domingo, 24 de abril de 2016

La Indicada (Parte 2)

POV Alex
—¿Qué? —grité—. No me casare ni con su hijo ni con nadie, apenas tengo 16 años —seguí gritando.
—Hermione —dije, pero ella solo me miraba, no me daba ni una explicación sobre todo esta rara… situación.
Mi hermana no me respondía, estaba callada y Ron también estaba callado, pero que clase de broma de muy mal gusto era esta, acaso Hermione se estaba queriendo vengar por casi ignorarla estos dos días.
—Hermione —le volví a hablar—, Ron —dije al ver que mi hermana seguía sin contestarme—. ¿Qué estás pasando? —medio grité.
Los dos rubios me miraban de pies a cabeza con actitud de grandeza y superioridad.
—¿Acaso no le has dicho nada a tu hermana sobre el motivo de nuestra visita, Granger? —el rubio se dirigió a mi hermana.
Hermione solo lo fulminó con la mirada.
—Alex —gracias al cielo, si habla, creí que se había quedado muda—, no leíste la nota que deje sobre tu cama.
—¿Qué nota? —pregunté confundida.
—La nota que te deje sobre tu cama, diciéndote que vendría con los Malfoy —me dijo.
—No había nada sobre mi cama —contesté.
—Bueno, después hablan sobre las notitas que se dejan o no —dijo la rubia—. Lo importante ahora es hablar sobre tu boda con mi hijo.
Siguen con eso. ¿Qué acaso no entendieron cuando les dije que no me casaría con su hijo?
—¿Qué boda? Ya les dije que no pienso casarme con nadie —grité.
—Ya que tu hermana no te dijo nada, tendré que empezar desde el principio, soy Lucius Malfoy y ella es mi esposa Narcissa —señaló a la rubia junto a él.
—Ya lo sé —dije de forma aburrida.
La primera vez que los vi a ellos y a su hijo fue cuando los carroñeros de Fenrir Greyback y Scabior atraparon a Harry, Ron y a mi hermana y se los llevaron a la mansión Malfoy, yo estaba bajo la capa de invisibilidad de Harry, y estaba tan asustada que lo único que se me ocurrió fue tomar la mano de Hermione, sin rozar a Greyback que la tenía apresada, luego de eso nos aparecimos en esa oscura mansión. Y la segunda vez que los vi fue en el juicio, yo siempre acompañaba a mi hermana.
—Bien, entonces sabrás lo que fuimos —asentí—, hace unos meses las familias que abandonaron a Voldemort empezamos a ser amenazados de muerte, nosotros hemos pedido al Ministerio protección, pero se niegan a darnos tal protección porque todavía no confían en nosotros…
Lo interrumpí.
—¿Y yo que tengo que ver en todos eso? —pregunté desesperada.
El rubio me miró serio por la interrupción.
—Tienes mucho que ver, porque la única solución que le encontré a este problema era que Draco se casara con Granger, una heroína de guerra, pero tu hermana se negó alegando que se va a casar con Weasley y…
—Hermione —le grité—, tú al negarte al casarte con su hijo —los señalé— me propusiste a mí como tu reemplazo.
Los Malfoy se miraban evidentemente enojados por volver a interrumpir, pero eso no me importo.
Yo no podía creer que Hermione hubiera hecho tal cosa.
—Eso no es cierto —contestó.
—Entonces como supieron de mí —volví a gritarle.
—Tu hermana dice la verdad, el que te menciono sin querer fue Weasley —dijo la rubia, con una sonrisa burlona.
Giré para mirar al pelirrojo prometido de mi hermana.
—Ronald Weasley, fuiste tú quien me propusiste como reemplazo de mi hermana —el pelirrojo tenía la cara del mismo color de su cabello—, yo te mato —le grité.
—No lo hice apropósito, solo se me salió sin querer —trató de defenderse.
Ron retrocedió dos pasos, al ver mi cara de enojo, pero yo trate de abalanzarme sobre él para golpearlo, si, quería golpearlo, quería desquitar mi rabia con él, con el único culpable, pero no pude ni siquiera tocarle un cabello porque mi hermana me cogió de la cintura e impidió que me acercara a su prometido.
