dijo
Ron.
—Lo sientes, ¿el qué? Haber
mencionado a mi hermana —dije.
—Sí, es que perdí el control.
—No te preocupes —le dije.
—¿Cómo puedes estar tan
calmada, Hermione? Son los Malfoy’s los que quieren hablar con tu hermana —dijo
un poco exasperado.
—Ya lo sé —dije.
—Solo dirás eso, y si la
convencen de aceptar su estúpido trato, no podrás hacer nada porque tú
estuviste de acuerdo en no impedir tal disparate.
—Cariño, cuando los Malfoy’s
se enteren de que mi hermana, no es bruja, de que es solo una muggle, la
dejaran en paz, ¿acaso tú crees que Malfoy aceptara casarse con ella? —le dije.
—No, pues no, creo que no
querrá saber nada de ella cuando se enteren de que es muggle —hizo una pausa—,
pero y si no le importa que sea muggle –dudo.
—Estoy segura que Malfoy no se
querrá casar con mi hermana —le aseguré—. Y ahora, Ron —le dije.
—¿Qué? —dijo.
—No te olvidas de algo —le
susurré.
—Creo que no —él también
susurró.
—Pues yo creo que sí.
—¿De qué? —preguntó.
—De besarme, no me has besado
desde que llegamos a Malfoy Manor, y ya es un buen rato de eso —le dije.
Él me sonrió y luego me beso,
nos besamos apasionadamente, demostrándonos todo el amor que sentíamos el uno
por el otro.
por favor, por favor actualiza, me encanta tu fic :)
ResponderEliminaractualiza
ResponderEliminarme encanta, en verdad me encanta tu fic, asi que te suplico, no, no te suplico, te ordeno que actualices o sino te lanzare un crucio
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