jueves, 29 de septiembre de 2016

Condiciones y primera cita


POV Alex
—No lo soporto, no lo soporto, no lo soporto, te juro que no lo soporto, Theo —dije de forma desesperada cuando me aleje de Malfoy.
—¿Hablas de Draco o de Pansy? —me pregunta Theo.
Lo miré.
—¡Ah! —grité—. Pues hablo de Malfoy, ¿Qué se cree? Piensa que puede llegar a mi casa, meterse en mi habitación, y luego traerme aquí, como si yo fuera una muñeca de plástico que no puede decidir.
—Así es él, siempre ha sido así y no creo que cambie.
Que ánimos me daba.
—Pues conmigo va a tener que cambiar —sentencié.
—No lo intentes, malgastaras tu tiempo en algo inútil y lo único que lograras será que Draco te moleste más, no te das cuenta que solo lo hace para molestarte y dar a entender que él es el que tiene el control en esta relación.
—Es un idiota, ¿qué es lo que le sucede? ¿Hasta qué hora piensa tenerme aquí? —Theo se encogió de hombros—, ¿quién se cree para hacerme esto?
—Tu prometido —susurró.
—No lo vuelvas a decir, de solo escuchar esa palabra, me da escalofríos.
—Pues es la verdad, Alex —lo miré seria—, Draco es tu prometido… y si no quieres nada con él, ¿Por qué aceptaste casarte con él?
Me quedé callada por unos minutos.
—Solo es un trato, estaremos casados solo un año, pero solo fingiremos ser la pareja de esposos más feliz del mundo ante todos, y después de un año nos divorciaremos, Malfoy conseguirá la protección para su familia y para él, y yo…
—¿Qué conseguirás tú, después de toda esta farsa? —me preguntó interrumpiéndome.
—Mi libertad —susurré.
—Uhm… así que tú solo te casarás con Draco, ¿para ayudarlo? —tanteó.
Asentí.
—Se me hace muy raro —dijo.
—¿Por qué?
—Porque ninguna chica de… ¿Cuántos años tienes?, 16 —tanteó y yo asentí—, bien, ninguna chica de 16 años acepta casarse con un hombre que ni siquiera conoce, error, del cual solo sabe el nombre, y además de que este hombre le hizo la vida imposible a su hermana por años, solo por ayudarlo.
—Pues tú, lo has dicho, me caso con él solo por ayudarlo, además de que estoy en deuda con él, porque cuando los carroñeros nos llevaron a su mansión, Malfoy no nos delato con su tía la loca.
—Hablas como si tú hubieras estado con el trío de oro cuando lo llevaron a Malfoy Manor.
—Pues si estuve —aseguré.
—No es cierto.
—Sí es cierto, yo estuve bajo la capa de invisibilidad de Harry.
—No lo sabía —dijo confuso.
—Pues ahora ya lo sabes —me crucé de brazos.
—De todas maneras, ese no es motivo para que tú hayas aceptado casarte con Draco, y…
—Ya te dije el motivo por que acepte casarme, le estoy pagando la deuda que tengo con Malfoy.
—Si no lo sabías esa ‘deuda’ como tú la llamas, ya la pagaron el trío de oro cuando declararon a favor de los Malfoy en el juicio —¡rayos!, no lo pude convencer con lo que le dije—. Así que, Alex, de seguro tú debes de tener otro motivo para que hayas aceptado casarte.
—No existe tal motivo —le dije.
—No te creo, parece como si escondieras el verdadero motivo detrás de esa "deuda", que ya está más que cancelada.
Por segunda vez en el día Theo me dejaba callada, sin que pudiera darle una buena razón sobre mi futuro matrimonio. Es que todo lo que él me decía era cierto, ahora que lo pienso, ya no hay deuda que pagar porque mi hermana, Harry y Ron, pagaron esa deuda cuando declararon a su favor en el juicio.
—Está bien, no insistiré más acerca de ese otro motivo. Pero déjame darte un consejo de amigo, piensa muy bien si en verdad te quieres casar con Draco, así sea solo por un año como tú dices, ten en cuenta que todavía puedes retractarte en tu decisión, y mira tal vez no debería decirte esto porque Draco es mi amigo, pero cuando él quiere molestar o hacerle pasar muy mal a alguien, es un experto en la materia, y puede que después que pase el año de casados, Draco no quiera darte el divorcio solo para fastidiarte.
Malfoy sería capaz de hacer eso que dice Theo, pues claro —me respondí— si fue capaz de hacerle la vida imposible a mi hermana y a sus amigos, quien me garantiza que no lo hará también conmigo. Pero tanto así como para no querer darme el divorcio, no lo creo, en verdad no creo que quiera estar mucho tiempo casado con una muggle.
—No puedo retractarme, ya le di mi palabra y las Granger tenemos palabra.
Theo negó con la cabeza.
—Bueno, si ya tomaste una decisión, está bien, pero si yo hubiera sabido que te querías casar siendo tan joven, yo te habría podido conseguir un novio mejor, uno que sea más alegre —bromeó.
Yo sonreí.
—¿Un novio alegre?, así como tú —lo miré—, Theo, no me digas que te me estas declarando —le seguí la broma.
—Te molestaría.
—No. Creo que si te voy aceptar, tú me gustas más que Malfoy, y además Alexandra Nott, suena mejor que Alexandra Malfoy.
—Lo siento, pero no eres tan afortunada como para llevar el apellido Nott, lo único que te puedo ofrecer es mi amistad, ¿lo tomas o lo dejas? se cruzó de brazos y giró su rostro fingiendo altanería, y yo no pude evitar sonreír al ver ese gesto.
Oh, está bien, lo tomo le dije fingiendo tristeza, pero ni siquiera me puedes dar un beso le dije a la vez que enroscaba mis brazos por su cuello, él al instante puso sus manos en mi cintura y me miró a la cara.
Ya qué dijo en tono aburrido.
Y me besó la mejilla. Después de eso empezamos a reír por nuestra improvisada actuación de chica rogona y chico egocéntrico.
Eres tan divertido dije entre risas.
Tú también eres muy divertida él también hablo entre risas.
Te puedo pedir algo él asintió, por favor podrías besarme otra vez.
¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ? escuché un grito.

POV Draco
Vaya, se te va a hacer muy difícil controlarla, Draco, no te dejo ni hablar, solo tomo de la mano a Theo y se fue dijo Blaise y después empezó a reír.
¡CÁLLATE, BLAISE! le grité y él paró de reír, pero aún tenía una estúpida sonrisa en los labios.
Maldita mocosa, me dejo en ridículo delante de mis amigos, pero ya me las pagará, cuando sea mi esposa va hacer todo lo que yo le diga, le guste o no.
Yo pienso lo mismo que Blaise, Draco, te costara mucho trabajo controlarla, así sea una simple muggle, a leguas se nota que es peor que la hermana dijo Pansy.
¿Eso creen? Pues cuando la mini Granger sea mi esposa, hará lo que yo quiera.
¿Estás seguro de eso, amigo? dijo Blaise.
¿Cuánto quieres apostar?
Nada. No te quisiera ganar volvió a reír.
Lo miré serio y paró de reír.
Bueno, chicos, me voy dijo Pansy.
¿Adónde? le preguntó Blaise.
