miércoles, 23 de marzo de 2016

¡Es mi hermana!

POV Draco
Enfrentarlos, enfrentarlos, podremos con ellos, hace casi dos años que Potter gano la guerra, pero aun así todavía hay mortífagos sueltos, mortífagos que pudieron escapar y aun los aurores no los han podido atrapar, y ahora esos mortífagos se han aliado con otros magos que también siguen los mismos propósitos que ellos, acabar con todos los que no son puros, y ahora mi familia, los Malfoy, los Parkinson, los Nott, y los Zabini estamos en peligro, nuestras vidas corren peligro, pero sobre todo los Malfoy, mi familia, somos los que más corremos peligro porque se suponía que éramos la mano derecha del Señor Tenebroso y lo abandonamos.
Ahora Potter y Weasley son aurores, pero ni siquiera ellos han podido localizar a los mortífagos que nos amenazan, que no se suponía que son los integrantes del trío de oro, y que son los que ganaron la guerra, como es posible que no puedan atraparlos, si pudieron derrotar al Señor Tenebroso, seguramente debe ser muy fácil acabar con los mortífagos que escaparon. Son unos ineptos, que están esperando, a que nos maten.
Maldita sea, esto situación es una porquería. Y ahora a mi padre se le ha ocurrido la grandiosa idea de casarme con Granger, como se le ocurre, ella se va a casar con Weasley, y no creo que cancele su boda solo por ayudarnos.
Me dirigí a la biblioteca donde se encontraban mis padres hablando desde un buen rato.
Entre sin tocar.
—Draco —dijo mi padre.
Tenía una carta en la mano derecha y al costado estaba su lechuza.
—Sigues con la idea de enviarle una carta a Granger, para que venga a ayudarnos —dije con sarcasmo.
—Error, Draco, ya le envié una carta a Granger y esta es su respuesta —movió la carta que tenía en su mano—, vendrá dentro de unos minutos —sonrió y mi madre también.
—Pensé que se negaría a venir —dijo mi madre.
—Por favor, ¿acaso piensan que solo porque acepto a venir, ella aceptara ayudarnos? No sean ilusos —dije.
Mi padre dejo la carta sobre el escritorio.
—Aceptara, estoy seguro —dijo mi padre, pero que necio era, ella no aceptara, y el caso más remoto de que acepte, yo no estoy dispuesto a casarme con ella. Acaso no podemos buscar otra solución, o por lo menos si con la que tuviera que casarme fuera otra, podría aceptar.
Pero con Granger no, es una mandona e insoportable.
—Te estas olvidando de algo muy importante, padre —le dije.
—¿De qué? —preguntó dirigiendo su mirada hacia mí.
—No me has preguntado si yo quiero o no casarme con Granger —me miró serio—, y la respuesta es que no quiero casarme con ella —dije.
—Pero, Draco —dijo mi madre, borrando su sonrisa.
—Te casaras con ella, Draco, es la única solución. Lo harás —siseó mi padre.
—No con ella, padre, no puedes obligarme a casarme, ya soy mayor de edad, además porque con ella, porque no con otra —dije.
—Porque ella es la heroína de guerra, es una sangre impura, eso convencerá al Ministerio de que no nos importa el estatus de sangre, y nos darán la protección que necesitamos —gritó mi padre.
Sonreí.
—Ay, padre, acaso mi madre no te ha contado que Granger se va a casar con Weasley —dije.
—Sí, lo ha hecho, pero Weasley no es problema para mí —dijo.
Estuvimos unos minutos en silencio hasta que de repente escuchamos pasos acercase, seguramente era Granger, pero ella venía con alguien, escuchaba otros pasos más a parte de los suyos, seguramente sería Weasley.
Me senté en el sofá que estaba un poco alejado del escritorio para poder presenciar bien todo el espectáculo de la negación de Granger.
—Buenas tardes —saludo Granger al entrar al despacho.
Y ahí estaba Granger y como supuse Weasley la acompañaba. Nos lo veía desde el juicio, porque luego yo me fui a España, solo quería relajarme, disfrutar de la vida, ya que había estado muy estresado con todo ese tema de la guerra, pero decidí volver cuando mi madre me informo de las amenazas que estaban llegando a casa.
—Granger —dijo mi padre al verla—, y Weasley, creí solo haberte citado a ti, Granger.
Quise reír al ver la cara de mi padre cuando se dio cuenta de la presencia de Weasley.
—Donde va Hermione, voy yo —dijo Weasley a la defensiva, como siempre—. No la iba a dejar venir sola.
Después de que mi padre le dijera a Granger porque la cito, escuche a Weasley gritar ‘¡¿Qué?!’ ‘no lo permitiré’, visiblemente enojado, estaba tan rojo como su cabello, quería estallar en carcajadas, luego vi a Granger muy sorprendida, creía que era un chiste, miró a mi padre y luego a mí, yo ocultaba mis ganas de reír con una seriedad fingida, sí, definitivamente había hecho muy bien en sentarme aquí para disfrutar de todo el espectáculo.
Y como era de esperarse Granger se negó a la petición de mi padre, secundada por su Weasley que dijo que era ‘su prometido’, mi madre le ofreció dinero por todo el tiempo el año que iba a durar la farsa de mi supuesto matrimonio, pero Weasley se lo tomo muy mal, pensó que le estábamos pidiendo que nos alquile a Granger, aunque parecía que era algo como eso porque mi madre quiso pagarle a cambio.
Mi padre volvió a insistir con que Granger se casara conmigo, que era la única que podía ayudarnos, ya que ella era la única mujer que acompañaba a Potter. Vi que Weasley estaba a punto de sacar su varita, pero se contuvo. Para luego decir algo que nadie sabía.
—Hermione no era la única chica que nos acompañaba a Harry a mí en la búsqueda de los Horrocruxes —gritó Weasley fuera de sí.
—¡Ronald! —le gritó Granger, con la cara desencajada.
—¿Qué? —susurró mi madre.
—Los acompañaba otra chica —hablé por primera vez durante toda la discusión.
