POV Hermione
Estaba en casa de Ron, mi
novio, y futuro esposo, fijando la fecha de nuestra boda, todavía no lo podía
creer, me iba a casar con Ron, con el único hombre al que he amado, amo y amaré
para toda mi vida. Aún recuerdo cuando lo conocí en el tren que nos llevaba a
Hogwarts por primera vez, nunca imagine que ese niño de cabellos pelirrojos y unos
lindos ojos azules me propondría matrimonio, aunque en el camino a mi felicidad
se tuvo que interponer Lavender Brown, fue la novia de Ron, yo moría de celos
cada vez que los veía juntos, por eso trataba de pasar más tiempo en la
biblioteca, no soportaba a Brown, pero a pesar de que no me caía bien, yo nunca
le hubiera deseado tal final, morir tan joven, pudo haber tenido una vida
hermosa, pero el destino no lo quiso así, o mejor dicho esos malditos
mortífagos no le permitieron continuar con su vida. Y no solo no se lo
permitieron a ella, sino también a personas que no tenían nada que ver con la
guerra.
—Amor, amor… ¡Hermione!
—escuché que Ron me grito.
—Eh… ¿Qué pasa? —pregunté.
—Dímelo tú, te estuve
hablando, pero no me hacías caso, te quedaste como petrificada. ¿Qué pasa?
—preguntó preocupado.
—Solo pensaba —contesté.
—¿En qué?
—Mejor dicho recordaba —Ron me
miró—, te acuerdas cuando nos conocimos —sonreí.
—Sí —dijo—, entraste al vagón
donde Harry y yo estábamos, y nos preguntaste si habíamos visto un sapo.
—Estaba ayudando a Neville a
buscar su sapo, al pobre se le escapo, al rato que nos presentamos —dije.
—Y luego nos empezaste a
hablar sobre los hechizos que habías leído en los libros, yo no entendía mucho,
siempre fui un poco flojo para los estudios, en cambio tú —me señalo—, siempre
fuiste un cerebrito, una sabelotodo —sonrió.
—Oye —le dije a la vez que le
daba un ligero golpe en el hombro—, que chistosito —él volvió a sonreír y yo no
pude evitar sonreír también.
—Te amo —me dijo.
—Yo también te amo —le dije y
luego me beso con delicadeza y ternura, sentí tanto amor en ese beso.
Nos separamos por falta de
aire. Nos miramos fijamente y sonreímos.
—Y qué te parece si nos
casamos dentro de un mes, exactamente el 20 de junio —propuso Ron.
—Dentro de un mes, genial, y
que sea el 20 de junio me gusta más, adoro los números pares y además para esa
fecha Ginny y Harry ya estarán de regreso de su luna de miel.
—Es cierto, ¿cuánto tiempo
lleva de luna de miel? —preguntó Ron.
—Casi un mes —dije—. Oh, por
Dios…
—¿Qué? —dijo Ron, alarmado.
—Crees que en un mes podremos
preparar todo para la boda.
—Cierto, ojala y podamos con
todos los preparativos… en estos momentos como me gustaría tener una varita
mágica para aparecer cosas y arreglar todo… como me gustaría que existiera la
magia —se lamentó falsamente.
—Eres un tonto, Ronald
—sonreí—, estoy hablando en serio, ¿crees que podamos con todos los
preparativos? —pregunté.
—No te preocupes, Hermy, mi
madre nos ayudara, ella es experta en preparar bodas, ¿acaso no recuerdas la
boda de Harry y Ginny? Todo estuvo perfecto —dijo.
—Sí, tienes razón, Molly es
experta en bodas, pero tampoco hay que abusar de tu madre, no se lo dejaremos
todo a ella —le advertí.
—Está bien, está bien —dijo,
rodando los ojos—. ¿Y cómo está la enana? —preguntó de repente.
Sabía a quién se refería
cuando decía la ‘enana’.
—Bien. Bueno, más o menos, ya
sabes, a veces se pone triste, sentimental.
—Le dolió mucho su muerte, los
extraña mucho, ¿cierto?
Asentí.
—A mí también me dolió mucho
su muerte y también los extraño mucho, eran mis padres, Ron, pero yo trato de
superar sus muertes, conservando los buenos recuerdos con ellos, pero
definitivamente le duele más a ella porque ella era la que se quedaba en casa
con ellos mientras yo estaba en Hogwarts —mis ojos se llenaron de lágrimas,
pero no quería llorar, jure que ya no los lloraría, que los dejaría descansar
en paz.
—¿Y cuándo nos casemos, qué
pasara con ella? —preguntó.
—Aun no lo sé, Ron, no sé, no
sé —dije preocupada.
—Y si se viene a vivir con nosotros
—comentó.