Quede con Daphne y Tori en pasar un día de chicas y ya estuve aquí mucho tiempo contestó.
Pansy, antes de que te vayas, te pido que no le digas nada a Daphne y a Tori de que me voy casar, sobre todo a Tori, no quisiera tener pegada a mí, rogándome que no me case, ¿entendido?
Está bien dijo, ahora sí, adiós y despídanme del que está con tu prometida, Draco y desapareció sin darme tiempo a contestarle.
Y Dragón hasta que hora piensas tener a tu prometida aquí, porque me pareció que se quería ir a su casa.
Pues la tendré aquí, hasta que venga a suplicarme de que la lleve de regreso a su casa.
¿Y si no lo hace?
Lo hará, estoy seguro. Ahora debe estar muy aburrida con Theo.
Pues yo no estaría tan seguro, parecían que se habían hecho muy amigos.
Por favor, Blaise, esos dos siendo amigos, no me hagas reír.
Así, y si vamos a espiarlos, para ver que hacen.
¿Espiarlos?, un Malfoy no espía.
Anda, vamos, quizás puedas escuchar si la mini Granger habla mal de ti con Theo.
—Pues me importa muy poco si esa mocosa habla mal de mí o no —Blaise ni siquiera termino de escuchar lo que le dije porque empezó a caminar buscando a Theo y la mini Granger.
Suspiré. No tuve más remedio que seguirlo.
Blaise paró en una esquina de su casa y miraba atentamente al otro lado. Me acerque a él y le puse una mano en el hombro.
—¿Qué pasa? —le pregunté.
—Shhh… nos oirán y nos descubrirán, hay que quedarnos aquí para escuchar lo que dicen.
No le contesté, solo presté atención a lo que decían ese par.
—Lo siento, pero no eres tan afortunada como para llevar el apellido Nott, lo único que te puedo ofrecer es mi amistad, ¿lo tomas o lo dejas? escuché la voz de Theo decirle a la mocosa, pero había algo raro, Theo hablaba con altanería, y eso no era común en él.
Oh, está bien, lo tomo le contestó la mini Granger con tristeza, pero ni siquiera me puedes dar un beso ¿Qué? Acaso le está pidiendo a Theo que la bese, entonces fue por eso que ella lo jalo a otra parte a Theo.
Maldita mocosa estúpida. Nadie juega con un Malfoy. Aunque nuestro matrimonio solo sea un trato, no le da derecho a engañarme con uno de mis amigos, porque desde el momento en que acepto ser mi esposa, ella debe respetarme como su futuro esposo.
Ya qué le contestó Theo.
Pude escuchar el sonido del beso que le daba Nott a la mini Granger. Y estoy seguro que Blaise también.
Eso me lleno de rabia.
¿En serio la beso? susurró Blaise.
No le contesté, ni siquiera lo miré.
Eres tan divertido le dijo la mocosa entre risas a Nott.
Tú también eres muy divertida le contestó él también entre risas.
Así que muy divertidos, ¿no? Pues ya verán.
Te puedo pedir algo le dijo la mocosa, por favor podrías besarme otra vez.
Ya no lo aguante más y salí del lugar donde estaba escuchándolos.
¿QUÉ ESTÁ PASANDO AQUÍ? grité.
Nott y la mocosa se separaron al instante de oír mi grito. La mini Granger me miró confundida.
—Oh, Malfoy —susurró.
Pregunte, ¿Qué está pasando aquí? siseé.
¿Qué está pasando de qué? preguntó Theo.
No se hagan los tontos, ¿Qué estaban haciendo? pregunté furioso.
Nada dijo Theo.
¿Nada? pregunté.
Maldito mentiroso.
Bueno, estábamos platicando, ¿Qué hay de malo en eso? contestó la mini Granger.
Los miré ambos.
Creo que lo mejor será hacer como si nada hubiera pasado, pero juro que esa mocosa me las pagará.
Eh, que les parece si pasamos a la casa para seguir… platicando dijo Blaise, pero en la última palabra se podía detectar fácilmente que lo dijo con burla.
Sí, está bien. Vamos  dijo Nott mirando a la mocosa.
¡NO! medio grité, llevaré a Granger a su casa.
Perfecto dijo la mocosa y luego sonrió.
Sí, sigue pensando que te creí, pero ya verás. Sonreí internamente.
Adiós, Zabini y a adiós Theo quiso ir a darle un beso de despedida, pero yo fui más rápido y la tomé del brazo y aparecimos en su casa.
¡Ay! se quejó la mocosa, porque cuando aparecimos, ella volvió a caer sentada en el suelo. Oye, no puedes tener más cuidado me gritó.
No.
Se levantó del suelo y camino hacia a mí.
Juro que no te soporto gritó.
Pues yo a ti tampoco, pero ya vez, tengo que hacer un esfuerzo para soportarte, soportar tus estupideces sonreí después de decirle todo eso.
La que tiene que soportar todas tus estupideces soy yo dijo indignada, primero vienes a mi casa y entras a mi habitación y luego me haces ir a conocer a tus amigos, como si eso fuera muy importante, mejor me hubieras dejado ver las caricaturas.
—¿Caricaturas? ¿Qué rayos es eso? —pregunte sin esconder mi curiosidad, es que no era la primera vez que lo decía.
—Son programas de televisión para entretener a las personas y…
Eran cosas muggles así que no me interesaba, por eso la interrumpí.
—¿Acaso no te entretuviste en la casa de Blaise?
—Por supuesto que no, y si no hubiera sido por Theo, con quien estuve platicando, en estos momentos yo habría tenido un ataque de histeria.
—Ah, claro, se me olvidaba que estuviste muy entretenida con Theodore.
—¿Qué estás tratando de decir? —preguntó.
—Nada. Solo que Thoedore es muy bueno para entretener a sus amigos —le puse más énfasis a la última palabra.
Ella me miró incrédula a mi explicación.
—Bueno, ahora me voy, ya que estás en tu casa, nos vemos luego —dije y al instante aparecí en Malfoy Manor. Pero me pareció escuchar su voz antes de desaparecer.
Bueno, no creo que esa mocosa tenga algo interesante que decirme.

POV Alex
—Ah, claro, se me olvidaba que estuviste muy entretenida con Theodore —podía detectar el sarcasmo en su voz.
—¿Qué estás tratando de decir? —le pregunté.
—Nada. Solo que Thoedore es muy bueno para entretener a sus amigos —Malfoy le puso más énfasis a la última palabra.
Lo miré incrédula. Acaso él escucho la última parte de nuestra conversación, y por eso piensa que Theo y yo somos algo más que amigos —oh, santo cielo—, tal vez malinterpreto todo.
—Bueno, ahora me voy, ya que estás en tu casa, nos vemos luego —dijo y al instante desapareció.
—No, espera —le dije—, ¿Cómo que nos vemos luego? ¿Qué…?
¡Demonios! Ni siquiera se quedó cuando le dije que me esperada. Es un malcriado, un arrogante, presumido, egocéntrico, tarado, que me saca de quicio. Y eso no es todo, porque si sigue con esa costumbre de dejarme caer sentada cada vez que me toma del brazo para aparecer en algún lugar, pues entonces me creara un terrible dolor de columna.
