sábado, 26 de marzo de 2016

La Indicada (Parte 1)

POV Alexandra
Ya eran más de las 10 de la noche y Hermione no venía, me preguntó que pasara con ella para que no venga. Ah, claro, ya sé el motivo, ese motivo tiene por supuesto nombre y apellido: Ronald Weasley —sonreí al recordar a ese pelirrojo— mi futuro cuñado, desde que lo conocí me cayó muy bien, igual que toda su familia, el que también me cayó muy bien es Harry Potter, ahora él es el esposo de la hermana menor de Ron, o sea Ginny.
Sin poder evitarlo bostecé.
Miré mi reloj de pulsera y ya eran las 11 en punto, así que decidí irme a la cama, total no creo que le haya pasado nada malo a Hermione, porque si ese fuera el caso, ya me hubieran avisado. Ella aún debe estar entretenida con Ron.
Subí al segundo piso y entre a mi habitación, me lavé los dientes, y me puse la pijama, que solo constaba de dos piezas, un corto short blanco y un polo de tirantes color rosa.
Me acosté en mi suave cama, apenas me cubrí con las cobijas, cerré los ojos y me quede dormida al instante. Luego de no sé cuánto tiempo había pasado escuché a lo lejos como se abría la puerta de mi habitación, seguro ya había llegado Hermione, pero yo estaba más dormida que despierta y por eso ni siquiera me moví, ya mañana hablaría con ella.
—Hey, Alex, Alex, Alex —entre sueños escuché que me llamaban, pero yo seguía sin abrir los ojos—, ¡Alexandra! —gritó alguien a mi lado a la vez que me movía.
—¿Ah? ¿Qué? ¿Qué paso? ¡Yo no fui! —dije al momento que abría los ojos y me sentaba de golpe—. Hermione —le dije cuando la vi a mi lado.
Ella solo me sonrió.
—¿Tú no fuiste, qué? —me preguntó.
—De qué hablas —le dije confundida.
—No, nada, olvídalo —me dijo.
—Solo para eso me despiertas, seguro que es muy temprano —bostecé.
—¿Temprano? —dijo en forma de pregunta—, pero si son las 10:30 de la mañana —dijo mirando su reloj de pulsera.
—Las 10:30 —grité, levantándome de la cama—. Creo que dormí mucho.
—Qué raro, tú siempre acostumbras a dormir más, hasta parece que eres más hermana de Harry y de Ron, que mi hermana —rió—, ellos dormían mucho, igual que tú —dijo.
—Qué graciosa —dije fingiendo molestia.
Hermione volvió a reír y yo también reí.
—Vaya, hermanita, te veo muy contenta, puedo saber el motivo de dicha alegría —le pregunté.
—Claro que puedes saber el motivo de mi alegría —dijo, yo la miré para que continuara—, Ron y yo pusimos fecha para nuestra boda —apenas menciono el nombre de su novio, le brillaban los ojos.
A mí también se me notara ese brillo en los ojos cuando lo veo a “él”, que vergüenza, espero que no, porque si no… un momento, un momento, que fue lo que dijo Hermione, acaso dijo que ya tenían fecha para la boda.
—No dices nada —me dijo Hermione, al ver que me quede callada.
—Me alegro que ya tengan fecha para la boda —dije fingiendo una sonrisa, en realidad no me alegraba nada, y no es porque no quiero que mi hermana no sea feliz, es solo que si ella se casa pronto, yo me quedaré sola, o lo peor quizás me lleven a vivir con ellos, y eso no me gustaría, me sentiría incomoda—, ¿y para cuándo es la boda? —pregunté.
—Para el 20 de junio. No es genial, seré Hermione Weasley, la señora Weasley —dijo con una sonrisa en los labios.
—Te casaras dentro de un mes —susurré—. Sí, es genial —repetí sin ánimos.
—Pues no pareces muy animada —me dijo.
—No me hagas caso, si estoy muy contenta por tu boda, serás muy feliz al lado del hombre que amas, felicidades —le dije.
—Ya sé que te pasa —dijo—, piensas que porque me voy a casar me voy a olvidar de ti, ¿cierto?
—No pensaba eso —mentí.
—Sí, sí lo pensabas, te conozco y sé que pensabas eso —nos sentamos al borde de mi cama y ella paso un brazo por mis hombros.
Rayos, se me olvidaba que a ella no le podía mentir, me conoce muy bien.
—Pero, mira no te preocupes, Ron quiere que te vayas a vivir con nosotros, y mientras yo esté de luna de miel tú te puedes quedar en casa de los Weasley, y luego cuando regresemos te vienes a vivir con nosotros —dijo muy alegre.
—Pero Hermione…
Quise protestar, justo lo que yo no quería que pasara.
—Nada de peros —me regañó—, Alexandra, eres mi hermana, nunca te dejaré sola.
—Gracias —le dije y la abracé—. Bueno, me voy a bañar, quede en encontrarme con Benjamín y Drake, y ya se me está haciendo tarde —deshice el abrazo.
—Bien, entonces te dejare para que te bañes y te cambies —dijo—. Ah, se me olvidaba, te tengo que decir algo importante —parecía ligeramente nerviosa.
Son solo imaginaciones mías, porque estaría nerviosa Hermione.
—Luego, Herms, en verdad se me hace tarde —le dije metiéndome al baño.
—Está bien, entonces luego hablamos —escuché que salía de mi habitación.
Me metí bajo la regadera, yo no quiero irme a vivir con mi hermana y su futuro esposo, me voy a sentir incomoda, ellos estarán recién casados, querrán estar solos para llevar una vida de pareja, y yo voy a ir a meter mis narices donde no me llaman, esto será incomodo también para ellos, es que el casado casa quiere, ¿no?, es lo más justo. En estos momentos es cuando más extraño a mis padres, si ellos siguieran vivos yo no me tendría que ir a vivir con mi hermana y su esposo, ¿por qué tuvieron que morir mis padres?, o mejor dicho porque los tuvieron que matar —empecé a llorar, mis lágrimas se mezclaban con el agua que caía sobre mí— esos malditos motífagos acabaron con mis padres.
Salí de la ducha, y luego de secarme bien, me cambie y me peine dejando mi cabello suelto. Fui directo a la casa de Benjamín, ahí también se encontraba Drake.
—Hola, Benjamín. Hola, Drake —los saludé con un beso en la mejilla a cada uno.
—Hola, Alex —saludaron los dos a la vez.
