POV Alex
—No lo
soporto, no lo soporto, no lo soporto, te juro que no lo soporto, Theo —dije de
forma desesperada cuando me aleje de Malfoy.
—¿Hablas de
Draco o de Pansy? —me pregunta Theo.
Lo miré.
—¡Ah!
—grité—. Pues hablo de Malfoy, ¿Qué se cree? Piensa que puede llegar a mi casa,
meterse en mi habitación, y luego traerme aquí, como si yo fuera una muñeca de
plástico que no puede decidir.
—Así es él,
siempre ha sido así y no creo que cambie.
Que ánimos
me daba.
—Pues
conmigo va a tener que cambiar —sentencié.
—No lo
intentes, malgastaras tu tiempo en algo inútil y lo único que lograras será que
Draco te moleste más, no te das cuenta que solo lo hace para molestarte y dar a
entender que él es el que tiene el control en esta relación.
—Es un idiota,
¿qué es lo que le sucede? ¿Hasta qué hora piensa tenerme aquí? —Theo se encogió
de hombros—, ¿quién se cree para hacerme esto?
—Tu
prometido —susurró.
—No lo
vuelvas a decir, de solo escuchar esa palabra, me da escalofríos.
—Pues es la
verdad, Alex —lo miré seria—, Draco es tu prometido… y si no quieres nada con
él, ¿Por qué aceptaste casarte con él?
Me quedé
callada por unos minutos.
—Solo es un
trato, estaremos casados solo un año, pero solo fingiremos ser la pareja de
esposos más feliz del mundo ante todos, y después de un año nos divorciaremos,
Malfoy conseguirá la protección para su familia y para él, y yo…
—¿Qué
conseguirás tú, después de toda esta farsa? —me preguntó interrumpiéndome.
—Mi
libertad —susurré.
—Uhm… así
que tú solo te casarás con Draco, ¿para ayudarlo? —tanteó.
Asentí.
—Se me hace
muy raro —dijo.
—¿Por qué?
—Porque
ninguna chica de… ¿Cuántos años tienes?, 16 —tanteó y yo asentí—, bien, ninguna
chica de 16 años acepta casarse con un hombre que ni siquiera conoce, error,
del cual solo sabe el nombre, y además de que este hombre le hizo la vida
imposible a su hermana por años, solo por ayudarlo.
—Pues tú,
lo has dicho, me caso con él solo por ayudarlo, además de que estoy en deuda
con él, porque cuando los carroñeros nos llevaron a su mansión, Malfoy no nos
delato con su tía la loca.
—Hablas
como si tú hubieras estado con el trío de oro cuando lo llevaron a Malfoy
Manor.
—Pues si
estuve —aseguré.
—No es
cierto.
—Sí es
cierto, yo estuve bajo la capa de invisibilidad de Harry.
—No lo sabía
—dijo confuso.
—Pues ahora
ya lo sabes —me crucé de brazos.
—De todas
maneras, ese no es motivo para que tú hayas aceptado casarte con Draco, y…
—Ya te dije
el motivo por que acepte casarme, le estoy pagando la deuda que tengo con
Malfoy.
—Si no lo
sabías esa ‘deuda’ como tú la llamas, ya la pagaron el trío de oro cuando
declararon a favor de los Malfoy en el juicio —¡rayos!, no lo pude convencer
con lo que le dije—. Así que, Alex, de seguro tú debes de tener otro motivo
para que hayas aceptado casarte.
—No existe
tal motivo —le dije.
—No te
creo, parece como si escondieras el verdadero motivo detrás de esa "deuda", que
ya está más que cancelada.
Por segunda
vez en el día Theo me dejaba callada, sin que pudiera darle una buena razón
sobre mi futuro matrimonio. Es que todo lo que él me decía era cierto, ahora
que lo pienso, ya no hay deuda que pagar porque mi hermana, Harry y Ron,
pagaron esa deuda cuando declararon a su favor en el juicio.