Subí a mi habitación y tome un baño relajante, en verdad lo necesitaba. Me sentía exhausta, y todo por culpa de Malfoy pase una mañana terrible. Pero tengo que ser más astuta que él, me he dado cuenta que si le sigo la corriente en sus tonterías, entonces ya se le quita las ganas de molestarme, en cambio sí discuto con él y lo contradigo, se pone peor que nunca.
Mi nueva actitud con el gruñón será: que debo de seguirle la corriente como si fuera un loco. Sí, eso voy hacer.
Salí de la ducha envuelta solo con el aterciopelado albornoz. Baje a la cocina a prepararme algo de comer, abrí el frigorífico, y me di cuenta que estaba casi vacío, a Hermione y a mí se nos había olvida hacer las compras en el super, o tal vez debería decirle a Hermione que contratáramos a alguien que se encargue de hacer las compras y limpiar la casa —en realidad la que siempre se encargaba de limpiar la casa es Hermione, ella siempre pone en orden la casa con magia— pero ahora que se va a casar ya no podrá hacerlo, pero que digo luego de que Hermione se case y regrese de su luna de miel, yo también me voy a casar y de hecho que el gruñón me va a llevar a vivir en el mundo mágico, porque ni modo que él quiera vivir en mi mundo —negué con la cabeza tratando de sacar esos pensamientos de mi cabeza— saque los dos últimos huevos que había en el frigorífico y me preparé huevos revueltos.
Luego de comer, volví a subir a mi habitación y encendí mi laptop, que suerte que encontré a Ben y a Drake conectados al MSN. Les pregunte por su cita doble con gemelas, y me contestaron que no fue como ellos esperaban porque resultaron un poco huecas, yo me reí de ellos, ‘pobrecitos’, les puse como respuesta, y Drake me respondió: ‘estoy esperando a que tú tengas una cita, para burlarme del tipo con quien salgas —tragué grueso de solo recordar a Malfoy, prácticamente estoy saliendo con él—. Menos mal Ben cambio la conversación, y me preguntó si había salida en la mañana porque él y Drake habían ido a buscarme como me dijeron, pero que tocaron y tocaron y nadie les abrió. Yo les invente que había salido con mi hermana para ayudarle con sus preparativos de boda. Eso pareció convencerlos a ambos y ya no me preguntaron nada más. No me gustaba mentirles, pero no quería decirle todavía nada acerca de Malfoy.
Seguimos conversando de cosas triviales, por un par de horas hasta que sentí que llego mi Hermione y me despedí de mis amigos.
—Hola, Hermione —la saludé.
—Hola —me contestó, se veía cansada.
—¿Qué te pasa? —le pregunté al verla tan decaída.
—Estoy cansada, el trabajo, los preparativos de la boda, eso es agotador, ya quisiera que llegara el día de mi boda y así poder decir misión cumplida —sonrió.
—No te preocupes, Hermione, yo te ayudaré —le dije.
—En verdad, te lo agradecería mucho —me dijo y luego me abrazo.
—Anda ve, sube a tu habitación a descansar —ella me hizo caso y subió a su habitación.
Qué bueno que no me menciono nada de Malfoy, no tenía ganas de discutir con ella, y creo que Hermione tampoco tenía ganas de seguir con lo mismo por eso no me dijo nada.

***

Cuatro días después, como le había dicho a mi hermana, le ayude por estos últimos cuatro días en los preparativos de la boda. Le había dicho a mis amigos que no los iba a poder ver porque me había comprometido con mi hermana a ayudarle en todo lo que podía, y ellos lo entendieron. Hermione me llevaba todas las mañanas a casa de Molly, y después del trabajo las dos nos íbamos a casa. Y ahí entre Molly, Fleur —que venía un rato por las mañanas y luego se iba en las tardes— y yo empezábamos con la lista de lo que debíamos de hacer,  logramos mandar todas las invitaciones a tiempo, contratamos el buffet y le dijimos que tenían que estar a la hora exacta. Buscamos en todas las revistas de “Corazón de Bruja”, las mejores decoraciones para una boda, y cuando por fin entre las tres nos pusimos de acuerdo con la misma decoración, todavía nos faltaba la aprobación de Hermione y Ron, total era su boda y ellos tenían la última palabra.
La pase muy bien esos cuatro días, lo único malo es que no lo vi ni un solo día, de seguro estaba muy ocupado con su trabajo en el Ministerio, como él es tan eficiente con su trabajo, por eso no venía hasta terminarlo. También me enteré que Harry y Ginny se la están de maravilla en su luna de miel, y que aseguraron que estarían puntuales para la boda de Ron y mi hermana.
Yo quería ir al siguiente día para seguir ayudando, pero Molly me dijo que me veía cansada y que por lo menos descansara bien dos días y que luego ya podía regresar a ayudarla. Ni modo no pude contradecirla, porque ella usaba el típico tono de todas las mamás cuando quieren que sus hijos obedezcan. Y ahora estoy aquí acostada en mi cama viendo televisión.
En estos días mi hermana no me ha mencionada nada sobre Malfoy, de seguro piensa que ya me olvide de mi compromiso con él y por eso no me lo menciona, si supiera que por más que quiera yo no me olvido de ese gruñón. Y ahora que me acuerdo él me dijo ‘nos vemos luego’, pero durante todos estos días no aparecido de nuevo, y no es que me importe, si por mí fuera, yo no lo vería hasta el día de la boda. Pero estoy segura que él no me dejara tranquila, le gusta molestarme.
Me aburrí de lo que estaba viendo, así que me levante y puse la película de Bob Esponja en el DVD, esa esponja amarilla siempre me hacía reír tanto, que hasta la pancita me dolía.
—¿Qué estás haciendo? —escuché una voz dentro de mi habitación.
—¡Ah! —grité de susto, giré mi rostro y ahí estaba otra vez él, parado mirándome atentamente—, ¿Qué te pasa, acaso no puedes tocar a la puerta como una persona normal?
—No —contestó.
—Mira, Malfoy, no vuelvas a aparecer así, me asustaste —él me miraba con una expresión en su rostro que decía: no me importa lo que me digas—, que hubiera pasado si yo estoy enferma del corazón —él seguía con su misma expresión— ¡PUES ME MATABAS! —le grité—, hubiera muerto y todo por tu culpa.
—Ya terminaste con tu discursito —lo miré seria—, la respuesta a todo eso que has dicho es: no tengo tanta suerte.
—Idiota —le grite.
Malfoy sonrió.
—¿Qué haces aquí? —le pregunté.
—Cumpliendo con lo que tú misma dijiste la primera vez que vine a tu casa —¿Qué fue lo que le dije?, me pregunte.
—¿Sobre qué?
Resopló.
—Pues dijiste que teníamos que tener citas, para que la gente crea que somos una feliz pareja de enamorados.
Oh, a eso se refería.
—Así, pues cuando quieras que finjamos ser la “feliz pareja de enamorados”, avísame —repetí lo que él dijo.
—Pues justo en este momento es cuando tenemos que empezar el plan.
—¿Qué?, no, tú no me avisaste de que hoy día comenzaríamos con la farsa, así que, para la próxima por lo menos llámame a mi celular —Malfoy me miró raro—cierto, tú ni siquiera sabes lo que es un celular.