Ellos dos son mis mejores amigos, desde que teníamos 3 años, íbamos al kínder juntos, y somos inseparables, es una relación amical como la que tiene Hermione con Harry y Ron, bueno, este último ya no es su amigo sino su prometido, aunque a mí no me va a pasar lo mismo que a ella, no creo que me enamore de ninguno de los dos, porque yo los quiero como mis hermanos, además, yo ya estoy enamorada, de un imposible, pero enamorada.
Era extraordinario lo que pasaba con mi hermana y conmigo, si Hermione y sus amigos eran llamados el “Trío de Oro” en el mundo mágico, pues yo y mis amigos éramos llamados “Los Tres Mosqueteros” en el mundo muggle.
—Y bien, chicos, ¿qué haremos hoy? —les pregunté.
—Pues lo que hacemos todos los días, música —respondió Drake tocando su guitarra.
Yo sonreí.
—Sí, pero antes —dijo Ben, así le digo yo de cariño—, dinos que tienes.
—¿Yo?, nada, no tengo nada —le contesté.
—No te creo —dijo Ben, mirándome a la cara—, tienes los ojos rojos, ¿cierto, Drake? —le preguntó.
—Es cierto, ¿qué te paso?, parece como si hubieras estado llorando —secundo Drake.
—Bueno, es que… mi hermana… se va a casar —hablé haciendo pausas.
—Oh, entonces eso quiere decir que… —Ben no termino su frase.
—Eso quiere decir que me voy a quedar sola —les dije.
—No estarás sola, nos tienes a nosotros, y si quieres te puedes quedar en mi casa todo el tiempo que quieras —se ofreció Drake.
—O también te puedes quedar en mi casa, el tiempo que quieras —dijo Ben, tomándome de la mano.
—Muchas gracias, chicos —dije y sin querer volví a llorar.
—No llores, ya te dijimos Drake y yo, te puede quedar en cualquiera de nuestras casas —Ben me abrazó.
—Tienes dos casas para escoger, Alex —señaló a Ben y luego se señaló él—, pero si piensas escoger la casa del más guapo, entonces vente a la mía —dijo Drake, haciéndome reír.
—Ay, Drake, tú nunca cambias —dije—. Pero…
—¿Pero qué? —preguntaron.
—Mi hermana me ha dicho que mientras ella y Ron estén en su luna de miel, yo me vaya a vivir con los Weasley y luego cuando regresen quieren que me vaya a vivir con ellos.
—¿Qué? —medio gritó Ben.
—Te piensan llevar a vivir al mundo mágico —dijo Drake.
Siendo ellos mis mejores amigos, yo no tenía secretos con ellos, así que les conté sobre la magia, es que a ellos no les podía mentir diciéndole que mi hermana se iba a un internado a Francia, cuando no era cierto; Hermione no se opuso cuando le pedí permiso de contar el secreto de la familia, mejor dicho su secreto, además, ellos también eran sus amigos, no tan cercanos como lo son conmigo, pero si eran buenos amigos.
—Sí, yo no quiero irme a vivir con ellos —los dos me quedaron mirando raro—, no me miren así, no es que no quiera estar cerca de mi hermana, pero es que estarán recién casados y los voy a incomodar, ¿entienden? —les dije.
—Sí —dijeron a la vez.
—Pero dile a tu hermana que te puedes quedar en casa de uno de nosotros, que no es necesario que te vayas a vivir con ellos, además, de que quedamos que los tres iríamos a la universidad juntos —dijo Ben.
—Si quieres nosotros hablamos con Hermione para que te deje quedarte aquí —dijo Drake, señalando a Ben y luego a él.
—Está bien —les contesté.
Luego de eso empezamos con lo que nosotros mejor hacíamos, componer música, tocar la guitarra, el bajo, la batería y cantar, así pasamos parte de la mañana, almorzamos pizza y gaseosas (sodas), después volvimos a lo mismo, pase toda la tarde escribiendo la letra de una nueva canción, los chicos me acompañaron y apenas entre a mi casa se fueron.
Prendí las luces, ya que todo estaba muy oscuro, me dirigí a la sala y me senté en el sofá a pensar en todo lo que me dijo Hermione y los chicos, estaba tan metida en mis pensamientos que no me di cuenta cuando mi hermana se sentó junto a mí y puso una mano en mi hombro.
—Aahhh —grité espantada.
—Lo siento, no quise asustarte —me dijo Hermione.
—Por donde viniste, cuando llegue la casa estaba a oscuras y tú —la señalé—, no estabas.
—Vine por la chimenea —dijo.
—Aja —fue lo único que dije.
—¿Cómo que recién llegas? ¿Dónde estabas hasta estas horas? —me preguntó.
—Te lo dije en la mañana, estaba con los chicos, componiendo un poco de música, y luego ellos me trajeron hasta a casa, no me vine sola —le conté, antes de que me regañara sin motivo, y me echara un sermón de que es muy peligroso que ande sola.
—Bueno, si ellos te acompañaron, creo que no hay problema —dijo.
Nos quedamos calladas un rato, hasta que Hermione rompió el silencio.
—Ah, te quería decir que dentro de dos días vendrán unas personas a… —la interrumpí.
—Hermy, les conté a los chicos sobre tu boda y sobre que me iba a ir a vivir contigo, ya sabes… y bueno… ellos se ofrecieron a alojarme en su casa el tiempo que quiera…
Ahora fue ella la que me interrumpió.
—¿Y tú te quieres ir a vivir a casa de uno de ellos? —yo asentí—. ¿Por qué no te quieres ir a vivir con nosotros? —me preguntó un poco apenada—, Ron quiere que vayas a vivir con nosotros, le caes muy bien.
No quiero ser un estorbo en sus vidas, hubiera querido decir.
—Pero Hermione, Ben, Drake y yo quedamos en ir a la universidad juntos, y si me voy a vivir con ustedes, creo que no podré ir —y esa fue mi gran excusa.
—Sabes que eso no sería problema, yo te podría traer todos los días para que vayas a la universidad, ¿anda dime que aceptas? —trato de convencerme.
—No será lo mismo, no poder pasar mucho tiempo con mis amigos, y que pasa con la música, nosotros siempre nos juntamos a componer música —ella me miró seria—, anda, por lo menos prométeme que lo pensaras —le rogué.
—Está bien, te prometo que lo pensare —acepto a regañadientes.