—Alexandra, cálmate —me gritó—, queriendo golpearlo no solucionaras nada.
¡Ay! Maldición, ni siquiera me dejaba darle una bofetada, si se lo merecía.
—Ya, suéltame —le dije—, no le haré nada a tu prometido —hablé con burla.
Luego de unos segundos ella me soltó.
—Puedo continuar o van a seguir comportándose de manera infantil —dijo el rubio, y como nos quedamos en silencio, él prosiguió—, luego de que Weasley revelara tu existencia, nosotros decidimos que dejaríamos a Granger tranquila y que mi hijo mejor se casara con la otra chica que acompaño al trío de oro en la búsqueda de los Horrocruxes —sonrió con malicia, luego de mirarme nuevamente de pies a cabeza—, y como dijo mi esposa, tú eres la indicada para ser la esposa de mi hijo, aunque eres joven sé que te sabrás comportar como la esposa de un Malfoy.
—Un momento, señor, ¿acaso no escucho cuando dije que no me casaría con su hijo? —la terquedad de ese hombre me estaba desesperando.
—Aunque la boda solo sea un trato y dure solo un año, tendrá que ser una gran boda, como todo un Malfoy se merece —dijo la rubia.
Ese par de rubios habían ignorado olímpicamente lo que dije. ¿Qué es lo que les sucede?
—Oigan, Malfoys —Hermione llamó su atención—, mi hermana se acaba de negar a su trato, ¿qué no entienden?, ya no insistan más.
Vaya, por fin alguien era sensato, y alegaba por mí.
—Gracias —dije con tono cansado.
—Ya las oyeron, Malfoy, ninguna de las dos quiso aceptar su trato, y no habiendo nada más de que hablar, creo que es hora de dejar esto por la paz. Les aconsejó que se busquen otra solución a su problema —dijo seriamente Ron.
Pues no habría problema sino hubieras abierto la boca, Ron, pensé.
—Esto no es de tu incumbencia, Weasley, así que no te metas. El trato que vengo hacer es con la pequeña Granger y no con ninguno de los dos —dijo el rubio, señalando a Ron y a Hermione.
¿Pequeña Granger? ¡Acaso no escucho que mi nombre es Alexandra!
—Si es de mi incumbencia, porque dentro de unas semanas seré el esposo de Hermione, y a Alex la quiero como a una hermana, y la protegeré como tal, de personas como ustedes —dijo Ron.
Debo de reconocer que lo que dijo me conmovió un poco, pero eso no significa que por su culpa estoy metida en este embrollo.
Los rubios miraron a Ron y sonrieron con burla, giraron su mirada hacia mí, ignorándolo.
—No hay un lugar donde podamos hablar sin interrupciones, niña —dijo Malfoy.
¿Niña? Me llamo niña, esto es colmo.
—Alexandra, me llamo Alexandra, no niña —le corregí amargamente.
—Bien, Alexandra —dijo mi nombre con burla—, porque mejor no nos llevas a un lugar donde podamos hablar a solas.
—De ninguna manera voy a permitir eso, no dejare que ustedes dos se queden en una habitación solos con mi hermana.
—¿Qué pasa, Granger? ¿Qué es lo que temes? —preguntó la tal Narcissa a Hermione.
—Creo que teme que hechicemos a su hermana —dijo el esposo de la rubia—, por favor, Granger, no subestimes a tu hermana, ¿acaso piensas que no se podría defender de nosotros? —rió—, me imagino que la pequeña Granger es igual de inteligente que tú, y que también es una buena bruja, ¿verdad?
¿Bruja? ¿Yo? ¿Una bruja? ¿Por qué piensan que soy una bruja? Esto es confuso.
Sonreí en mi fueron interno cuando comprendí lo que pasaba, ellos creen que yo soy una bruja, acaso ni Hermione, ni Ron le dijeron que no lo soy.
Giré para mirarlos a los dos y tenían en sus rostros una ligera sonrisa en los labios. Ellos al percatarse de que los miraba, sonrieron, yo les devolví la sonrisa y les guiñé un ojo.