—Está bien,
no insistiré más acerca de ese otro motivo. Pero déjame darte un consejo de
amigo, piensa muy bien si en verdad te quieres casar con Draco, así sea solo
por un año como tú dices, ten en cuenta que todavía puedes retractarte en tu
decisión, y mira tal vez no debería decirte esto porque Draco es mi amigo, pero
cuando él quiere molestar o hacerle pasar muy mal a alguien, es un experto en
la materia, y puede que después que pase el año de casados, Draco no quiera
darte el divorcio solo para fastidiarte.
Malfoy
sería capaz de hacer eso que dice Theo, pues claro —me respondí— si fue capaz
de hacerle la vida imposible a mi hermana y a sus amigos, quien me garantiza
que no lo hará también conmigo. Pero tanto así como para no querer darme el
divorcio, no lo creo, en verdad no creo que quiera estar mucho tiempo casado con
una muggle.
—No puedo
retractarme, ya le di mi palabra y las Granger tenemos palabra.
Theo negó
con la cabeza.
—Bueno, si
ya tomaste una decisión, está bien, pero si yo hubiera sabido que te querías
casar siendo tan joven, yo te habría podido conseguir un novio mejor, uno que
sea más alegre —bromeó.
Yo sonreí.
—¿Un novio
alegre?, así como tú —lo miré—, Theo, no me digas que te me estas declarando
—le seguí la broma.
—Te
molestaría.
—No. Creo
que si te voy aceptar, tú me gustas más que Malfoy, y además Alexandra Nott,
suena mejor que Alexandra Malfoy.
—Lo siento,
pero no eres tan afortunada como para llevar el apellido Nott, lo único que te
puedo ofrecer es mi amistad, ¿lo tomas o lo dejas? —se cruzó de
brazos y giró su rostro fingiendo altanería, y yo no pude evitar sonreír al ver
ese gesto.
—Oh, está
bien, lo tomo —le dije fingiendo
tristeza—, pero ni siquiera me
puedes dar un beso —le dije a
la vez que enroscaba mis brazos por su cuello, él al instante puso sus manos en
mi cintura y me miró a la cara.
—Ya qué —dijo en
tono aburrido.
Y me besó
la mejilla. Después de eso empezamos a reír por nuestra improvisada actuación
de chica rogona y chico egocéntrico.
—Eres tan
divertido —dije entre risas.
—Tú también
eres muy divertida —él también
hablo entre risas.
—Te puedo
pedir algo —él asintió—, por favor
podrías besarme otra vez.
—¿QUÉ ESTÁ
PASANDO AQUÍ? —escuché un grito.
POV Draco
—Vaya, se te
va a hacer muy difícil controlarla, Draco, no te dejo ni hablar, solo tomo de
la mano a Theo y se fue —dijo Blaise
y después empezó a reír.
—¡CÁLLATE,
BLAISE! —le grité y él paró de
reír, pero aún tenía una estúpida sonrisa en los labios.
Maldita
mocosa, me dejo en ridículo delante de mis amigos, pero ya me las pagará,
cuando sea mi esposa va hacer todo lo que yo le diga, le guste o no.
—Yo pienso
lo mismo que Blaise, Draco, te costara mucho trabajo controlarla, así sea una
simple muggle, a leguas se nota que es peor que la hermana —dijo Pansy.
—¿Eso creen?
Pues cuando la mini Granger sea mi esposa, hará lo que yo quiera.
—¿Estás
seguro de eso, amigo? —dijo
Blaise.
—¿Cuánto
quieres apostar?
—Nada. No te
quisiera ganar —volvió a reír.
Lo miré
serio y paró de reír.
—Bueno,
chicos, me voy —dijo Pansy.
—¿Adónde? —le preguntó
Blaise.
—Quede con
Daphne y Tori en pasar un día de chicas y ya estuve aquí mucho tiempo —contestó.
—Pansy,
antes de que te vayas, te pido que no le digas nada a Daphne y a Tori de que me
voy casar, sobre todo a Tori, no quisiera tener pegada a mí, rogándome que no
me case, ¿entendido?