POV Hermione
Al siguiente día me fui a la casa de Ron para empezar con los preparativos de la boda con Molly, porque en realidad Ron no era de mucha ayuda. Uff, ¡Hombres! —me dije en mi fuero interno— pero mientras que esperaba a Molly que se había ido al Callejón Diagon a hacer unas compras, empecé a platicar con Ron.
—¿Qué te pasa, amor? —me preguntó Ron.
—Siento que Alex me evade —le contesté.
—¿Por qué dices eso? —me preguntó.
—Es que cada vez que quiero hablar con ella, siempre tiene algo que hacer, sino es que está muy ocupada eligiendo que carrera seguir, esta con sus amigos y ahí se la pasa la mayor parte del tiempo, está así desde que le dije que se fuera a vivir con nosotros, o tal vez sea la adolescencia, no sé —estaba realmente desesperada—. Y lo peor de todo es que no le he podido decir que mañana vienen los Malfoy a casa, siempre que le quiero hablar me interrumpe.
—No te preocupes, Herms, tú tienes razón cuando dices que los Malfoy apenas se den cuenta de que es muggle la dejaran en paz —me animó Ron.
—Si eso no me preocupa, lo que me preocupa es su comportamiento. Seguro cuando llegue a casa la voy a encontrar dormida y no le voy a poder decir nada de los Malfoy —dije con pesar.
—Y si le dejas una nota.
—Que buena idea, Ron, eso haré apenas llegue a casa.
—Yo siempre tengo buenas ideas —dijo con aire presumido.
—Si como no —le contesté.

POV Autora
Y como Hermione pensaba, apenas llego a su casa, subió a la habitación de su hermana y la encontró dormida, pero no era cierto Alex estaba con su laptop, conectada a una red social conversando con Ben y Drake, pero apenas escuchó los pasos de su hermana se despidió de sus amigos y apago su laptop, se acomodó en su cama y fingió dormir.
Cuando Hermione abrió la puerta de la habitación de Alex, la vio dormida, así que no quiso despertarla y se fue a su habitación a escribir la nota.
Al siguiente día como a las 11 de la mañana Hermione tenía la esperanza de hablar con su hermana antes de ir a la Madriguera y seguir con sus preparativos de boda, pero cuando entro a la habitación de Alex escuchó sonidos en el baño y supuso que se estaba bañando y no tuvo de otra que dejar la nota sobre su cama.
Cuando Alex salió del baño envuelta en una toalla, se dirigió a su closet y empezó a sacar un montón de ropa y lo tiro sobre su cama para escoger que se iba a poner ese día, cuando eligió lo que se iba a poner guardo todas las otras ropas que había sacado y al momento de levantar la última prenda de su cama sin querer tiro la nota debajo del buro.

POV Hermione
Después de dejar la nota sobre la cama de Alex, me aparecí en la Madriguera, espero que Alex lea la nota, aunque creo que si la leerá, la deje en un lugar muy visible.
Toque la puerta.
—Hermione —dijo Molly cuando abrió la puerta—, pasa, pasa —se hizo a un lado para que yo pasara.
—Hola, Molly —saludé dándole un beso en la mejilla.
—Ven —dijo dirigiéndose a la sala, nos sentamos en los sillones—, vamos a hacer la lista de invitados —apareció un pergamino, una pluma y un tintero.
—De acuerdo —le dije—. Ah, Molly, ¿y Ron? —pregunté.
—Se fue al Ministerio para arreglar ese mes que se va ausentar cuando se vayan de luna de miel —sonrió y yo me sonrojé sin poder evitarlo.
—Claro, se me había olvidado.
—No te preocupes, Ron estará aquí a las 4, para acompañarte a Malfoy Manor.
No contesté nada, solo sonreí.
Estuvimos haciendo la lista de invitados, nos demoramos escribiendo los nombres de todos los Weasley, sí que eran muchos, en cambio cuando toco hacer la lista de mis familiares solo escribí el nombre de mi hermana, ya que no tenía más familiares, algunos tíos y primos lejanos, pero no los iba a invitar porque ellos no sabían nada de la magia, luego pusimos en la lista a la nueva familia Potter, mis mejores amigos, en la lista también estaba los nombres de Neville Longbottom, Seamus Finnigan, las gemelas Patil, Luna Lovegood y por último a Theodore Nott, el nuevo amigo de Luna.
Luego ayude a Molly a preparar el almuerzo, solamente para nosotras dos, ya que los demás integrantes de la familia Weasley estaban en el Ministerio y George estaba en Sortilegios Weasley.
Después de almorzar seguimos con los preparativos, estábamos viendo el tipo de flores que adornarían la casa, cuando de la nada Ron aparece por la chimenea, miró mi reloj y me doy cuenta de que ya son los 4, que rápido se nos fue el tiempo y no habíamos avanzado casi nada.
—Hola, amor —me saluda Ron, dándome un beso en los labios.
—Hola, cariño —le respondí al beso.
—Hola, madre —la saludo con un beso en la mejilla.
—Bueno, Mione, vamos, ya quiero ver cuando Alex rechace el trato de Lucius Malfoy —rió.
Yo también lo hago.
Nos despedimos de Molly. Ron me toma de la mano y nos parecemos en la puerta de Malfoy Manor, y como la otra vez, un elfo nos saluda haciendo una ligera reverencia, pero esta vez nos lleva a la sala donde están Lucius y Narcissa Malfoy.
—Vaya, son puntuales, yo creía que tendría que esperarlos —dijo el rubio mayor, con su típica voz de superioridad.
—Siempre somos puntuales —le contestó con el mismo tono de voz que uso él.
—¿Y Malfoy? —preguntó Ron, al no ver al rubio menor.
—Draco está encargándose de unos asuntos de la empresa —contestó Narcissa.
—Bueno, creo que tendrán que tomarme de la mano para aparecernos en mi casa, señor Malfoy —sonreí con suficiencia.
Él y su esposa me tomaron de la mano a regañadientes y luego nos aparecimos en mi casa.
Aparecimos en la sala, ellos me soltaron de las manos como si quemara, apenas miraron toda la estancia.
—Alex —le grité para que venga, supongo que está en casa, ya que en la nota que le deje, le puse que a las 4 quería que este aquí.