¿Acaso no había escuchado bien lo que gritó Weasley? Granger no era la única chica que los acompañaba, ¿pero quién sería? Estaban descartadas la mini Weasley y Lovegood, pero quien pudo acompañarlos a parte de Granger, tal vez esta chica que murió, Brown; no, ella estaba Hogwarts cuando el trío de oro no asistieron ese curso.
—¿Quién era la otra chica que los acompañaba? —preguntó mi padre sacándome de mis cavilaciones.
—Vámonos, Ronald —dijo Granger jalando del brazo a Weasley.
Antes de que Granger tomara el pomo de la puerta para abrirla, mi madre lanzó un hechizo cerrándola.
—No saldrán de aquí hasta que nos digan quien es la otra chica que los acompañaba —dijo mi padre.
—No diré nada —dijo Granger.
—Y quiten ese maldito hechizo, porque no queremos estar un segundo más aquí —gritó Weasley.
—Quietaré el hechizo cuando me digan el nombre de esa chica —dijo mi madre.
Granger miró seria a Weasley, y Weasley la miraba con vergüenza.
Se quedaron callados durante un rato.
—¿Y bien Granger? ¿Weasley? —mi padre los miraba fijamente—, quien de los dos me dirán el nombre de esa chica.
—¿Iba a Hogwarts con ustedes? —preguntó mi madre.
—No lo creo madre, cuando estaba en Hogwarts nunca los vi a ninguno de los tres parar con otra chica, aparte de mini Weasley y Lovegood —dije.
Weasley me miró enojado. Yo solo sonreí.
—No creo que ella acepte ser tu esposa, Malfoy —me aseguró Granger—. Y tampoco creo que tu aceptes casarte con ella —susurró esto último.
—Deja que eso lo decida ella, Granger —dijo mi padre—. Además ya que tú no quieres ayudarnos, quizás esa chica si acepte ayudarnos.
—No lo hará —dijo Weasley.
—Vamos, Granger, cuando más rápido nos digas el nombre de esa chica, más rápido se podrán ir, ¿acaso eso no es lo que quieren? —les dije.
—Para que quieren saber su nombre, si de todas formas yo no permitiré que se case contigo Malfoy —me dijo Granger.
—Porque no lo vas a permitir, a ti ya no te concierne nada de lo que nosotros hagamos, y mucho menos te debe de importar lo que haga o no esa chica, si acepta o no es solo asunto nuestro y de ella, así que te exijo que nos digas su maldito nombre de una buena vez —gritó mi padre, ya muy enojado.
—Por supuesto que me importa lo que haga esa chica, porque esa chica es mi hermana —gritó Granger.
—¿Qué? —dije—, no seas mentirosa, Granger, tú no tienes hermanas.
—Tú —me señaló—, no sabes nada de mí, y no miento cuando digo que esa chica es mi hermana.
—Sí estás mintiendo, no es tu hermana —le grité.
No entiendo porque miente.
—Hermione no miente —dijo el pelirrojo.
—¿Ah sí? Y entonces, ¿por qué nunca la vi en Hogwarts? —pregunté, a ver qué otra cosa se inventan con tal de no decirnos su nombre.
—Nunca la viste a Hogwarts porque ella iba a otra escuela, Malfoy —dijo Granger.
La quede mirando fijamente y sus ojos miel me decían que no mentía, Granger estaba diciendo la verdad, su voz era sincera no había rastro de sarcasmo en ella, tal vez sea cierto de que esa chica es su hermana y de que iba a otra escuela.
—Bien, supongamos que te creo lo que dices, igual eso no me hará cambiar de parecer, quiero saber el nombre de tu hermana y también quiero hablar personalmente con ella —dijo mi padre.
—Pero que terco es, Malfoy —dijo Granger a mi padre.
—Cuando se trata de conseguir lo que quiero, sí —le contestó.
—Le propondrá lo mismo que a mí —dijo Granger.
—Por supuesto —ahora la que contestó fue mi madre.
—De acuerdo, le diré a mi hermana que ustedes quieren hablar con ella, pero si ella no acepta el trato, la dejaran en paz —dijo Granger.
Qué raro que Granger haya aceptado que mis padres hablen con su hermana, después de que no quería ni siquiera decirnos su nombre, seguramente algo está tramando, tal vez le diga que no acepte el trato.
—Perfecto —dijo mi padre, ahora tenía una sonrisa en sus labios porque consiguió lo que quería—. ¿Cuándo la traerás para que hablemos con ella?
—¿Traerla? No, Malfoy, no la traeré, si ustedes quieren hablar con ella, entonces ustedes tendrán que ir a mi casa —mis padres la miraban serios—, claro, sí es que de verdad desean convencerla de que se case con su hijo, aunque dudo mucho de que acepte —Granger tenía una estúpida sonrisa en los labios.
Si definitivamente está tramando algo.
—Cuando dices que tenemos que ir a tu casa, te refieres a la casa de los Weasley —preguntó mi madre.
—No, señora Malfoy, Hermione tiene su propia casa —dijo Weasley.
—¿Dónde es eso? —preguntó mi padre.
—El mundo muggle, si quieren hablar con mi hermana, tendrán que ir al mundo muggle —dijo Granger.
Mis padres habían perdido su buen humor que repentinamente habían adquirido.
—Está bien, Granger, iremos al mundo muggle a hablar con tu hermana, pero si tu hermana acepta el trato que te voy a proponer, tú no harás nada para impedirlo —le dijo mi padre, notablemente fastidiado.
Granger lo pensó unos minutos.
—De acuerdo, si ella acepta no lo impediré, pero si no la pueden convencer, entonces ustedes la dejan en paz —dijo Granger.
—Claro, los Malfoy, siempre cumplimos lo que decimos —dijo mi madre.
—Bien, vendré dentro de tres días por ustedes para llevarlos al mundo muggle —dijo Granger.
—Ahora sí, nos dejaran salir, ¿o no? —preguntó el pelirrojo.
—No te desesperes, Weasley, solo déjame quitar el hechizo y se pueden ir —mi madre quitó el hechizo.
Weasley iba a tomar el pomo de la puerta, cuando mi padre hablo.
—Un momento, antes de que se vayan, dime como se llama tu hermana, Granger.
—Alexandra —contestó Granger y salió del despacho seguido del pelirrojo.