—No me interesan los aparatos muggles —siseó—, y además si te avise que vendría.
—No es cierto —le contradije.
—Si es cierto, te dije: nos vemos luego, la última vez que nos vimos.
—Pero no me dijiste que día exactamente.
—¿Ah, no? Pues ya te lo estoy diciendo ahora, y es hoy cuando vamos a tener nuestra primera cita —sonrió con arrogancia.
Pero que se cree, que puede venir así como así y disponer de mi tiempo. Ya le iba a decir que se vaya por donde vino, cuando me acorde de que le tenía que seguir la corriente, así ya no me molestaría.
Sonreí inocentemente.
—Está bien —le contesté—, pero antes voy a poner mis condiciones.
—¿Condiciones? —preguntó.
—Sí. Y primera condición es que tengas más cuidado a la hora de aparecer, porque si sigues dejándome caer, me provocaras un terrible dolor de columna y entonces ya no podré salir a ninguna parte. Segundo, no aparezcas así en mi habitación, porque me puedes matar de un susto. Tercero, debes dejar de ser un tonto, oh, lo siento, no puedes, tú naciste así —reí y él se acercó amenazadoramente a mí.
—Esas son tus condiciones —preguntó y yo asentí—, bien, pues yo también tengo condiciones, primero deja de comportante como una mocosa estúpida —apreté mis puños, como se atrevía a llamarme estúpida— segundo, te vas a comportar como se debe en esta primera cita, nada de tus estúpidos comentarios si se nos acerca algún reportero, porque como vez los reporteros siempre están tras de mí —maldito presumido— y tercero, trata de poner algo presentable, porque ahora pareces una niñita tonta con ese ridículo gato y rata en tu camiseta.
Llamo ridículo gato y rata al dibujo de mi camiseta —Malfoy es un estúpido—, yo no le veo nada de ridículo tener a Tom y Jerry en mi camiseta.
—Eres un imbécil —le dije—. Y ya te había dicho que detesto que me llamen niñita y más con ese tono tan despectivo como lo dices.
—Sí, sí, como sea. Ahora, ¿A qué esperas para cambiarte?
—A que salgas de mi habitación.
—Bien, te esperare abajo. No te demores —me dijo antes de desaparecer.
Abrí mi clóset y saque un vestido corto de color blanco con detalles de letras de color rojo y negro, con unos zapatos de tacón color rojo con un pequeño listón dorado en la parte superior y lo combine con un collar de oro, luego de cambiarme con mucha paciencia, me cepille el cabello y lo deje suelto, para que cayeran mis ondas por mi espalda, y por último me puse un poco de perfume.
Baje a la sala y lo vi parado viendo muy concentrado la fotografía donde yo salí con Percy.
—Ya estoy lista —dije llamando su atención.
—Ya era hora —dijo, pero cuando volteó a verme se quedó callado, ya no me dijo nada más, yo pensaba que iba a seguir hablando.
—¿Adónde vamos? —le pregunté al ver que seguía callado.
Él frunció el ceño.
—Vamos al Callejón Diagon donde hay mucha gente que nos pueda ver y luego vamos a ir a la Heladería de Florean Fortescue.
—¿Por qué vamos a ir a la Heladería de Florean Fortescue? —pregunté—. Yo prefiero ir solo al Callejón Diagon.
—Pues no se va a poder, porque para terminar nuestra fabulosa cita tenemos que ir a Florean Fortescue. Ah, se me olvidaba, me tienes que llamar por mi nombre, no por mi apellido.
—Bien, entonces tú también me tienes que llamar por mi nombre —lo miré—, si recuerdas mi nombre ¿verdad?, pero por si no lo recuerdas me llamo Alexandra, pero puedes llamarme Alex, es mucho más corto.
Malfoy no me contestó, solo se acercó a mí y me tomó del brazo. Cerré los ojos inconscientemente y luego sentí una sensación de vértigo esos milésimos segundos que duro la aparición, lo bueno fue que Malfoy cumplió la segunda condición que le dije, y está vez no me dejo caer sentada.
—Vaya, gracias por no dejarme caer —le susurré cuando abrí los ojos, vi que el Callejón Diagon no había cambiado mucho desde la última vez que vine.
Estaba tan concentrada viendo todo, que me sorprendió mucho sentir que Malfoy entrelazaba su mano con la mía, yo pegue un pequeño saltito de sorpresa.
—Solo lo hago para que todos crean que estamos saliendo —susurró, antes de que yo le preguntara porque me cogía la mano.
Yo solo asentí.
Empezamos a hacer un recorrido por el Callejón Diagon, entramos a la papelería donde pude ver muchos libros que me llamaron mucho la tensión, y como era de esperarse también entramos donde venden artículos de calidad para quidditch, los deportes siempre le llamaban la atención a los hombres —igual que los autos—, sean del mundo mágico o del mundo muggle esto nunca iba a cambiar.
Seguimos caminando, y en ningún momento Malfoy me soltó de la mano, hasta había ocasiones que nuestras miradas se encontraban y él me sonreía como si yo le gustara —definitivamente que Malfoy era un buen actor—, pero las miradas de los demás magos me ponían nerviosa, por donde pasábamos nos quedaban mirando, a mí eso no me agradaba, pero parecía que Malfoy estaba muy bien acostumbrado a eso.
—Oye, ya podemos ir a la Heladería de Florean Fortescue, me pone nerviosa que nos estén mirando tanto —le dije entre dientes, mientras formulaba una sonrisa en mi rostro.
—Bien —contestó.
Caminamos hasta llegar a la heladería. Respiré tranquila al ya no sentir tantas miradas sobre mí, pero luego de un rato las personas que estaban dentro del local nos quedaron mirando —ya me di cuenta que es imposible pasar de desapercibida aquí.
Un joven mago, vino directo a nosotros después de que tomamos asiento.
—Señor Malfoy, es un gusto tenerlo aquí —dijo el chico.
Malfoy sonrió arrogante.
—¿Qué desea que le sirvamos a usted y a su hermosa acompañante? —le preguntó.
—Quieres que ordene por ti, cariño —me dijo Malfoy, yo lo miré confusa, pero luego asentí.
Escucha la voz de Malfoy haciéndole el pedido al mago, pero yo no le prestaba atención por estar mirando a todas las personas que no nos quitaban la vista de encima.
—Quieres dejar de mirar a todos como si fueras una paranoica —me susurró, yo volteé a mirarlo y el mago ya se había ido a traer lo que le pidió el gruñón.
De pronto la campanilla del local sonó, eso significaba que alguien más había entrado.
—Vaya, a quién tenemos aquí, si  es Draco Malfoy y su… acompañante —dijo una voz chillona.
Si mal no recuerdo esta periodista es Rita Skeeter.
Se nos acercó.
—Draco, nos podrías decir quién es tu hermosa acompañante, el reportaje va a salir el fin de semana a “Corazón de Bruja” —dijo la mujer.
—Sí, claro, mi hermosa acompañante es Alex, mi prometida —casi me atoro con mi propia saliva al escuchar eso.
—¿Tú prometida? —preguntó—, estás grabando eso, ¿no? —le dijo a su especie de camarógrafo y esté asintió—. Es cierto lo que Draco dice —ahora se dirigió a mí.
Ahora que contestó.