—Está bien —dijo—, ahora sí,
adiós y despídanme del que está con tu prometida, Draco —y
desapareció sin darme tiempo a contestarle.
—Y Dragón
hasta que hora piensas tener a tu prometida aquí, porque me pareció que se
quería ir a su casa.
—Pues la
tendré aquí, hasta que venga a suplicarme de que la lleve de regreso a su casa.
—¿Y si no lo
hace?
—Lo hará,
estoy seguro. Ahora debe estar muy aburrida con Theo.
—Pues yo no
estaría tan seguro, parecían que se habían hecho muy amigos.
—Por favor,
Blaise, esos dos siendo amigos, no me hagas reír.
—Así, y si
vamos a espiarlos, para ver que hacen.
—¿Espiarlos?,
un Malfoy no espía.
—Anda,
vamos, quizás puedas escuchar si la mini Granger habla mal de ti con Theo.
—Pues me
importa muy poco si esa mocosa habla mal de mí o no —Blaise ni siquiera termino
de escuchar lo que le dije porque empezó a caminar buscando a Theo y la mini
Granger.
Suspiré. No
tuve más remedio que seguirlo.
Blaise paró
en una esquina de su casa y miraba atentamente al otro lado. Me acerque a él y
le puse una mano en el hombro.
—¿Qué pasa?
—le pregunté.
—Shhh… nos
oirán y nos descubrirán, hay que quedarnos aquí para escuchar lo que dicen.
No le
contesté, solo presté atención a lo que decían ese par.
—Lo siento,
pero no eres tan afortunada como para llevar el apellido Nott, lo único que te
puedo ofrecer es mi amistad, ¿lo tomas o lo dejas? —escuché la
voz de Theo decirle a la mocosa, pero había algo raro, Theo hablaba con
altanería, y eso no era común en él.
—Oh, está
bien, lo tomo —le contestó la mini
Granger con tristeza—, pero ni
siquiera me puedes dar un beso —¿Qué? Acaso
le está pidiendo a Theo que la bese, entonces fue por eso que ella lo jalo a
otra parte a Theo.
Maldita
mocosa estúpida. Nadie juega con un Malfoy. Aunque nuestro matrimonio solo sea
un trato, no le da derecho a engañarme con uno de mis amigos, porque desde el
momento en que acepto ser mi esposa, ella debe respetarme como su futuro
esposo.
—Ya qué —le contestó
Theo.
Pude
escuchar el sonido del beso que le daba Nott a la mini Granger. Y estoy seguro
que Blaise también.
Eso me
lleno de rabia.
—¿En serio
la beso? —susurró Blaise.
No le
contesté, ni siquiera lo miré.
—Eres tan
divertido —le dijo la mocosa
entre risas a Nott.
—Tú también
eres muy divertida —le contestó
él también entre risas.
Así que muy
divertidos, ¿no? Pues ya verán.
—Te puedo
pedir algo —le dijo la mocosa—, por favor
podrías besarme otra vez.
Ya no lo
aguante más y salí del lugar donde estaba escuchándolos.
—¿QUÉ ESTÁ
PASANDO AQUÍ? —grité.
Nott y la
mocosa se separaron al instante de oír mi grito. La mini Granger me miró
confundida.
—Oh, Malfoy
—susurró.
—Pregunte,
¿Qué está pasando aquí? —siseé.
—¿Qué está
pasando de qué? —preguntó Theo.
—No se hagan
los tontos, ¿Qué estaban haciendo? —pregunté
furioso.
—Nada —dijo Theo.
—¿Nada? —pregunté.
Maldito
mentiroso.
—Bueno,
estábamos platicando, ¿Qué hay de malo en eso? —contestó la
mini Granger.
Los miré
ambos.
Creo que lo
mejor será hacer como si nada hubiera pasado, pero juro que esa mocosa me las
pagará.