POV Alex
Desde hace dos días he estado evadiendo a mi hermana, pero es que no quiero saber  nada de los preparativos de su boda, sé que suena infantil, pero que puedo hacer, tengo sentimientos encontrados, por una parte estoy feliz porque Mione se casara con el hombre que ama y sobre todo que él la ama, pero por otro lado estoy triste porque yo ya no voy a ser su prioridad, ahora formara su propia familia.
Trate de borrar esos pensamientos de mi cabeza, viendo algunos folletos sobre qué carrera escoger, creo que inclinaba más para Ingeniería de Sistemas, me agrada la idea de crear programas para la mejoría de las empresas. Si ya lo decidí voy a estudiar Ingeniería de Sistemas, además, así podría compartir algunas clases con los chicos, ya que ellos van a estudiar Ingeniería Electrónica, y como los tres es Ingeniería no estaremos muy separados, mejor dicho yo no estaría tan separada de ellos.
Luego de almorzar sola, para variar, Ben vino a mi casa para ir a buscar a Drake y así poder ir a pasear por ahí un momento, ya que después ellos se iban a jugar béisbol con otros amigos que tenían.
Pase una tarde relajada y a las 4 me dejaron en casa y ellos se fueron.
Al rato de haber llegado a casa, sentí como cuando alguien se aparece, seguro que es mi hermana, pensé.
—Alex —escuché la voz de mi hermana llamarme.
—¿Qué pasa, Hermione? —le pregunté, pero al girar para mirarla—. ¿Qué hacen ellos aquí? —grité al ver a esas personas.
Esas personas eran ex mortífagos, y no entiendo porque mi hermana, Ron y Harry declararon a favor de ellos.
—Cálmate —me dijo Ron, que estaba de la mano con mi hermana.
—Así que tú eres la hermana de Granger, sí, creo que eres la indicada —dijo la mujer rubia, mirándome de pies a cabeza.
—¿La indicada para qué? —pregunté.
Mi hermana y Ron estaban mirando todos mis movimientos muy fijamente, como si yo fuera una bomba a punto de estallar.
—Para ser la esposa de nuestro único hijo, vas a tener el honor de estar casada con un Malfoy, niña —dijo el hombre de cabellera rubia, mirándome con superioridad.
—¡¿Qué?! —grité—. No me casare ni con su hijo ni con nadie, apenas tengo 16 años —seguí gritando.
—Hermione —dije, pero ella solo me miraba, no me daba ni una explicación sobre todo esta rara… situación.
Mi hermana no me respondía, estaba callada y Ron también estaba callado, pero que clase de broma de muy mal gusto era esta, acaso Hermione se estaba queriendo vengar por casi ignorarla estos dos días.

miércoles, 23 de marzo de 2016

¡Es mi hermana!