Volví a mirar a los Malfoy, y les dije:
—Que es lo que quieren que hablemos a solas, que no se pueda enterar mi hermana, ni Ron. Pretenden acaso convencerme de otra manera —les sonreí—. Sinceramente no le veo el caso de hablar a solas, porque de todas formas yo les contare todo lo que me digan, así que, ¿qué es lo que me querían decir? —les pregunté—, vamos, hablen —les urgí.
Sonrieron.
—Bien, veo que no quisiste aceptar al comienzo, porque tú no recibirías nada a cambio, ¿verdad? —dijo la rubia.
Los Malfoy compartieron una mirada cómplice.
—No entiendo de que me hablan —confesé, en verdad no entendía.
—¿No entiendes? —dijo el rubio arrogante sonriendo—, yo creo que sí, porque mejor no nos dices cuantos galeones quieres para aceptar casarte con mi hijo, no importa la cantidad, nosotros podremos pagarte lo que quieras.
Ahora fue mi turno de sonreír.
—Piensa pagarme —susurré—. Ay, señores Malfoy, a mí no me importa el dinero, ¿sabe?, mis padres nos dejaron una gran herencia a Hermione y a mí, una herencia que nos permitiría vivir con todos los lujos y comodidades que queramos, sin trabajar por el resto de nuestras vidas —volví sonreír.
—¿Cómo? —preguntaron los dos a la vez, confundidos.
—Entonces que es lo que quieres a cambio para aceptar, si el dinero no te hace falta que es lo que quieres —preguntó una enojada rubia.
—Ahí quería llegar, señores —dije seria.
Inhalé y exhalé.
—Bien, señores, ustedes me piden que me case con su hijo para que así poder tener la protección que necesitan, y el Ministerio se las darían al saber que su hijo se casó con la hermana de una de las heroínas de guerra, ¿cierto?
—¿Qué es lo que quieres decir exactamente? —preguntó Malfoy.
—Quiero que me digan porque no ha venido su hijo a convencerme, acaso no es lo suficientemente hombre como para venir el mismo a proponerme este traro, en vez de mandar a sus papás a convencerme —sonreí.
Ron rió escandalosamente.
—No te permito que pongas en entre dicho la hombría de mi hijo —me gritó el rubio.
La mirada que me dirigió el rubio me dio miedo, se volvió llena de odio, parecía que me podía pulverizar con esa mirada.
—Y yo no le permito que le grite a mi hermana —habló severamente Hermione.
—Entonces dile a tu hermanita que no vuelva a hablar así de un Malfoy —siseó la rubia.
—No te preocupes, Hermione, el señor no volverá a gritarme, claro, siempre y cuando todavía necesite de mi ayuda —dije tratando de que mi voz sonara firme.
—Eso quiere decir que aceptas —dijo la rubia con voz triunfante.
No tan rápido, pensé.
—No he dicho eso, lo que quise decir es que si quieren que su hijo se case conmigo, entonces él tendrá que venir a pedirme que me case con él personalmente.
—Para eso hemos venido nosotros —dijo el rubio sin gritarme esta vez, pero su mirada aun daba miedo.
—Es que hay algo que ustedes no saben de mí, y solo con su hijo la hablaré y si él acepta esa parte de mí —sonreí—, entonces yo juro que acepto casarme con su hijo, cuando él quiera.
Ron y Hermione me miraban sorprendidos.
No entiendo de qué se preocupan, por lo que yo sé, a esta familia no le agradan los muggles, y siendo yo una, su hijo no aceptara casarse conmigo. Con Hermione si hubiera aceptado casarse porque ella si tiene magia y lo más importante es una heroína de guerra.
—Señores, ustedes también pueden venir con su hijo si así lo quieren, pero solo será la decisión de él la que tomare en cuenta, no la de ustedes. Y como ya dije si su hijo acepta, yo también acepto —dije—. Ya no tengo más que decir, así que me retiro, buenas noches, señores Malfoy, coordinen con mi hermana su próxima visita —agregué antes de ir a mi habitación.

POV Hermione
¿Qué fue lo que dijo? Que aceptaba casarse con Malfoy si él aceptaba esa parte de ella, ¿a qué se refiere cuando dice eso?