—Eh, que les
parece si pasamos a la casa para seguir… platicando —dijo
Blaise, pero en la última palabra se podía detectar fácilmente que lo dijo con
burla.
—Sí, está
bien. Vamos —dijo Nott
mirando a la mocosa.
—¡NO! —medio grité—, llevaré a
Granger a su casa.
—Perfecto —dijo la
mocosa y luego sonrió.
Sí, sigue
pensando que te creí, pero ya verás. Sonreí
internamente.
—Adiós,
Zabini y a adiós Theo —quiso ir a
darle un beso de despedida, pero yo fui más rápido y la tomé del brazo y
aparecimos en su casa.
—¡Ay! —se quejó la
mocosa, porque cuando aparecimos, ella volvió a caer sentada en el suelo—. Oye, no
puedes tener más cuidado —me gritó.
—No.
Se levantó
del suelo y camino hacia a mí.
—Juro que no
te soporto —gritó.
—Pues yo a
ti tampoco, pero ya vez, tengo que hacer un esfuerzo para soportarte, soportar
tus estupideces —sonreí después de
decirle todo eso.
—La que
tiene que soportar todas tus estupideces soy yo —dijo
indignada—, primero vienes a mi
casa y entras a mi habitación y luego me haces ir a conocer a tus amigos, como
si eso fuera muy importante, mejor me hubieras dejado ver las caricaturas.
—¿Caricaturas?
¿Qué rayos es eso? —pregunte sin esconder mi curiosidad, es que no era la
primera vez que lo decía.
—Son programas
de televisión para entretener a las personas y…
Eran cosas
muggles así que no me interesaba, por eso la interrumpí.
—¿Acaso no
te entretuviste en la casa de Blaise?
—Por
supuesto que no, y si no hubiera sido por Theo, con quien estuve platicando, en
estos momentos yo habría tenido un ataque de histeria.
—Ah, claro,
se me olvidaba que estuviste muy entretenida con Theodore.
—¿Qué estás
tratando de decir? —preguntó.
—Nada. Solo
que Thoedore es muy bueno para entretener a sus amigos —le puse más énfasis a la última palabra.
Ella me
miró incrédula a mi explicación.
—Bueno,
ahora me voy, ya que estás en tu casa, nos vemos luego —dije y al instante
aparecí en Malfoy Manor. Pero me pareció escuchar su voz antes de desaparecer.
Bueno, no
creo que esa mocosa tenga algo interesante que decirme.
POV Alex
—Ah, claro,
se me olvidaba que estuviste muy entretenida con Theodore —podía detectar el
sarcasmo en su voz.
—¿Qué estás
tratando de decir? —le pregunté.
—Nada. Solo
que Thoedore es muy bueno para entretener a sus amigos —Malfoy le puso más énfasis a la última palabra.
Lo miré
incrédula. Acaso él escucho la última parte de nuestra conversación, y por eso
piensa que Theo y yo somos algo más que amigos —oh, santo cielo—, tal vez
malinterpreto todo.
—Bueno,
ahora me voy, ya que estás en tu casa, nos vemos luego —dijo y al instante
desapareció.
—No, espera
—le dije—, ¿Cómo que nos vemos luego? ¿Qué…?
¡Demonios!
Ni siquiera se quedó cuando le dije que me esperada. Es un malcriado, un
arrogante, presumido, egocéntrico, tarado, que me saca de quicio. Y eso no es
todo, porque si sigue con esa costumbre de dejarme caer sentada cada vez que me
toma del brazo para aparecer en algún lugar, pues entonces me creara un
terrible dolor de columna.
Subí a mi
habitación y tome un baño relajante, en verdad lo necesitaba. Me sentía
exhausta, y todo por culpa de Malfoy pase una mañana terrible. Pero tengo que
ser más astuta que él, me he dado cuenta que si le sigo la corriente en sus
tonterías, entonces ya se le quita las ganas de molestarme, en cambio sí
discuto con él y lo contradigo, se pone peor que nunca.
Mi nueva
actitud con el gruñón será: que debo de seguirle la corriente como si fuera un
loco. Sí, eso voy hacer.