POV Draco
Enfrentarlos, enfrentarlos, podremos con ellos, hace casi dos años que Potter gano la guerra, pero aun así todavía hay mortífagos sueltos, mortífagos que pudieron escapar y aun los aurores no los han podido atrapar, y ahora esos mortífagos se han aliado con otros magos que también siguen los mismos propósitos que ellos, acabar con todos los que no son puros, y ahora mi familia, los Malfoy, los Parkinson, los Nott, y los Zabini estamos en peligro, nuestras vidas corren peligro, pero sobre todo los Malfoy, mi familia, somos los que más corremos peligro porque se suponía que éramos la mano derecha del Señor Tenebroso y lo abandonamos.
Ahora Potter y Weasley son aurores, pero ni siquiera ellos han podido localizar a los mortífagos que nos amenazan, que no se suponía que son los integrantes del trío de oro, y que son los que ganaron la guerra, como es posible que no puedan atraparlos, si pudieron derrotar al Señor Tenebroso, seguramente debe ser muy fácil acabar con los mortífagos que escaparon. Son unos ineptos, que están esperando, a que nos maten.
Maldita sea, esto situación es una porquería. Y ahora a mi padre se le ha ocurrido la grandiosa idea de casarme con Granger, como se le ocurre, ella se va a casar con Weasley, y no creo que cancele su boda solo por ayudarnos.
Me dirigí a la biblioteca donde se encontraban mis padres hablando desde un buen rato.
Entre sin tocar.
—Draco —dijo mi padre.
Tenía una carta en la mano derecha y al costado estaba su lechuza.
—Sigues con la idea de enviarle una carta a Granger, para que venga a ayudarnos —dije con sarcasmo.
—Error, Draco, ya le envié una carta a Granger y esta es su respuesta —movió la carta que tenía en su mano—, vendrá dentro de unos minutos —sonrió y mi madre también.
—Pensé que se negaría a venir —dijo mi madre.
—Por favor, ¿acaso piensan que solo porque acepto a venir, ella aceptara ayudarnos? No sean ilusos —dije.
Mi padre dejo la carta sobre el escritorio.
—Aceptara, estoy seguro —dijo mi padre, pero que necio era, ella no aceptara, y el caso más remoto de que acepte, yo no estoy dispuesto a casarme con ella. Acaso no podemos buscar otra solución, o por lo menos si con la que tuviera que casarme fuera otra, podría aceptar.
Pero con Granger no, es una mandona e insoportable.
—Te estas olvidando de algo muy importante, padre —le dije.
—¿De qué? —preguntó dirigiendo su mirada hacia mí.
—No me has preguntado si yo quiero o no casarme con Granger —me miró serio—, y la respuesta es que no quiero casarme con ella —dije.
—Pero, Draco —dijo mi madre, borrando su sonrisa.
—Te casaras con ella, Draco, es la única solución. Lo harás —siseó mi padre.
—No con ella, padre, no puedes obligarme a casarme, ya soy mayor de edad, además porque con ella, porque no con otra —dije.
—Porque ella es la heroína de guerra, es una sangre impura, eso convencerá al Ministerio de que no nos importa el estatus de sangre, y nos darán la protección que necesitamos —gritó mi padre.
Sonreí.
—Ay, padre, acaso mi madre no te ha contado que Granger se va a casar con Weasley —dije.
—Sí, lo ha hecho, pero Weasley no es problema para mí —dijo.
Estuvimos unos minutos en silencio hasta que de repente escuchamos pasos acercase, seguramente era Granger, pero ella venía con alguien, escuchaba otros pasos más a parte de los suyos, seguramente sería Weasley.
Me senté en el sofá que estaba un poco alejado del escritorio para poder presenciar bien todo el espectáculo de la negación de Granger.
—Buenas tardes —saludo Granger al entrar al despacho.
Y ahí estaba Granger y como supuse Weasley la acompañaba. Nos lo veía desde el juicio, porque luego yo me fui a España, solo quería relajarme, disfrutar de la vida, ya que había estado muy estresado con todo ese tema de la guerra, pero decidí volver cuando mi madre me informo de las amenazas que estaban llegando a casa.
—Granger —dijo mi padre al verla—, y Weasley, creí solo haberte citado a ti, Granger.
Quise reír al ver la cara de mi padre cuando se dio cuenta de la presencia de Weasley.
—Donde va Hermione, voy yo —dijo Weasley a la defensiva, como siempre—. No la iba a dejar venir sola.
Después de que mi padre le dijera a Granger porque la cito, escuche a Weasley gritar ‘¡¿Qué?!’ ‘no lo permitiré’, visiblemente enojado, estaba tan rojo como su cabello, quería estallar en carcajadas, luego vi a Granger muy sorprendida, creía que era un chiste, miró a mi padre y luego a mí, yo ocultaba mis ganas de reír con una seriedad fingida, sí, definitivamente había hecho muy bien en sentarme aquí para disfrutar de todo el espectáculo.
Y como era de esperarse Granger se negó a la petición de mi padre, secundada por su Weasley que dijo que era ‘su prometido’, mi madre le ofreció dinero por todo el tiempo el año que iba a durar la farsa de mi supuesto matrimonio, pero Weasley se lo tomo muy mal, pensó que le estábamos pidiendo que nos alquile a Granger, aunque parecía que era algo como eso porque mi madre quiso pagarle a cambio.
Mi padre volvió a insistir con que Granger se casara conmigo, que era la única que podía ayudarnos, ya que ella era la única mujer que acompañaba a Potter. Vi que Weasley estaba a punto de sacar su varita, pero se contuvo. Para luego decir algo que nadie sabía.
—Hermione no era la única chica que nos acompañaba a Harry a mí en la búsqueda de los Horrocruxes —gritó Weasley fuera de sí.
—¡Ronald! —le gritó Granger, con la cara desencajada.
—¿Qué? —susurró mi madre.
—Los acompañaba otra chica —hablé por primera vez durante toda la discusión.
¿Acaso no había escuchado bien lo que gritó Weasley? Granger no era la única chica que los acompañaba, ¿pero quién sería? Estaban descartadas la mini Weasley y Lovegood, pero quien pudo acompañarlos a parte de Granger, tal vez esta chica que murió, Brown; no, ella estaba Hogwarts cuando el trío de oro no asistieron ese curso.
—¿Quién era la otra chica que los acompañaba? —preguntó mi padre sacándome de mis cavilaciones.
—Vámonos, Ronald —dijo Granger jalando del brazo a Weasley.
Antes de que Granger tomara el pomo de la puerta para abrirla, mi madre lanzó un hechizo cerrándola.
—No saldrán de aquí hasta que nos digan quien es la otra chica que los acompañaba —dijo mi padre.
—No diré nada —dijo Granger.
—Y quiten ese maldito hechizo, porque no queremos estar un segundo más aquí —gritó Weasley.
—Quietaré el hechizo cuando me digan el nombre de esa chica —dijo mi madre.
Granger miró seria a Weasley, y Weasley la miraba con vergüenza.
Se quedaron callados durante un rato.
—¿Y bien Granger? ¿Weasley? —mi padre los miraba fijamente—, quien de los dos me dirán el nombre de esa chica.
—¿Iba a Hogwarts con ustedes? —preguntó mi madre.
—No lo creo madre, cuando estaba en Hogwarts nunca los vi a ninguno de los tres parar con otra chica, aparte de mini Weasley y Lovegood —dije.
Weasley me miró enojado. Yo solo sonreí.
—No creo que ella acepte ser tu esposa, Malfoy —me aseguró Granger—. Y tampoco creo que tu aceptes casarte con ella —susurró esto último.
—Deja que eso lo decida ella, Granger —dijo mi padre—. Además ya que tú no quieres ayudarnos, quizás esa chica si acepte ayudarnos.
—No lo hará —dijo Weasley.
—Vamos, Granger, cuando más rápido nos digas el nombre de esa chica, más rápido se podrán ir, ¿acaso eso no es lo que quieren? —les dije.
—Para que quieren saber su nombre, si de todas formas yo no permitiré que se case contigo Malfoy —me dijo Granger.
—Porque no lo vas a permitir, a ti ya no te concierne nada de lo que nosotros hagamos, y mucho menos te debe de importar lo que haga o no esa chica, si acepta o no es solo asunto nuestro y de ella, así que te exijo que nos digas su maldito nombre de una buena vez —gritó mi padre, ya muy enojado.
—Por supuesto que me importa lo que haga esa chica, porque esa chica es mi hermana —gritó Granger.
—¿Qué? —dije—, no seas mentirosa, Granger, tú no tienes hermanas.
—Tú —me señaló—, no sabes nada de mí, y no miento cuando digo que esa chica es mi hermana.
—Sí estás mintiendo, no es tu hermana —le grité.
No entiendo porque miente.
—Hermione no miente —dijo el pelirrojo.
—¿Ah sí? Y entonces, ¿por qué nunca la vi en Hogwarts? —pregunté, a ver qué otra cosa se inventan con tal de no decirnos su nombre.
—Nunca la viste a Hogwarts porque ella iba a otra escuela, Malfoy —dijo Granger.
La quede mirando fijamente y sus ojos miel me decían que no mentía, Granger estaba diciendo la verdad, su voz era sincera no había rastro de sarcasmo en ella, tal vez sea cierto de que esa chica es su hermana y de que iba a otra escuela.
—Bien, supongamos que te creo lo que dices, igual eso no me hará cambiar de parecer, quiero saber el nombre de tu hermana y también quiero hablar personalmente con ella —dijo mi padre.
—Pero que terco es, Malfoy —dijo Granger a mi padre.
—Cuando se trata de conseguir lo que quiero, sí —le contestó.
—Le propondrá lo mismo que a mí —dijo Granger.
—Por supuesto —ahora la que contestó fue mi madre.
—De acuerdo, le diré a mi hermana que ustedes quieren hablar con ella, pero si ella no acepta el trato, la dejaran en paz —dijo Granger.
Qué raro que Granger haya aceptado que mis padres hablen con su hermana, después de que no quería ni siquiera decirnos su nombre, seguramente algo está tramando, tal vez le diga que no acepte el trato.
—Perfecto —dijo mi padre, ahora tenía una sonrisa en sus labios porque consiguió lo que quería—. ¿Cuándo la traerás para que hablemos con ella?
—¿Traerla? No, Malfoy, no la traeré, si ustedes quieren hablar con ella, entonces ustedes tendrán que ir a mi casa —mis padres la miraban serios—, claro, sí es que de verdad desean convencerla de que se case con su hijo, aunque dudo mucho de que acepte —Granger tenía una estúpida sonrisa en los labios.
Si definitivamente está tramando algo.
—Cuando dices que tenemos que ir a tu casa, te refieres a la casa de los Weasley —preguntó mi madre.
—No, señora Malfoy, Hermione tiene su propia casa —dijo Weasley.
—¿Dónde es eso? —preguntó mi padre.
—El mundo muggle, si quieren hablar con mi hermana, tendrán que ir al mundo muggle —dijo Granger.
Mis padres habían perdido su buen humor que repentinamente habían adquirido.
—Está bien, Granger, iremos al mundo muggle a hablar con tu hermana, pero si tu hermana acepta el trato que te voy a proponer, tú no harás nada para impedirlo —le dijo mi padre, notablemente fastidiado.
Granger lo pensó unos minutos.
—De acuerdo, si ella acepta no lo impediré, pero si no la pueden convencer, entonces ustedes la dejan en paz —dijo Granger.
—Claro, los Malfoy, siempre cumplimos lo que decimos —dijo mi madre.
—Bien, vendré dentro de tres días por ustedes para llevarlos al mundo muggle —dijo Granger.
—Ahora sí, nos dejaran salir, ¿o no? —preguntó el pelirrojo.
—No te desesperes, Weasley, solo déjame quitar el hechizo y se pueden ir —mi madre quitó el hechizo.
Weasley iba a tomar el pomo de la puerta, cuando mi padre hablo.
—Un momento, antes de que se vayan, dime como se llama tu hermana, Granger.
—Alexandra —contestó Granger y salió del despacho seguido del pelirrojo.