—Sí, es cierto —respondí al sentir la mirada de Malfoy sobre mí, y no sé de donde me salió valor.
—Esto sí que es una maravillosa sorpresa. Pero no nos has dicho cuál es el apellido de tu prometida, Draco.
—Granger —soltó sorprendiendo a todos.
—¿Granger? ¿Acaso eres familiar de Hermione Granger, de la heroína de guerra? —me preguntó.
—Es mi hermana —contesté.
—Nunca supe que Hermione tuviera una hermana, pero lo más sorprendente es que un Malfoy esté saliendo con una Granger, ahora vuelvo a preguntar, ¿su compromiso es cierto?
—Por supuesto —contestó Malfoy, y lo más extraño es que sonrió, en vez de estar enojado porque dudaran de lo que dijo—, y puedo comprobarlo.
¿Cómo lo piensa comprobar?, me preguntaba.
Cuando de pronto sentí la mano de Malfoy tomar mi cintura y acercarme a él —Oh, no, no va hacerlo—, demasiado tarde, cuando reaccione tenía los labios de Malfoy sobre los míos y me besaba con pasión, una pasión fingida, claro.


martes, 27 de septiembre de 2016

Serpientes


POV Alex
—Porque me gusta, me gusto desde que lo vi —contesté.
Eso fue lo primero que salió de mis labios, pero no es verdad, bueno sí, pero cuando lo dije no pensaba en el arrogante rubio platinado de ojos grises, sino en el amable y responsable pelirrojo de ojos azules.
—No es verdad lo que dices, estás mintiendo, Alexandra —dijo Hermione, alarmada poniéndome ambas manos sobre mis hombros.
—¿Y por qué no? —susurré. Aún tenía en la mente a mi pelirrojo.
Pero sabía muy en el fondo de mis sentimientos que lo nuestro no podría ser, él nunca se fijaría en mí.
—¿Quieres que te diga el por qué? —quitó sus manos de mis hombros y empezó a caminar por mi habitación—. Porque es no es una buena persona y…
—¿Y si no es una buena persona, entonces porque lo defendiste a él y a sus padres en el juicio? —le pregunté con reproche.
—Fue idea de Harry —se defendió—, porque Narcissa Malfoy no le dijo a Voldemort que él todavía estaba vivo, y luego de un momento a otro todos los Malfoy al igual que Zabini, Nott y Parkinson cambiaron de bando y lucharon a lado de Harry. Y solo por eso Ron, Harry y yo declaramos a favor de ellos.
No le contesté, para que, Hermione era muy terca.
—Pero que tiene que ver con que Harry, Ron y yo hayamos declarado a favor de los Malfoy, a que a ti te guste el heredero de los Malfoy —me gritó.
—¿Qué acaso no lo puedes comprender lo que acabo de decirte? —le pregunté—, te dije que me gusto desde la primera vez que lo vi. ¿Por qué no me entiendes?
Obviamente no hablaba de Malfoy, pero Hermione pensó que era de él de quien hablaba con tanto interés.
Sonrió incrédula.
—Así, no me digas que te gusto desde el primer día que lo viste, acaso perdiste la memoria y si es así, te recuerdo que tú lo conociste cuando los carroñeros nos llevaron a la mansión de los Malfoy. Y que tú, Alex, bajo la capa de invisibilidad, de pronto lo viste y ‘zas’ —hizo un sonido con sus manos—, todo cambio, fue amor a primera vista —dijo de forma sarcástica, ella nunca me hablaba de esa manera.
—Pues sí, aunque no lo puedas creer, eso fue lo que paso, me apenas lo vi empecé a sentir mariposas en mi estómago, sus ojos brillaban como dos estrellas fugaces y entonces comprendí que no podría vivir sin él, sin ver sus hermosos ojos.
Tan solo pensar en él, mi corazón latía mucho más rápido y mis manos sudaban.
Una risa me distrajo de mis pensamientos.
—¿Qué sus ojos brillan como dos estrellas fugaces? ¿En serio me hablas de Malfoy? —por supuesto que no habló de Malfoy—. Estás desvariando, hermanita, pero si Malfoy tiene los ojos más fríos que haya visto nunca, y hasta en algunas ocasiones cuando me lo encontraba por los pasillos de Hogwarts su mirada me producía escalofríos.
En eso estamos de acuerdo, me dije en mi fuero interno.
—No es cierto —le dije.
Me miró de una manera extraña, como con protección, tristeza y hasta podría decir que un poco de ¿miedo?
—Solo quiero que tengas algo claro —dijo con el dedo índice levantado—, tú no te casas con Malfoy, ¿me escuchaste, Alexandra?
Y sin darme tiempo a contestarle salió de mi habitación.
No Hermione, yo sí me voy a casar con Malfoy, ya lo decidí, y nadie me hará cambiar de opinión.
Aunque el único que sí me haría cambiar de opinión seria que mi pelirrojo me diga que no me case con Malfoy porque está enamorado de mí, que es con él con quien me casara. Pero como eso nunca pasará, ni en mis sueños más locos.

POV Draco
Pase una noche pésima, no pude dormir en casi toda la noche, es que no me pude sacar de la cabeza a la mini Granger, y no es porque me haya sentido atraído por esa mocosa tonta, no, no es por eso. Pero entonces porque no me la pude sacar de la cabeza, cada vez que cerraba los ojos aparecía su rostro, será porque nunca pensé unir mi vida con una muggle y sobre todo que sea hermana de Granger, sí, seguro debe ser por eso. Lo bueno es que solo será un año.
Como hoy era sábado decidí ir a casa de Blaise, desde que llegue a Londres no lo había visto, ni a él, ni a Theo y mucho menos a Pansy, pero a ellos ya los iría a ver otro día.
Me tome mi tiempo para bañarme, al salir me puse un traje negro, con una camisa azul marino, y los zapatos negros perfectamente lustrados. Al bajar a desayunar no había nadie en el comedor.
—Buenos días, amo —dijo el elfo haciendo una reverencia.
—¿Y mis padres? —le pregunté.
—Los amos salieron, pero no le dijeron a Leny a donde iban —contestó.
Me preguntó dónde pueden haber ido.
—El amo quiere desayunar —escuche la voz del elfo, sacándome de mis pensamientos.
—Ni modo que haya venido al comedor a jugar Quidditch.
El elfo apareció mi desayuno y se desapareció haciendo una reverencia.
Luego de desayunar, invoque mi túnica y aparecí en la mansión de los Zabini.
Apenas aparecí en la sala de los Zabini, una elfina vino hacia a mí.
—Buenos días, señor Malfoy —dijo haciendo una reverencia.
—Avísale a Blaise que estoy aquí —le dije.
—Oh, el amo, está en el jardín con unos amigos. El señor Malfoy desea que llame a mi amo para que puedan hablar a solas —dijo la elfina.
—No. Yo voy al jardín.
Empecé a caminar hacia el jardín, la mansión había cambiado desde la última vez que estuve aquí, antes las paredes eran de un color gris, y ahora era de un crema, lo hacía ver con más luz.
Con quienes estará Blaise, será Nott o ya se habrá hecho de otros amigos.