—¿Aceptarías que ella se venga
a vivir con nosotros? —pregunté sorprendida.
—Claro, amor, es tu hermana,
además ella y yo nos llevamos muy bien desde que nos conocimos, yo la veo como
si fuera mi hermana menor, así como a Ginny.
—Gracias, cariño —dije dándole
un beso en los labios—, ojala y ella acepte, porque…
—¿Por qué? —repitió Ron.
—Porque ya sabes que ella no
conoce a casi nadie de este mundo, solo a tu familia, a Harry, Luna y Neville,
y además ahora que ya termino sus estudios en el colegio, me imagino que querrá
ir a la universidad.
—Pero, crees que se quiera
quedar sola en esa casa tan grande, además es menor de edad y todavía tiene que
hacer lo que tú le digas —dijo.
—Sí, en eso tienes razón
—coincidí con él.
—Mira, ella se podría quedar
aquí, en la casa mientras nosotros nos vamos de luna de miel y luego cuando
regresemos se podrá ir a vivir con nosotros, y si quiere ir a estudiar a la
universidad, pues… pues yo me comprometo a llevarla todos los días al mundo
muggle para que asista a sus clases.
Me quede impresionada al oír
hablar a sí a Ron.
—En serio harías eso por mi
hermana —él asintió—. Oh, gracias, gracias, gracias, gracias, amor, eso sería
maravilloso —lo abracé.
—Hola, chicos —saludó Molly.
Deshicimos el abrazo cuando
oímos la voz de Molly.
—Hola, mamá / Hola, Molly
—dijimos los dos a la vez.
—¿Qué hacen? —preguntó.
—Eh… escogimos la fecha para
la boda —dijo Ron.
—Oh, y que fecha escogieron
—preguntó muy entusiasmada.
—20 de junio —contesté.
—Es un mes —gritó—, tenemos
que organizarlo todo muy bien, y lo primero que tenemos que ver es tu vestido
de novia, Hermione…
—¿De quién es esa lechuza?
—preguntó Ron, interrumpiendo a Molly.
Yo giré para ver a la lechuza
—de color plomo— que entraba por la ventana y al parecer se dirigía a mí, me
pregunto de quién será esa lechuza, no la reconozco.
El ave se paró junto a mí y
estiro la patita para que cogiera la carta, cuando cogí la carta, la lechuza no
se iba, seguramente estaba esperando mi respuesta.
—¿Quién la envía? —preguntó
Ron.
—Aun no lo sé —dije y me
dispuse a leer la carta.
Granger:
Iré al grano, necesito que vengas a Malfoy Manor, es muy
urgente, necesito hablar contigo sobre un tema delicado que no lo podría
explicar en esta carta, así que te espero hoy día, a las 6 de la tarde. Y si no
puedes hoy día, entonces te espero mañana a primera hora, envíame tu respuesta.
L. Malfoy
PD.: Se puntual.
—¿Quién te envía la carta?
—ahora preguntó Molly.
—Lucius Malfoy —respondí aun
sorprendida.
—¡¿Qué?! —gritó Ron—. Porque
te envía una carta ese ex mortífago.
—No lo sé. Pero tomo léelo si
quieres —el me recibió la carta que le ofrecía.
Veía a Ron cada vez más rojo
de la rabia al leer la carta, estaba tan rojo como su cabello y ahora también
tiene el ceño fruncido.
—No pensarás ir, ¿verdad? —no
le contesté, porque ni yo misma sabía si ir o no—, Hermione, espero que tu
silencio no sea una afirmación.
—En la carta me pone que es
urgente que hable con él y que es un tema delicado —dije.
—No, Hermione, no debes ir
—dijo Ron evidentemente enojado.
—Yo creo que Ron tiene razón,
Hermione —dijo Molly.
¿Qué hago?, ¡Merlín! ¿Qué debo
hacer? Ir o no ir, podría ser algo de verdad muy importante, tanto como para
que Lucius Malfoy se atreva a enviarme una carta.
Sí, ahora ya sé que debo
asistir a su entrevista.
—Ron, creo que debo ir.
—No, no, Hermione, podría ser
una trampa —dijo Ron.
—Ron, cuando más rápido salga
de esto mejor. Le enviare la respuesta de que hoy iré.
Molly ya no dijo nada, al
parecer no se quería meter en nuestra pequeña discusión.
—Que terca eres —dijo Ron muy
enojado, yo solo lo miré, no pensaba cambiar de opinión—. Está bien, pero por
lo menos podré acompañarte —dijo.
—Sabía que no me dejarías sola
en esto —le sonreí.
Enseguida escribí la respuesta
y se la di a la lechuza, esta se fue de inmediato.
—Ya no estés enojado, amor —le
dije poniendo un dedo en su ceño fruncido, él relajo el rostro al sentir mi
contacto.