POV Hermione
Apenas pusimos un pie fuera de Malfoy Manor, nos aparecimos en la madriguera.
—Lo siento, Hermione —me dijo Ron.
—Lo sientes, ¿el qué? Haber mencionado a mi hermana —dije.
—Sí, es que perdí el control.
—No te preocupes —le dije.
—¿Cómo puedes estar tan calmada, Hermione? Son los Malfoy’s los que quieren hablar con tu hermana —dijo un poco exasperado.
—Ya lo sé —dije.
—Solo dirás eso, y si la convencen de aceptar su estúpido trato, no podrás hacer nada porque tú estuviste de acuerdo en no impedir tal disparate.
—Cariño, cuando los Malfoy’s se enteren de que mi hermana, no es bruja, de que es solo una muggle, la dejaran en paz, ¿acaso tú crees que Malfoy aceptara casarse con ella? —le dije.
—No, pues no, creo que no querrá saber nada de ella cuando se enteren de que es muggle —hizo una pausa—, pero y si no le importa que sea muggle –dudo.
—Estoy segura que Malfoy no se querrá casar con mi hermana —le aseguré—. Y ahora, Ron —le dije.
—¿Qué? —dijo.
—No te olvidas de algo —le susurré.
—Creo que no —él también susurró.
—Pues yo creo que sí.
—¿De qué? —preguntó.
—De besarme, no me has besado desde que llegamos a Malfoy Manor, y ya es un buen rato de eso —le dije.
Él me sonrió y luego me beso, nos besamos apasionadamente, demostrándonos todo el amor que sentíamos el uno por el otro.