Salí de la
ducha envuelta solo con el aterciopelado albornoz. Baje a la cocina a
prepararme algo de comer, abrí el frigorífico, y me di cuenta que estaba casi
vacío, a Hermione y a mí se nos había olvida hacer las compras en el super, o
tal vez debería decirle a Hermione que contratáramos a alguien que se encargue
de hacer las compras y limpiar la casa —en realidad la que siempre se encargaba
de limpiar la casa es Hermione, ella siempre pone en orden la casa con magia—
pero ahora que se va a casar ya no podrá hacerlo, pero que digo luego de que
Hermione se case y regrese de su luna de miel, yo también me voy a casar y de
hecho que el gruñón me va a llevar a vivir en el mundo mágico, porque ni modo
que él quiera vivir en mi mundo —negué con la cabeza tratando de sacar esos
pensamientos de mi cabeza— saque los dos últimos huevos que había en el
frigorífico y me preparé huevos revueltos.
Luego de
comer, volví a subir a mi habitación y encendí mi laptop, que suerte que
encontré a Ben y a Drake conectados al MSN.
Les pregunte por su cita doble con gemelas, y me contestaron que no fue como
ellos esperaban porque resultaron un poco huecas, yo me reí de ellos,
‘pobrecitos’, les puse como respuesta, y Drake me respondió: ‘estoy esperando a
que tú tengas una cita, para burlarme del tipo con quien salgas —tragué grueso
de solo recordar a Malfoy, prácticamente estoy saliendo con él—. Menos mal Ben
cambio la conversación, y me preguntó si había salida en la mañana porque él y
Drake habían ido a buscarme como me dijeron, pero que tocaron y tocaron y nadie
les abrió. Yo les invente que había salido con mi hermana para ayudarle con sus
preparativos de boda. Eso pareció convencerlos a ambos y ya no me preguntaron
nada más. No me gustaba mentirles, pero no quería decirle todavía nada acerca
de Malfoy.
Seguimos
conversando de cosas triviales, por un par de horas hasta que sentí que llego
mi Hermione y me despedí de mis amigos.
—Hola,
Hermione —la saludé.
—Hola —me
contestó, se veía cansada.
—¿Qué te
pasa? —le pregunté al verla tan decaída.
—Estoy
cansada, el trabajo, los preparativos de la boda, eso es agotador, ya quisiera
que llegara el día de mi boda y así poder decir misión cumplida —sonrió.
—No te
preocupes, Hermione, yo te ayudaré —le dije.
—En verdad,
te lo agradecería mucho —me dijo y luego me abrazo.
—Anda ve,
sube a tu habitación a descansar —ella me hizo caso y subió a su habitación.
Qué bueno
que no me menciono nada de Malfoy, no tenía ganas de discutir con ella, y creo
que Hermione tampoco tenía ganas de seguir con lo mismo por eso no me dijo
nada.
***
Cuatro días
después, como le había dicho a mi hermana, le ayude por estos últimos cuatro
días en los preparativos de la boda. Le había dicho a mis amigos que no los iba
a poder ver porque me había comprometido con mi hermana a ayudarle en todo lo
que podía, y ellos lo entendieron. Hermione me llevaba todas las mañanas a casa
de Molly, y después del trabajo las dos nos íbamos a casa. Y ahí entre Molly,
Fleur —que venía un rato por las mañanas y luego se iba en las tardes— y yo
empezábamos con la lista de lo que debíamos de hacer, logramos mandar todas las invitaciones a
tiempo, contratamos el buffet y le dijimos que tenían que estar a la hora
exacta. Buscamos en todas las revistas de “Corazón de Bruja”, las mejores
decoraciones para una boda, y cuando por fin entre las tres nos pusimos de
acuerdo con la misma decoración, todavía nos faltaba la aprobación de Hermione
y Ron, total era su boda y ellos tenían la última palabra.