Escuche unas risas que se me hacían conocidas, así que me dirigí hacia ellas. Cuando ya estuve a un unos pasos de ellos pude distinguir a Pansy que estaba abrazada con Blaise y al costado de ellos estaba Theo. Pansy al verme se separó de Blaise y corrió hacia a mí.
—¡Draco! —dijo dándome besos en la mejilla—, te llame con el pensamientos justo los muchachos iban a enviar una lechuza diciéndote que vengas.
—Hola, Draco —dijo Blaise dándome un abrazo—. Cuanto tiempo sin vernos.
—Sí, casi dos años, ¿qué tal España? —dijo Theo—. Oh, los siento, ¿qué tal, Draco?
—Se podría decir que bien —contesté—. ¿Y ustedes como han estado? Sobre todo tú, Pansy, me entere de que los atacaron.
—Sí, pero no te preocupes por eso, por lo menos los aurores vinieron rápido y no hubo nada que lamentar —sonrió ligeramente.
—Oye, Draco, hace días que llegaste y recién hasta ahora te dignas a visitarme —dijo Blaise fingiendo molestia.
—Eh estado muy ocupado.
—¿En que si se puede saber? —me preguntó Pansy, con mirada acusatoria.
—Con mi futura esposa —todos me miraron sorprendidos-, así es me voy casar, dentro de un mes les llegaran las invitaciones.
—¿Te vas a casar? ¿Con quién? —preguntó Blaise.
—¿Viniste comprometido de España? —preguntó Theo.
—No —contesté.
—¿Entonces con quien te vas a casar? ¿Acaso con Astoria Greengrass? —dijo Pansy sorprendida.
—No me voy a casar con Astoria…
—¿Entonces con quién? —me interrumpió Pansy.
—Con Granger —dije como si nada.
—¡¿Qué?! —gritaron Pansy y Blaise a la vez—. Es una broma —susurró Pansy.
—No es una broma —afirmé.
—Draco, te dije que Granger y Weasley se van a casar —asentí—, entonces no comprendo cómo es que tú aseguras que Granger se va a casar contigo —dijo Nott.
—Es que no me pienso casar con esa Granger, sino con la otra Granger —le dije.
—¿Te sientes mal, Dragón? —preguntó Blaise, mirándome preocupado.
—Me siento perfectamente bien —le dije.
—Pues no lo parece. Draco, no existe otra Granger —aseguró.
—Sí existe otra Granger, la sabelotodo tiene una hermana.
—¿Granger tiene una hermana? —preguntó Pansy y yo asentí—. Theo dile algo, creo que está desvariando.
—Eso es cierto, Pansy. Granger tiene una hermana, es menor que ella. Luna me la presento hace un año, cuando las encontré a las dos en la Heladería de Florean Fortescue. Es una buena chica, se llama Alexandra, pero le gusta que le digan Alex —nos contó Theo.
Así que Theo ya conocía a la mini Granger. Me pregunto porque nunca nos dijo nada de ella.
—¿Y por qué nunca nos dijiste nada de ella? —preguntó Blaise un poco enojado, por la falta de confianza.
—Porque le prometí a Luna y a Alex también que no diría nada —se defendió Theo.
—O sea que prefieres guardarle el secreto a una desconocida y a nosotros que somos tus amigos desde los 11 años no nos dices nada. Que mal, Theo —dijo Pansy visiblemente ofendida.
—Pero Pansy…
—No me digas nada, Theodore —dijo Pansy.
Todos nos quedamos unos minutos en silencio metidos en nuestros pensamientos.
—Y así que te enamoraste de la hermana de Granger —comentó Blaise rompiendo ya el incómodo silencio.
—Yo no estoy enamorado de esa mocosa —grité exasperado.
Blaise, como podía creer que yo me enamoraría de esa Granger.
—¿Entonces porque te casas con ella? —preguntó Pansy.
—Porque casándome con ella, entonces el ministerio nos dará la protección que necesitamos. Los mortífagos que lograron escapar también nos están amenazando a mi familia.
—Piensas usar a Alex —dijo Theo.
—No la pienso usar, ella acepto ayudarnos a conseguir protección. Será solo un matrimonio de nombre ante el mundo seremos el matrimonio feliz, pero dentro de Malfoy Manor seremos como dos extraños. Solo fingiremos ser la pareja perfecta un año —concluí.
—¿Y Granger acepto que te cases con su hermana? —preguntó Blaise.
—No. Pero no me importa lo que diga, me voy a casar con su hermana con ella.
—Ten mucho cuidado, Draco, no la vayas a lastimar, Alex podría enamorarse de ti, ¿qué harías si se enamora de ti? —preguntó Theo.
—Nada. Ese no sería mi problema, porque el enamoramiento no es parte del trato.
—¿Y si tú te enamoras de ella? ¿Qué harías? —volvió a preguntar.
Me quede en silencio unos segundos, ¿acaso yo me podría enamorar de la hermana de Granger? Ella no está mal, pero no, la respuesta llego de inmediato, yo nunca me enamoraría de una muggle.
—Yo nunca me enamoraría de ella, aparte porque es una…
—… muggle —Theo completo mi frase.
—¿Te vas a casar con una muggle, Draco? —preguntó Pansy muy sorprendida.
—Sí. Pero solo lo hago por la protección que mi familia y yo vamos a recibir.
—Si es de casarte por protección, entonces porque no le pediste el favor a Lovegood —la miré serio—, digo ella es una de las integrantes de esa Orden del Fénix, ¿no? —dijo Pansy.
Theo giró para mirarla serio.
—¿Cómo puedes estar tan seguro de que si te casas con ella, recibirás protección? Que sea la hermana de Granger, no garantiza que vayas a recibir tal protección —dijo Blaise.
—Sí, recibirá protección, porque Alex fue una de las que fue a buscar los Horrocruxes, y eso garantiza la protección para los Malfoy —dijo Theo.
—Estás muy informado, Theo —comenté—, Lovegood, te cuenta todo eso —le pregunté.
—No me lo dijo Luna, fue Alex. Cuando la conozcas bien te darás cuenta que puedes mantener una conversación muy amena con ella —dijo.
—Vaya, así que se han visto muchas veces —le insinué.
—No muchas, solo un par de veces —contestó.
¿Qué me pasa? ¿Qué es esto que siento? ¿Por qué siento tanta rabia? ¿Por qué me molesta que Theo hable con tanta familiaridad de esa mocosa? Será que me está dejando en ridículo al saber él más cosas de ella que yo. Sí de seguro es eso.
—Bueno, ya que estamos reunidos, creo que es buen momento para que la conozcan, en realidad solo Pansy y Blaise, porque Theo ya la conoce muy bien, ¿no?
Theo no contesto nada, solo se dedicó a lanzarme una mirada fría.
—¿Acaso ella está aquí? –preguntó Blaise—. Esta dentro de la mansión.
—No, Blaise. Lo que quiero decir es que la traeré aquí, ahora.
—¿Por qué tanto interés por que la conozcamos? —preguntó Pansy.
—No es interés, es que para que el Ministerio crea que esta será una boda por amor y no por un trato, entonces ella tiene que conocer a mis amigos, y tener citas como cualquier tonta pareja de enamorados, aunque no me guste, tengo que hacerlo.
—Bien, entonces esperaremos a que la traigas para conocerla, escuchar hablar a Theo de ella me ha dado ganas de conocerla —dijo Blaise.