POV Hermione
Apenas pusimos un pie fuera de Malfoy Manor, nos aparecimos en la madriguera.
—Lo siento, Hermione —me dijo Ron.
—Lo sientes, ¿el qué? Haber mencionado a mi hermana —dije.
—Sí, es que perdí el control.
—No te preocupes —le dije.
—¿Cómo puedes estar tan calmada, Hermione? Son los Malfoy’s los que quieren hablar con tu hermana —dijo un poco exasperado.
—Ya lo sé —dije.
—Solo dirás eso, y si la convencen de aceptar su estúpido trato, no podrás hacer nada porque tú estuviste de acuerdo en no impedir tal disparate.
—Cariño, cuando los Malfoy’s se enteren de que mi hermana, no es bruja, de que es solo una muggle, la dejaran en paz, ¿acaso tú crees que Malfoy aceptara casarse con ella? —le dije.
—No, pues no, creo que no querrá saber nada de ella cuando se enteren de que es muggle —hizo una pausa—, pero y si no le importa que sea muggle –dudo.
—Estoy segura que Malfoy no se querrá casar con mi hermana —le aseguré—. Y ahora, Ron —le dije.
—¿Qué? —dijo.
—No te olvidas de algo —le susurré.
—Creo que no —él también susurró.
—Pues yo creo que sí.
—¿De qué? —preguntó.
—De besarme, no me has besado desde que llegamos a Malfoy Manor, y ya es un buen rato de eso —le dije.
Él me sonrió y luego me beso, nos besamos apasionadamente, demostrándonos todo el amor que sentíamos el uno por el otro.

3 comentarios:

  1. por favor, por favor actualiza, me encanta tu fic :)

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  2. me encanta, en verdad me encanta tu fic, asi que te suplico, no, no te suplico, te ordeno que actualices o sino te lanzare un crucio

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