lunes, 21 de marzo de 2016

La Carta

POV Hermione
Estaba en casa de Ron, mi novio, y futuro esposo, fijando la fecha de nuestra boda, todavía no lo podía creer, me iba a casar con Ron, con el único hombre al que he amado, amo y amaré para toda mi vida. Aún recuerdo cuando lo conocí en el tren que nos llevaba a Hogwarts por primera vez, nunca imagine que ese niño de cabellos pelirrojos y unos lindos ojos azules me propondría matrimonio, aunque en el camino a mi felicidad se tuvo que interponer Lavender Brown, fue la novia de Ron, yo moría de celos cada vez que los veía juntos, por eso trataba de pasar más tiempo en la biblioteca, no soportaba a Brown, pero a pesar de que no me caía bien, yo nunca le hubiera deseado tal final, morir tan joven, pudo haber tenido una vida hermosa, pero el destino no lo quiso así, o mejor dicho esos malditos mortífagos no le permitieron continuar con su vida. Y no solo no se lo permitieron a ella, sino también a personas que no tenían nada que ver con la guerra.
—Amor, amor… ¡Hermione! —escuché que Ron me grito.
—Eh… ¿Qué pasa? —pregunté.
—Dímelo tú, te estuve hablando, pero no me hacías caso, te quedaste como petrificada. ¿Qué pasa? —preguntó preocupado.
—Solo pensaba —contesté.
—¿En qué?                
—Mejor dicho recordaba —Ron me miró—, te acuerdas cuando nos conocimos —sonreí.
—Sí —dijo—, entraste al vagón donde Harry y yo estábamos, y nos preguntaste si habíamos visto un sapo.
—Estaba ayudando a Neville a buscar su sapo, al pobre se le escapo, al rato que nos presentamos —dije.
—Y luego nos empezaste a hablar sobre los hechizos que habías leído en los libros, yo no entendía mucho, siempre fui un poco flojo para los estudios, en cambio tú —me señalo—, siempre fuiste un cerebrito, una sabelotodo —sonrió.
—Oye —le dije a la vez que le daba un ligero golpe en el hombro—, que chistosito —él volvió a sonreír y yo no pude evitar sonreír también.
—Te amo —me dijo.                                    
—Yo también te amo —le dije y luego me beso con delicadeza y ternura, sentí tanto amor en ese beso.
Nos separamos por falta de aire. Nos miramos fijamente y sonreímos.
—Y qué te parece si nos casamos dentro de un mes, exactamente el 20 de junio —propuso Ron.
—Dentro de un mes, genial, y que sea el 20 de junio me gusta más, adoro los números pares y además para esa fecha Ginny y Harry ya estarán de regreso de su luna de miel.
—Es cierto, ¿cuánto tiempo lleva de luna de miel? —preguntó Ron.
—Casi un mes —dije—. Oh, por Dios…
—¿Qué? —dijo Ron, alarmado.
—Crees que en un mes podremos preparar todo para la boda.
—Cierto, ojala y podamos con todos los preparativos… en estos momentos como me gustaría tener una varita mágica para aparecer cosas y arreglar todo… como me gustaría que existiera la magia —se lamentó falsamente.
—Eres un tonto, Ronald —sonreí—, estoy hablando en serio, ¿crees que podamos con todos los preparativos? —pregunté.
—No te preocupes, Hermy, mi madre nos ayudara, ella es experta en preparar bodas, ¿acaso no recuerdas la boda de Harry y Ginny? Todo estuvo perfecto —dijo.
—Sí, tienes razón, Molly es experta en bodas, pero tampoco hay que abusar de tu madre, no se lo dejaremos todo a ella —le advertí.
—Está bien, está bien —dijo, rodando los ojos—. ¿Y cómo está la enana? —preguntó de repente.
Sabía a quién se refería cuando decía la ‘enana’.
—Bien. Bueno, más o menos, ya sabes, a veces se pone triste, sentimental.
—Le dolió mucho su muerte, los extraña mucho, ¿cierto?
Asentí.
—A mí también me dolió mucho su muerte y también los extraño mucho, eran mis padres, Ron, pero yo trato de superar sus muertes, conservando los buenos recuerdos con ellos, pero definitivamente le duele más a ella porque ella era la que se quedaba en casa con ellos mientras yo estaba en Hogwarts —mis ojos se llenaron de lágrimas, pero no quería llorar, jure que ya no los lloraría, que los dejaría descansar en paz.
—¿Y cuándo nos casemos, qué pasara con ella? —preguntó.
—Aun no lo sé, Ron, no sé, no sé —dije preocupada.
—Y si se viene a vivir con nosotros —comentó.
—¿Aceptarías que ella se venga a vivir con nosotros? —pregunté sorprendida.
—Claro, amor, es tu hermana, además ella y yo nos llevamos muy bien desde que nos conocimos, yo la veo como si fuera mi hermana menor, así como a Ginny.
—Gracias, cariño —dije dándole un beso en los labios—, ojala y ella acepte, porque…
—¿Por qué? —repitió Ron.
—Porque ya sabes que ella no conoce a casi nadie de este mundo, solo a tu familia, a Harry, Luna y Neville, y además ahora que ya termino sus estudios en el colegio, me imagino que querrá ir a la universidad.
—Pero, crees que se quiera quedar sola en esa casa tan grande, además es menor de edad y todavía tiene que hacer lo que tú le digas —dijo.
—Sí, en eso tienes razón —coincidí con él.
—Mira, ella se podría quedar aquí, en la casa mientras nosotros nos vamos de luna de miel y luego cuando regresemos se podrá ir a vivir con nosotros, y si quiere ir a estudiar a la universidad, pues… pues yo me comprometo a llevarla todos los días al mundo muggle para que asista a sus clases.
Me quede impresionada al oír hablar a sí a Ron.
—En serio harías eso por mi hermana —él asintió—. Oh, gracias, gracias, gracias, gracias, amor, eso sería maravilloso —lo abracé.
—Hola, chicos —saludó Molly.
Deshicimos el abrazo cuando oímos la voz de Molly.
—Hola, mamá / Hola, Molly —dijimos los dos a la vez.
—¿Qué hacen? —preguntó.
—Eh… escogimos la fecha para la boda —dijo Ron.
—Oh, y que fecha escogieron —preguntó muy entusiasmada.
—20 de junio —contesté.
—Es un mes —gritó—, tenemos que organizarlo todo muy bien, y lo primero que tenemos que ver es tu vestido de novia, Hermione…
—¿De quién es esa lechuza? —preguntó Ron, interrumpiendo a Molly.
Yo giré para ver a la lechuza —de color plomo— que entraba por la ventana y al parecer se dirigía a mí, me pregunto de quién será esa lechuza, no la reconozco.
El ave se paró junto a mí y estiro la patita para que cogiera la carta, cuando cogí la carta, la lechuza no se iba, seguramente estaba esperando mi respuesta.
—¿Quién la envía? —preguntó Ron.         
—Aun no lo sé —dije y me dispuse a leer la carta.

Granger:
Iré al grano, necesito que vengas a Malfoy Manor, es muy urgente, necesito hablar contigo sobre un tema delicado que no lo podría explicar en esta carta, así que te espero hoy día, a las 6 de la tarde. Y si no puedes hoy día, entonces te espero mañana a primera hora, envíame tu respuesta.
L. Malfoy
PD.: Se puntual.