La pase muy
bien esos cuatro días, lo único malo es que no lo vi ni un solo día, de seguro
estaba muy ocupado con su trabajo en el Ministerio, como él es tan eficiente
con su trabajo, por eso no venía hasta terminarlo. También me enteré que Harry
y Ginny se la están de maravilla en su luna de miel, y que aseguraron que
estarían puntuales para la boda de Ron y mi hermana.
Yo quería
ir al siguiente día para seguir ayudando, pero Molly me dijo que me veía
cansada y que por lo menos descansara bien dos días y que luego ya podía
regresar a ayudarla. Ni modo no pude contradecirla, porque ella usaba el típico
tono de todas las mamás cuando quieren que sus hijos obedezcan. Y ahora estoy
aquí acostada en mi cama viendo televisión.
En estos
días mi hermana no me ha mencionada nada sobre Malfoy, de seguro piensa que ya
me olvide de mi compromiso con él y por eso no me lo menciona, si supiera que
por más que quiera yo no me olvido de ese gruñón. Y ahora que me acuerdo él me
dijo ‘nos vemos luego’, pero durante todos estos días no aparecido de nuevo, y
no es que me importe, si por mí fuera, yo no lo vería hasta el día de la boda.
Pero estoy segura que él no me dejara tranquila, le gusta molestarme.
Me aburrí
de lo que estaba viendo, así que me levante y puse la película de Bob Esponja
en el DVD, esa esponja amarilla siempre me hacía reír tanto, que hasta la
pancita me dolía.
—¿Qué estás
haciendo? —escuché una voz dentro de mi habitación.
—¡Ah!
—grité de susto, giré mi rostro y ahí estaba otra vez él, parado mirándome
atentamente—, ¿Qué te pasa, acaso no puedes tocar a la puerta como una persona
normal?
—No
—contestó.
—Mira,
Malfoy, no vuelvas a aparecer así, me asustaste —él me miraba con una expresión
en su rostro que decía: no me importa lo que me digas—, que hubiera pasado si
yo estoy enferma del corazón —él seguía con su misma expresión— ¡PUES ME
MATABAS! —le grité—, hubiera muerto y todo por tu culpa.
—Ya
terminaste con tu discursito —lo miré seria—, la respuesta a todo eso que has
dicho es: no tengo tanta suerte.
—Idiota —le
grite.
Malfoy
sonrió.
—¿Qué haces
aquí? —le pregunté.
—Cumpliendo
con lo que tú misma dijiste la primera vez que vine a tu casa —¿Qué fue lo que
le dije?, me pregunte.
—¿Sobre
qué?
Resopló.
—Pues
dijiste que teníamos que tener citas, para que la gente crea que somos una
feliz pareja de enamorados.
Oh, a eso
se refería.
—Así, pues
cuando quieras que finjamos ser la “feliz pareja de enamorados”, avísame
—repetí lo que él dijo.
—Pues justo
en este momento es cuando tenemos que empezar el plan.
—¿Qué?, no,
tú no me avisaste de que hoy día comenzaríamos con la farsa, así que, para la
próxima por lo menos llámame a mi celular —Malfoy me miró raro—cierto, tú ni
siquiera sabes lo que es un celular.
—No me
interesan los aparatos muggles —siseó—, y además si te avise que vendría.
—No es
cierto —le contradije.
—Si es
cierto, te dije: nos vemos luego, la última vez que nos vimos.
—Pero no me
dijiste que día exactamente.
—¿Ah, no?
Pues ya te lo estoy diciendo ahora, y es hoy cuando vamos a tener nuestra
primera cita —sonrió con arrogancia.
Pero que se
cree, que puede venir así como así y disponer de mi tiempo. Ya le iba a decir
que se vaya por donde vino, cuando me acorde de que le tenía que seguir la
corriente, así ya no me molestaría.
Sonreí
inocentemente.
—Está bien
—le contesté—, pero antes voy a poner mis condiciones.
—¿Condiciones?
—preguntó.