Sonreí.
—Ya comprendo —medio grité.
—¿Qué es lo que comprendes?, porque si es así, explícame porque yo no entiendo nada de lo que dijo tu hermana, como que aceptara casarse con el egocéntrico de Draco Malfoy —dijo Ron, con preocupación.
—Ron, mi hermana planea decirle solo al hurón que es muggle y, ¿cuál crees que será la respuesta del hurón cuando se enteré de que es muggle?
—Se negara a casarse con ella —susurró Ron.
—Exacto. Y entonces cuando él se niegue, sus padres le reclamaran por no querer casarse con Alex, el hurón le dirá el motivo de no querer casarse con ella, y entonces…
—Ese par de rubios no volverán a insistir cuando sepan la verdad —dijo Ron, interrumpiéndome.
Odio que me interrumpan.
—No, cariño —le dije—, a los padres de Malfoy se le ven desesperados, creo que a ellos no le importara que Alex sea muggle, de todas formas querrán que se case con su huroncito. Pero Alex dijo que solo tomaría en cuenta la decisión del hurón —sonreí.
—Y obviamente la respuesta del hurón será un rotundo “NO”, no aceptara casarse —Ron también sonrió—. No cabe duda que ella es igual de inteligente que tú, mi amor —me tomó de la cintura y me beso, ese beso sabio a gloria.
Nos separamos por falta de aire.
—Más que inteligente —retomé el tema—, yo diría que Alex es astuta, muy astuta. Tal vez el hurón hubiera aceptado casarse conmigo porque tengo poderes, pero nunca aceptaría casarse con una muggle.
—Pero aun así el hurón hubiese aceptado casarse contigo, yo nunca lo hubiera permitido —sentenció Ron.
—¿Y tú piensas que yo hubiera aceptado? —pregunté.
—No, nunca —dijo Ron—. Bueno, creo que ya es hora de irme, ya es un poco tarde. Adiós, amor —me volvió a besar.
—Adiós, cariño, nos vemos mañana —le dije.
—Ah, despídeme de Alex, porque yo no pienso subir a despedirme, no vaya ser que intente matarme —dijo fingiendo miedo y luego de unos minutos desapareció.

POV Draco
Cuando llegue a la mansión, encontré a mis padres en la sala, pero tenían unas caras.
—Buenas noches, padre, madre —los salude—. ¿Qué les pasa? ¿Por qué tienen esas caras? —pregunté.
—Granger —susurró mi padre.
—¿Qué les dijo la sabelotodo? —pregunté.
—La otra Granger —dijo mi madre—, es peor que la sabelotodo.
—¿Por qué? —volví a preguntar—. También se negó a la boda.
—Quiere que vayas tú a convencerla —dijo mi padre.
—Y porque tengo que ir, acaso no le dijeron que solo es un trato y no porque yo esté interesado en ella —dije.
—Eso fue lo que yo le dije, pero esa mocosa alega que te tiene que decir algo, algo que solo te lo dirá a ti, Draco, y que después de que te digo ese “algo”, solo tomara en cuenta tu decisión —dijo mi padre, se le veía muy molesto.
—¿Qué decisión? —le pregunté.
—De que si aceptas o no casarte —contestó mi madre.
—Esa mocosa planea algo, Draco, lo vi en su mirada. Es astuta, sí, pero nosotros seremos más astutos que ella —siseó mi padre.
—¿Qué podría estar planeando? —pregunté más para mí mismo que para que me respondieran mis padres.
—No lo sé, Draco —contestó mi madre.
—Tal vez quiera dinero —afirmé.
—No quiere dinero, le ofrecí la cantidad que ella quiera para que acepta casarse contigo, pero lo rechazo, nos dijo a tu madre y a mí, que sus padres le dejaron a ella y a Granger una gran herencia que les permitiría vivir toda su vida sin trabajar.
Maldita sea, ¿qué querrá esa otra Granger?, en vez de estar honrada en casarse con un Malfoy, todavía pone condiciones. Pero ya le haré saber yo, que con los Malfoy no se juega.