—¿Quién te envía la carta? —ahora preguntó Molly.
—Lucius Malfoy —respondí aun sorprendida.
—¡¿Qué?! —gritó Ron—. Porque te envía una carta ese ex mortífago.
—No lo sé. Pero tomo léelo si quieres —el me recibió la carta que le ofrecía.
Veía a Ron cada vez más rojo de la rabia al leer la carta, estaba tan rojo como su cabello y ahora también tiene el ceño fruncido.
—No pensarás ir, ¿verdad? —no le contesté, porque ni yo misma sabía si ir o no—, Hermione, espero que tu silencio no sea una afirmación.
—En la carta me pone que es urgente que hable con él y que es un tema delicado —dije.
—No, Hermione, no debes ir —dijo Ron evidentemente enojado.
—Yo creo que Ron tiene razón, Hermione —dijo Molly.
¿Qué hago?, ¡Merlín! ¿Qué debo hacer? Ir o no ir, podría ser algo de verdad muy importante, tanto como para que Lucius Malfoy se atreva a enviarme una carta.
Sí, ahora ya sé que debo asistir a su entrevista.
—Ron, creo que debo ir.
—No, no, Hermione, podría ser una trampa —dijo Ron.
—Ron, cuando más rápido salga de esto mejor. Le enviare la respuesta de que hoy iré.
Molly ya no dijo nada, al parecer no se quería meter en nuestra pequeña discusión.
—Que terca eres —dijo Ron muy enojado, yo solo lo miré, no pensaba cambiar de opinión—. Está bien, pero por lo menos podré acompañarte —dijo.
—Sabía que no me dejarías sola en esto —le sonreí.
Enseguida escribí la respuesta y se la di a la lechuza, esta se fue de inmediato.
—Ya no estés enojado, amor —le dije poniendo un dedo en su ceño fruncido, él relajo el rostro al sentir mi contacto.
—No confió en él —dijo Ron—, pero tienes razón cuando más rápido salgamos de esto mejor.
Luego de una hora aparecimos en la puerta de la Malfoy Manor, toque la puerta y un elfo domestico abrió la puerta y nos dejó pasar.
—Los amos, la esperan señorita —dijo el elfo—. Por aquí —nos señaló el camino.
Cuando pasamos al despacho de vimos a Narcissa, Lucius Malfoy, pero al que más me sorprendió ver es a Draco, no lo veía desde el juicio, creí que seguía en España.
Draco estaba sentado en un sofá de cuero negro y nos miraba indiferente.
—Buenas tardes —salude a todos en general.
—Granger —dijo Lucius al verme—, y Weasley, creí solo haberte citado a ti, Granger.
—Donde va Hermione, voy yo —dijo Ron a la defensiva—. No la iba a dejar venir sola.
—Está bien, no importa —dijo Narcissa. Note que Draco sonrió de lado.
—Bien, tomen asiento —dijo Lucius, Ron y yo no sentamos al frente del escritorio.
—¿Para qué me cito? —mi voz sonó firme.
—Ya sabes sobre el ataque a los Parkinson, ¿verdad? —dijo Lucius, yo asentí—. Bien, el tema principal es que el ministerio no nos quiere dar protección, nuestras vidas corren peligro.
—¿Y qué tengo ver yo con eso? —pregunté confusa.
—Tienes mucho que ver con esto, porque la única solución que encontré para que nos den protección es que tú, Granger —me señaló con el dedo—, te cases con Draco.
—¡¿Qué?! —gritó Ron.
¿Qué fue lo que dijo? ¿Qué YO, me case con Draco? ¿Acaso está loco? Nunca, pero deberás nunca me casaría con él, primero porque no lo amo, y segundo porque nunca congeniamos, ni siquiera fuimos amigos todo el tiempo que estuvimos en Hogwarts.
—No lo permitiré —volvió a gritar Ron.
—Es chiste, ¿verdad? —dije.
—¿Acaso nos ves riéndonos, Granger? —contestó Narcissa.
Miré a Lucius estaba serio, y luego volteé a ver a Draco que también estaba serio, no protesto cuando escucho lo que dijo su padre, ¿acaso él estaba de acuerdo con esta locura?
—Mira, Granger, te tienes que casar con Draco, solo será por un año, solo tendrás que fingir ser su esposa por un año, y así el Ministerio viendo que la heroína de guerra se va a casar con un Malfoy, automáticamente nos darían la protección que requerimos —explicó Lucius.
—Eso no va hacer posible, Hermione y yo nos casaremos dentro de un mes —gritó Ron.
—Weasley, solo será por un año, solo tendrás que esperar por Granger un año, no es mucho, a cambio nosotros te podremos dar una buena cantidad de galeones por tu espera —dijo Narcissa.
—Están tratando de decirme que les alquile a mi prometida por un año —Ron y yo estábamos sorprendidos y enojados por el descaro de Narcissa.
¿Cómo se atrevía a proponernos ese disparate? ¿Y qué pasa con Draco Malfoy? ¿Por qué no dice nada? ¿Por qué no protesta?
—Lo siento, pero no haré eso que me proponen —dije tajante.
—Por supuesto no lo harás, Hermione —dijo Ron—, sobre mi cadáver permitiría que aceptaras tal cosa.
—Entiende, Weasley; Granger es la única mujer que estuvo en la búsqueda de los Horrocruxes contigo y Potter, o sea ella es la única que nos puede ayudar en esto, que acaso no entiendes cuando digo que nuestras vidas corren peligro —dijo Lucius.
—Pues tendrán que buscarse otra solución —dijo Ron, temía que esto se convirtiera en una pelea, Ron estaba a punto de sacar su varita.
—Solo será un año, Weasley, y como ya dije siendo Granger la única mujer que los acompañaba a Potter, entonces ella es la única que puede ayudarnos —volvió a decir Lucius.
—Hermione no era la única chica que nos acompañaba a Harry a mí en la búsqueda de los Horrocruxes —gritó Ron fuera de sí.
—¡Ronald! —le grité.
Se suponía que nunca debía mencionar eso, para el mundo mágico solo nosotros dos nos habíamos ido con Harry en su búsqueda. Prometimos no decir nada sobre aquello.
—¿Qué? —susurró Narcissa.
—Los acompañaba otra chica —habló por primera vez Draco.