—De acuerdo en unos minutos regreso —dije y al instante desaparecí.
Aparecí nuevamente en la casa de las Granger.
—Granger —la llame, pero nadie contestó.
Esperé unos minutos a ver si la tonta mocosa venía, pero no aparecía, acaso no habría nadie como la otra vez.
—Granger —volví a llamarla.
Al no recibir respuesta, decidí ir a buscarla. Tal vez estuviera en la segunda planta y por eso no me escuchaba. Empecé a subir las escaleras hasta llegar a un pasillo, había varias puertas, abrí la primera puerta de la derecha, era una habitación pintada de color amarillo muy claro, la cama tenía una cubrecama color lila, un tocador y un escritorio a la derecha.
—¿Granger? —pregunté, pero otra vez nadie contestó.
Así fui entando a todas las habitaciones, en la penúltima habitación que entre, también estaba vacía, pero está habitación era diferente de las otras, la cama tenía una cubrecama color rojo y las almohadas doradas, un baúl, había un pequeño armario lleno de libros, un tocador, un escritorio con un artefacto muggle muy raro, también había muchas fotos de ella con Potter y Weasley, di la última mirada y vi más artefactos muggles, de seguro esta era la habitación de la sabelotodo.
Entonces entre a la última habitación, una cubrecama color rosa cubría la cama –esta era la habitación de la mini Granger– con las almohadas de un rosa más claro, y tenía extraños muñecos sobre ella, a los costados de la cama había dos veladores con una lámpara en cada una de ellas, un baúl a los pies de la cama, al frente de la cama había un tocador, a la izquierda había un escritorio con un objeto extraño como había en la habitación de Granger, segui mirando todo. Al parecer no había nadie. Iba a salir, pero decidí llamarla una vez más.
—Granger —grité.
Una puerta de la derecha se abrió y ella apareció con una toalla alrededor de su cuerpo y una en su cabeza, me miró, como si no creyere que estaba allí, y luego se sonrojo.
—¿Tú? —susurró—. ¿Qué haces en mi habitación? —gritó.

POV Alex
Me desperté con la luz que se filtraba por la ventana, me estiré con pereza, ya era hora de levantarme, aunque no quería, es que pase una mala noche, no pude dormir, y cuando por fin logre hacerlo, la luz del nuevo día me despierta.
Mire la hora de mi reloj, las 9 de la mañana. A estas horas de seguro que Hermione ya se ha ido a trabajar. Entonces decidí que primero bajaría a desayunar algo, aunque no tenía casi nada de hambre, tenía que tener algo en el estómago. Me serví cereal con leche, mastique lentamente cada bocado, en fin no tenía nada que hacer.
¿Cómo le habrá ido a los chicos con sus citas con las gemelas? –sonreí cuando imagine a los chicos con las gemelas, espero que les haya ido bien. Ellos que pueden tener una vida normal, donde la magia no existe en su vida, no es que me moleste, pero… es raro. Lo más importante que ellos tienen es: a sus padres vivos, unos padres a quienes les puedes dar los buenos días, les puedes sonreír, bromear, pasar un fin de semana en un día de campo, y también los que te pueden regañar cuando te comportas mal. Cuanto extraño todo eso. Hasta extraño los celos de papá cuando me veía con algún compañero de escuela que no eran ni Ben ni Drake, en esos tiempos me molestaba sus celos, creía que exageraba, y ahora cuanto daría por que papá me hiciera pasar vergüenza como solía hacerlo cuando me veía platicar con un chico.
Suspiré con tristeza.
Terminé de desayunar y subí a mi habitación para tomar un baño. Ya en mi habitación, entre al cuarto de baño, y llené agua caliente en la tina, luego le eché jabón líquido con olor a vainilla, poco a poco se volvió espuma en la parte superior. Me quite el pijama y me hundí en la tina, cerré los ojos, y puse mi mente en blanco, quería relajarme un poco, me hacía mucha falta, permanecí así mucho tiempo, hasta que de pronto se me vino a la mente la imagen del gruñón rubio, Draco Malfoy, quien sonreía con arrogancia, abrí los ojos de golpe, luego los volví a cerrar y hundí mi cabeza en el agua tratando de que su imagen se fuera de mi cabeza, solo soporte estar bajo el agua unos segundos, me costa respirar, volví a sacar me cabeza del agua.
De pronto escuche como si abrieran puertas y luego las cerraran, de seguro es mi imaginación —me dije— o tal vez sea Hermione que ha venido porque se le ha olvidado algo.
Me encogí de hombros, si es Hermione ya vendrá a buscarme, luego sentí que alguien entraba a mi habitación —seguro es Hermy— de seguro si se le olvido algo, pero antes seguro quiere ver si aún sigo dormida —sonreí, en verdad soy muy dormilona.
—Granger —escuché que alguien gritaba. Pero esa voz se me hacía familiar.
¿Quién será?, me pregunté. La curiosidad me mataba, así que salí de la tina, me puse una toalla alrededor de mi cuerpo y otra en la cabeza porque tenía el cabello completamente mojado. Ya con las toallas puestas salí del baño.
Y ahí estaba él, mirando todo mi cuarto con curiosidad, que imaginación más loca —me dije— ya hasta lo estoy imaginado en mi habitación y puedo ver perfectamente cada uno de sus rasgos.
Un momento… ahora estoy con los ojos abiertos... no con los ojos cerrados… eso quiere decir que no es mi… imaginación. Y yo solo en toalla, como pude ser tan tonta de salir así, que error más grande he cometido, rayos, ahora siento como mi cara empieza arder, debo de estar muy sonrojada.
Malfoy no me quitaba la vista de encima.
—¿Tú? —susurré, rogando porque si fuera mi imaginación, lamentablemente no fue así porque lo vi parpadear—. ¿Qué haces en mi habitación? —le grité con indignación, vergüenza y coraje.
¿Qué acaso nadie le enseño a tocar una puerta? Y más cuando está en una casa ajena. Me sonrió. ¡Aahhh! —grité en mi fuero interno—, es un maldito malcriado.
—Vine por ti —fue su grandiosa explicación.
Acaso lo escuche bien, y dijo: ‘vine por ti’. Pero para qué.
—¿Por qué? —pregunté confusa.
—¿Quieres que te conteste o prefieres cambiarte? —preguntó muy sonriente—, oh, ya sé, tal vez quieres que te responda mientras te vas cambiando en frente de mí, porque quieres ir practicando ya tu vida de casada y tus responsabilidades —rió.
—¡FUERA DE MI HABITACIÓN! —grité, pero él ni se inmuto. Camine hacia mi velador y cogí el despertado dispuesta a tirárselo por la cabeza. Y así lo hice al ver que no daba ni un paso hacia la salida, pero no le cayó por que saco su varita y lo hizo flotar.
—Nunca podrás contra mí —me dijo con arrogancia.
Suspiré.
—Largo —le dije de la forma más calmada que pude.
—Bien, te esperare en tu sala —pero antes de salir con un movimiento de varita coloco mi despertador en su lugar y se fue caminando elegantemente.
Cuando cerró la puerta, inhalé y exhalé muchas veces, para serenarme.
Pero como no confiaba en él le puse el seguro a la puerta. Pero que tonta soy, Malfoy tranquilamente podría abrir la puerta sin utilizar la fuerza, solo le bastaría un hechizo.