—No confió en él —dijo Ron—,
pero tienes razón cuando más rápido salgamos de esto mejor.
Luego de una hora aparecimos en
la puerta de la Malfoy Manor, toque la puerta y un elfo domestico abrió la
puerta y nos dejó pasar.
—Los amos, la esperan señorita
—dijo el elfo—. Por aquí —nos señaló el camino.
Cuando pasamos al despacho de
vimos a Narcissa, Lucius Malfoy, pero al que más me sorprendió ver es a Draco,
no lo veía desde el juicio, creí que seguía en España.
Draco estaba sentado en un
sofá de cuero negro y nos miraba indiferente.
—Buenas tardes —salude a todos
en general.
—Granger —dijo Lucius al
verme—, y Weasley, creí solo haberte citado a ti, Granger.
—Donde va Hermione, voy yo
—dijo Ron a la defensiva—. No la iba a dejar venir sola.
—Está bien, no importa —dijo
Narcissa. Note que Draco sonrió de lado.
—Bien, tomen asiento —dijo
Lucius, Ron y yo no sentamos al frente del escritorio.
—¿Para qué me cito? —mi voz
sonó firme.
—Ya sabes sobre el ataque a
los Parkinson, ¿verdad? —dijo Lucius, yo asentí—. Bien, el tema principal es
que el ministerio no nos quiere dar protección, nuestras vidas corren peligro.
—¿Y qué tengo ver yo con eso?
—pregunté confusa.
—Tienes mucho que ver con
esto, porque la única solución que encontré para que nos den protección es que
tú, Granger —me señaló con el dedo—, te cases con Draco.
—¡¿Qué?! —gritó Ron.
¿Qué fue lo que dijo? ¿Qué YO,
me case con Draco? ¿Acaso está loco? Nunca, pero deberás nunca me casaría con
él, primero porque no lo amo, y segundo porque nunca congeniamos, ni siquiera
fuimos amigos todo el tiempo que estuvimos en Hogwarts.
—No lo permitiré —volvió a
gritar Ron.
—Es chiste, ¿verdad? —dije.
—¿Acaso nos ves riéndonos,
Granger? —contestó Narcissa.
Miré a Lucius estaba serio, y
luego volteé a ver a Draco que también estaba serio, no protesto cuando escucho
lo que dijo su padre, ¿acaso él estaba de acuerdo con esta locura?
—Mira, Granger, te tienes que
casar con Draco, solo será por un año, solo tendrás que fingir ser su esposa
por un año, y así el Ministerio viendo que la heroína de guerra se va a casar
con un Malfoy, automáticamente nos darían la protección que requerimos —explicó
Lucius.
—Eso no va hacer posible, Hermione
y yo nos casaremos dentro de un mes —gritó Ron.
—Weasley, solo será por un
año, solo tendrás que esperar por Granger un año, no es mucho, a cambio
nosotros te podremos dar una buena cantidad de galeones por tu espera —dijo
Narcissa.
—Están tratando de decirme que
les alquile a mi prometida por un año —Ron y yo estábamos sorprendidos y
enojados por el descaro de Narcissa.
¿Cómo se atrevía a proponernos
ese disparate? ¿Y qué pasa con Draco Malfoy? ¿Por qué no dice nada? ¿Por qué no
protesta?
—Lo siento, pero no haré eso
que me proponen —dije tajante.
—Por supuesto no lo harás,
Hermione —dijo Ron—, sobre mi cadáver permitiría que aceptaras tal cosa.
—Entiende, Weasley; Granger es
la única mujer que estuvo en la búsqueda de los Horrocruxes contigo y Potter, o
sea ella es la única que nos puede ayudar en esto, que acaso no entiendes
cuando digo que nuestras vidas corren peligro —dijo Lucius.
—Pues tendrán que buscarse
otra solución —dijo Ron, temía que esto se convirtiera en una pelea, Ron estaba
a punto de sacar su varita.
—Solo será un año, Weasley, y
como ya dije siendo Granger la única mujer que los acompañaba a Potter,
entonces ella es la única que puede ayudarnos —volvió a decir Lucius.
—Hermione no era la única
chica que nos acompañaba a Harry a mí en la búsqueda de los Horrocruxes —gritó
Ron fuera de sí.
—¡Ronald! —le grité.
Se suponía que nunca debía
mencionar eso, para el mundo mágico solo nosotros dos nos habíamos ido con
Harry en su búsqueda. Prometimos no decir nada sobre aquello.
—¿Qué? —susurró Narcissa.
—Los acompañaba otra chica
—habló por primera vez Draco.
oh, por favor actualiza, no me puedes dejar asi
ResponderEliminarun buen capitulo, espero y actualices pronto
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