—Sí. Y
primera condición es que tengas más cuidado a la hora de aparecer, porque si
sigues dejándome caer, me provocaras un terrible dolor de columna y entonces ya
no podré salir a ninguna parte. Segundo, no aparezcas así en mi habitación,
porque me puedes matar de un susto. Tercero, debes dejar de ser un tonto, oh,
lo siento, no puedes, tú naciste así —reí y él se acercó amenazadoramente a mí.
—Esas son
tus condiciones —preguntó y yo asentí—, bien, pues yo también tengo
condiciones, primero deja de comportante como una mocosa estúpida —apreté mis
puños, como se atrevía a llamarme estúpida— segundo, te vas a comportar como se
debe en esta primera cita, nada de tus estúpidos comentarios si se nos acerca
algún reportero, porque como vez los reporteros siempre están tras de mí
—maldito presumido— y tercero, trata de poner algo presentable, porque ahora
pareces una niñita tonta con ese ridículo gato y rata en tu camiseta.
Llamo
ridículo gato y rata al dibujo de mi camiseta —Malfoy es un estúpido—, yo no le
veo nada de ridículo tener a Tom y Jerry en mi camiseta.
—Eres un
imbécil —le dije—. Y ya te había dicho que detesto que me llamen niñita y más
con ese tono tan despectivo como lo dices.
—Sí, sí,
como sea. Ahora, ¿A qué esperas para cambiarte?
—A que
salgas de mi habitación.
—Bien, te
esperare abajo. No te demores —me dijo antes de desaparecer.
Abrí mi
clóset y saque un vestido corto de color blanco con detalles de letras de color
rojo y negro, con unos zapatos de tacón color rojo con un pequeño listón dorado
en la parte superior y lo combine con un collar de oro, luego de cambiarme con
mucha paciencia, me cepille el cabello y lo deje suelto, para que cayeran mis
ondas por mi espalda, y por último me puse un poco de perfume.
Baje a la
sala y lo vi parado viendo muy concentrado la fotografía donde yo salí con
Percy.
—Ya estoy
lista —dije llamando su atención.
—Ya era
hora —dijo, pero cuando volteó a verme se quedó callado, ya no me dijo nada
más, yo pensaba que iba a seguir hablando.
—¿Adónde
vamos? —le pregunté al ver que seguía callado.
Él frunció
el ceño.
—Vamos al
Callejón Diagon donde hay mucha gente que nos pueda ver y luego vamos a ir a la
Heladería de Florean Fortescue.
—¿Por qué
vamos a ir a la Heladería de Florean Fortescue? —pregunté—. Yo prefiero ir solo
al Callejón Diagon.
—Pues no se
va a poder, porque para terminar nuestra fabulosa cita tenemos que ir a Florean
Fortescue. Ah, se me olvidaba, me tienes que llamar por mi nombre, no por mi
apellido.
—Bien,
entonces tú también me tienes que llamar por mi nombre —lo miré—, si recuerdas
mi nombre ¿verdad?, pero por si no lo recuerdas me llamo Alexandra, pero puedes
llamarme Alex, es mucho más corto.
Malfoy no
me contestó, solo se acercó a mí y me tomó del brazo. Cerré los ojos
inconscientemente y luego sentí una sensación de vértigo esos milésimos
segundos que duro la aparición, lo bueno fue que Malfoy cumplió la segunda
condición que le dije, y está vez no me dejo caer sentada.
—Vaya,
gracias por no dejarme caer —le susurré cuando abrí los ojos, vi que el
Callejón Diagon no había cambiado mucho desde la última vez que vine.
Estaba tan
concentrada viendo todo, que me sorprendió mucho sentir que Malfoy entrelazaba
su mano con la mía, yo pegue un pequeño saltito de sorpresa.
—Solo lo
hago para que todos crean que estamos saliendo —susurró, antes de que yo le
preguntara porque me cogía la mano.
Yo solo
asentí.