Lentamente fui a mi closet y saque unos jean pitillos, un top suelto color azul cielo, una casaca negra de cuero y lo complemente con unas botas negras sin taco.
Me tome mi tiempo cambiándome, luego tome la secadora y empecé a secar mi cabello, ahí me demore más, me cepille el cabello lentamente, dejando mis ondas sueltas. Espero haberme demorado mucho, quería hacerlo enojar.
Baje las escaleras con paciencia, luego camine hacia la sala, y ahí lo vi, parado mirando algunas fotos, pero parecía serio —sonreí porque cumplí mi cometido—, me senté en el sofá y tome el control remoto e iba a prender la televisión cuando él se giró, me miró fijamente y camino hacia a mí.
—¿Qué haces? —preguntó, y sí, estaba muy serio.
—Voy a ver la televisión, a esta hora dan unas caricaturas muy buenas —le contesté y le sonreí con burla.
—Te dije que venía por ti, para…
—Sí ya lo habías dicho —lo interrumpí—. ¿Y?
—Mira mocosa estúpida —eso me molesto, ¿qué se cree?—, vas a venir conmigo, para que conozcas a mis amigos —siseó.
¿Dijo para que conozca a sus amigos?, ¿Qué le pasa? Acaso está loco, a mí que mi importa sus amigos.
—No. No pienso ir contigo a ninguna parte. Prefiero ver las caricaturas —intenté otra vez prender la televisión.
Pero no pude porque Malfoy, me quito el control remoto y lo tiro muy lejos, me tomo de la muñeca y de pronto sentí mareos y todo me daba vueltas, cerré mis ojos tratando de que esa sensación se vaya. Hasta que por fin esa sensación se acabó, y sentí que caía sentada.
Me dolía el trasero, y todo por culpa de Malfoy.
—¡Ay! —me quejé, no pude evitarlo.
Cuando abrí los ojos, estaba confundida, esta no era la sala de mi casa, era un jardín muy amplio, pero que lugar era este. Vi que alguien me daba la mano, para ayudarme a levantarme, la tome, y me incorporé, cuando levante la mirada, vi quien era, me sorprendió, hace mucho que no lo veía, era Theo.
—Alex, ¿estás bien? —preguntó amablemente.
—Sí —susurré—, ¿dónde estoy? —le pregunté.
Un momento, cuando el idiota de Malfoy me tomo de la muñeca, hizo que aparezcamos aquí, claro, ya había olvidado la sensación de aparecer, y también recuerdo que nunca me gusto.
—En la mansión Zabini. Draco no tuvo cuidado al momento de aparecerse —trato de justificarlo, o me pareció.
Miré a mí alrededor, a unos pasos estaba el idiota oxigenado, y al costado de él estaba una chica de cabellos negros lacios, ojos verdes, y una bonita figura, también estaba un chico moreno, cabello corto y negro, con ojos castaños, con un buen físico. Creo que eran Parkinson y Zabini, sí, eran ellos, los reconozco del juicio.
—¿Eres amigo de Malfoy? —le pregunté.
—Sí —contestó.
—Oh, que lastima, en verdad lo lamento tanto —le puse una mano en el hombro fingiendo reconfortarlo por tan mala elección.
Theo sonrió.
Escuche una risa, era Zabini quien se reía, Parkinson tenía una ligera sonrisa y Malfoy, parecía botar fuego por su mirada.
—Déjate de tonterías, Granger —siseó Malfoy.
—No son tonterías, solo dije la verdad —contesté y Zabini volvió a reír.
—Basta, Blaise, deja de reírte de las bobadas de una mocosa tonta.
—Pues si yo soy una mocosa tonta, entonces tú eres un gruñón. Ya te dije que dejaras de gruñir y renegar, te vas hacer viejo y te van empezar a salir patas de gallo por los ojos —le dije con una sonrisa.
Malfoy hizo puños sus manos y al parecer cada vez lo apretaba más, porque ya tenía los nudillos blancos.
Zabini volvió a reír y contagio a Theo, que también empezó a reír.
—No te pareces en nada a tu hermana, ella siempre paraba seria y con libros entre sus brazos, pero tú, eres más alegre. Soy Blaise Zabini —estiró su mano y yo también para estrecharla, pero en vez de eso se inclinó y me dio un beso en el torso de mi mano. Como todo un caballero, tal vez Zabini sea amable como Theo—. Ella es Pansy Parkinson —señaló a pelinegra.
—Hola —la saludé.
—Granger —dijo a forma de saludo. Parecía que era muy seria.
—Ya sabían quiénes eran, los vi en el juicio —comenté.
—Vaya, nunca me percate de tu presencia —dijo Zabini.
—Ahora que te veo bien, creo que yo una vez te vi con Granger —dijo Parkinson—. ¿Y cuánto te está pagando Draco, para que hayas aceptado ayudarlo, o es que acaso te piensa pagar de otra manera? —preguntó de repente. Pero en su voz dejaba notar toda la malicia que tenía.
Se me había olvidado que fue una serpiente.
Pero, ¿qué está insinuando? Que Malfoy me pagará el favor teniendo una vida marital conmigo.
Tenía muchas ganas de golpearla, pero no, yo podría salir perdiendo, ella es una bruja, y yo una muggle. Detesto a Parkinson.
—Pansy —gritó Malfoy enojado.
—¿Qué estás insinuando? —pregunté enojada.
—Yo no insinuó nada, yo afirmo —contestó.
—¿Qué les has dicho a tus amigos, Malfoy? —lo encaré.
—NADA —gritó.
—NO TE CREO —yo también grité.
—NO ME IMPORTA, SI ME CREES O NO, YO TENGO QUE DARTE EXPLICACIONES DE NADA —volvió a gritar.
—SI ME DEBES UNA EXPLICACIÓN, PORQUE TU AMIGUITA ME ESTA METIENDO A MÍ —yo también seguí gritando.
—Draco dice la verdad, Alex. Él no dijo nada malo de ti —vi los ojos azul oscuro de Theo y pude comprobar que no me mentía.
—A ti si te creo, Theo —le contesté y le sonreí.
—Bien, creo que te llevaré a tu casa —dijo Theo.
—Está bien, será lo mejor.
—No la llevarás a ninguna parte, Theodore. Yo la traje y yo la llevo a su casa —vaya que le pasa Malfoy, parece comportarse adecuadamente—. Pero eso será cuando a mí se me dé la gana —concluyó.
Demasiado bonito para que sea verdad.
—¡¿Qué?! —exclamé. Vamos, contrólate Alex, no caigas en su juego. Contrólate, contrólate, contrólate, me repetía muchas veces para evitar volver a gritarle. Estoy en una casa ajena y tengo que comportarme.
—Bien —le dije lo más serena que pude—. Esperare hasta que tengas ganas de irte, y ojala sea rápido —agregué.
Iba a responderme, pero yo hable primero.
—Estaré lo más lejos posible de ustedes dos —señalé a Malfoy y Parkinson—, siento mi comportamiento, Zabini —me disculpé con él, porque él fue el único de los tres que me trato bien—. Vamos a caminar un poco, Theo —lo tome de la mano y lo jale sin darle oportunidad de responderme.