Empezamos a
hacer un recorrido por el Callejón Diagon, entramos a la papelería donde pude
ver muchos libros que me llamaron mucho la tensión, y como era de esperarse
también entramos donde venden artículos de calidad para quidditch, los deportes
siempre le llamaban la atención a los hombres —igual que los autos—, sean del
mundo mágico o del mundo muggle esto nunca iba a cambiar.
Seguimos
caminando, y en ningún momento Malfoy me soltó de la mano, hasta había
ocasiones que nuestras miradas se encontraban y él me sonreía como si yo le
gustara —definitivamente que Malfoy era un buen actor—, pero las miradas de los
demás magos me ponían nerviosa, por donde pasábamos nos quedaban mirando, a mí
eso no me agradaba, pero parecía que Malfoy estaba muy bien acostumbrado a eso.
—Oye, ya
podemos ir a la Heladería de Florean Fortescue, me pone nerviosa que nos estén
mirando tanto —le dije entre dientes, mientras formulaba una sonrisa en mi
rostro.
—Bien
—contestó.
Caminamos
hasta llegar a la heladería. Respiré tranquila al ya no sentir tantas miradas
sobre mí, pero luego de un rato las personas que estaban dentro del local nos
quedaron mirando —ya me di cuenta que es imposible pasar de desapercibida aquí.
Un joven
mago, vino directo a nosotros después de que tomamos asiento.
—Señor
Malfoy, es un gusto tenerlo aquí —dijo el chico.
Malfoy
sonrió arrogante.
—¿Qué desea
que le sirvamos a usted y a su hermosa acompañante? —le preguntó.
—Quieres
que ordene por ti, cariño —me dijo Malfoy, yo lo miré confusa, pero luego
asentí.
Escucha la
voz de Malfoy haciéndole el pedido al mago, pero yo no le prestaba atención por
estar mirando a todas las personas que no nos quitaban la vista de encima.
—Quieres
dejar de mirar a todos como si fueras una paranoica —me susurró, yo volteé a
mirarlo y el mago ya se había ido a traer lo que le pidió el gruñón.
De pronto
la campanilla del local sonó, eso significaba que alguien más había entrado.
—Vaya, a
quién tenemos aquí, si es Draco Malfoy y
su… acompañante —dijo una voz chillona.
Si mal no
recuerdo esta periodista es Rita Skeeter.
Se nos
acercó.
—Draco, nos
podrías decir quién es tu hermosa acompañante, el reportaje va a salir el fin
de semana a “Corazón de Bruja” —dijo la mujer.
—Sí, claro,
mi hermosa acompañante es Alex, mi prometida —casi me atoro con mi propia
saliva al escuchar eso.
—¿Tú
prometida? —preguntó—, estás grabando eso, ¿no? —le dijo a su especie de
camarógrafo y esté asintió—. Es cierto lo que Draco dice —ahora se dirigió a
mí.
Ahora que
contestó.
—Sí, es
cierto —respondí al sentir la mirada de Malfoy sobre mí, y no sé de donde me
salió valor.
—Esto sí
que es una maravillosa sorpresa. Pero no nos has dicho cuál es el apellido de
tu prometida, Draco.
—Granger
—soltó sorprendiendo a todos.
—¿Granger?
¿Acaso eres familiar de Hermione Granger, de la heroína de guerra? —me
preguntó.
—Es mi
hermana —contesté.
—Nunca supe
que Hermione tuviera una hermana, pero lo más sorprendente es que un Malfoy
esté saliendo con una Granger, ahora vuelvo a preguntar, ¿su compromiso es
cierto?
—Por
supuesto —contestó Malfoy, y lo más extraño es que sonrió, en vez de estar
enojado porque dudaran de lo que dijo—, y puedo comprobarlo.
¿Cómo lo piensa comprobar?, me
preguntaba.
Cuando de
pronto sentí la mano de Malfoy tomar mi cintura y acercarme a él —Oh, no, no va
hacerlo—, demasiado tarde, cuando reaccione tenía los labios de Malfoy sobre
los míos y me besaba con pasión, una pasión fingida, claro.



